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Enero del 2001

Ramoncín recopila su obra y presenta, además, cinco temas nuevos

Pasando revista

Formó parte, junto a Burning y Leño, del triplete que puso a Madrid dentro del mundo del rock. Protagonista de una de las mejores épocas que ha vivido nuestra ciudad, debutó en el 78 con un espíritu de provocación y macarrería que le hizo tan popular entre los rockeros como odioso ante lo conservador. Ahora, veintidós años después, es un personaje instaurado en el establishment que ha organizado su vida haciendo siempre lo que le ha dado la gana. En "Angel de cuero" se presenta una recopilación de su obra junto a una muestra del Ramoncín actual, cinco canciones de nueva creación.

Me recibe en la SGAE. Actualmente es miembro de la junta directiva de la Sociedad y hoy tiene una de esas reuniones en las que todo lo que se trata es secreto. Hace un par de días se presentó en esta casa lo que es su última obra, una edición limitada del libro "Palabras de amor y otras cosas para decir en voz alta". Cada uno de los setenta y cinco ejemplares que saldrán a la venta cuenta con trece poemas y seis grabados y tendrá un precio aproximado de cien mil pesetas.

El Ramoncín actual ha perdido por completo el diminutivo de su nombre aunque siga siendo conocido con él. Actualmente vive a caballo de su obra literaria, de su trabajo habitual en tertulias de radio y televisión, de su actividad en la SGAE, de su acercamiento como promotor al mundo del boxeo y... de su amplia duración dentro del mundo de la música. Desde que apareciera en televisión con un rombo pintado sobre uno de sus ojos ha llovido mucho y, en todo este tiempo, ha ido generando todo aquello que su vida le ha pedido. Para algunos todo ello ha llegado de la mano de la suerte, para otros por medio del seguidismo y, según él, por medio de su propio trabajo y de sus ideas claras.

La aparición de "Angel de cuero", un recopilatorio sobre su carrera musical, vuelve a traer a mi reproductor canciones que han formado parte de la vida de esta ciudad durante dos décadas. "Hormigón, mujeres y alcohol" (que todo el mundo apodó como "Litros" gracias a su primer verso), "Putney bridge" (recuperada habitualmente en los conciertos de Caskärrabias o formando parte del último álbum de Porretas), el mismo "Angel de cuero" que da nombre al álbum, "Valle del Kas" (escrita para el barrio que tan bien le recibió), "La chicha de la puerta 16", "La cita"... temas imprescindibles para entender cómo funcionó en esta ciudad eso que se llama rock'n'roll y que prácticamente no existía hasta que un puñado de kamikazes se animó a vivir de esto a finales de los setenta. Después de que Ramoncín (José Ramón Martínez en los papeles legales) grabara "Al límite. Vivo y salvaje" en la sala Jácara desapareció de la escena y se concentró en sus actividades paralelas. Muchas de ellas no son de mi interés y perdí contacto con su persona, aunque no con sus canciones. Era inmensamente difícil vagar una noche por la ciudad y no encontrar un bar rockero en el que, tarde o temprano, sonara el "Litros".

Su vida posterior no sentó bien a la comunidad aficionada al rock. Sus manifestaciones públicas, sus apariciones en la televisión como presentador de un concurso, su forma de hablar propia de tertuliano sabedor de la verdad... Todo ello empezó a calar entre una gente que, poquito a poquito, fue retirándole la aureola de clásico asumiendo, acertada o equivocadamente, que Ramoncín se había acercado demasiado a todo lo que tiempo atrás había criticado.

Tuvo una reaparición discográfica con "Miedo a soñar" y en su presentación hizo público su desagrado hacia el funcionamiento de las compañías discográficas y hacia la industria de la música en general. Confiaba en que el público siguiera estando ahí, pero el público, al menos en Madrid, no respondió. Su presentación en La Riviera se saldó con un concierto al que apenas acudió gente y con una desazón que aún hoy tiene poca explicación para quien más lo sufrió. Tres años después de aquello llega "Angel de cuero" y, con él, cinco canciones nuevas embutidas en una caja de single que acompaña a lo que es el recopilatorio en sí: dos compactos con veinticinco temas y con un cuadernillo en el que el artista hace un breve comentario de cada una de la piezas.

