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Jazztel Music Festival

Patio del Cuartel del Conde Duque. Julio 2001

¡Cómo nos hubiera gustado poder dar la misma cobertura a este "festival" que al resto de los que aparecen en este número! Sin embargo, curiosamente, el único festival de verano que tiene Madrid se ha convertido en algo imposible. Por lo menos para nosotros.

Parece que, o los pases de prensa desaparecen volando, o es que están a disposición de todo el mundo aun cuando no esté respaldado por ningún medio de comunicación. Tras comunicarnos la organización del "festival" la imposibilidad de acreditarnos para todos los eventos, tratamos de centrarnos en los más relevantes de los diferentes géneros representados. Ni por ésas: el mismo día en que tocaba Tomatito junto a Michel Camilo la persona encargada por el Ayuntamiento de Madrid para gestionar los pases de fotógrafos nos llama para decirnos que, la acreditación que él mismo nos había concedido, nos la quitaba porque la necesitaba para otra persona. Es la primera vez que esto nos ocurre y, a nuestros ojos, supone un funcionamiento pésimo en lo que a este aspecto se refiere. Nunca nos ha parecido mal que una promotora elija (tiene todo su derecho) a los medios a los que concede una acreditación para un evento, pero resulta el colmo de la cutrez que, una vez concedido el pase, éste sea retirado. O es que no hay control o es que el que hay resulta ridículo.

El caso es que poco podemos contar del "festival" que patrocina Jazztel. Ni intentamos acceder a los conciertos que traían a artistas que ya habían aparecido en otros festivales (y que aquí se ofrecían al público a unos precios considerablemente más altos) ni despertaron nuestro interés esas hinchadísimas figuras que luego resultan ser vulgares artistas de medio pelo.

Vimos a Estrella Morente en lo que terminó resultando un rally de miradas. Se vendieron tantos tickets (o se invitó a tanta gente) que, desde la parte inferior en la que estaba colocado el público, era casi imposible ver a la cantaora debido a que ésta había preferido ubicar a su gente en la parte trasera del amplísimo escenario. Estrella estuvo enorme, con un concepto del flamenco muy superior a lo que mostró en su álbum de debut y quienes pudieran verla durante el espectáculo completo, presumiblemente, disfrutarían. Los que sólo pudimos escucharla nos quedamos, como se suele decir, con la mitad de lo buscado.

Tampoco nos pusieron inconvenientes a la hora de ver a Bill Wyman. El ex-Stone apareció con su amplísima banda y ofreció un show en el que solamente faltó, para la perfección, una urna de cristal en la que poder introducir tarjetitas con peticiones. Los Rhythm Kings ofrecieron un repertorio en el que el pasado era el protagonista y la música americana la brújula. Desde el swing al blues, desde el soul al rhythm'n'blues, todo fue un devenir de clásicos interpretados con un gusto acertadísimo pero con muy poca pasión. Wyman, por su parte, dejó claro que esta formación ha sido hecha para que él mismo disfrute en el escenario. Lo hace, pero mirando, no tocando.

Por último, el cupo de las tarjetitas se nos acabó con el concierto de Taj Mahal. Era un hecho de sobra conocido que el mítico bluesman se ha transformado con los años en un abanderado del estilo hawaiano (como demuestra su último "Hanapepe dream"), por lo que, acompañado de los miembros de su Hula Blues Band enfundados en camisas floreadas, ofreció un repertorio que devaneó entre el folklore propio de la paradisíaca isla y el blues menos ortodoxo haciendo puntuales paradas en otros estilos como el reggae. Su profunda y cavernaria voz eran el santo y seña de una música donde mandaban tres ukeleles sobre los que volaban, de una forma más que digna, ora la steel guitar hawaiana, ora los diferentes saxofones de Rudy Costa. El viejo maestro, mientras tanto, meneaba las caderotas de forma inusual para su edad y rasgaba su guitarra siempre de una manera más imperceptible de lo que muchos hubiéramos querido. Eso sí: cuando hacía solos de guitarra y los iba doblando a la vez con su propia voz, quedaba la mar de coqueto.

Lamentamos no poder ofrecer ninguna reseña del resto de los conciertos y que un festival de un mes de duración quede reducido a esta sección y con este espacio, pero... se supone que, con tantos medios acreditados, habrás tenido información más que de sobra sobre todos los eventos.

Redacción

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