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Negu Gorriak

Velódromo de Anoeta (Donosti). 24 de febrero de 2001

Sentida, emotiva y multitudinaria despedida la de los Negu. Estaba claro: no podía ser de otra manera. Tras las dos fechas de "sold out" en Iparralde y Donosti, repetían, a petición popular, una última cita en el Velódromo de Anoeta para volver a registrar otro antológico llenazo en lo que sería el adiós definitivo. Desde horas antes del bolo se podía respirar alrededor del pabellón deportivo un ambientazo de aúpa: furgonetas, coches y autocares de Valencia, París, Galicia, Bruselas y, por supuesto, gente de cada pueblo de Euskal Herria. Si el poder de convocatoria de la banda siempre había sido grande durante su intensa carrera, ahora, tras cinco años de separación, con esta unión puntual para celebrar la victoria judicial sobre el ex-general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, la leyenda y las hazañas de la banda se habían disparado y todo el mundo quería estar allí para celebrar con ellos la victoria y disfrutar de un gran espectáculo musical.

Público de todas las edades: padres que llevaban siguiendo las aventuras de los hermanos Muguruza desde los míticos días de Kortatu y querían que sus retoños viviesen un trozo de historia; quinceañeros que no pudieron, por edad, disfrutar de la banda en su momento y que, habiendo mamado de su legado, querían disfrutarlo, aunque sólo fuese una vez, de primera mano; otros que, como nosotros, los habíamos disfrutado, y de lo lindo, a lo largo de su carrera en diferentes conciertos y etapas y en cada puntual lanzamiento: desde el primer descoloque mental (por novedoso) que fue la opera prima "Negu Gorriak", pasando por etapas tan blindadas y crudas como la del "Borreroak milaka aurpegi" y acabando meneando el palmito en el colorista "Ideia zabaldu". El cariñoso reencuentro, a modo de despedida, de una banda que había dado muy buenos momentos.

Para ir calentando el ambiente en el pabellón, y abriendo el festi, salió a escena Selektah Kolektiboa, banda hip hopera y borroka que, a juzgar por los comentarios (ya que no llegamos a tiempo de verlos), tiene un prometedor futuro por delante. Tras ellos aparecería Banda Basotti, alegrando los corazones de un buen puñado de red skins que se encontraban allí. Los italianos se habían vuelto a reunir especialmente para la ocasión dada la amistad con la banda y la complicidad con Esan Ozenki (que en su momento les publicó algún trabajo). Como anécdota, los periódicos locales contaban que cuando los Basotti iban a coger el avión en Italia para su primer concierto en Iparralde unos enfurecidos cabezas rapadas neonazis les esperaban en el aeropuerto para hostiarles y tuvieron que perder el avión para evitar la agresión, llegando al concierto por los pelos... En Anoeta descargaron con fuerza y convicción su repertorio de clásicos oi!, deslizándose con facilidad entre el punk y el ska, con una pócima nada novedosa pero ejecutada con credibilidad.

Luego llegó el momento fuerte de la noche: un mar de ikurriñas y senyeras saludan con efusividad la llegada de los músicos al escenario. En el corazón de todos la batalla vencida al picoleto y sobre las tablas unos musicazos profesionales que, sin demasiados miramientos, arrancan con "Ez dut ezer nahi" para empalmar con un celebradísimo "Hitz egin". Del tirón, y sin respiro, abordan "Bost geihago", una muy bailada "Txikito" y después "B.S.O." e "Itaxafero mekanikoa".

Es el momento de los primeros saludos de Fermín; con tan sólo esta primera ráfaga ya se puede constatar que la intensidad y la compenetración sigue siendo la de antaño. Nada que decir sobre la versatilidad de una banda capaz de pasar del dub al metal sin perder un ápice de personalidad, cosas marca de la casa. Da gusto volver a ver juntos a Mikel Bap, Mikel Anestesia, Iñigo y Fermín apoyados en escena con los coros de Izaskun (de 2 Kate), a la que más tarde acompañaría Amaia, y con una sección de vientos que, lamentablemente, sería lo más difuso de oír en el amplio recinto.

El concierto continúa con el aclamado himno "Lehebiziko bala" y de la misma manera caen "Ipurbegia", "Nire baitan daude biak" y la acelerada "Ideien kontrabandoa". Hay otro momento de respiro que aprovecha el cantante para arengar con más consignas antifascistas y continuar con "Ez dezagun sal" para luego invitar a Eneko de Bap! a cantar en "Kolore bizia". Su voz no se oyó demasiado, pero sus peculiares bailes calaron hondo. "Itxoiten", "Oker dabiltza", "Hipokresiari stop", "Irakatsi ziguten historia"... uno tras otro caen temas seleccionados de toda su discografía. Los Negu demuestran que son una jodida y engrasada máquina de provocar sudores y poner pelos de punta. "Borreroak baditu milaka aurpegui" dio paso el día anterior a Jon Maia, ausente esta noche, por lo que sus versos son entonados por el público (sin demasiado lucimiento, todo sea dicho).

Después llegaron "Song number one" y un par de versiones, "Kaixo", de Delirium Tremens, y "Errespetua" (que no es otro que el clásico "Respect" de Otis Redding), para despedirse con "Begirunea".

Como no podía ser de otra manera, llega el momento de los bises. En el primero van "NG geurea da garaipena", "Negu Gorriak" (con el consiguiente asomo de banderas al escenario y donde destacaría, por encima de la bandera vasca, gallega o catalana, la bandera rojinegra anarquista) y "Bertso hop". Para el segundo bis sale Joseba Tapia en "Gora herria" y aquello se convierte en un fiestón de órdago. Para mantener el buen rollo tocan "Aizu" y "Radio Rahim". Finalmente, un tercer bis arranca "Zu atrapa tu arte", el mítico tema de Kortatu que pone la temperatura del bolo al mil por mil y, para despedirse definitivamente, hacen "Hator hator" con la salida a escena de una pancarta que reclamaba las reivindicaciones de los presos políticos de la tierra. No podía ser de otra manera.

Kike Babas, Kike Turrón y Kulumeta

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