-- "Siempre que hago un disco se dice que vuelvo y, en esta ocasión, la cosa parece que no cambia. Yo grabé diez discos en doce años y, cuando paré, realmente tenía dudas de si iba a seguir con esto. Lo cierto es que terminar mi carrera con el directo y con los logros de los que podía presumir no estaba nada mal y, por otro lado, estaba realmente cansado del ritmo que nos habíamos impuesto en esos años. Hasta el 97 solamente toqué en discos o conciertos como músico invitado e hice algún conciertillo. Fue entonces cuando grabé 'Miedo a soñar', el disco que considero más independiente de todo lo que he hecho, y después, habida cuenta de que había que revisar mis contratos discográficos, llegué a un acuerdo con EMI para poner al día el material que había grabado con ellos. Eso ha supuesto remasterizar todos los discos que grabé, excepto el directo y el último, a fin de que salieran a la venta tal y como a mí me gusta, no con las ediciones con las que se han podido ver en las tiendas últimamente. Cuando hablamos de lanzar un recopilatorio no quise que fuera una cosa simple y por eso me preocupé de buscar material inédito, versiones de los temas en directo... cosas que, al final, han dado para este álbum y para otro lleno de rarezas que quizás se publique algún día. Más de la mitad de los temas de 'Angel de cuero' son versiones diferentes a las que aparecieron originalmente"

-- ¿Los temas nuevos?

-- "A partir de ahora me gustaría grabar un disco cada dos o tres años, pero no pensaba que ahora fuera el momento adecuado para ofrecer uno; por eso hemos grabado únicamente cinco. Yo no soy como Calamaro, que puede ofrecer cien canciones de golpe, pero sí soy de quienes, cuando tengo que componer, me pongo y escribo. Me he planteado grabar un álbum nuevo para el verano del año que viene y, para entonces, tendré suficiente material como para hacer un disco entero".

Presume de que los contratos que firmó le han permitido disponer del futuro de su obra y poder hacer con ella exactamente lo que quiere. "Mis contratos de entonces fueron más favorables que los que firman los músicos jóvenes hoy en día", señala felicitándose por ello y poniendo de manifiesto que, para él, entrar en el mundo del rock nunca supuso reconvertirse en un desmadejado bohemio aunque la gente lo viera en un momento dado como tal.

-- "La gente es tan tonta que lo que quiere son 'falsos auténticos'. Cuando voy por la calle en bici los chavales me saludan y me dicen 'muy bien, ahí, ahí". Luego, cuando me ven en el descapotable, su mirada cambia y opinan de otra manera. Yo nunca he engañado a nadie y siempre he renunciado a ser un 'tirao'. No he permitido jamás que mis músicos tomaran drogas ni he ido de cutre".

-- Hay quien dice que en el rock español no se perdona lo de cumplir años y hay también quien señala que este ambiente igual ha abusado de vender lo de vivir "al límite"...

-- "Aquí a Miguel Ríos se le trata de viejo rockero y en Francia Johnny Hallyday es una leyenda. Es como esa recopilación de discos que ha sacado 'El País'. Si me hubieran pedido permiso para meter una canción mía y me hubieran dicho que lo iban a titular 'Los viejos rockeros' no se lo habría dado. Aquí se consume todo muy deprisa y la gente no perdona el no poder encuadrarte, que tengas buen aspecto o que mantengas determinada forma de vida. En España ser un héroe es morirse en un portal con una aguja en el brazo y yo, sin embargo, pienso que eso es ser un gilipollas. Vivimos en un país en el que si viene Robbie Williams en limusina decimos que mola y si te ven a ti en el mismo plan te acusan de llevártelo muerto".

-- Cuando presentaste en Madrid "Miedo a soñar" dio la impresión de que tu público natural no acudía al concierto...

-- "Yo ya tengo mis dudas con Madrid. Aquí la gente es muy lista y ya lo ha visto todo. He ofrecido aquí mis conciertos más gordos en otra época y lo que me encuentro ahora es que Madrid es una ciudad hortera en la que Ricky Martin es el que llena la Plaza de Las Ventas".

-- ¿No fue así en otros sitios?

-- "La gente alucinaba con los temas nuevos. Al principio de la gira todos querían escuchar las canciones antiguas, pero eso cambió. Al final la gente también se sabía las piezas de 'Miedo a soñar' y nosotros las habíamos mejorado mucho a base de tocarlas".

