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Sexy Sadie publica su segundo álbum en lo que va de año
Octubre del 2000

Mariposas isleñas

Un disco nuevo de Sexy Sadie siempre es un pequeño acontecimiento. Primero, porque demuestra que aún hay compañías capaces de permitir que un grupo tome trayectoria sin dejarlo colgado debido a ventas pequeñas. Segundo, y más importante, porque muestra a una de las bandas surgidas de la explosión indie que verdaderamente acepta el reto y mejora en cada disco.

Tiempo hace ya (cinco años) desde que apareciera "Draining your brain". Aquel disco, el primer largo que publicaban los mallorquines Sexy Sadie, no era mucho mejor de lo que salía habitualmente dentro de la escena independiente española. Mucha actitud, mucha distorsión... pero pocas canciones destinadas a quedar. Eso sí; aquél fue de los discos que incluía uno de los himnos que iba a justificar, para muchos, el parto y crecimiento de todo el boom que surgía de la enorme cantidad de compañías independientes que querían cambiar la música española. "In the water" era de esos temas que justificaban por sí solos el que alguien apostara por el grupo y, afortunadamente, apareció quien lo hizo. Los mallorquines habían saltado a la palestra con un single editado en 1994 bajo la producción de Toni Noguera. Allí estaban, con sus instrumentos y sus caras de despistados, Jaime García, José Luis Sampol y Toni Toledo. También estaba Miquel Serra, interesante contrapunto para Jaime con la guitarra y la voz, que abandonó el grupo en 1997.

Juntos vivirían su fichaje por Subterfuge y sus primeras actuaciones en las que, herederos del ambiente, resultaban tremendamente sosos. Juntos hicieron también "Onion soup" (96) rehaciéndolo un año más tarde con la aportación impagable de Big Toxic. Fue entonces cuando el grupo empezó a salir de la cueva saltando poco a poco fronteras creadas y mantenidas por un ambiente que, de tan indie, se estaba volviendo integrista. Aparecieron los públicos amplios, una presencia en directo más respetable y la marcha de Miquel.

La teoría indicaba que el momento era el adecuado para dar el salto. Unos pensaban que los isleños podían ya encontrarse sin dificultad con el público mayoritario mientras que otros prefirieron no agobiarse y dejar que las cosas recorrieran su camino tal y como éstas decidieran. Los componentes de Sexy Sadie y su compañía discográfica eran de estos últimos: se haría todo lo posible para mejorar la parte técnica de las grabaciones de la banda y se cumplirían todas las ambiciones que fueran posibles, pero solamente ésas; si Sexy Sadie había crecido amparándose en sus mejoras podría seguir haciéndolo si continuaba mejorando.

Y así fue. "It's beautiful, it's love" fue un disco extraordinario que les permitió continuar su progresión e ir convenciendo cada día a más gente de que, aunque no sonasen en las radios convencionales, los mallorquines eran capaces de crear canciones preciosas y preciosistas. Seguía estando ahí su actitud indie, ésa caracterizada por mirar más lo de fuera que lo de dentro, por cantar en inglés, por limitar su show de directo a su simple presencia y por limitar su promoción a contados medios ganados de antemano que, con cada lanzamiento, más se volcaban en la valoración del grupo.

Eso trajo consigo unas ventas de más de quince mil copias y una agenda de conciertos suficiente como para considerar seriamente el paso al profesionalismo. Tenían fans como para justificar la aparición de "Odds tracks out", un álbum de versiones y caras B, e ingresos bastantes como para que Jaime, José Luis y Toni abandonaran cualquier otra actividad que no tuviera que ver con la música. "Es un sueño muy real. Gracias a que hemos llegado hasta aquí de una manera tan escalonada hemos asumido siempre todos los cambios poco a poco. Eso ha sido fundamental para que el grupo se mantuviera unido, que siempre es difícil".

