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Manu Chao reaparece con un disco continuación de 'Clandestino'. Junio de 2001 La hermanita pequeña
Con el inefable título de "La cofradía del buen rollito" fue bautizada la caravana de seguidores que, en los últimos dos años, ha aparecido al amparo de las corrientes "manunianas". Fusión, solidaridad y temática festiva han sido las señas de identidad del movimiento, pero lo más reseñable del mismo ha sido, sobre todo ello, la cuasi "canonización" de la figura del propio Manu: todo el mundo había estado a su lado, todo el mundo era su amigo, todo el mundo había contado con su colaboración en un disco... El propio Manu, mientras, estaba a lo suyo. Y lo suyo no es otra cosa que viajar, ver y, cuando le apetece, tocar con cualquiera y en cualquier sitio. Si tiene que grabar un disco saca del coche un ocho pistas que siempre lleva consigo, coloca los micrófonos y pulsa el botón de record. De ese modo, siempre tiene preparado algo para, como ahora, poner un disco en la calle. "El disco estaba acabado hace año y medio "--comenta--", pero me faltaba mezclarlo. Es muy parecido a 'Clandestino'; incluso, yo lo veo como una pequeña hermanita de aquél. Está hecho con las mismas técnicas de grabación y, a priori, no me planteé que tuviera ningún concepto. Si acaso lo tuviera, ya irá apareciendo por sí solo". Manu presentó su nuevo "Próxima estación: Esperanza" en una fiesta en la que los medios de comunicación pudieron preguntarle los entresijos del mismo. El asunto había perdido un interés considerable una vez fue conocido que, previamente a ello, el músico había tenido sus convenientes "exclusivas" hablando para medios muy concretos y elegidos. Ya se sabe: la popularidad hay que cuidarla y ahora, lo importante, es volver a vender discos. Con esas premisas, las preguntas se centraron únicamente en el nuevo álbum y en la gira posterior que se iniciará próximamente. El resto de las cuestiones que afectan a la "cofradía" fue dejado de lado aun cuando aparecieron alusiones a cuestiones personales y a opiniones sociales que, dicho sea de paso, siempre aparecen difusas cuando se plantean ante un centenar de personas. Manu señaló, por ejemplo, que el título del álbum viene dado porque "Ya no hay otra estación. Si no hay esperanza no queda nada. La cosa no está como que muy bien, ¿no? La esperanza es la única gasolina que nos queda. Hay quien puede tomar otra postura, más nihilista, pero yo no puedo reducirme a eso. Quiero pensar que la esperanza aún es viable". Ante el comentario no se pidieron más informaciones; muchos de los presentes ni siquiera habían podido escuchar el álbum. Aquí, afortunadamente, sí habíamos tenido esa suerte. "Próxima estación: Esperanza" llegó en una carpeta de cartón convenientemente mezclado para no ser reproducido en radio ni pirateado. Sus temas tienen alterado el volumen para que su calidad lo haga invendible. Las esperanzas de ventas de este álbum lo convierten, por derecho propio, en el más grande de los objetivos de su compañía y cualquier medida que se tome parece pequeña. "Mucha gente no tiene posibilidad de comprar los discos tan caros "--señaló Manu--" y, lógicamente, es una jilipollez no obtenerlo gratis si tienes oportunidad. Es cierto que con cosas como Napster hay un problema de protección a los músicos: quienes no venden mucho necesitan sus derechos para llegar a fin de mes. Sin embargo, la gente que vendemos discos tenemos la vida resuelta y es casi indecente que personajes famosos se quejen de que los chavales accedan a su música sin pagar". Preguntado sobre si él hacía hincapié a su compañía para forzar una comercialización de sus discos a un precio razonable argumentó que "puedes tener influencia sobre tu compañía, pero no sobre la distribución. Si bajas los precios, a quien le haces un regalo es al tendero, que continuará poniendo los que quiera. Ahí el músico no tiene mano y ése es el circuito en el que se hace el dinero. El cincuenta por ciento de los discos se venden en los supermercados y ellos son los que tienen el control real de los precios". La cuestión del dinero, curiosamente, volvió a aparecer de nuevo en la rueda de prensa. "Hemos estado de gira por toda Sudamérica y sólo éramos diez en la banda para no incrementar mucho los gastos y poder tener una política