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La Cabra Mecánica. julio 2001 Sin vergüenza en las carteras
Ya suena en las radios. Incluso algo ha salido en la tele. El estribillo se pega, se puede convertir en coletilla social, sonar en los chiringuitos... Y encima, la María Jiménez (magistralmente recuperada para la ocasión) canta. ¿Pero qué más queremos? ¿Hay algún truco? No. Así pues, sólo podemos esperar que mole, que llene y que tenga calidad. Pues bien: todo eso está ahí, en el tercer disco del grupo que lidera el Lichis. Junto al single de marras, "La lista de la compra", otros nueve hits inteligentes, con mala hostia y buen gusto. Es la tercera y va la vencida. Atrás quedaron los intentos (que tampoco es que funcionasen nada mal) de sus primeras entregas, "Cuando me suenan las tripas " (97) y "Cabrón" (99), pero aquello estaba creciendo y, como todo lo que crece, llegó el momento de la eyaculación. Y aquí la tenemos, en plena cara. Charlamos con Lichis largo y tendido sobre la Cabra y sus mecanismos internos, sobre sus influencias y sobre este nuevo disco. -- Lo primero es que, musicalmente, os habéis centrado más, os habéis concretado vosotros mismos... -- "Los temas son más sencillos, tienen menos acordes, y eso es porque la gente no se enteraba de la misa la mitad. Así que pensé en ponerlo fácil, sencillo. Además, el disco tiene un rollo más folklórico y es porque el último año me he pasado todos los días escuchando a Martirio o Juan Antonio Canta. Pero sí que es todo más unitario, y es que no me quise comer mucho el tarro con las músicas: quería algo sencillo". -- En cuanto a las letras, ¿es el amor-desamor el nexo común? -- "Hablan de amor, de comida y de esas cosas. Son muy caseras y es también por lo de Martirio, por el rollo un poco marujil que hay en las letras, pero todo visto desde el punto de vista del hombre, algo que nunca había visto hacer. Nosotros también cocinamos, planchamos y lavamos ropa". -- Estas canciones ya las rodaste por los bares, muchas las habías tocado antes de que saliese el disco... ¿Lo haces siempre? -- "No. Lo que pasa es que no soy muy partidario de ensayar. Lo que hace el local es quemarte y enviciar los temas. Al sacar un tema al directo es cuando realmente ves si te gusta o no, y si tiene fuerza. El directo no miente tanto como un ensayo; ya lo hicimos con el disco anterior y con éste también". -- Estuviste dándole vueltas al productor. Finalmente ha sido Alejo Stivel quien ha trabajado el disco. ¿Cómo ha sido la experiencia? -- "Estuvo muy bien. En los otros discos, aunque había alguien ocupándose del asunto, yo estaba muy encima de todo y eso me creó muchos malos rollos y muchas comeduras de tarro y enemistades con peña, por lo que dije: 'se acabó. Me dedico a hacer las canciones y fuera'. En cuanto vi que Alejo y Polaino (el productor asociado que, por cierto, se ha incorporado a La Cabra encargándose de la guitarra acústica) hacían buen equipo y que las cosas les salían como yo quería..." -- Ya, pero hace meses comentaste que lo mismo te inclinabas por una producción lo-fi, en plan casero y todo eso... -- "Sí, pero es que para eso ya tengo la maqueta en casa. En efecto, era una idea que tenía al principio; lo que pasa es que, filosóficamente, el pop y el rock, es música que se hace para comunicar con la gente. Entonces el rollo de delegar en alguien para que te haga tu música más accesible no es lo mismo que volverte comercial o que hacer algo a propósito para vender discos. Dentro de la filosofía de la música popular está el llegar a la gente, comunicar... Entonces llegué a la conclusión de que eso lo sabría hacer mejor un productor. De hecho, le ha quitado mucha paja al disco. Yo ya tengo la maqueta en casa para ver mi visión y, si algún colega me la pide, pues se la paso". -- Sobre las colaboraciones, empecemos con la grande, con María Jiménez. ¿Cómo se te ocurrió? -- "Para mí era un mito erótico de la infancia (ya sabes, las pajas y eso) y me pareció muy cachondo por ese lado. Por otro, estaba componiendo el tema y no tenía el estribillo, y salí por Portazgo, por los soportales y tal, y en uno los bares en que entré, cosido a cañas, vi un retrato suyo y enseguida me salió el estribillo. Me dije: 'ya está. Esto lo tiene que cantar ella como sea'. Era el verano pasado; la llamamos, la mandamos la maqueta, la gustó un montón, se enrolló enseguida y se apuntó". -- ¿Cómo fueron las jornadas junto a ella? -- "Cuando la llamé se iba de vacaciones a Las Vegas y allí se llevó la cinta para aprendérsela. Cuando volvió la cantó cambiando alguna cosilla a la letra. Luego la grabación muy bien la hizo y nos fuimos a tomar unas copas y muy bien. Se ha enrollado también para lo del vídeo y ha