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Yoghourt Daze lanza su segundo álbum bajo el amparo de Loli Jackson y con producción de Daniel Alcover. Octubre 2001

Ilusionados, pero no ilusos

Muchas veces, el no aparecer en los medios de comunicación no tiene por qué ser sinónimo de estar parado. Los tres miembros de Yoghourt Daze lanzan ahora su segundo disco porque creen que es el momento idóneo para plasmar físicamente sus nuevas canciones. Pero, por lo demás, no parecen muy interesados en cambiar su principal dinámica de actuación: tocar en salas, llegar al público y seguir componiendo. Lo de los discos nunca ha sido un agobio para ellos.

La historia de Yoghourt Daze sería igual que la de otras muchas bandas del circuito sino fuera (¡ah!) por esas circunstancias peculiares que sólo proporcionan las personas a contracorriente. En el 93 David Rico, Jordi Tello y Daniel de las Heras montaron un trío singular. Tan singular que, según ellos, no encontraron en España nada que se les pareciera, por lo que no se les ocurrió otra cosa que... emigrar.

Ahora la historia puede resultar curiosa y ellos mismos reconocen que quizás no entraron en el círculo amplio de la música que, quién sabe, les podía haber proporcionado una oportunidad. Por entonces no veían nada alrededor de sí mismos que les sirviera de conexión y sus inquietudes musicales chocaban con lo existente en nuestro país en aquellos momentos. Lo cierto es que apenas se movían de la Alameda de Osuna y que, buscando, no encontraron ninguna compañía a la que presentar sus canciones.

Uno se imagina que o hacían una música muy rara o, directamente, no supieron donde buscar, ya que estamos hablando de una época en la que dabas una patada a un bote y te encontrabas debajo de él algún sello independiente. Quizás influyeron en el hecho los yogures con marihuana que se echaban al cuerpo y que, al final, terminaron sirviendo para bautizar su recién nacido proyecto musical.

El caso es que cogieron los petates y se largaron a Londres dado que, en ese momento, la capital británica era la tierra prometida. Se lo tomaban como una aventura, pero tenían como objetivo poder hacer algo dentro del mundo de la música. Aquello les pareció como el Edén, con un montón de garitos donde, por tres libras, podías ver a dos bandas tocando en directo. En un principio intentaron ser una de esas bandas, pero... descubrieron que allí había truco. La industria de la música británica ha alcanzado su nivel de subsistencia gracias a mentes avezadas y a un público de lo más fiel, pilares básicos para mantener un circuito de directo sumamente abundante. Lo único llamativo para nosotros es que allí el músico tiene que pagar por tocar. Es como una especie de señal: si metes un determinado número de personas en tus conciertos recuperas la señal y se te paga. Si no llegas al mínimo, pierdes tu inversión y así no dañas la economía del local.

Los Yoghourt no tenían los mismos posibles que el enorme montón de grupos ingleses que surtían la programación de los clubs londinenses, por lo que, ni cortos ni perezosos, volvieron a emigrar, en esta ocasión a Brighton. Entre idas y venidas iban haciendo conexiones, contactos y canciones. Llegaron a tener a un manager que, además de encontrarles actuaciones con cierta asiduidad, consiguió colocarles en el festival de Glastonbury. Y no en un puesto de comidas o algo similar, no. Yoghourt Daze tocó en uno de los escenarios del emblemático festival aunque fuera a una hora indecente. Aún no habían grabado nada y ya habían conseguido una de esas cosas por las que más de un grupo español mataría.

Recordando aquellos días, afirman que no eran más que una gota en el océano de la música británica y que la cosa igual hubiera sido diferente si hubieran conocido entonces el agitado panorama que ya se había evidenciado en España. Ellos cantaban en inglés y experimentaban continuamente con sus instrumentos, dos de las señas de identidad que podían incluirse dentro de los mandamientos de la generación indie.

En Inglaterra grabaron dos maquetas, más que nada para mover su material y obtener actuaciones. Pero, si de lo que se trataba era ya de dar un salto cuantitativo, mejor sería darlo en España. Primero: porque se notaba que comenzaba a haber actividad, sellos con riesgo y un cierto circuito de directo para grupos con poco poder de convocatoria. Segundo: porque... ¿has tratado de comer en Inglaterra alguna vez?

