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Enrique Morente "Omega" El Europeo EEM 1 febrero 1997 ¿Flamenco? ¿Aquí? Pues sí, y con bastante motivo. Una de las razones por las que dejamos de hablar de flamenco en esta revista es porque los flamencos no querían nada con nosotros: la mayoría de ellos, sus compañías y sus departamentos de promoción están muy ocupados despegándose de la gente joven y no tienen ningún interés por aparecer en las revistas de música: sólo les gustan los suplementos culturales de los periódicos y poder vender luego su "malditismo". Pero, como siempre, hay alguien que rompe la tónica, que se muestra abierto al mundo y que no se conforma con quejarse. Tengo que admitir, desde ya, que Enrique Morente siempre ha sido uno de mis artistas predilectos y que, en mi opinión, probablemente sería el cantaor más grande de los últimos años si no hubiera coincidido, en el tiempo, con Camarón de la isla, un ser de ésos capaces de eclipsar todo lo que esté a su alrededor. Morente siempre se ha mostrado como un artista de la música. El hecho de que cante flamenco no es una excusa para no estar en el mundo y él lo tiene claro. En Omega da otro paso adelante dentro de su evolución y agrupa, en un solo disco, experiencias con Lorca, Leonard Cohen, Lagartija Nick y gente más cercana a su entorno. Su fusión ofrece tanto que en muchas ocasiones parece perdida y sin rumbo, aunque no se puede negar que es un buen principio. En otros momentos, Morente parece haber encontrado aquí su razón de ser y está brillante, en su línea. Omega es un disco irregular, pero lo es porque arriesga, porque presenta cosas nuevas y porque no ofrece lo de siempre con etiquetas banales de modas y malditismos. Y por eso, solamente por eso, tiene que estar aquí. E.P. |