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Antonio Rodríguez (abril del 2000) De maldito nada Hace muchos años conocido como Pulgarcito y más recientemente como Púlgar, Antonio Rodríguez encauza su carrera bajo nombre y apellido de carnet de identidad. Después de sus vivencias personales y musicales en Centroamérica y el sur de los Estados Unidos, este treintañero reaparece con un álbum --"de muchos colores y timbres, más que estilos"-- que se llama "Brabísimo". Se declara muy satisfecho de cómo ha resultado este nuevo rumbo en su trayectoria, además de haber contado con músicos de sesión de primera línea. Aunque dice no ser muy partidario de las rondas promocionales, Antonio da juego en las entrevistas. "Me da grima que me cataloguen. No soy una maleta a la que etiquetar. Soy hijo de la libertad. No quiero ir ni de maldito ni de poeta urbano. Hace más de diez años que no vivo en la urbe. Lo que ocurre es que la gente desconoce casi todo sobre mí. Ahora espero que esto se remedie y que la música hable por sí sola. Quienes han escuchado este disco más de una vez me dicen que cada vez van captando nuevas texturas en él. Y es que yo lo defino como música paisajista", cuenta de un tirón. El antes conocido como Púlgar --seudónimo bajo el que publicó los discos "Púlgar" y "Positivo" en los noventa-- no reniega de un pasado que, entre otras cosas, tuvo tintes netamente rockeros. "El rock deriva en muchas cosas, no es unidireccional. Es muy bonito que sea mestizo. Pero soy muy poco papista en cuanto a estilos. Me siento multitribal. Este disco es acústico. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque en Centroamérica era fácil que se te fuera la energía eléctrica cuando actuabas en directo, por lo que terminabas tocando las canciones con una sola acústica. Pero yo he vivido quince años haciendo ruido", termina concluyente. Su experiencia al otro lado del Atlántico le resulta apasionante. De hecho, puede decirse que vive a caballo entre uno y otro continente. "La penetración del español en Estados Unidos y el blilingüismo son una realidad. El mercado americano tiene en total cuatrocientos millones de hispanohablantes. Además, en América se toman su tiempo para reposar un disco, para comprenderlo mejor. Por eso, mi nuevo disco es más atlántico que mediterráneo. Sigo pensando que la música es un arte: son sensaciones que compartes con el receptor".
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