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Big Mama & Víctor Uris "El blues de l'ombra blava" Discmedi 179 febrero 1997 Esta mujer, Montserrat Pratdesaba, lleva metida en el blues desde 1991, aunque no grabó como Big Mama hasta el 93. Desde entonces ha abordado diversos estilos dentro del género junto con los Blues messengers, The mouserockers o su cuarteto de jazz. Ahora tendrá unos treinta y tres años y no puede negar que es catalana. En El blues de l'ombra blava canta en catalán, inglés y una pieza en castellano y se muestra acompañada por el armonicista Víctor Uris en un intento por abordar la parte más acústica del blues, aquélla en la que solamente una voz y una guitarra acústica tienen como compañeras a la armónica o a un ocasional violín interpretado por Mike Cormican. Abordar esta faceta suele traer consigo una mayor demostración de las virtudes y, también, una evidencia más palpable de los defectos con los que cuenta el intérprete. Cantar con tan poco acompañamiento exige aportar con la voz un montón de matices, a no ser que se pretenda parecerse a los antiguos creadores del género, los cuales se acompañaban solamente con una guitarra sin amplificar. Eso, en 1997, está bastante fuera de contexto, ya que, si la música avanza, suele ser para mostrar por medio de sus creadores los cambios que tiene la gente y la sociedad según pasan los años. Tal vez por eso, a la hora de tocar blues acústico, siempre domina la línea de versionear a los clásicos aportando cosas nuevas en lugar de construir canciones con los mismos medios que existían en 1930. Hacerlo no es nada malo, lógicamente, pero aporta bien poco a un género que tiene discos como éste a patadas y que, en sus letras, aportan mucho más y reflejan algo más acorde con la música que las soporta. Está claro que, ente comprarte este disco o uno de Muddy Waters (por ejemplo), la elección se cae por su propio peso. E.P. |