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Piensa en verde
Pero nada es eterno. El grupo ha vuelto a las andadas con otro disco estupendo, fresquito y sumamente vigoroso. No tanto, hay que decirlo, como para que en su construcción hayan tenido que gastarse cinco años, pero sí lo suficiente como para que Weezer vuelva a recuperar su nombre. En estos cinco años han cambiado muchas cosas, pero sobre todo dos: Rivers Cuomo, su líder, parece haber superado el síndrome del éxito y Mikey Welsh ha tomado el relevo de Matt Sharp, bajista original de la banda y presente en sus dos álbumes anteriores. Ambos han sido, por tanto, los encargados de atender a la prensa habida cuenta de que, entre ellos dos, aglutinarían el grueso de nuestro interés. La banda ha decidido venir a Europa pronto. Apenas ha puesto el disco en la calle y eso ha permitido a sus seguidores poder verles en directo mientras aún resonaba en sus cabezas el eco de las canciones incluidas en este llamado "álbum verde". El disco no tiene título, sino que, como el primero que lanzaron, no lleva en su cubierta más letras que las del nombre del grupo y una foto del cuarteto. La respuesta de los medios y del público ha sido realmente buena, sobre todo si tenemos en cuenta la decepción que supuso "Pinkerton", su segundo disco, y el tiempo de ausencia. -- "No es que hayamos tardado cinco años en hacerlo. Lo que ocurrió es que tras la salida de 'Pinkerton' se dieron circunstancias que provocaron un parón en el grupo. Rivers estaba muy satisfecho con el resultado del álbum, pero se dejó llevar por el éxito del anterior y terminó llevándolo mal. Luego se juntó el hecho de que Matt se marchara, lo que supuso otro golpe para él. Durante este tiempo he estado con Rivers viviendo en Los Angeles, en un apartamento. Y no hacíamos nada, absolutamente nada. Hubo un momento en decidimos levantarnos y tirar para adelante. Sabíamos que el único problema que tenía Weezer era volver a encontrarnos a nosotros mismos. Es la obsesión de Rivers: ser auténtico. No le apetecía hacer nada si no lo sentía realmente". El que habla es, obviamente, Mikey. En principio puede parecer el recién llegado a la fiesta, pero no es así. Conoció a Rivers cuando ambos estudiaban en Harvard, antes de que Weezer fuera alumbrado. Desde entonces son buenos amigos y han mantenido un estrecho contacto aun cuando Mikey no formara parte de la banda. La decisión de su entrada era, por tanto, casi automática en cuanto Matt Sharp abandonó y cuando, entre él y Rivers, decidieron dejar de holgazanear y volverse a poner las pilas. -- "En lo que sí hemos tardado mucho ha sido en arrancar. El disco, en sí, se ha hecho en un mes". -- Quizás eso explica su corta duración. Lo primero que llama la atención del disco es lo pronto que se acaba y chocaba mucho eso de tirarse cinco años pensando en cómo hacer algo menos de media hora de música. -- "Es preferible apreciar en él lo que hay antes de ver lo que falta. Nos gusta dejar a la gente con la miel en los labios y por eso lo hicimos así. Grabamos mucho material y, si fuera por nosotros, sacaríamos otro álbum antes de Navidad, pero no creo que la compañía lo acepte". -- Con tanto tiempo de ausencia el comentario general era que Weezer se había quedado con el sambenito de "grupo de un disco". Era lógico pensar que ahí ya no había inspiración. ¿Ha aportado algo el hecho de que tú hayas sustituido a Matt para que eso cambie? -- "Relamente no lo sé. Era más una cuestión vital que una crisis creativa. No hacemos la música para los demás, sino para terminar sintiéndonos orgullosos de lo hecho y, por tanto, no había ninguna razón para grabar si no estábamos lo suficientemente motivados. Hubo gente que pensó lo que dices porque el primer álbum vendió tres millones de copias y el segundo sólo vendió medio millón. Pero mira... éste apenas lleva tiempo en la calle y ya ha vendido el millón de discos. Lo que opine la gente o lo que compre el disco no es tan importante". -- De todos modos, fue una opinión unánime el que "Pinkerton" era un álbum menor en comparación con el anterior. Tú no participaste en la grabación de ninguno de los dos, por lo que tendrías tu opinión personal propia de un oyente, ¿no? -- "Yo siempre fui fan de Weezer, aun estando fuera, por lo que... me encantan los dos discos. Es curioso eso: ser fan de un grupo y terminar tocando dentro de él... Creo realmente que cada uno de los discos tiene sus virtudes y que ambos son apreciables". Si Mikey era fan de Weezer no era, desde luego, de los más chillones. Su manera de hablar es lenta, tomándose tiempo para pensar y pareciendo medir cada una de sus palabras. Del mismo modo, apenas se le escucha más allá del cuello de su camisa. La conversación se torna complicada por