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Un sueño de niñez
"El que algo sea minoritario o no depende más de que a los medios de comunicación les interese que lo sea o no, y eso va a depender de que a los medios financieros que controlan esos medios les interese o no. No nos engañemos: vivimos en la era de la información y cada vez es mayor el control que sobre nuestras cabezas tiene la publicidad y los medios. Si por un capricho del destino alguien allí arriba se empeñara en popularizar el jazz estoy seguro de que en poco tiempo doblaríamos o triplicaríamos las cifras de venta de discos, programas de radio y televisión, conciertos...". Aaaah. La eterna canción que algo de razón ha de tener cuando tanta gente la canta. ¡Ya hasta los guitarristas la cantan! Joaquín Chacón hace su música dentro del jazz y es guitarrista. Acaba de publicar recientemente "Waltz for Katy" junto a Doug Raney y es consciente de que dicho disco, como todos los anteriores en los que ha participado, llegará únicamente allá donde alguien pueda escucharle: "Nuestra labor en este aspecto se reduce a difundir nuestro trabajo en la medida de nuestras escasas posibilidades y a que, cada vez, algún que otro medio nos vaya prestando un poco más de atención con la esperanza de alimentar una creciente comunidad de consumidores conscientes de la música de calidad". ¿Música de calidad? ¿Por qué siempre son los artistas que no venden los que utilizan ese tipo de términos?. No seré yo quien ponga en cuestión que "Waltz for Katy" es un álbum estupendo, pero tampoco seré de quienes no se dan cuenta de que numerosos artistas de talento prefieren satisfacer su gusto personal antes que pirrarse por buscar algo de público. El último trabajo de Chacón, por ejemplo, ofrece nueve piezas interpretadas a dúo por dos guitarras dentro de las formas del jazz ciertamente clásico. Se me ocurre que quizás no es el mejor proyecto para llegar a un oyente nuevo que nunca escuchó nada más allá que los "40 Principales". "Quizás los músicos de jazz somos un poco egoístas en el sentido de hacer lo que más nos gusta, pero la cosa tiene varias lecturas. Por un lado, el hecho de hacer lo que a uno le gusta tal vez reporte menos beneficios económicos, pero es indudable que reporta una satisfacción personal, una sinceridad y una entrega a lo que haces difícil de igualar cundo trabajas sólo por dinero. Por otro lado, creo que tampoco hacemos cosas tan minoritarias como se piensa: son minoritarias porque no cuentan con el mismo apoyo publicitario y de medios con que cuentan otras músicas que reportan de forma segura y sin esfuerzos pingües beneficios". ¿Y no se podrían unir las dos cosas? Sugiero. "Cuando pienso en un nuevo proyecto, o en un nuevo disco, pienso mucho en quién lo escuchara porque, en definitiva, vivo de vender música. Ese es mi negocio y, por tanto, debo pensar en el mercado. Pero también es cierto que muchas veces, pensando en lo que sería más vendible, he cometido un error, pues he pensado más en el envoltorio que en el contenido y creo que, al final, la música llega y gusta por el contenido, por las emociones que transmite, por como hace vibrar y sentirse a quien la escucha. Las etiquetas son lo menos importante", contesta Chacón. ¿Etiquetas? ¿Envoltorio? ¿Marketing? Palabras que aparecen, en el principio de un nuevo siglo, totalmente reñidas con géneros que no sean absolutamente mayoritarios. La nueva obra del guitarrista no es, en modo alguno, de ese carácter. Simple y llanamente porque no busca el recurso, el que lo tararees o el que pueda ser pinchado en la radio. "Waltz for Katy" es uno de esos discos que se disfruta en casa, delante de tu equipo de música, con una copa en la mano y un cigarrillo en la otra. Lo que sale de los altavoces no son melodías que te pongan a bailar desesperadamente ni a mover la cabeza arriba y abajo ni adelante y atrás. Sugieren otra forma de disfrutar que, por lo que sea, el público más joven asocia a tiempos futuros dejando para el presente aquello que ponga al cuerpo al borde del agotamiento. La obra de Chacón no es tan austera (instrumentalmente hablando) como se refleja en "Waltz for Katy". Algunos de sus trabajos anteriores han indagado en los terrenos de la fusión y la mezcolanza. "Tengo como dos tendencias muy marcadas "--dice--" y, por el momento, no me apetece renunciar a ninguna ni estar