El caso es que Sexy Sadie no sólo se han mantenido unidos, sino que, además, han añadido un nuevo elemento. Se llama Carlos Pilán, toca la guitarra y acaba con la historia de los Sadie como trío, una historia que no ha ido mal en absoluto. "Trabajar con él ha sido muy distinto, ya que habíamos llegado a estar muy compenetrados como trío desde que hiciéramos la gira con Big Toxic. Lo que ha ocurrido es que él, evidentemente, se ha tenido que adaptar a nuestro sonido. De todas formas, su manera de interpretar le da a nuestra música un toque nuevo y diferente dado que es marcadamente distinta a la mía y combinamos a la perfección. Es importante que sonemos a grupo compacto y él ha trabajado mucho en este sentido. Además, hemos compuesto juntos una canción en este disco en la que también compartimos el protagonismo de la voz".

Jaime se refiere al nuevo hijo de los mallorquines. Lleva por título "Butterflies" y es tan parecido a "It's beautiful, it's love" como diferente. "El resultado nunca es premeditado, ya que la música nos surge de una manera intuitiva. Sale lo que sale... Nunca intentas hacerlo ni mejor ni peor ni diferente ni igual; sólo quieres que cada canción salga lo más redonda posible, independientemente del resto de las canciones o de los anteriores discos", comenta Jaime respecto a su manera de componer este nuevo trabajo. El disco ha contado con un presupuesto de grabación que supera las anteriores aventuras del grupo y eso les ha permitido rodearse del equipo que realmente han deseado. Curiosamente, los Sexy Sadie han preferido autoproducirse contando para ello con la colaboración de José María Rosillo, su técnico de directo. Entre el estudio Ona Digital de Palma y el Dubbing Hispania de Madrid han gastado dos meses dejando la masterización del último material a Jon Astley, con cierto nombre en el ambiente por haberse encargado en tiempos de algunos discos de Eric Clapton y por la remasterización de obras de The Who. "No hemos notado ni hemos querido notar la presión de no defraudar a nuestro público porque si algo les gusta de nuestra música, entre otras cosas, es que no está viciada por ninguna idea de tipo comercial. Es música hecha principalmente para que nos guste a nosotros".

La fortuna del disco es que cuenta con temas que suenan naturales, si bien más de una y de dos piezas recuerdan una enormidad a un grupo de Liverpool que surgió en los sesenta. "Nos influyen mucho bandas como The Beatles, Kinks, Who, Bowie, Pretty Things, Velvet Underground, Elvis, Stooges, Cream, Hendrix, King Crimson, Ramones, Cure, Depeche Mode, U2, REM, Pixies, Sonic Youth, Pavement, Suede, PJ Harvey... Son demasiados", señala Jaime. Puede ser, pero es improbable que encuentres en "Butterflies" algo que te recuerde a Elvis o a los Stooges. Lo de los Beatles, sin embargo, es una evidencia de peso no sólo por el sonido de "Hot milk" y "Charlie Jones", temas que parecen sacados directamente del recopilatorio rojo de los británicos, sino porque en una pieza como "Good day" los baleares no se cortan a la hora de coger el sitar en un plano que no recuerda nada a su uso tradicional. "José Luis no ha ido a la India, pero es el fan más fan de George Harrison. Cuando compuso la canción y la empezamos a tocar gritó llorando: '¡Quiero un sitar a toda caña!' Y, como tenemos la ventaja de hacer lo que nos da la gana con nuestras canciones, lo hicimos".

En "Butterflies" se mantiene la herencia británica que parecen heredar todas las bandas que se han etiquetado como "indies". Si bien es cierto que la mayoría de ellas iniciaron su camino reivindicando a gente como Sonic Youth o Pixies no es menos verdad que las que se han mantenido lo han hecho siguiendo la tendencia británica de recurrir a clásicos casi desconocidos para los chavales más jóvenes. "No hay demasiadas cosas españolas en nuestra música, aunque siempre ha habido buena música en España. Quizá nosotros no creamos que en ninguna época se llegara antes a hacer pop sin tener que estar en ninguna 'movida' concreta. Eso no quita para que hubiera grupos que lo hacían pero que no conseguían llegar a ningún sitio en un país como éste, donde todo ha estado demasiado tiempo muy hermético a lo que se hacía fuera".

