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Los Enemigos graban en directo después de quince años de carrera. Febrero 2001
Quiérase o no, Madrid tiene un rock propio. Puede que haya quien se empeñe en crear más etiquetas de las que, de por sí, ya hay o chauvinistas nostálgicos que quieran encumbrar nuestra ciudad a donde no llega; pero, sin duda, Madrid ha dado una colección de artistas que han sabido personalizar su vida y su dinámica con letras personales y con una adaptación de la música americana que partió siempre de la falta de medios y que terminó haciendo de la sencillez una virtud. Dentro de este terreno, Los Enemigos son una cabeza visible. Ahora, después de quince años de su formación, pasan revista a su carrera con un álbum en directo en el que recogen lo más representativo de su obra. Y llegó Josele. Pero... Los Enemigos ya estaban. En 1985 el cantante y compositor del clásico grupo se juntó con unos amigos que no tocaban sino versiones. Ellos ya se agrupaban bajo el dichoso nombre, aunque la comodidad hizo que, finalmente, fuera Josele Santiago quien se quedara con él. Después de un concierto en el que teloneaban a Barracudas todos quedaron tan escaldados que dieron la espantada. El único que se quedó, con cara de tonto y una guitarra en las manos, fue el propio Josele, el último en entrar. El, desde pequeñito, quería meterse dentro del rock'n'roll y, una vez que consiguió estar dentro, se negó en rotundo a abandonar su parcela aunque ésta ocupara el mismo terreno que daban de sí sus zapatos. Encontró a dos amigos (Roberto Arbolea y Artemio Pérez) y trató de tirar adelante. Pero tampoco. No había pasado ni un año y Roberto decidió que eso no era lo suyo. También se intentó con Michi, pero... que no. De nada valió ganar el, por entonces, famoso "Villa de Madrid" ni grabar el primer disco ("Ferpectamente", producido por Paco Trinidad) en el 87). No había manera. La cosa mejoró un poco con la aparición de Fino Oyonarte, personaje hiperactivo que sí parecía estar en la órbita de Josele y que deja sus aventuras poperas para los Clovis, el grupo que mantiene activo con su novia. Lo intentaron con "Un tío cabal", pero tener dos discos en la calle tampoco parecía suficiente enjundia como para mantener fijos a sus mínimos componentes. Con todo, y como reza el refrán, "Dios protege la inocencia". La inocencia era, por aquella época, Chema Pérez, tan poco inocente como para que su apodo en el ambiente fuera el de Animal. También entró en escena un guitarrista con pintas peculiares que atendía (y atiende) al nombre de Manolo Benítez. El estaba en otro rollo, pero aceptó colaborar con el grupo para que todo sonara mejor en directo y para meter, de vez en cuando, una segunda guitarra en alguna que otra canción. Fue entonces cuando se hizo "La vida mata", con Carlos Martos en los controles, y todo pareció enderezarse un poco. Desde entonces (estábamos en 1990), el grupo no ha cambiado y, visto como se mueve esto de la música, todo parece indicar que ha dado con la fórmula ideal para que la rueda gire lo suficiente para avanzar cada día. Primero fue "La cuenta atrás", su primera experiencia con Eugenio Muñoz como productor (ya había sido el técnico en "Un tío cabal"), y después "Sursum corda", el disco que supuso su marcha de Gasa, la compañía discográfica que, como aquél que dice, les dio vida. El asunto ya estaba prácticamente consolidado, o al menos eso pensó la multinacional RCA cuando decidió integrarles en su catálogo. Fue entrar en la nueva compañía y ponerse a la venta "Tras el último no va nadie", el álbum en el que se estrenaban como productores y que, a la larga, supuso la creación de Alkilo Discos, su propio sello. Era una época acelerada en la que en las neuronas enemigas se juntaron un recopilatorio con su material de Gasa ("Alguna copla de los Enemigos"), un miniCD de versiones ("Hermana Amnesia") y la preparación de "Gas", uno de sus trabajos más reconocidos a nivel crítico. Curiosamente, "Gas", aparecido en el 96, supuso su despido por parte de RCA: podían ser buenos, pero no vendían lo suficiente para una compañía de esas características. A esas alturas ya no parecía haber problema. Después de estrenarse en el cine poniendo la banda sonora al film "Tengo una casa", de Mónica Laguna, volvieron a trabajar para la pantalla grande en el corto de Alex Calvo Sotelo "Igual caen