encasillado férreamente en un solo estilo. Es bueno para mí, pues me deja libertad de escoger lo que más me apetece hacer en cada momento. Lo veo como una búsqueda que está también relacionada con el carácter: pienso que, en algún momento, encontraré un camino propio personal y reconocible en el que se unan armónicamente esas influencias y gustos dispares". Chacón es de los músicos que estudia. Y de los que enseña. La experiencia recogida en conservatorios, talleres, seminarios y clases privadas es ofrecida ahora a sus alumnos para completar su actividad profesional como músico. Debió ser, además, buen estudiante por cuanto su currículum cuenta con un buen listado de premios y con una enorme participación en festivales. El hecho le sirvió no sólo para hacerse un nombre dentro del jazz hispano, sino también para poder comenzar a tener experiencias fuera de nuestro país. Fruto de una de ellas es su colaboración con Doug Raney. Doug es hijo de Jimmy Raney y conforma, por tanto, la tercera generación de una familia de guitarristas (la madre de Jimmy era profesional y fue la que le inculcó su amor por este instrumento). Nacido en el 57, los primeros devaneos que tuvo Doug con la guitarra se dirigieron a las obras de Hendrix, Clapton o Jeff Beck por el lado rockero y a las de Muddy Waters y B. B. King en el aspecto más bluesie. Sin embargo, el hecho de que su padre tuviera que instalarse en Louisville y que él se quedara solo en Nueva York con poco dinero hizo que comenzara a escuchar la enorme colección de discos de jazz que Jimmy atesoraba. Así fue como entró poco a poco en la obra de Wes Montgomery, Jim Hall o Tal Farlow entre otras figuras del jazz. Estudió y consiguió un contrato profesional para tocar en un cabaret, pero no fue hasta la reunión con su padre cuando aquello empezó a tomar visos de seriedad. Tocó con él y también fue él quien le generó su primer contrato discográfico con el sello Choice en un disco en el que Jimmy tocaba junto a Al Haig. Para obtener un disco a su nombre Doug tuvo que viajar a Copenhague, edén para muchos músicos de jazz americanos que no pueden triunfar en su tierra por culpa de la saturación de músicos que existen por allí. Copenhague es un centro neurálgico que activa todo el circuito centroeuropeo, una enorme red de clubs en la que cualquier músico proveniente de Estados Unidos tiene contratación asegurada y una vida más o menos cómoda. Desde que aterrizara allí la carrera de Doug se consolidó, creció y fue dibujando a un guitarrista de estilo propio con un fraseo muy particular. Siempre se le ha tachado de elegante y se ha destacado su finura como rítmica, pero, en el fondo, es su lirismo y sensibilidad lo que más sobresale dentro de sus obras. "La idea de grabar a dúo con Doug era una especie de sueño que alimentaba desde que escuché los discos a dúo con su padre. Me parecen una maravilla por la aparente sencillez, lirismo, musicalidad, ambiente... "--cuenta Chacón--". El caso es que, cuando estaba estudiando esta música en mis comienzos, me decía a mí mismo: 'algún día haré un disco de este tipo'". Chacón conoció a Doug en Dinamarca e, inevitablemente, surgió una conexión natural: "También había estudiado su música. Me parece un magnífico ejemplo a seguir para empezar a trabajar el lenguaje del jazz en la guitarra. Vino al Jazzhouse de Copenhague en la época en la que grabamos mi segundo disco para Fresh Sound, con Uffe Markussen. Allí hablamos, tocamos y descubrimos un magnifico entendimiento musical y personal, por lo que organizamos algunas giras tocando a dúo o en cuarteto. En la ultima gira española grabamos en Madrid 'Waltz for Katy'. La elección de grabar a dúo fue mía: era como hacer realidad aquel sueño de juventud". Grabar con otro guitarrista sí había pasado ya por la mente de Chacón, pero en otro sentido: "había pensado en algún proyecto discográfico con otros guitarristas, pero más bien en grupo, en cuarteto con bajo y batería, algo más experimental que no descarto que se pueda hacer en un futuro". Sin embargo, a partir de la experiencia, el guitarrista parece haberle cogido el gustillo. Tras grabar "Waltz for Katy", Chacón ha realizado varios conciertos con el gaditano Manuel Perfumo y ambos han quedado satisfechos por la experiencia, motivo por el cual ya no se descarta un futuro proyecto en la misma dirección. Lógicamente, lo que le gustaría