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Dervish. Marzo 2001

El espíritu irlandés

Son de los que tocan mucho y graban poco, pero eso no les hace perder el cariño y la admiración por parte del público más aficionado a los sonidos tradicionales irlandeses. Dervish se presentarán en Madrid el próximo 7 de marzo después de que sus seguidores no supieran nada de ellos desde que, en el 97, grabaran su último álbum precisamente en España, durante uno de sus conciertos en la isla de Mallorca.

La historia del grupo es de lo más pintoresca, por cuanto muestra en su evolución el habitual funcionamiento del circuito irlandés. Liam Kelly y Shane Mitchell eran dos críos cuando empezaron a tocar en el bar que regentaba el padre de uno de ellos. El tema se les daba lo suficientemente bien como para formar un grupo y conseguir debutar a nivel masivo en el festival de Ballyshannon apareciendo también en populares programas de televisión. Continuaron con su proyecto llegando a grabar un álbum e introduciendo en el grupo a Michael Holmes y Brian McDonagh, un mandolinista que ya tenía cierta experiencia con Oisian. Aunque durante un tiempo cada uno funcionó por su lado, aquello supuso el núcleo del que surgiría finalmente Dervish. Todo coincidió cuando el sello Sound Records quiso hacer un álbum con artistas de Sligo, la localidad de la que provenían casi todos. Sound los unió en el estudio junto a Martin McGinley y la excelente vocalista Cathy Jordan.

Según iban afianzando el proyecto de Dervish, Shane McAleer sustituyó a McGinley y el grupo comenzó a grabar a su nombre. Después de que en 1993 publicaran "Harmony Hill" llegarían, con el tiempo, "At the end of the day" (95), "Playing with fire" (96) y "Live in Palma" (97), una producción que, aunque sobrada de calidad, se hace un poco escueta para el cartel que el grupo ha ido cogiendo en el panorama folky internacional. Su presencia en festivales o abriendo para bandas multitudinarias es algo habitual, aunque cuando más se disfruta con ellos es en locales pequeños en los que sus ritmos tradicionales y su virtuosismo con los instrumentos acústicos llenen las salas dándole a todo un aire festivo sumamente peculiar y divertido.

Su presencia en Madrid, seguramente, no pasará desapercibida y, probablemente, servirá como presentación para un nuevo trabajo que, quizás, no ha encontrado distribuidora en nuestro país.

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