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Los artistas: Cada vez es más difícil consolidarse. Diciembre 2001

Inversión a largo plazo

Sí. Cada día está más difícil. Podremos quejarnos de muchas cosas de los años 90, pero, cuanto menos, una virtud tuvieron: el público estaba más receptivo a las nuevas propuestas y apareció una fiebre de modernidad que hacía que los jóvenes siguieran con cierto entusiasmo las evoluciones de los artistas con más futuro. Ahora, por el contrario, parecemos haber vuelto al cómodo contraste y, entre que el circuito no goza de buena salud, y que cada vez hay menos espacio en los medios para todo lo que sale, da la impresión de que el público ha recogido lo sembrado en aquella década y no está por la labor de investigar mucho más. Es como la bolsa: mientras que hace unos años todo el mundo arriesgaba, ahora la mejor inversión son los valores seguros aunque ofrezcan menos.

En este año que acaba, los artistas que se han consolidado lo han hecho, de todos modos, dentro de una situación limitada de reconocimiento. Nadie ha crecido tanto como para augurarle una vida de rentas, pero algunas propuestas que han sido bien trabajadas han obtenido en el 2001 un nivel suficiente como para asegurar que sólo pueden crecer. En España nos hemos encontrado con la enorme sorpresa de Chucho, cuya vitalidad y frescura en "Los diarios del petróleo" le ponen a una altura estupenda. Su disco es uno de ésos que habría obtenido una repercusión enorme si las radios fueran más receptivas. Aunque el caso no ha sido ése, no cabe duda de que lo próximo que haga estará en la mirada de un público más extendido y que, si no vuelve a coincidir en fechas con Manu Chao para chafarle la promoción, su compañía le tendrá más en cuenta.

Lo mismo puede decirse de Habeas Corpus o de Piratas, aunque cada uno tiene sus circunstancias. Habeas Corpus son los reyes del circuito "okupado" y su dinámica de actuación hace poco probable que terminen, tarde o temprano, dando el salto. Su último trabajo se ha vendido estupendamente y el público de sus conciertos se cuenta por miles en muchos lugares de España, pero... la profesionalización es algo que casa mal con este ambiente y ni ellos quieren salir de él ni las letras de sus discos favorecen que muchos medios acomodados se mojen con ellos. Piratas, por su parte, ha realizado un año en el que los conciertos le han consolidado como una oferta que no baja. Son de quienes se han ganado el paso de la criba tras el boom de la generación indie.

Otro de los grupos que ha estallado definitivamente en nuestro país ha sido Sôber. Si en un principio su propuesta parecía poco estable, su entrega discográfica de primeros de año y su estupenda respuesta en directo les ha hecho crecer mucho más de lo esperado. Ahora sólo falta que no decepcionen con un nuevo álbum y que gestionen más acertadamente sus giras. La banda tiene bastante público como para poder evitar en el 2002 los festivales en los que el público no va a verte necesariamente a ti.

De cualquier modo, al hablar de músicos consolidados en este año hay que citar por derecho propio a Kepa Junkera. Su salto a una multinacional ha de verse como una enorme posibilidad de ampliar su carrera en el extranjero. Es uno de los músicos que puede convertirse en estrella y, si su compañía le apoya, su futuro no puede traer más que satisfacciones.

En el terreno internacional los nombres están más claros. Rammstein ha conseguido unas cifras interesantes con su "Mutter" y España no parece que vaya a ser una excepción entre los países europeos que les acojan con éxito. En un terreno más guitarrero, el crecimiento de Hardcore Superstars y Backyard Babies ha sido espectacular y, aunque los primeros no gocen aún de la repercusión de los segundos, no hay duda de que siguen un camino paralelo en el que únicamente falta la posibilidad de promoción.

¿Qué decir de Missy Elliott? Después de la fiebre Eminem del año pasado, la dama del hip hop ha demostrado que el glamour y el estilo pueden, bien manejados, tanto como la dureza o la macarrería. Con "So addictive", la señora se ha puesto al nivel de los mejores y ha realizado una producción que, de seguro, no bajará en presupuestos en sus últimos trabajos. En el terreno negro también ha brillado Maxwell, un personaje que, aunque aún no ha roto definitivamente en España, entrega una joya con cada uno de sus trabajos, algo que hace que se deje de pensar en que el asunto es una mera casualidad.

En el terreno de las revelaciones todo es más fácil dado que siempre salen artistas interesantes y de lo que se trata es de apostar sobre ellos. En España hay dos casos que no pueden dejarse de lado te pongas como te pongas. Uno es el de Shuga Wuga, una propuesta de hip hop que, por fin, sale de lo cerrado y puede, en un futuro, dar un salto gigantesco a poca suerte que tenga. La otra es la de La Bruja Gata, grupo de folk que ha debutado discográficamente con un trabajo de lujo pero que atesora una carrera de lo más sólida y esperanzadora.

