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Los dedos no lo son todo
"Las siete revelaciones del silencio" es el, hasta ahora, último trabajo de Chema Vílchez. El guitarrista ya llamó la atención con "El sueño del navegante", su debut de 1995, y reapareció cuatro años después con "La naturaleza sagrada de la vida". El primero de los álbumes contaba con la participación, entre otros, de Alex Acuña, Gary Willis y Eric Marienthal y suponía la presentación en sociedad de un guitarrista de fusión capaz, incluso, de diseñar peculiares guitarras fretless con pastillas de bajo y cuerdas de chelo. El segundo también contó con figuras de la talla de John Patitucci, Dave Weckl o Richard Bona y supuso un paso adelante, aunque más costoso de entender. "El primer álbum tiene un concepto más de grupo, mientras que en 'La naturaleza sagrada' la guitarra tiene un papel más protagonista. Todos los discos que he realizado son grabaciones que necesitan varias escuchas y poco a poco vas descubriendo en ellos cosas nuevas", señala Chema anunciando lo que será la próxima reedición de ambos trabajos. "Las siete revelaciones del silencio" no se aleja de la tónica de exigir atención al oyente, aunque de nuevo se intenta dar un paso adelante abarcando dos géneros que, si bien eran constantes en la actividad de Chema, aún no se habían plasmado en disco. "A nivel compositivo llevo muchos años trabajando, y a la vez interrelacionando, tres campos distintos: el jazz, el flamenco y la música clásico-contemporánea. Esto no es algo desconocido para la gente de mi entorno, pero sí para quienes me conocen por los discos realizados hasta la fecha. Me siento muy cómodo en esos lenguajes musicales, quizás porque, como oyente, es de lo que me he alimentado durante toda mi vida. De todas formas, a la hora de escuchar música, más que interesarme los géneros musicales como tales me interesan cierto tipo de músicos y lo que transmiten, ya sea en el hard rock, el dodecafonismo o en el bebop. Siempre escucho con interés músicos que van desde Van Halen a Roger Waters, pasando por Gonzalo Rubalcaba o Paco de Lucía". El álbum, además, se presenta en formato doble dejando en cada uno de los discos una impronta bien diferente. "Tal y como está el mercado discográfico, Enfasis y yo pensamos que podría ser una buena idea sacar un CD doble al precio de uno solo y facilitar al comprador el acceso a éstos. Por otra parte, ambos trabajos comparten una producción y sistema de trabajo parecido y, aunque estéticamente pertenecen a dos géneros distintos, nos parecía interesante que pudiéramos acercar a quienes me conocen por el jazz les una de mis otras facetas y que quienes se acercan por primera vez a mi música pudieran hacerse una idea más global de mi trabajo", señala Chema. El primero de los dos discos está grabado con guitarra clásica y podría encuadrarse dentro de lo que se define como "clásico contemporáneo". Cada uno de sus siete temas se creó en un solo día y fue grabado en solitario por el guitarrista. "Los instrumentos electrónicos tienen, en mi opinión, limitaciones expresivas en cierto tipo de músicas, independientemente del intérprete. Por ejemplo, hace años escuché un excelente arreglo de las 'Cuatro estaciones' de Vivaldi para guitarras eléctricas y, a pesar de estar bien hecho, para mí no tenía ni punto de comparación con la instrumentación original con la que fue concebida la obra. En este disco todos los temas son piezas a dos guitarras excepto 'Ferrer', que es guitarra sola. En la grabación utilicé un sistema digital muy sencillo, pero para las mezclas usamos un pluging de ordenador, un simulador de cámaras acústicas, y pusimos el sonido como si estuvieras escuchando las guitarras en una sala de conciertos que hay en Nueva York. El resultado ha sido increíble". El segundo de los discos se centra en el jazz más standard y cuenta con la presencia de John Stowell, "tan admirado en Estados Unidos y Europa como desconocido en España. Hasta la fecha tiene grabados más de setenta discos en solitario y con otros grandes artistas de la escena internacional. Conocí a Stowell cuando estudiaba en el Musicians Institute hace unos once años. Me pareció muy bueno y las referencias que tenía de él a través de Pat Metheny y Joe Diorio no podían ser mejores. Su lenguaje es moderno pero, a la vez, con un poso de todos los clásicos. Cuando escucho a Stowell tengo la sensación de estar oyendo toda la historia del jazz hasta nuestros días. Para mí, trabajar con él y grabarnos un disco ha sido un autentico privilegio". Como se puede comprobar, no estamos ante el típico guitarrista "recorremástiles" ni