Fue "llegar y besar el santo", como reza el dicho popular. Apenas movieron por Madrid su material grabado y en un plis plas se encontraron dentro de la programación de Festimad. No era Glastonbury, de acuerdo, pero aquella edición estaba llena de figuras y el Círculo de Bellas Artes acogía a un público enormemente numeroso. Regrabaron su maqueta en un EP autofinanciado que les distribuyó Surco y las ventas fueron tan esperanzadoras que la compañía aceptó financiarles un álbum enterito. En el disco metieron "los grandes éxitos que nunca salieron" o, lo que es lo mismo, las mejores canciones del material que manejaban en directo y que, por su cantidad, nunca cupieron en el EP de debut.

Si todo esto te parece de por sí sorprendente y acelerado, aún tienes que ver la segunda parte. En uno de sus primeros conciertos en Madrid se les acercaron un par de chicas declarándose fans convulsivas de la música de Yoghourt Daze. Se llamaban Amparo y Cristina Llanos y tenían un grupo en el que había militado un tal

Tripi", bajista que compartió con los Yoghourt el piso alquilado en el que vivieron en Brighton. Con el tiempo, el grupo en el que estaban las hermanas vendió una paletada de discos, firmaron con una multinacional y montaron su propio sello. Lo llamaron Loli Jackson y lo primero que lanzaron fue un álbum recopilatorio con nuevos grupos a los que deseaban promocionar. Yoghourt Daze estaba, lógicamente, entre ellos y el trío recibió una invitación formal para editar su recién grabado disco como segunda referencia de la etiqueta. En aquel momento, con el álbum ya apalabrado con Surco, era un jaleo cambiar todos los trámites para que saliera en otro sello, pero, con todo, quedó claro que, si algún día les faltaba compañía, tendrían a Loli Jackson detrás de ellos.

La releche: no habían publicado el primer álbum y ya tenían quien les editara el segundo. Pero no era todo: "Licatropía", su primer álbum, vio la luz en el 99 y las críticas fueron lo suficientemente positivas como para que el grupo entrara también en el cartel del Doctor Music Festival.

"Siempre hemos estado tocando. No nos comía la olla el hecho de sacar otro disco. De hecho, nunca hemos tenido una especial necesidad de publicar, ni siquiera cuando estuvimos en Inglaterra. Cuando apareció 'Licatropía' tampoco nos planteábamos una continuidad en ese aspecto. Seguíamos componiendo, actuamos con cierta frecuencia y sabemos que tenemos un público al que le gusta nuestra música. Hace algún tiempo decidimos que era hora de pasar página y plasmar otras canciones en un álbum. Fue entonces cuando nos planteamos el volver a meternos en un estudio", comenta Jordi. Dicho y hecho: Loli Jackson estaba dispuesta a ponerlo en la calle, el productor sería Daniel Alcover y las canciones que lo integrarían saldrían de un enorme saco en el que había más de cuarenta. El título sería... "You're the best".

"Tener un proyecto te centra. Cuando no sabes lo que va a pasar mañana simplemente compones, tocas y escuchas, pero cuando sabes que tienes un disco en ciernes empiezas a pensar en otras cosas. Lo esencial para nosotros es hacer buenas canciones y desarrollamos mucho esfuerzo a fin de sentirnos a gusto con ellas. Pretendemos que transmitan, que digan algo. El virtuosismo no es tan importante como el hecho de que sean directas, que lleguen y que la gente las entienda. Al plantearnos elegir las canciones para el disco no queríamos sacrificar lo visceral que pudieran tener, pero sí dar el toque necesario como para que fueran 'buenas' canciones. Algunas de ellas capturan un momento, pero hay que saber conservarlo para poder ofrecerlo", comenta Daniel. En "You're the best" Daniel aparece como componente del grupo con su nombre real, cosa que no hizo en "Licatropía", donde firmaba en los créditos como Dan Murray. Del mismo modo, David abandonó el grupo dejando su puesto a Roberto Lozano, el nuevo batería.

Entre la composición de los temas, su arreglo y la selección final se tiraron algo así como siete meses. Luego necesitaron uno más para plasmarlo en el estudio. "Trabajar con Dani Alcover es fácil porque no entra en las cosas que nosotros mismos deseamos controlar. Se encarga de todo lo referido con el sonido y, en ese aspecto, es toda una garantía. Le conocimos al grabar 'Licatropía'; él era el ayudante del técnico que mezcló el álbum".