a Joaquín sería tener como "partenaires" a artistas de la talla de Jim Hall, John Abercrombie o, incluso, Pat Metheny; "pero... bueno; estar a su altura requiere un enorme trabajo, como al que ellos han dedicado toda su vida". Un problema que siempre surge cuando se juntan dos guitarristas para grabar un disco es el material a interpretar. Habitualmente se suele tirar por la calle de en medio y referirse a standards que agraden a los dos músicos. En "Waltz for Katy" hay un tema de Chacón (el que da título al disco), dos de Doug, uno de su padre y el resto es una elección meticulosa que ha recaído en Gershwin, Bill Evans, Count Basie o Jobim. "La decisión fue conjunta, aunque hubo cambios de ultima hora e, incluso, arreglos surgidos de repente en el estudio. Doug tiene una enorme experiencia en grabaciones y aprendí mucho de él en detalles que influyen en el resultado final de un disco. Había más composiciones originales para incluir en el disco, pero al final optamos por lo que consideramos que quedaba mejor en el formato de dúo. También podíamos haber incluido algún tema más, pero pensamos que era mejor que no fuera muy extenso", comenta Chacón. Una segunda cuestión a aclarar es el unir de modo natural dos estilos diferentes. En este caso había mucho terreno ganado habida cuenta que Joaquín ha tenido a Doug como una de sus influencias estéticas. "Una de las más grandes en el estudio del lenguaje del jazz. Hay reminiscencias de su estilo en mi forma de tocar. Se puede decir que él es, básicamente, un guitarrista de jazz heredero de la tradición del be-bop, con un estilo personal claramente desarrollado e identificable. Yo, además de esa herencia, he recibido influencias de otras músicas y me he interesado siempre por estilos guitarrísticos más modernos". La carrera discográfica de este guitarrista ha discurrido por diferentes caminos. La mayoría del material grabado que se le puede encontrar no está firmado por él, sino por los líderes del proyecto musical o por los grupos de los que ha formado parte (Naima, Solar...). "Me encantaría grabar más a mi nombre, pero me encuentro involucrado en muchos proyectos interesantes en los que en muchas ocasiones soy co-líder, como en el caso del disco con Uffe Markussen. Cuando he tenido problemas para grabar algo mío ha sido por no estar muy seguro de qué camino tomar: no quiero marear al público que puede comprar mis trabajos con cosas muy dispares o inesperadas". Es más fácil (suele serlo) dejar que el destino decida por ti, como en el caso del disco que nos ocupa. Cuando Joaquín conoció a Doug su colaboración se estableció en giras que, al final, llevaron a la grabación de un disco. Lo último que ha grabado Chacón, a la espera de editarse, es un álbum junto al organista Bobby Floyd: "le conocí a través de mi amigo Noah Shaye, el batería americano. Ellos habían tocado juntos en América y le propuse a Noah organizar algo aquí. Para un guitarrista de jazz la escuela de tocar con órgano Hammond es todo un clásico y, dado que hay pocos organistas, lo vi como una magnífica oportunidad para trabajar en esa formación. La cosa fue sobre ruedas y repetimos gira el pasado año aprovechando para grabar en directo. Bobby es un músico excepcional, con un conocimiento de la tradición de la música negra increíble. Para mí ha sido una experiencia de lo más enriquecedora". Otra de las cosas que Joaquín tiene pendiente de editar es su nueva colaboración con el Mad-Bcn Project: "es un proyecto conjunto entre músicos de Madrid y Barcelona. La idea surgió tras varias colaboraciones que hicimos el saxofonista catalán Alfons Carrascosa y yo. Pensamos que sería interesante un proyecto conjunto que nos facilitara el trabajar tanto aquí como en Cataluña además de una posibilidad para tocar con músicos que, por la distancia, no suelen coincidir. Hasta ahora hemos hecho tres giras por España trabajando con diferentes rítmicas. El pasado año grabamos el disco en Barcelona, con David Mengual, y Jo Krause, y esperamos que salga para primeros del próximo año". Como se puede ver, no es el asuntillo comercial lo que más preocupa a Joaquín. Si bien al principio de este artículo se quejaba por la repercusión en los medios, no hay ninguna duda de que hay cierto tipo de artistas que se rigen más por el enriquecimiento personal que pueden recibir que por el meramente económico: "Todo trabajo