También se puede confiar en que Txapel Punk o Yoghourt Daze amplíen su repercusión si son capaces de salir a la carretera y ampliar sus miras de directo, algo que también puede aplicarse a Garage Jack, grupo que ha debutado fenomenalmente en disco pero que debería airear sus actuaciones con nuevos paisajes y salir rápidamente de un círculo en el que sólo puede encontrar una progresiva desvaloración.

Desde fuera, lo mas llamativo ha sido lo de Linkin Park, grupo que tardó en romper pero que ha conseguido demostrar que su "Hybrid theory" era un álbum muy por encima de la norma dentro de las corrientes metaleras. Lo mismo ha pasado con Hooverphonic, formación que, gracias a los anuncios de la tele, ha tenido la posibilidad de ampliar una popularidad que tendrá que consolidar mejorando sus directos y pasándose más a menudo por aquí.

Otros nombres a tener en cuenta son los de David Kitt, que está conquistando territorios en Gran Bretaña con una propuesta acústica en la que actualmente hay un enorme hueco vacío, y Ryan Adams, con su rock americano que puede suponer el relevo de los grandes ídolos de la escena USA.

Los Consagrados

Kepa Junkera, Sôber, Chucho, Habeas Corpus, Piratas, Rammstein, Backyard Babies, Missy Elliott, Hardcore Superstars, Maxwell

Las Promesas

Shuga Wuga, Txapel Punk, Yoghourt Daze, Garage Jack, Bruja gata, Linkin Park, Hooverphonic, David Kitt, Ryan Adams

Artista del año

Los Enemigos

Entre el hola y el adiós. O eso es lo que a muchos les parecerá la actividad de Los Enemigos en este 2001. El grupo comenzaba el año con la edición de un álbum en directo en el que se recogían sus "Obras escocidas", sus mejores temas tras una carrera de dieciséis años en la que el éxito que les ha llegado no ha sido sino un modelo "mini" suficiente para familias bien avenidas pero corto para egos de alcurnia. No es el caso de Josele, Fino, Manolo o Chema: ellos se habían hecho su huequito a fuerza de kilómetros y entregaban religiosamente a su parroquia un disco cada cierto tiempo a fin de tener nuevos argumentos para salir otra vez a la carretera.

La suerte quiso que "Obras escocidas" les colocara en el ojo del huracán. El álbum recogía lo mejor de su repertorio, letras ácidas y guitarras arañadas que cuajaban con naturalidad en una estética propia de lo más hondo de Malasaña. Era el momento de su reconocimiento y así lo demostró una gira que parecía no acabarse nunca y que hacía a su manager contratar conciertos a dos manos. Para colmo, amparados por la SGAE, Kike Turrón y Kike Babas escriben su biografía dando por sentado que quien merece una biografía es porque tiene una historia.

Sin dudarlo, el nombre de Los Enemigos ha crecido más este año que lo que lo hizo en los catorce anteriores. Su álbum y sus conciertos hicieron que la banda recuperara fans extraviados y que, junto a ellos, apareciera un nuevo público de ése que sólo se entera de las cosas cuando éstas ya son de dominio público. La banda parecía vivir la misma situación por la que Rosendo (otro icono del rock madrileño) pasara hace un par de años cuando, después de haber demostrado veinte veces todo lo que podía demostrar, se encontraba con dos Premios de la Música que hacían que los despistados se fijaran en él y comenzaran a comprar sus discos a fin de convertirle en un clásico.

Josele y los suyos estaban en el camino, pero... deciden separarse. El día 23 de noviembre estaba pensado que el grupo ofreciera un concierto acústico en el Teatro Bretón de Salamanca. Dicho concierto conformará el último álbum del grupo que, además, se publicará en Alkilo, su propio sello discográfico, como reliquia de coleccionistas. Después realizarán una gira en la que aprovecharán para despedirse que, de momento, ya tiene apalabrados mensajes de adiós en Barcelona, Valencia, Granada, Bilbao, A Coruña y Madrid.

Son trece discos y más de quinientos conciertos tras de ellos, algo de lo que no pueden presumir muchos. Es difícil explicar, por tanto, por qué ahora la banda prepara su suicidio dejando para el futuro un reconocimiento que vendrá cuando ellos ya no estén juntos. Sea como sea, y por lo que sea, el cuarteto ha sido, sin duda, el artista más relevante del año que se cierra, el que mayor crecimiento ha experimentado y el que ha superado a todos en ese difícil equilibrio que consiste en aunar popularidad y calidad.

E.P.