de precios bajos en los conciertos. En Europa, como el nivel de vida es más alto, podremos tener más gastos y seremos más en la banda", comentó Manu cuando se le preguntó como abordaría la nueva gira que todavía está en perspectiva. Pero vayamos paso por paso. Al fin y al cabo, las finanzas de los famosos no son tema de nuestro interés y cada uno es absolutamente libre para hacer lo que quiera con lo suyo siempre y cuando lo haya generado legalmente. Más importante en este asunto es el contenido del nuevo álbum. "Próxima estación: Esperanza" no es, por si alguien lo había pensado, ninguna sorpresa. Su parecido con "Clandestino" es asombroso en cuanto a concepto musical y las pequeñas variedades que pueden apreciarse entre los dos álbumes vienen dadas, principalmente, por la unión de todos los temas y por el uso de los arreglos de metal. El propio Manu lo expresaba así: "Quizás 'Clandestino' era más blues mientras que éste suena más alegre y, en cierto modo, optimista. En el disco anterior grabó todo el mundo que entró por la puerta mientras que para hacer éste cogí el teléfono y llamé a dos músicos: un trompeta y un trombón. Quería ese color para este disco, considero que esos instrumentos son sumamente positivos". Manu, cuanto menos, no engaña: "El disco es bastante repetitivo. Usa muchas bases que ya estaban en 'Clandestino' y que yo no me di cuenta de ello a la hora de grabarlo. Ahora, escuchándolo, lo voy descubriendo y cada día me parece más una continuación del anterior". Puede parecer curioso, a priori, el hecho de que un músico no se dé cuenta de que está usando para un álbum material ya grabado anteriormente, pero, en el caso de este personaje, el asunto es casi entendible: "algunas cosas están grabadas en Barcelona, otras en París y otras en sitios como Río de Janeiro, México... Es muy difícil que me acuerde dónde grabé cada canción; todo sale del ocho pistas que paseo por ahí". La dinámica es propia: lo que se hace una vez se almacena y sólo permanece en la memoria... si permanece. En el caso de Manu eso determina mucho su música. "Yo no tengo memoria para aprenderme canciones que, igual, surgieron en una noche y quedaron grabadas. Muchas de mis canciones no las puedo tocar en directo porque, aunque lo desee, no consigo luego retocarlas para llevarlas al escenario". Por este mismo motivo aclaró que sería tonto que alguien vaya a ver sus próximos conciertos esperando encontrarse el material nuevo: "algo tocaremos de este disco, pero también habrá cosas de Mano Negra, de los Carayos... de lo que sirva para el show". El otro punto característico de "Próxima estación: Esperanza" es la unión de todas las canciones. En muchos de los momentos del álbum te da la impresión de estar escuchando la radio dado que ése es el sonido que se utiliza para enganchar todos los temas en base a darles algún tipo de unidad. La mezcla, que ha sido la verdadera obsesión de Manu en este disco, hace, por tanto, que todo se presente como si fuera un programa radiofónico en el que, bien como músico de fondo o bien como primer plano, aparecen las canciones con formas austeras pero con lo pintoresco que se aporta al incluir los vientos. "Es un collage. Lo que me gusta de grabar en un estudio es eso, ya que la técnica te permite mucho. Las computadoras, por ejemplo: son un instrumento fantástico para hacer collages. El disco me ha quedado como un viajecito, como una sola canción pero sin una unidad necesaria. Yo, por lo menos, no lo busqué ni me doy cuenta de que esté ahí. Sí puede pasar que, con el tiempo, la unidad entre las canciones, o un concepto determinado, salga solo". Con respecto a la elección del material para el álbum, Manu indicó que "el comité de censura para 'Clandestino' fueron tres niños de tres, cinco y siete años. Ni siquiera nos decían si les gustaban los temas o no: si se reían la canción iba para el disco y si ponían cara de disgusto y de tener hambre la dejábamos fuera. Esta vez nos creímos capaces de elegir por nosotros mismos. Lo fundamental era unir las canciones de una forma que nos gustara: si una canción no se podía fundir con la anterior... fuera. Ese hecho, el que se queden fuera, no quiere decir que esas canciones se vayan a perder. Con el tiempo las canciones siempre terminan saliendo y en este álbum, por ejemplo, hay temas que se hicieron