en el que me embarco lo hago porque me aporta algo. Colaborar con Doug ha sido una experiencia excepcional, personal y musicalmente. No deja de sorprenderme que es un trabajo que gusta a gente que no tiene nada que ver con el jazz, no sé si por la atmósfera que respira el disco, por el repertorio, o por qué. El caso es que está resultando bastante más accesible de lo que en un primer momento puede parecer". ¡Ssstupendo! Puede que lleguemos un día a romper ese tópico que sugiere que los artistas de jazz españoles siempre tienen que buscarse las lentejas fuera de nuestras fronteras. "Yo no estoy muy de acuerdo con eso "--sugiere Chacón--". Creo que los músicos que son populares fuera (Chano, Jorge Pardo) lo son, aparte de por la enorme calidad de su música, por la enorme influencia que tiene en ella el flamenco y la música española. Se suele decir que la música con raíces es la que más llega y creo que todos los músicos de jazz españoles tenemos una deuda con nuestras tradiciones: encontrar un camino para tocar lo que serían nuestros 'standards'. Barry Harris me decía un día: '¿Por qué los músicos en España utilizan el repertorio de standards de la tradición americana con la gran riqueza musical que tenéis? Los standards americanos son las canciones típicas que los músicos de jazz han tocado y tocan como plataforma para las improvisaciones. Son temas del repertorio popular: películas, musicales, Broadway, etc'...". Para ver a Joaquín presentando el material de "Waltz for Katy" no será necesario irse fuera. Del 1 al 7 de octubre tocará en el Café Central madrileño, aunque lo hará en formación de quinteto junto a Bob Sands, Albert Boyer, Guillermo McGill y Pablo Martín. Previamente a esto, el guitarrista ya presentó el disco en México, lugar donde tiene uno de sus cuarteles generales habida cuenta de que todos los años imparte un curso de improvisación en la Escuela Superior de Música del D. F. "Todo empezó con una gira que hice con mi grupo, a través de la cual surgió la oportunidad de hacer algunos seminarios en varios conservatorios y universidades. Fueron tan bien recibidos que, desde entonces, viajo cada año a impartir estos cursos y hacer algunos conciertos. Ultimamente se han visto ampliados con colaboraciones con músicos locales y con americanos que realizan giras por el país". En su faceta de docente, Chacón aconseja a los principiantes "conocer el lenguaje, profundizar en las raíces que han dado origen a lo que hoy conocemos como el jazz. También es importante conocer la historia del instrumento desde sus principios y trabajar en profundidad transcripciones de intérpretes por épocas, analizando la evolución del mismo, y la ampliación en el uso de recursos. Hay que estudiar en profundidad el ritmo, la lectura, la teoría musical, conceptos armónicos... Y tocar, tocar. Tocar con el mayor número posible de músicos, sean de la tendencia que sean". El próximo proyecto de este inquieto músico es afianzar el Nuevo Quinteto con el que se presentará en el Central y realizar una gira con Madrix, una formación en la que aparecen también José Vázquez Roper, Francis Pose y en la que participará como músico invitado Perico Sambeat. Por lo que se ve, el panorama jazzístico que gira alrededor de la guitarra está viviendo un momento de intensa actividad. Cuanto menos, eso cabe pensar de la cantidad de guitarristas que trabajan en ese círculo y de las numerosas (en comparación con otros tiempos) grabaciones que aparecen últimamente. "No he tenido la oportunidad de escuchar aún los últimos trabajos de Chema Vílchez o de Santiago de la Muela, aunque conozco sus trabajos anteriores y me parecen magníficos instrumentistas. El panorama guitarrístico español me parece muy rico y variado en estilos y tendencias, con intérpretes de primera categoría y cada vez con mejor preparación. A muchos de ellos les admiro profundamente e intento estar al tanto de lo que hacen: José Luis Gámez, Dani Pérez, Chema Saiz, Antonio Saiz, Joan Abril, Pep O'Callagan, Carlos Gonzálbez, Joan Soler, Pepe Rodríguez, Jordi Bonell, Manuel Perfumo, Ximo Tébar, Alfons Enjuanes, Santiago Reyes, Arturo Lledó..." Bien... Por lo que se ve, no nos van a faltar guitarristas dentro del jazz. Aunque el género no sea mayoritario.
E.P. Joaquín Chacón & Doug Raney. "Waltz for Katy". Fresh Sound
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