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Teoría de la demolición "Ha sido una grabación infernal. Estamos acostumbrados a encerrarnos y grabar de seguido, pero algo pasó tras empezar a grabar la batería: era un ruidito de la mesa y todo se empezó a retrasar... El batería trabaja y tuvo que repartir sus sesiones a lo largo de una semana, yo me quedé ronca un par de veces, entre medias tuvimos que ir a tocar a Benidorm... todo se convirtió en un caos, perdimos mucha concentración". Laura Bitch es la que se queja y lo hace sobre la grabación de "Steamrollin'", el último trabajo de Aerobitch, que, tras atronar en el salón de casa toda la tarde, me demuestra que Laura se queja de vicio. El artefacto es una encerada bomba de relojería de las antiguas: poder destructivo devastador y un peso y un tamaño descomunal. Es el tercer disco del quinteto y sus ganas de hacer punk rock han crecido en sabiduría y mala hostia. Desde Punch, su propio sello, hacen todo: discográfica, management, merchandising, diseños, promoción... un curro de seis años que avanza lento pero seguro. "El batería es el que mas crudo lo tiene, ya que está en un trabajo con horario rígido; los demás nos echan una mano a Mario Rockaway y a mí. Al llevar el sello, sobre nosotros recae mucho curro; Mario, además diseña, todo: posters, portadas, publicidades y camisetas". Este andar de apisonadora les llevó el pasado septiembre hasta tierras alemanas (nueve conciertos, nueve ciudades y nueve días, nada extraño si se tiene en cuenta que han publicado en sellos de Suecia (Beluga), de Estados Unidos (Intensive Scare o Fat Wreck Chords) o de Alemania (People like You). Laura nos explica el truco de todo este cosmopolitismo punk: "todo es ir conociendo gente. Desde que empezamos con esto mandábamos nuestro material a revistas de fuera, donde pudiese interesar. Esto es un tipo de música minoritaria; tampoco hay mucho donde mandar... Principalmente, conocemos gente al salir a tocar o cuando hemos organizado conciertos; en todo esto somos bastante activos. Si creemos que lo nuestro puede interesar mandamos el CD y gracias a eso nos han metido temas en discos recopilatorios que venden doscientas mil copias en todo el mundo". A este arrojo analógico se suma la tecnología digital: "la verdad es que nos llega un montón de mensajes por e-mail: gente que se interesa por lo que hacemos, gente que escuchó un tema y quiere más". Retomando "Steamrollin'" vemos que una vez más es Moncho Campa quien les ayuda en estudio con la producción. "Es un tío que ha grabado mucho punk y hardcore Creo que ninguno de los tres discos suena igual y eso está muy bien. Este lo queríamos más agresivo y Mario (guitarra), que dentro del grupo se ocupa del sonido, estuvo trabajando con Moncho ese aspecto de la grabación". Laura nos comenta que se barajaron hasta veintidós temas y que muchos de esos temas irán a parar a singles o a EPs, una familia prolífica la de "Las Putas Voladoras": "las ideas vienen al local de la mano de los guitarras; vienen poco acabadas y ahí es donde todos participamos concretando la estructura, dando vueltas... Luego yo hago las letras, que normalmente se dividen en dos tipos: las que son historias ajenas y las que muestran mis cabreos personales. En ambos casos son agresivas". Incluso hay tiempo para proyectos paralelos de mayor o menor relevancia: "Mario Rockaway es el único con algo serio (Los Chingaleros), aunque resulta difícil combinar con Aerobitch, ya que esto nos quita mucho tiempo. Los demás estamos sólo en esto; quizá algún día, con los colegas y en los bares, hablas de hacer un grupo de versiones o un proyecto de hardcore a lo bestia, pero poco de todo eso cristaliza". En resumen: Aerobitch te vende trece pepinazos irritantes (que serán catorce si pillas la edición en vinilo) directos a la yugular. Turrón & Babas Aerobitch. "Steamrollin'". Punch Records
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