en la época de 'Clandestino' y que ahora han encontrado su lugar. Lo más importante del disco es la transición entre las canciones". Sobre este particular Manu añadió que "canciones nuevas llegan día tras día. Yo no me paro a componer dos meses para hacer un disco". Su dinámica parece ser más la de tirar del zurrón, sacar todo lo que se haya metido previamente en el ocho pistas y elegir. Este no es de los hombres a los que les falta inspiración a la hora de componer. "Con un porro me inspiro pronto", señalaba. En base a ello, lógicamente, la calidad de las canciones no viene predeterminada por una búsqueda sugerida ni por una orientación concreta. De lo que se trata, a la hora de hacer un álbum completo, es de escoger entre lo que más guste y mezclarlo con cierta gracia. A alguien también le puede llamar la atención que para hacer un álbum como "Próxima estación: Esperanza" se haya tardado tanto tiempo. Desde hace meses se viene escuchando que el propio Manu no demostraba mucho interés en publicar un disco mientras que "Clandestino" funcionara bien en el mercado. El álbum, verdadero responsable del calibre que la figura de Manu ha alcanzado en todos los ambientes, no sólo continuaba vendiendo bien en España, sino que se ha convertido en un disco importante en territorio sudamericano. La versión del propio Manu, sin embargo, es diferente. En el último año ha concretado una banda para tocar en directo y se ha recorrido el continente americano de arriba abajo con lo que eso conlleva a la hora de ocupar tiempo. El asunto del disco quedó, por tanto, totalmente relegado. "Me apartó del estudio el darme cuenta que tenía una banda. Cuando hice 'Clandestino' no me faltaba, pero, lo quisiera o no, siempre me estaba dando vueltas en la cabeza el concepto del 'once ideal'. Un día me di cuenta de que todos los componentes de ese 'once' estaban disponibles y me dije: 'ahora o nunca. Esta es mi oportunidad'. Decidí aprovechar la circunstancia y eso me hizo olvidarme del disco. Al fin y al cabo, lo que me faltaba para cerrarlo era la mezcla, el bomboncito, y tenía miedo de hacerla y cambiar de opinión a las tres semanas, cuando ya me escuchara con el grupo". La banda ha sido bautizada como Radio Wemba, un concepto utilizado en Sudamérica que aquí podría traducirse como "Radio macuto": "Es una forma que viene del Caribe y que significa el 'boca a oreja' que hace crecer todo. Todo lo que hacemos nosotros es 'Radio Wemba': las canciones, los conciertos, los vídeos... La difusión que tuvo 'Clandestino' fue, sobre todo, debida a 'Radio Wemba', no por una cuestión de marketing". La particularidad de esta banda, o al menos lo que se nos cuenta de ella, aumenta aún más la teórica imprevisibilidad de un personaje como Manu: "Tenemos una premisa: cada gira durará dos meses y siempre será la última. No queremos caer en la rutina y, como además de nuestros conciertos tenemos un montón de 'pedidas', terminamos exhaustos. Siempre hay una causa por la que cantar aun cuando no toquemos siquiera el diez por ciento de las veces que nos gustaría. Después de dos meses con ese ritmo tiene que pasar algo muy fuerte como para que nos apetezca montar otra gira". Dicha improvisación es una de las premisas esenciales a la hora de dibujar a un personaje como Manu Chao: "mi salvavidas es no hacer planes. Si siento en algún momento la responsabilidad como una mochila que me empieza a pesar quiero poder salir de esa situación rápidamente. De ese modo, nunca hago planes para más allá de seis meses. Hoy en día, para cualquiera, hacer planes para un tiempo más largo de un año es una locura". De todas maneras, esto no debe desanimar a los seguidores españoles de Manu. Es más: para escucharle, no habrá que perseguirle a salto de mata como en muchas de sus visitas a nuestro país. Probablemente el próximo concierto que ofrezca este personaje en la capital vendrá rodeado de olor a multitudes y de la lógica parafernalia que impone un acto mayoritario. En principio, Radio Wemba tiene cerradas actuaciones en Grecia y Portugal y está previsto su desembarco en España para principios de septiembre. "El directo es otro oficio, muy diferente al de hacer un disco. Apenas hay puente entre uno y otro. Nunca entendí que un músico presente su disco en directo: siempre pensé que eso es perder por completo el