ante el pirado intelectual inmerso en su propio mundo. Si algo representa Chema en todas sus facetas es la figura del compositor para guitarra, tan ajena últimamente en un país cuya música ha contado con este instrumento desde el inicio de su historia. "Como guitarrista, cada estilo te pide sonoridades y técnicas distintas y poner la técnica al servicio de la idea y la creatividad en géneros tan diversos te exige muchas horas de trabajo y reflexión. Por lo pronto, la guitarra clásica y la eléctrica, a pesar de compartir el mismo nombre, son instrumentos distintos, tienen diferentes timbres y posibilidades de expresión; en esto encontraríamos diferencias interpretativas y de concepto. Con el tiempo todo se convierte en una sola cosa; sería como hablar distintos idiomas. La idea puede ser la misma, aunque las palabras o sonidos que emites sean diferentes. Escoger uno u otro estilo, una u otra sonoridad para expresar cierto tipo de emociones e ideas, viene determinado por cómo empiezan a sonar en tu cabeza. A partir de ahí tratas de ir acercándote a aquello que escuchas internamente", argumenta. Como compositor, para él es tan importante la investigación como la propia evolución personal: "creo que la curiosidad es un instinto del que espero no liberarme nunca. Con respecto a la evolución, creo que se evoluciona o se involuciona, ya que, bajo mi punto de vista, en este mundo no hay nada estático ". Dicha dinámica anuncia ya, con lógica, que el próximo trabajo del guitarrista se parecerá bien poco a lo ofrecido hasta ahora: "Para finales de este año o primeros del próximo saldrá un álbum dentro del flamenco, pero con toques jazzísticos, muy abierto y moderno. Tanto la compañía discográfica como yo estamos muy ilusionados en esta idea. Nos abre un espectro tremendo de posibilidades, tanto aquí como en otros países, a nivel discográfico y de conciertos. Los temas ya están hechos y tengo la maqueta prácticamente terminada. Espero contar con importantes colaboraciones a nivel nacional. Esto me apetece muchísimo, ya que hay grandísimos músicos españoles a quienes admiro y con quienes hace tiempo deseo trabajar". Regresando a "Las siete revelaciones del silencio" no deja de sonar raro que una personalidad tan metódica haya creado un álbum que más de uno definiría como "música improvisada". "El que este álbum se compusiera y grabara en una semana, a tema por día, no fue nada intencionado; simplemente, ocurrió así. El trabajo de este disco no tiene subterfugios ni enmascaramientos. Nació tal y como el oyente lo está escuchando. Las piezas vinieron solas, terminadas, con tal sentido y coherencia que ahora no podría mover un sola nota de donde está. Desde luego que con la creatividad no se debe ser ni obsesivamente ordenado ni excesivamente anárquico. Para mí lo ideal es mantener el mayor equilibrio posible, pero con naturalidad. Desde luego que las mejores obras en todos los campos del arte son fruto del trabajo diario y la disciplina. Todos los grandes artistas que he conocido tienen muy claro su sistema de trabajo y las grandes obras no son fruto de la casualidad", comenta Chema, quien el año pasado realizó más de cincuenta conciertos en vivo dentro de nuestras fronteras. En Madrid se le podrá ver el próximo día 5 en Suristán ofreciendo un compendio de toda su obra y anuncia para noviembre la posibilidad de verle de nuevo junto al propio Stowell, todo ello sin dejar de atender sus habituales masterclass y clinics realizados de la mano de Ibanez y Line 6. Con todo, lo fundamental para Chema, a la hora de escribir, no es tanto buscar la variedad o las posibilidades de la guitarra como "buscar en la mente y, si me apuras, aún más allá. Es ahí realmente donde me gusta indagar, escudriñar, profundizar. De esta manera, el instrumento se convierte en un vehículo de expresión. El contenido nunca está fuera de nosotros: siempre está dentro. Al menos yo lo siento así. La guitarra es, además, un instrumento muy visual y dejarte llevar por ello puede ser peligroso. Este riesgo está en que sean tus dedos los que toquen y no tu mente. Para mí es fundamental que lo que toques nazca de la mente y la interpretación se convierta en un dictado musical de la mente a los dedos. De esta forma sale lo que tú eres convertido en música y en la medida que más profundizas mejor". Por si aún quisieras obtener más información sobre Chema Vílchez, sus proyectos, sus actuaciones o sus clases, siempre puedes darte un paseo por su propia página web: chemavilchez.com E.P. Chema Vílchez. "Las siete revelaciones del silencio". Enfasis
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