dos". Firmaron con Chewaka, el recién estrenado sello "alternativo" de Virgin que empezaba a caminar por aquellos días. Con ellos lanzaron "Nada" y "Se buscan fulmontis", otra banda sonora en la que se daban la mano con Raimundo Amador antes de cerrar el 99. A lo tonto, Enemigos ha conseguido pasar de siglo siendo una de las pocas bandas que puede presumir de tener a sus espaldas quince años de vida y trece discos en la calle, bagaje suficiente como para hacer caso de una vez a quienes les gritaban denodadamente pidiendo un álbum en directo. El invento, que aparecerá en pocos días bajo el nombre de "Obras escocidas", se presentará en formato doble con una tirada inicial de tres mil ejemplares en edición limitada y con el resto de las copias en el embalaje habitual. La edición limitada tendrá pinta de libro carcelario en el que, en su interior, las páginas se troquelan para permitir introducir, de estrangis, una lima o una petaca. En esta ocasión, lo que irá dentro serán los dos discos con el material grabado en sus últimos conciertos ofrecidos en Granada, Madrid, Valencia y Santiago. "El título es un poco de coña "--admite Josele--". Un día me paré delante de una librería porque me había parecido leer en la portada de un libro 'Obras escocidas'. Luego resultó que era, lógicamente, 'Obras escogidas', pero me quedé con la copla. Al fin y al cabo, nuestras canciones siempre tienen un punto escocido, procuran poner el dedo en la llaga y las llagas siempre escuecen. No solemos hablar del lado rosa de la vida. Además, el título viene muy a cuento: ahora empiezan a decir que somos clásicos, veteranos... cosas de ésas de la diplomacia de los carrozas". -- La última vez que publicamos una entrevista con vosotros decíais que no os explicabais por qué no llegabais a más público. ¿Lo sabéis ahora? -- "Quizás hemos durado quince años porque no tuvimos ningún pelotazo. Eso nos ha permitido trabajar sin ponernos delante grandes listones. Las ostias vienen cuando has vendido una barbaridad y no consigues repetir esas cifras. Nosotros siempre hemos tenido un nivel intermedio que nos ha permitido vivir: ni somos millonarios ni vivimos al día. Tenemos la suerte, por lo menos, de poder vivir 'al semestre', ya que apostamos en su día y la cosa nos salió bien. Antes, apostar por la música era muy arriesgado; hoy, como todo está tan mal, apostar por ello es tan arriesgado como apostar por cualquier otra cosa". -- El repaso que supone "Obras escocidas" iba a tener complemento con un libro y un disco... -- "Yo quería hacer un disco en directo: lo demás surgió de la oficina de management. Si alguien te dice que va a escribir un libro sobre ti o a hacer un documental está claro que tú no vas a decir que no, pero me parece algo exagerado todo eso. Bueno... no sé. Quieras que no, son quince años". -- Por lo que sé, el tema de vídeo se ha echado para atrás... -- "Sí. Es algo que aún está por ver. Se iba a encargar de ello Alex Calvo Sotelo, pero ahora está bastante liado. De todas formas, lo grabado está ahí y lo normal es que se haga algo. Puede que no sea el documental que Alex se proponía al principio, pero... algo se hará". -- Con disco en directo, biografía y documental... esto empieza a tener un tufillo a testamento... -- "Sí. A mí también me da mucha cosa: parece un obituario. Lo que nosotros queríamos era plantear una celebración y, sobre todo, grabar el directo. Veíamos que, si esperábamos más, al final lo tendría que sacar Salvat en forma de fascículos. Echate cuentas: con que metas tres temas por cada uno de los discos que hemos hecho... Esas cosas de las biografías sería mejor hacerlas cuando uno se muere; así ya no puedes cabrearte con lo que digan de ti". -- Lo que sí parece de recibo es lo pasar revista a esos quince años... -- "Pues sí, porque hay mucha gente recién llegada que casi no sabe de donde venimos, que se cree que 'Gas' es nuestro primer disco... Además, nuestro público veterano ya llevaba tiempo pidiéndonos un disco como éste: tenemos un bagaje que presentar y no llevamos en esto cuatro días".