escenario. Es igual que grabar un disco en directo con los músicos en el estudio: pierdes las posibilidades que te ofrece el estudio. Quizás el próximo disco que haga lo grabe en directo para aprovechar toda la virtud de la banda encima de un escenario". Manu también señaló que "ya tengo mis añitos y hay que respetar al abuelo", pero la advertencia casi carece de rigor. Después de su rueda de prensa tocó en directo para el público asistente en una fiesta que se prolongó hasta altísimas horas de la madrugada. En ella, como mandan los actuales cánones, hubo DJs y teloneros para dar tiempo a que la gente bebiera, comiera y disfrutara. Uno de los retos fundamentales que tiene "Próxima estación: Esperanza" es mantener la figura de Manu en el mismo altar en el que le han colocado sus seguidores. La sencillez con la que este hombre lo aborda todo y su liberación de cualquier atadura le convierte, sin duda, en un icono tan volátil como representativo de quienes desean tener la vida resuelta para hacer exactamente lo que les viene en gana del modo en que les apetezca. Manu es así y no acelera su vida más de lo que él mismo se marca yendo y viniendo allá donde le place para ver a sus amigos repartidos por todo el mundo o para apoyar una causa razonable que toma otra dimensión mediática en cuanto él aparece por allí. "Intento no sentirme un mito "--afirmó contestando a una pregunta sobre este hecho--", ya que eso implica mucha responsabilidad. Ultimamente sólo hemos tocado en Latinoamérica y la recorrimos entera excepto Paraguay y Guayana. Allí se tomaron el 'Clandestino' muy en serio y, en las ruedas de prensa que hacíamos siempre antes de los conciertos, el noventa por ciento de las preguntas que nos hacían eran referidas a música y a política. Nos preguntaban sobre la manera de cambiar el mundo. Yo no tengo ni idea de cómo se puede hacer eso, pero tengo claro que cualquier tipo de debate sirve para unir fuerzas. En esa situación no es nada bueno hacer mitos". Puntos fundamentales para que la figura de Manu sea apreciada son su cercanía con la calle y su reconocida multiculturalidad. En Barcelona, donde tiene centrada de momento su residencia, presume de ensayar en la calle en lugares cercanos al muelle y, a la hora de hablar de los problemas que actualmente se debaten en torno a la emigración, su opinión es respetada por muchos. "La situación ha cambiado en España para acercarse más a la que se vive en Francia. Estar sin papeles allí es insostenible: te despides de la familia cada vez que bajas a comprar el pan porque, si te paran, igual no vuelves a verla. En Barcelona, sin embargo, antes no se apreciaba ese tipo de paranoia, el miedo a que te pararan. En Africa esa situación causaba una rabia tremenda hacia los franceses y una visión más tolerante de España. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado: con la nueva ley, te paran simplemente por pararte y eso ha traído consigo que en Africa se empiece a mirar a España con la misma rabia con la que se mira a Francia. El estado español va a suscitar esa misma reacción y todo el mundo sabe dónde acaba una situación de rabia". Otra cosa que rodea por completo a este hombre es ese concepto musical que él "inventó" al frente de Mano Negra y que, con el tiempo, ha encontrado su etiqueta en el apelativo de "mestizaje". Preguntado sobre las últimas influencias musicales que ha adquirido señaló que "Latinoamérica y Europa son los continentes que más me influyen musicalmente, ya que son aquéllos en los que más tiempo permanezco y escribo. Latinoamérica es un pozo sin fondo y cada vez que voy a allí me da nuevas aperturas". Con referencia a bandas o músicos en los que se haya fijado últimamente, Manu indicó que "escucho lo que me llega: lo que suena en la radio del coche, lo que ponen en la tele... La misma mierda que todo el mundo. Las golosinas que mejor me saben son las que me pasa la gente. Ahora es imposible estar al tanto de todo lo que sale porque se publican muchísimos discos. Yo he conocido a Marley diez años después de que hubiese muerto y no me ha importado lo más mínimo. De lo último que he escuchado me ha gustado un techno indio que escuché en un restaurante de Nueva York mientras cenaba". E.P. Manu Chao. "Próxima estación: Esperanza". Chewaka
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