dicho que, para cuando hagamos la presentación tocha, se apunta. De lujo". -- Otra colaboración, más previsible, es la de Daniel Higiénico. ¿De qué le conoces? -- "Cuando saqué el primer disco la gente me decía que se parecía mucho a lo de Daniel, y yo... pues me interesé. Lo escuché, me gustó y le mandé una carta con los discos. Él me contestó, en una carta escrita en papel higiénico y con un sobre lleno de arroz con ajo, por lo que quedamos un día en Girona y nos hicimos amigos y muy bien. Con Arístides Moreno, que es canario y que también colabora, pasó lo mismo: le conocí en lo del Séptimo, lo de la tele, mientras hacíamos la gira con Celtas Cortos. El tema 'La felicidad', que abre el disco, estaba dedicado a él, inspirado en un tema suyo que se titula igual, de su segundo disco... Y se vino". Influencias, trileros y lunares --¿Y cómo ha ido la formación del grupo desde el primer disco hasta éste? -- "Perico se ha mantenido fijo, aunque no grabó en 'Cabrón'. Julián, que ha ido y venido como el Guadiana, se queda de vuelta a casa ahora que ya se ha terminado lo de Def con Dos. A Pedro le dio así y se marchó; no se animó a seguir. Carlos, el batería, entró tiempo después del segundo, pero lleva tocando un montón". -- Hubo momentos en los que era un ir y venir de músicos; te dabas la vuelta y la formación había cambiado. ¿Cómo os veis ahora? -- "Todo parece más estable. Es lo que pasa cuando estás en tierra de nadie, ni arriba ni abajo. La gente que curraba conmigo tenía mejores oportunidades de trabajo con otra gente y aun así aguantó, sólo que se hizo insostenible: no podían vivir de esto ni dedicarse a ello en exclusiva y yo no les podía dar lo que me pedían. Entonces se lo hablé y la verdad es que les fue muy bien. En cuanto dejaron La Cabra les salieron muy buenos curros con grupos potentes; es lo que tenían que haber hecho desde el principio". -- ¿Y cómo llevas tu papel de líder en el grupo, tratando con músicos, managers y demás? -- "Ahora bien, pero antes era un desastre. Cuando empiezas a llevar un grupo y en ese grupo eres tú el que hace toda la movida y tienes que llevarlo todo más o menos profesionalmente... pues tardas. Yo era un pringadillo en estas cosas y me comía una cantidad de marrones impresionantes. Ahora, a cada uno que ha entrado en el grupo le he contado lo que había muy claramente, poniendo muy claro que yo soy papá y que aquí se viene a picar piedra, que eso es lo que hay. Además, quienes han entrado lo han hecho como fans de La Cabra: les molaba el grupo". -- ¿Y cómo ves tus dos discos anteriores ahora que sale este tercero? -- "Veo que le tengo más cariño al segundo, el que menos funcionó, el que menos gustó, pero es por eso de mi talante de llevar la contraria, por ser el niño tonto. Creo que, en su momento, fueron discos originales, aunque quizá ahora este rollo está muy de moda y ya no hay mucha capacidad de sorpresa. Me costó mucho sacarlos; iba a las discográficas y me decían que a dónde iba con eso, pero salieron. Y ahora hay muchas cosas relacionadas con eso que hacía, cosas que venden muchos discos". -- ¿Te refieres al fenómeno Estopa? -- "Posiblemente sí. En todas las entrevista que llevo en estos tres últimos días se me menta el rollo de Estopa y, guay, me parece bien. Pero, claro, hay que comprender que en La Cabra no hay influencias de Estopa, sobre todo porque nosotros llevábamos dos discos cuando ellos ni siquiera existían. Pero de puta madre; mejor que te comparen con ellos que con La Oreja de Van Gogh. He hablado con ellos un par de veces por teléfono y me parecen dos chavales muy majos y apañaos". -- Antes de Estopa te ponían como referencia a Extremoduro o Albert Pla... -- "Sí, pero en ese caso son influencias que reconozco. Yo tenía las maquetas de Extremoduro cuando salieron. Para mucha gente, la del Robe ha sido una influencia muy grande. La del Pla sí fue una influencia casual; me pusieron a Albert cuando compuse el 'Que te follen', me acuerdo. A la gente le sonaba parecido. Lo mismo que con Juan Antonio Canta. Me llevé una grata sorpresa; el tío canta casi como yo, muy parecido, y no nos conocíamos ninguno". -- ¿Crees que hay alguna escuela en común entre toda esa gente y vosotros? -- "Es un fenómeno curioso, como lo de The Vientre: ni yo los había escuchado ni ellos a mí. Y, sin embargo, hay puntos en común, hay conexión, como con Daniel Higiénico, y todo responde a un período de tiempo muy concreto. Todos empezamos sobre el 93 o así; entonces quizás es cosa de una generación, de una forma de ver la vida, un consumo de drogas común y generalizado y exacerbado... ¡Vete a saber!" Turrón & Babas La Cabra Mecánica. "Vestidos de domingo". Dro
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