-- "De los antiguos miembros de Enemigos sólo está Artemio. El resto de los que pasaron por aquí no pertenecen a la historia, sino a la protohistoria. Además, no sé si podríamos haberlos localizado ahora". "En el 85 nos tocaba un poco los cojones que todo fuera o heavy o siniestro. Lo único que existe de verdad es lo que está en medio y, sin embargo, aquí sólo se hacía caso a los extremos. En el 'Villa de Madrid' entramos en la categoría de pop porque en la de rock sólo metían a grupos heavies y nosotros no teníamos chupa de cuero ni íbamos a la peluquería para adornarnos la melena. En esa época nadie sabía aquí de Chuck Berry, ni del soul, ni del r'n'b...". -- En los ochenta no parecíais capaces de mantener una situación estable... -- "Hum... Estaba todo en el aire. No teníamos bajista fijo y Artemio no tenía muy claro a qué quería dedicarse. Estaba rodeado de gente que se tomaba esto como un hobby mientras que yo, desde pequeñito, ya sabía lo que quería. La cuestión era dar con la gente y todo mejoró con Fino y Chema. Luego vino Manolo, que era más progresivo y que me gustaba mucho como guitarrista". -- Con todo el tiempo que ha estado Manolo con vosotros no se le dio el título de "miembro oficial" del grupo hasta la aparición de "Nada". ¿Cuál era la diferencia? -- "La diferencia era Freedom, su propio grupo. Para mantenerlo, prefería ejercer de 'mercenario' o de 'asalariado'. Vivía muy lejos como para estar haciendo caso a los temas promocionales y eso, junto a que nuestro futuro era bastante incierto, le hizo decidir cabalmente no involucrarse más de lo necesario. Con el tiempo empezó a aparecer en los créditos como 'el cuarto enemigo', pero, al final, juzgamos innecesario todo ese tinglado". -- Hablábamos de los ochenta. Hay gente que dice que aquellos tiempos fueron mejores que los actuales para los rockeros... -- "Eso te lo dirá la gente a la que le iba bien porque no había término medio: en verano estaban esos macroconciertos al aire libre pagados por ayuntamientos en los que los cachés eran enormes, pero quien no pillaba ahí sólo podía comer mierda. En ese aspecto, Lalo, que era nuestro manager por aquella época, hizo mucho para que surgiera un circuito de salas pequeñas que programaran en invierno. Al principio, gente como Sex Museum, Deltonos, Marañones... éramos capaces de plantarnos en Logroño tocando sólo por unas cañas, pero con el tiempo empezó a aparecer cierto movimiento y un circuito para trabajar si no estabas entre los grandes". -- Por aquella época Los Enemigos era más el grupo de Josele que una banda al uso. ¿ Afecta a esa imagen el hecho de que tú cantes y compongas casi todo? -- "Bueno... es lo que hay. Cada uno aporta lo suyo y lo mío es escribir las canciones y cantarlas, pero el sonido de Los Enemigos parte de todos y cada uno de nosotros y no sería igual sin el resto de los miembros. Actualmente Fino compone más y, a la hora de arreglar los temas en el local, somos capaces de dar la vuelta por completo a cualquier idea que lleve". -- Algunas veces habéis comentado que, para las compañías, el rock no era sino un cuadro colgado en la pared, una cosa que daba prestigio con algunos grupos pero que no generaba dinero... -- "Nosotros no podemos decir que demos grandes beneficios, pero tampoco generamos pérdidas. Realmente, no sé por qué nos mantienen". Hablamos sin prisas. Es lo mejor cuando se trata de revisar un poco la historia. En muchos aspectos, la vida de Los Enemigos retrata lo que ha sido el rock español de los setenta. Puede que no a nivel de estilo, pero sí en lo referente a repercusión, a ambientes, a público, a difusión... En un momento dado de la década, el rock cantado en castellano tuvo un tirón enorme; fue la época en la que bandas como Extremoduro o Platero y Tú empezaban a conseguir discos de oro, momentos en los que el Viña Rock empezaba a construir lo que es hoy en día... -- "Nos quisieron meter en muchos sacos, algo que ya nos sucedió cuando nos tildaron de 'garageros'. Sin embargo, nosotros no encajábamos en ninguno. Nos quisieron vender, por ejemplo, como uno de los grupos de componente social y reivindicativo, pero nosotros no teníamos nada de eso. Me acuerdo de tocar en uno de los primeros Espárrago teloneando a Barricada. Aquello estaba lleno de punkies y yo hablé con Lalo preocupado porque creía que no se iban a enterar de nada. El me dijo que gritara alguna burrada y, como no se me ocurría nada, levante el puño y empecé a decir una mansalva de tonterías, algo así como ¡ablhurknlkduljs jlsiglk sjilgde k ljjkh! La gente se puso a gritar como posesos y, a partir de ahí, todo fue bien". -- Aquella fue la época de RCA. ¿Fue la más dura? -- "Fue, curiosamente, en la que más