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Homenaje a Joey Ramone

8 de mayo de 2001. Revólver

A la gente de Madrid Rock se le antojó homenajear al bueno de Joey y no se le ocurrió mejor idea que llamar a los granadinos P.P.M. para que pusieran la guinda de la fiesta. La elección fue acertada por cuanto los andaluces han publicado recientemente la grabación de una casi milimétrica copia del famoso "It's alive", el primer disco que apareció grabado en vivo de los chicos de Queens. La entrada, además, era gratuita, lo que colaboraba a que el concepto de fiesta se extendiera entre los asistentes, un considerable número de "ramonianos" capaces de tararear la obra entera de los neoyorquinos sin ninguna necesidad de chuleta.

Previamente al comienzo del concierto, un representante de Warner, la compañía que edita en España la discografía de los Ramones, hizo entrega al personal de Madrid Rock de uno de esos cuadritos tan chulos que conmemoran la consecución del disco de oro por las ventas de "Anthology", la última recopilación aparecida alrededor de la obra ramoniana. Tras eso, que supone un gustoso detalle por parte de la compañía (no es muy habitual que se reconozca la importancia de las tiendas a la hora de conseguir buenas ventas), aparecieron los tres chicos de P.P.M. dispuestos a dar su particular "hasta luego" a la figura de Joey.

Los Ramones siempre tuvieron en su música la virtud de la sencillez y la maestría (¿quién sabe si ellos lo sabían?) de hacer sus temas con unas formas tan simples que pueden ser abordados desde cualquier estilo con un mínimo arreglo. Si coges una guitarra podrás comprobar por ti mismo que cualquiera de las piezas que grabaron los neoyorquinos puedes interpretarla por rumba, por blues o, incluso, por salsa. P.P.M. no tienen ninguna intención de hacer nada de eso; se conforman con acelerar el pistón trayendo enseguida a la cabeza que, en su día, los Ramones se convirtieron en una de las bandas más rápidas del planeta. Posteriormente el rock se aceleraría y el repertorio de los chicos comenzaría a sonar a todas las orejas como una música muy asequible aunque, en sus inicios, a todos les llamaba la atención cómo Joey y su gente eran capaces de meter tantas canciones en un disco o agrupar más de una treintena de ellas en cualquiera de sus conciertos.

P.P.M., en lugar de calcar el "It's alive", lo acelera todavía más, revitalizando los temas que ya se han convertido en emblemáticos y demostrando que, en escena, son una verdadera e incansable máquina. Dicha aceleración consigue que el tiempo de duración del concierto no vaya muy allá, algo que el público no pareció aceptar así como así. Los granadinos, afortunadamente, tenían un cajón de reserva con más piezas ramonianas que, aunque no aparecieron en el directo, son también clásicos ineludibles.

La interpretación que realiza P.P.M. del "It's alive" tiene elementos curiosos: no sólo reproducen hasta los comentarios que aparecen en el álbum, sino que, además, aprovechan para descansar y beber en los momentos que coinciden con el "virtual" cambio de cara de lo que, originalmente, se publicó como un doble vinilo. El grupo, por lo demás, estuvo en un nivel digno y colaboró para lo fundamental, que no era otra cosa que poner en directo las versiones que recordaran la figura de Joey pocos días después de su fallecimiento.

Lo que se pretendía se consiguió y elevó los ánimos lo suficiente como para que el concierto terminara con el escenario lleno de gente. Si los Ramones eran divertidos, a nadie se le ocurrió mejor manera de recordarlo que con una celebración de este tipo.

E.P.

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