Los componentes de Sexy Sadie gustan, como la mayoría de sus compañeros de generación, de grupos pequeños, poco reconocidos a nivel popular (junto a Los Planetas, la lista de sus favoritos españoles se llena con nombres como Satellites, Nash, Jet Lag o Selenitas), y no se identifican demasiado con las bandas jóvenes que reivindican el pop español de los ochenta. "No voy a decir que todas esas bandas que se agrupan bajo la etiqueta de 'pop rosa' son un poco amateur porque eso es bueno si lo que se busca es hacer una buena canción sin querer tocar nada complicado, pero hay algunos grupos que están en ese ambiente que tampoco consiguen hacerla. Entonces ser extra-amateur pasa a ser un poco penoso".

No es el amateurismo lo que critica Jaime, máxime cuando todo el movimiento del que surgieron bandas como Sexy Sadie también surgió de ahí. "Lo era; y la movida madrileña también; y lo que se vende ahora más todavía. No creo que ésa sea una razón para que los grupos no sobrevivan. Simplemente, un grupo no vive del aire y, como en la época indie era casi imposible vender, los pocos afortunados que llegamos a grabar un disco ya nos dábamos con un canto en los dientes. ¡Venderlo en cantidad era ir de tripi!", afirma.

El cambio de época (y sólo han pasado cinco años) lleva a las bandas supervivientes, como Sexy Sadie, a plantearse las cosas de diferente manera. Pero no sólo a ellos. Los "popes" del género, los "gurús" de lo moderno, ya han inventado un nuevo término para seguir dando vigencia a los grupos que no cayeron en el camino. "El post-indie es una etiqueta, pero siempre tiene que haber alguna. Se refiere al fenómeno que surge a principios de los noventa, los grupos que no seguían lo que tradicionalmente se conocía en España como pop-rock y en cuyo saco nos incluíamos. Una de las características que tuvo aquello, además, es que ninguno de los grupos se fijaba en lo que hacía el de al lado: eran independientes entre sí. Todo eso ha desaparecido también gracias a las multinacionales y a su intromisión en algo donde, no sé por qué, debieron creer que había dinero". De ese modo, y como señala Jaime, las bandas que en su día fueron consideradas como "indies" hoy son "post-indies" y, probablemente, con el tiempo, y si perduran, se verán retratadas con otros apelativos todavía más pintorescos. Lo importante, como comenta el guitarra y cantante de Sexy Sadie, es que "ahí seguimos, con la misma filosofía que antes".

Lo malo de mantener esa filosofía es que, quieras o no, cierras puertas a tu progresión comercial. Eso, obviamente, no es una de las cosas que parezca molestar a bandas como los mallorquines. "Creo positivamente que si vendiéramos cien mil discos y nos llamaran para hacer teles nos convertiría en un tipo de personas... No, no me gustaría eso". El tema no quita para que, siguiendo el discurso habitual, no se busque un mayor reconocimiento: "Lo que ocurre es que el mercado es complejo y casi siempre ilógico e injusto con los grupos. No vende quien realmente es original y tiene buenas canciones; vende cualquier montaje de guapos o guapas que ni componen ni cantan ni bailan, algunos de ellos, con cierta gracia. Es una pena ver grupos que tienen composiciones y talento sin poder siquiera tener la oportunidad de grabar un disco".

El reconocimiento, con todo, tiene que venir por parte de los fieles. A Sexy Sadie no le importa publicar un disco como "Odd tracks out" pocos meses antes de este "Butterflies" dado que sabe que cuenta con fans suficientes como para garantizar la compra de dos discos de la misma banda en menos de un año ("Quien compró 'Odd tracks out' no dudará en hacerse con el nuevo disco"), pero no comprende el hecho de que el público mayoritario se incline por otro tipo de ofertas. Jaime define a bandas como Ska-P, Platero y Tú ó Extremoduro como "typical spanish rock on the road", al hip hop español como "nuevo pero no por eso interesante" y a eventos como los Premios de la Música como "no objetivos. Se premia lo que vende, no lo que tiene más calidad artística". Lo suyo, como dicen, es para el "público independiente mayoritario", ése que disfruta con su reciente actuación en Benicàssim o el que eleva a quince mil la cantidad de copias vendidas de "It's beautiful, it's love".

Puede que se queden ahí y, si a ellos no les importa, nadie será quien le dé más importancia, aunque a quienes disfrutamos de la música nos encantaría que artistas como Sexy Sadie, que muestran progresión en cada disco, tuvieran cada día un mayor reconocimiento.

E.P.

Sexy Sadie. "Butterflies". Subterfuge

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