La unión de todos los factores (grupo, productor y compañía) ha dado como fruto un álbum destacable. Escuchando "You're the best" por ningún lado aparece algún tipo de sentimiento español. Los tres miembros de Yoghourt Daze maman directamente de la música anglosajona, componen con esos esquemas y se surten de esos recursos. A partir de ahí, su capacidad no tiene por qué envidiar a otros grupos que, al tener detrás un mercado más grande, pueden presumir de más repercusión. Sus guitarras se han consolidado una barbaridad tras pasar el inteligente criterio de Alcover y la voz de Dani suena tan natural como, en teoría, debía ser. Puestos a señalar influencias o referentes, ellos se decantan por el rock e, incluso, podría afinarse un poco más. Alguna que otra forma grunge en las afinaciones y un sentido en las canciones ciertamente clásico hacen que el material del trío entre tranquilamente sin necesidad de declararse seguidor de un estilo concreto. Cuidan la canción, la miran y la desmontan para (y eso es lo mejor que tienen) colocar luego cada cosa en su sitio sin que haya un aderezo de sobra. No es Yoghourt Daze un grupo de estribillos, aunque, eso sí, consigue melodías pegadizas que, sin coger el primer plano de los temas, ayudan una barbaridad a conjugar muy buenas canciones.

"El mayor cambio entre 'Licatropía' y 'You're the best' está en el sonido. Estamos muy a gusto con el resultado y Dani ha conseguido que nos reconozcamos en cada momento cuando lo escuchamos. Al entrar a grabar todos teníamos claro lo que queríamos y lo importante era llevarlo a cabo, cosa que hemos conseguido. Si con 'Licatropía' queríamos enseñar una colección de canciones, aquí hay como una idea general que les da unidad a todas. En ese aspecto es un disco maduro, pero 'maduro' no en el modo en el que se suele usar ese término, como 'centrado' o algo así. Seguimos muy descentrados, pero muy de acuerdo también con nosotros mismos", comentan sobre el resultado final.

"You're the best" dibuja también fielmente la evolución que ha tenido el trío a la hora de componer. Escuchando los dos discos, uno detrás de otro, puedes notar diferencias importantes, pero, como dice Jordi, "demuestra una evolución lógica, algo normal y necesario en todos los grupos". La evolución ha sido más apreciable y menos brutal para quienes han seguido al grupo a través de sus directos. En éstos se ha podido ir viendo cómo los nuevos conceptos iban ganando terreno ante las formas más libertinas de los temas primerizos. Yoghourt Daze, ya se ha dicho, parten del rock a la hora de componer y, si bien no son obsesivos a la hora de maniatarse, no suelen dejar demasiados campos abiertos a sorpresas. Las colaboraciones o los arreglos, por ejemplo, están casi ausentes y su trabajo principal parte de lo esencial para irlo mejorando, poco a poco, en los terrenos formales. Como dicen, "el rock no es la forma de vida que nos llena", pero, evidentemente, sí es el referente más accesible dentro de la música del trío.

Los Yoghourt se encuentran ahora ante un nuevo cruce de caminos. Son conscientes de que tienen otras posibilidades, pero no se les ve ilusionados por ningún tipo de crecimiento. Si bien participarán activamente en los terrenos de promoción del álbum y tocarán en directo todo lo que puedan para darlo a conocer, saben perfectamente que lo principal no va a cambiar demasiado: "El feedback que recibimos de la gente que ha escuchado el disco es tremendamente positivo. Eso te puede hacer pensar: 'si escuchan el disco cien personas y a ochenta les gusta, si lo escucharan cuarenta millones les gustaría a más de treinta'. El caso es que la gente no puede tener acceso a tu música del modo que a ti te gustaría y, si con otros grupos que han tenido la misma proyección que nosotros no ha ocurrido nada en los medios, es ilusorio pensar que eso puede pasar con nuestras canciones. Realmente, no pensamos que el público en general esté tan pendiente de lo nuevo, lo moderno o lo actual como puede darse a entender si ves el panorama de los medios. Nuestras canciones hablan por nosotros y son ellas y nadie más las que tiene que llegar a la gente".

Admiten que tienen ilusión, pero que no son ilusos, postura bastante equilibrada a la hora de valorar la repercusión que puede llegar a tener "You're the best". El caso es que el disco está protagonizado por unas personas que ya han visto los grandes públicos desde los escenarios de famosos festivales, que aparece en el momento en que ellos quieren, tal y como ellos desean, y que no les van a faltar sitios donde poder presentarlo en vivo. En Madrid, por ejemplo, tocarán en El Sol el próximo veintinueve de noviembre después de que hayan actuado en otras ciudades para perfeccionar las versiones en directo de los nuevos temas. Al mismo tiempo, darán los últimos toques a su página web (yoghourtdaze.com) a fin de poder proporcionar a los interesados una información actualizada de sus actividades y seguirán escuchando consejos, comentarios o críticas descargándose el correo de yoghourtcorreo@hotmail.com

E.P."

Yoghourt Daze. "You're the best". Loli Jackson

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