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Goran Bregovic Palacio de Congresos y Exposiciones. Mayo de 2001 El auditorio está abarrotado. Con media hora de retraso sobre el horario previsto aparecen los músicos. Los primeros son los trece componentes de la Orquesta de Cuerda de Polonia, quienes, dirigidos por el enérgico Ognjan Radivojevic, interpretan a modo de introducción el "Underground tango" para dar paso a las Tres Voces Búlgaras y los quince componentes de las Voces Masculinas de Belgrado, que se despachan un cristalino "War". Hecha la introducción, es el momento de que salga a escena la Banda de Bodas y Funerales comandada por el propio Goran, quien, vestido de impoluto blanco (que contrasta con el negro absoluto de Ognjan), se estrena con el clásico "Kalasnjikov". Se nota que el tipo ha sido miembro de una banda de rock: impacto y glamour. Ya tiene en el bolsillo a un público que, extasiado, continúa dando palmas en la también festiva "Margot (E- Laj)". A partir de aquí se ve que la tónica de las dos horas que restan de concierto va a oscilar entre la seriedad, de corte culto y lúgubre, y la fanfarria desbocada. Rectas y solventes lecturas de "Cucik", "St. Bartholomew night" y "Le matin", con esas solemnes voces dominándolo todo. "Wedding Cocek" nos vuelve a recordar que, además de funerales, también se interpretan bodas. Llega el momento de zingaradas varias y tangos exquisitos: "7/8-7/11", "Serbetiko", "Hunt", "Dreams" "Prawy do Levego"... también para bacanales corales de difícil digestión. La guitarra de Goran pulula a veces imperceptible por las canciones. Apenas se nota, contrastando visiblemente con el director Ognjan, que ora toca la darbuka, ora el tambor, se levanta a dirigir a los violines o toca el acordeón mostrándose en un perfecto y efectivísimo hombre-para-todo. Las distintas secciones del escenario (cuerdas, voces, vientos) no interactúan juntas en todas las canciones, sino que se van alternando en diferentes combinaciones. Se diría que la presencia de Bregovic en el escenario es anecdótica, que podrían interpretar el repertorio sin su etérea guitarra y sus leves indicaciones al coro de voces masculinas, que más bien está ahí porque le gusta divertirse, sentarse delante y supervisarlo todo con riendas invisibles. Eso sí: de vez en cuando Goran y Ognjan cantan a medias haciendo un conjunto divertido y competente sin tener ninguno de ellos una gran voz (máxime comparado con los pedazos de gargantas que tienen a los lados, tanto masculinas como femeninas) pero con armonías muy efectivas. Las conocidas y celebradas "Ringe Raja" y "Ederlezi Avela" dan paso a la atmósfera recargada de "Death" donde Goran hace uso de una pequeña maquina de loops y pregrabados que redondean el conjunto. La solemne y muy completa (ésta sí la interpretan todos) "Belly button of the world" da paso al susurrado recitado de "In the death car" para finalizar el set dos apabullantes versiones de "Ederlezi" y "Mjesecina" antes de llegar a los bises. Para el numero final han dejado un par de interpretaciones que casi podrían considerarse humorísticas. A golpe de flauta nos enseñan una tonada tradicional para empinar el codo... y eso es lo que hacen Goran y Ognjan, pimplándose un liquido amarillento que a saber qué es. En la recta final la gente ya no se aguanta más en las encorsetadas sillas y se pone en pie para bailar y menear el palmito. Un coreadísimo "Kalasnjikov" y también repiten "Belly button...". Resumiendo, y haciendo balance, una maravilla de concierto. Buitre no come Alpiste
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