cuanto el tiempo de la entrevista es limitado y cada respuesta da vueltas a lo mismo durante minutos y minutos. Rivers, más dicharachero (si no ha cambiado), está ocupado con su cuota parte promocional y esperando, como Mikey, el momento de irse a comer. -- Entre "Weezer" y "Pinkerton" hubo dos diferencias importantes que influyeron poderosamente en cómo funcionaron ambos discos. La primera es que la producción del debut la hizo Ric Ocasek mientras que en "Pinkerton" fue el propio grupo el que tomó esa responsabilidad. Ahora habéis vuelto a trabajar con el ex-miembro de los Cars... -- "Al ver las canciones que teníamos apreciamos que, musicalmente, se parecían más a las del primer álbum que a las del segundo. Eran más pop y Ric conoce perfectamente ese estilo. Cuando trabajó con Weezer en esa línea el resultado fue muy bueno. Eso, y el hecho de que los miembros del grupo ya le conocieran y tuvieran buena relación con él, nos decidió a tomarle como productor. Todos creemos que, dentro del género, es un verdadero genio. Llegamos al acuerdo mientras estábamos en la última gira, cuando ya sabíamos lo que queríamos grabar. Fue una decisión que meditamos mucho teniendo en cuenta siempre la forma de las nuevas canciones". -- La otra cosa que supuso una gran diferencia fueron los vídeos. "Weezer" se vio apoyado por una serie de ellos con temáticas muy inteligentes. Creo que tuvieron tanto éxito que Rivers decidió no usar ninguno para la promoción del segundo álbum porque pensaba que la gente se fijaba más en ellos que en las propias canciones. El hecho, sin embargo, fue que, sin vídeos, "Pinkerton" tuvo muchísima menos repercusión. ¿Haréis vídeos con el nuevo disco? -- "Sí, sí. De hecho ya hemos grabado el de 'Hash pipe' y se está emitiendo en las televisiones. También está previsto sacar más adelante otro con 'Island in the sun'. Ambos son vídeos que, en principio, no parecen tener relación con las canciones. Presentan al grupo alrededor de un montón de cosas que ocurren y que son las que, realmente, cuentan algo o hacen pensar". -- ¿Es tan diferente lo ofrecido en el nuevo álbum de lo que ofrecía Weezer con su primer disco? -- "No sé o, por lo menos, no sé definir una diferencia concreta entre este álbum y los anteriores. Casi lo explicaría con una canción, con 'Island in the sun'. Es mi favorita del álbum y creo que representa muy bien las puertas que queremos abrir. En mi opinión, lo más llamativo del disco es lo fresco que ha salido después de quitarnos de encima toda la presión que teníamos. Es un disco que representa muy fielmente el momento que atraviesa Weezer: alegre, fresco, vivo...". -- Supongo que es difícil plantearse ahora hacer algo nuevo dentro del pop o el rock americano. Vosotros siempre os habéis definido como un grupo de rock, pero, viendo como funciona últimamente el mercado, parecéis orientaros más hacia la parte pop del asunto, ¿no? -- "A mí, por ejemplo, me gustan por igual cosas de Queen of Stone Age y cosas de Britney Spears. Y creo que esa diversidad de gustos es ahora muy común en el público americano. No estás muy pendiente de nada porque nada te impacta demasiado. No me importaría que Weezer estuviera a medias entre el pop y el rock, que cuajara entre las audiencias de los dos tipos. Hay grupos prefabricados que también pretenden eso, pero no es nuestro caso. Nosotros somos reales y podemos aportar algo con nuestra música aunque ésta no pueda definirse tanto". Bien. De momento parece que el retorno es exitoso aunque lo ofrecido sea escasito. Lo mejor del nuevo "álbum verde" es, desde luego, su contenido. Mucho más que la forma en que se ha hecho o el momento específico que atraviesa Weezer. A lo largo de su trayectoria el grupo se ha mostrado irregular y algo vaguete, por lo que, en este caso, será mejor quedarse con la obra antes que con la banda. Además, no todos en el grupo son así. Patrick Wilson (batería), por ejemplo, formó Rentals con Matt cuando la actividad de Weezer pasó a ser limitada. Brian Bell, el guitarra, también tuvo sus escarceos en solitario mientras Rivers continuaba en el limbo de la inspiración pasando tiempo junto a Mikey en el apartamento de Los Angeles. Ahora, felizmente, vuelven a estar activos y con un repertorio interesante, pero nadie puede predecir los futuros pasos del grupo. El que Mikey señale que hay material grabado suficiente como para publicar otro disco parece favorecer el hecho de que, por muy mal que vayan las cosas, Weezer no hará esperar a su público tanto tiempo como hasta recibir su actual obra. Esperemos que el nuevo éxito que augura el "álbum verde" no cause una nueva "crisis creativa" dentro del cerebro del grupo. E.P. Weezer. "Weezer". Geffen 493045
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