-- ¿Cómo funcionó aquel disco?

-- "No tan bien como me habría gustado, pero se dieron algunas circunstancias para ello. Lo grabé con una compañía que está acostumbrada a trabajar discos en catalán y entregué también un álbum difícil, con temas muy largos, grabado casi en directo y después de seis años sin entrar en un estudio. Era un disco en el que era complicado sacar un single. No creo que fuera culpa de la compañía que funcionara así".

-- Cuando lo presentaste dijiste que estabas convencido de que el tamaño del despacho de los ejecutivos de las discográficas era inversamente proporcional al de su cerebro. Choca ver que el disco nuevo sale con la misma discográfica con la que grabaste casi todo tu material...

-- "Eso ha sucedido porque la gente de la compañía ha cambiado. Cuando estaba pensando en editar 'Miedo a soñar' acudí a BMG, la discográfica que publicó el directo, y me di cuenta de que allí seguían exactamente los mismos con quienes me había negado a seguir trabajando. Pensé que en todos los sitios se vivía también esa situación, pero, al renegociar mis contratos con EMI, me encontré con la sorpresa de que allí no había ocurrido lo mismo. Vi a gente de la que había crecido con nosotros mientras que, a quienes entonces eran jefes, les habían colocado en la división de Latinoamérica o de Africa porque entendían el negocio de otra forma".

-- ¿No tienes la impresión de que tus canciones viejas siguen teniendo más público que las nuevas?

-- "Es relativo. A la gente le cuesta menos trabajo acomodarse a lo de antes porque, en general, ellos se gustaban más antes que ahora. Yo me gusto más ahora, pero no puedo evitar que exista ese desfase entre el artista y la audiencia. El problema es llegar a ser tan viejo como para que tus temas se hayan convertido en clásicos".

-- ¿Te gustan las nuevas canciones?

-- "Me encuentro bien con ellas. Me es fácil hacerlas y hemos conseguido un sonido que realmente me gusta. Los músicos están fabulosos y creo que hemos conseguido sacar lo mejor de cada uno".

-- En una ocasión comentaste que después de "Miedo a soñar" ibas a grabar un disco doble para ponerlo todavía más difícil...

-- "No es un proyecto abandonado, pero éste no era el momento adecuado para hacerlo. Me gustaría experimentar y me atrae hacer un disco conceptual como 'Tommy', 'Thick as a brick' o 'The lamb lies down on Broadway', algo que tenga principio y final con una historia de por medio".

"Angel de cuero" pone de manifiesto el paso del tiempo. En las notas que el propio Ramón hace en el cuadernillo del álbum señala que cuando tocaba en directo "Noche de cinco horas" el promotor del concierto tenía que poner un cartel en la taquilla advirtiendo a la audiencia que el espectáculo podía herir la sensibilidad del público. Aquello sucedía en 1978 y, sin embargo, ahora Ramoncín es un habitual de las tertulias en las que su opinión se considera autorizada.

-- "A cierta gente no le hizo gracia, pero es algo a lo que ya ni contesto. La tele es un electrodoméstico y la puedes apagar cuando algo de lo que pone no te gusta. La gente que se molestó con eso es la que no me interesa como público".

-- Puede que diera la impresión de que, cuando la televisión cerró las puertas al rock, tú te quedaste en uno de los... ¿bandos?

-- "Si tipos como Dylan o como Springsteen se hubieran sentado en una tertulia con un premio Nobel, con un científico y con un ministro de su país y, al mismo tiempo, hubieran publicado libros y diccionarios se les habría considerado dioses. Aquí el deporte nacional es la envidia y ocurre lo contrario. Al fin y al cabo, tú eres quien decide lo que quieres hacer con tu vida y no puedes tener en cuenta la opinión de la gente. Todo el mundo tiene opinión como tiene culo. Pedirla es jodido, pero hacerla caso...".

-- Hubo momentos en los que, al no sacar disco ni tocar en directo, tu persona quedaba únicamente representada por lo que tú mismo exponías ante el público...