dinero ganamos. Empezamos a vender cifras respetables, pero debían ser bajas para ellos". -- Lo cierto es que los discos que hicisteis con esa compañía eran realmente buenos... -- "Sí, pero mucha parte del público rockero era muy joven y nuestra falta de actitud combativa les despistaba bastante. Llevábamos pintas normales, no hablábamos de insumisión, ni de marihuana... Yo siempre he escrito canciones en las que doy la vida por supuesta: vivimos en un planeta sucio y eso lo sabe todo el mundo sin que tengas que decirlo. Para mí es la diferencia entre canción y panfleto: son maneras diferentes de componer y la mía no es la última". -- Por lo menos creasteis lo de Alkilo... -- "Es más que nada un asunto de Fino y nació para poder sacar nuestros discos en vinilo porque era la única manera de mantener ese formato. Algo romántico que vendemos en el puestecillo que se pone en los conciertos con las camisetas y esas cosas. Lo bueno es que no tiene pérdidas". -- También fue cuando empezasteis con lo de las bandas sonoras... -- "Nunca nos habíamos planteado hacer algo así, pero, cuando nos proponen una cosa, siempre nos animamos a ver que pasa. Al fin y al cabo, lo único que puede ocurrir es que salga mal. Mónica Laguna hizo la película pensando ya en una banda sonora de los Enemigos e, incluso, pensó que Fino y yo apareciéramos en una escena, algo que a mí ya me pareció realmente demasiado". -- ¿Y cómo resulta eso? -- "Se curra mucho, pero es divertido. Como no tenemos ordenador ni esas cosas tenemos que estar siempre pendientes de lo que duran las escenas y de cuadrarlo todo, pero... bueno: sale. Cuando el director te dice que tienes que enfatizar tal o cual cosa tú pones cara de saber lo que haces y luego te dejas guiar por tu intuición, abandonas un poco la matemática del tema. Hay veces en las que ves una escena dramática con una música cañera y ves que pega de maravilla". Uno de los temas de "Obras escocidas" supondrá el debut de los Enemigos en el terreno televisivo. Su compañía ha conseguido colocarla como canción de cabecera en una de las series españolas que aspira a mantenerse diariamente en la programación catódica. Josele admite que en su nueva compañía está rodeado de fans y que, aunque siempre surgen discusiones entre grupo y sello, todos conviven con un alto grado de entendimiento. Recuerda el 99 como un año de actividad incesante y retrata a Raimundo Amador, con el que colaboraron al hacer la banda sonora de "Se buscan fulmontis", como un "Yamaha de la vida". -- "En el 99 empecé a notar un cambio generacional entre nuestro público. Tocamos mucho y eso hizo que llegáramos a gente de veinte y de cuarenta años. Hasta empezamos a ver tías entre la audiencia. Al principio todo eran tíos". -- ¿Habéis cogido ya una dinámica de "trabajadores" dentro de este mundo? -- "Claro. Hay veces en las que nos gustaría estar de vacaciones, pero, como no tenemos... Lo cierto es que no puedo quejarme, ya que, como decía Cole Porter, me gusta más trabajar que divertirme. Hay ocasiones en que las cosas son un poco rutinarias, pero nada comparable a trabajar en una oficina o algo así". -- Un ritmo muy bestia suele llevar consigo el uso de sustancias químicas de ayuda. Durante un tiempo tú tuviste muy preocupado a tu público... -- "Eso no era cosa ni del mundo del rock ni del ritmo que llevábamos porque, si fuera así, nos habría afectado a todos. Es una cuestión personal y a mí siempre me flojeó la química. Ahora está completamente superado: llevo mucho tiempo sin drogarme y un año entero sin beber. Todo es nuevo y hasta le coges el gustillo a la sobriedad. La droga termina aburriéndote y se convierte en una pesadilla y, si ha salido de ahí gente que casi no tiene nada, si yo no lo consigo es para colgarme de los pulgares". -- Tal vez en España existe mucha literatura que asocia el rock con las drogas... -- "No sé. Probablemente todo es más simple. La heroína da mucha paciencia y el alcohol mucho desparpajo, por lo que la cosa también me ayudó en algún aspecto. Lo único malo es cuando pierdes el billete de vuelta". -- ¿Es una de esas cosas que sirven de escaparate para un mundo irreal que se asocia siempre con los rockeros? -- "Pues quizás, porque en esto hay mucho engañabobos y mucha botella de Jack Daniels rellena de té frío. Siempre se suele hablar de los hoteles que rompían los Rolling Stones y esas cosas, pero de lo que se trata es de otra cuestión: ellos pagaban los desperfectos después y no pasaba nada. Aquí hay gente muy susceptible y, si creas daños, te joden la vida". -- ¿Eres de quienes echa de menos el pasado alguna vez? -- "Al contrario. Todo el mundo, en todas las profesiones, tiende a sobrevalorar el pasado y a infravalorar el presente. Lo curioso es que pasado mañana se hace lo mismo y se sobrevalora lo que ayer infravaloraste". -- Entonces, ¿se ha mejorado en esto del rock? -- "Sin duda. Quizás haya menos ilusión, pero hay más respeto por la música y más medios. Antes se valoraba a la gente por una postura o por sus pintas, pero ahora lo que importa realmente es la música en sí". -- ¿Qué opinión te merecen los grupos que reaparecen después de estar fuera del circuito durante años? -- "Puede ser un proceso natural, ¿no? Una mezcla de nostalgia, de aburrimiento, de ganas de revivir tiempos y de necesidad de dinero". Cuando le pregunto sobre los cinco grupos españoles que más le han influido tiene que pensárselo. Me pide tiempo para ir a la máquina de refrescos y así hacer algo de memoria por el camino. Con todo, se vuelve antes de salir de la habitación y me dice: "Leño, por supuesto". Poco antes hemos estado hablando de los grupos no militantes, no combativos, ésos que colocan sus letras en dinámicas más personales y que buscan en la canción una estética diferente a la proclamación de consignas. "Lo que no advertía el público de esos grupos "--comentaba Josele--" es que al final terminaban comprando de todo siguiendo la historia que las compañías montaban alrededor de las bandas. Cogían a un grupo reivindicativo y terminaban exprimiendo a la gente vendiéndola discos, camisetas, gorras...". No era extraño que, por tanto, los grupos banderas del universo enemigo fueran todos "grupos no afiliados". "No le decimos a nadie lo que tiene que hacer para ser enrollado "--dice--". No sentamos cátedra". -- ¿Es vuestro caso como el de Rosendo? -- "Una de las cosas que me gusta de él es precisamente eso: sus maneras llanas y su naturalidad. Hace canciones y ya está. Al fin y al cabo, estamos en la música por la libertad que eso supone. Si alguien te dice que tienes que vestirte de tal o cual manera o que tienes que hacer tal o cual cosa para estar a tono al final estamos más cerca de los pijos que de cualquier otra cosa". -- ¿Es por eso por lo que le valoras como influencia? -- "A él y a Leño, que para mí son la misma cosa. En la época en la que comenzaron todos hablaban de algo que no entendía. El escribe cosas entendibles. También me encanta la troupe de Veneno: Pata Negra, el Kiko... Demostraron que se puede hacer un blues castizo sin complejos y con desparpajo. Los Ilegales también me influyeron, por su contundencia y su mala leche canalizada en tres minutos sin perder por ello la calidad a la hora de escribir. Siniestro, sin embargo, son lo contrario: representan esa manera digna de ir por la vida de coña sin perder el respeto a la música. Son respetuosamente antimitómanos". -- Aún te queda uno... -- "Pues... me quedaría con los Marañones. No han tenido suerte, pero han demostrado que tenían amor a la música y son, de por sí, grandes músicos y grandes compositores". -- ¿Crees que Los Enemigos han influido a grupos posteriores? -- "Creo que hemos influido puntualmente a éstos que también nos han influido a nosotros. Entre los nuevos creo que también, que alguno habrá. Los Planetas, por ejemplo, nos reconocen como influencia porque, aunque estamos lejos musicalmente, coincidimos en la actitud de valorar la canción". Sus próximos proyectos pasan por presentar "Obras escocidas" en una gira de invierno que posteriormente les permita tocar todo lo posible en los meses de verano. En Madrid, aunque harán una pequeña presentación en la sala Arena en el mes de febrero, quieren tocar como cierre de gira siguiendo su tónica habitual. Al mismo tiempo, Chema está involucrado en pruebas para convertirse en actor y Fino continúa con Clovis colaborando con su novia, aunque todos están a la espera de confirmar la salida de "Obras escocidas" en el continente americano para estudiar la posibilidad de volver a actuar por aquellas tierras. De momento, todo sigue su curso. Enemigos no llegarán a otro siglo, pero aún no se les ve el final. E.P. Enemigos. "Obras escocidas". Chewaka
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