-- "Me gustaría escuchar a la gente que ahora está en el underground ponerse delante de los medios de comunicación grandes, ésos en los que de verdad se dan hostias. Yo recuerdo que en una ocasión Interviú me hizo una entrevista y la tituló 'Me corro cantando' sin tener en cuenta lo que la gente pudiera pensar al leer algo que, además, yo no había dicho. Aquí, en la SGAE, me ha tocado presentar discos de gente que, con todo lo progre que diga que es, terminan metiéndose rayas encima de las mesas y bebiendo el vino a morro directamente de la botella. Realmente me gustaría saber si esa gente sería capaz de aguantar lo que es ponerse delante de los medios en los que de verdad se reparte"

-- Ahora es imposible que un grupo de rock aparezca en la televisión del mismo modo en que tú apareciste cuando debutabas...

-- "Ahora se ha estandarizado el consumo de la música y se ha hecho menos selectivo. La televisión no funciona igual que entonces y lo que genera el rock en este país es muy poco comparado con otros tipos de música. En el rock hay medios cerrados en los que escriben gente muy cerrada que sólo se dedica a decir quién es o no 'auténtico'. A mí ahora me han metido dentro de la prensa del corazón. Entonces, hazte una idea de cómo va la cosa".

-- ¿Es posible que los artistas de rock no sepan reciclarse dentro de nuestro país?

-- "Es cierto que los grupos de los ochenta no tenían personalidad y que por eso ninguno ha durado, pero también hay otra cosa: si haces rock y quieres actualizarte... ¿qué haces? ¿Te pones a grabar rap? ¿Techno? ¿Cuál sería el camino? Porque, además, si hicieras eso nadie te lo perdonaría. Dentro de todo lo que hay yo no puedo quejarme: vendo mis discos, hago mis conciertos... me va bien".

-- Durante un tiempo se te acusó de que te iban bien las cosas por rendir cierto servilismo al PSOE. ¿Cómo viviste tú eso?

-- "Sí... la época del 'pesebre' y todo aquello. No creo que fuera una opinión generalizada, sino que provenía de las peores lenguas. Alguno se la mordió y, afortunadamente, se murió. Ese tema tenía muy mala hostia y provenía de donde provenía; no era una cosa ocasional. Pretendían hacer ver que ciertos artistas sólo teníamos éxito por estar en el PSOE y se olvidaban de que un artista también es un ser humano que puede tener su propia opinión. A mí me parece muy bien que cada uno tenga su partido y que, si quiere, lo haga público. Lo que se hizo entonces era tan ridículo como si ahora se dijese que a Norma Duval la contratan más por ser del PP. Aquella generación pagó la novatada en la que se enfrentaban dos formas diferentes de pensar".

-- ¿Escuchas música actual?

-- "Tengo un montón de canales de música en las televisiones digitales y me pongo morado a ver vídeos. No creo que la música haya tenido una mala evolución en los últimos años y eso de juntar el rock con el hip hop, por ejemplo, me gusta mucho. Me encantan los clásicos como Neil Young, Bowie, John Mellencamp o David Crosby, pero también cosas nuevas como Pearl Jam, Offspring o Marilyn Manson. Desde que le vi digo que ese tío me ha copiado. En una de las fotos de hace mucho tiempo que aparecen en 'Angel de cuero' tengo una imagen muy parecida a la que él usa ahora. También me gustan cosas que no tienen que ver con el rock, gente como Robbie Williams o Shania Twain, por ejemplo".

Ahora tiene entre sus proyectos principales la grabación del vídeo de "Peligro" (uno de los temas nuevos), poner a ensayar a la banda para preparar los nuevos shows y grabar un concierto en directo que realizará en Madrid no más tarde del mes de febrero. Al mismo tiempo, está ilusionado con la elaboración de su página web, la cual podrá consultarse a partir del siete de enero, como si fuera un regalo de Reyes. Entre tanto, sigue atendiendo sus obligaciones tertulianas y su responsabilidad adquirida dentro de la SGAE.

-- "Yo no cobro por estar aquí. Solamente tengo una dieta de asistencia cuando tenemos algún consejo o reunión. Realmente no sé por qué me meto en este tipo de historias para mejorar la vida de los demás. Menos mal que hay gente que se dedica a cuidar la vida de los autores y amigos. Espero que, cuando yo me vaya de aquí, quien ocupe mi sillón se preocupe de lo mío como yo me he ocupado de lo suyo".

E.P.

Ramoncín. "Angel de cuero". EMI 7243530709

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