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Porretas, el grupo de Hortaleza, reivindica sus mayores influencias
Abril del 2000

Mirando al pasado

Verdaderos testigos de la eficacia de los tres acordes y partidarios de lo simple y efectivo. Porretas publican su séptimo trabajo. Esta vez la emprenden con trece versiones del cancionero básico que ha escrito este país en los últimos veinticinco años.

Porretas vuelven al tajo con un disco en el que desvelan sus preferencias musicales más primarias. Un álbum de versiones de clásicos del rock patrio, temas con cierta solera que son sometidos al implacable y machacón ritmo de los de Hortaleza. Ellos lo cuentan así: "es una selección de temas de rock'n'roll de siempre. Son las canciones con las que nos encontramos viviendo en este país, temas de cuando teníamos quince o diecisiete años, con los que hemos salido y, de alguna manera, vivido. No te encontrarás con nada de Mari Trini ni esas cosas que, aun estando ahí cuando éramos pequeños, a nosotros no nos aportaban nada". El disco se presenta, una vez más, mostrando la imaginería preferida del grupo, o sea, imitando la etiqueta de la clásica litrona de cerveza Mahou. Por si fuera poco, en el interior del CD te podrás encontrar un kit con el que fabricarte tu propio tercio de birra con la marca de Porretas. Su tercer disco para Edel cuenta con un nuevo productor para el grupo, con el que se encerraron durante un par de meses a fin de grabar y cimentar el sonido del disco. "Fue entre octubre y noviembre del año pasado, en los estudios Red Led y con Angel Martos de técnico. Le conocíamos de sus trabajos con Ska-P y, además de técnico, ha ejercido de coproductor junto a nosotros". Mirando más los detalles, añaden que "las sesiones de grabación eran por la noche y Angel es un tipo serio, muy currante. Eso nos ha permitido currar muy a gustito". Posteriormente, el disco se llevó a Nueva York para masterizarlo. Todos ponen cara de "ojalá" al preguntarles si tuvieron la oportunidad de viajar con el master del disco a la ciudad de los rascacielos.

La selección de los artistas a versionear no ha sido tan complicada como la elección de los temas en concreto, un trabajo duro donde, sobre todo, buscaban encontrarse cómodos con lo que interpretaban. "Ha sido un trabajo como para un disco con nuestras canciones. Un año de currar, ensayar, preparar el empastado de las canciones... Hicimos un maquetado previo al disco en los estudios que hay aquí en los locales de ensayo y afinamos la puntería a partir de esa cinta, mirando que todo sonase como canciones nuestras". Entre todos fueron revisando viejos vinilos aparcados en sus estanterías, rebuscando entre las ajadas neuronas de sus cabezas y retrocediendo mentalmente a los días de golfeo e irresponsabilidad donde, con las primeras cervezas y los clandestinos porritos, iban quemando fines de semana de risas, ligoteo y desparrame. "Uno recordaba tal canción y se la traía; lo que pasa es que no nos hemos limitado a hacer una canción de cada grupo elegido: hemos preparado dos o tres de cada, por lo que hemos tenido unas treinta y pico donde seleccionar".

Al preguntarles por las posibles ofensas o por las calurosas felicitaciones que puedan suscitar sus versiones a oídos de los autores originales, no muestran pudor alguno: "legalmente, mientras no cambies el texto, la letra (o sea, mientras no plagies), no hace falta pedir permiso: con la música puedes hacer lo que te dé la gana". Y concluyen afirmando que "lo que sí hemos hecho es mandar una carta de agradecimiento a cada versioneado, contándole lo que hemos hecho, y después la Sociedad General de Autores ya les dará el resto". Durante el encuentro con el grupo en su local de ensayo sale a colación la labor educadora que puede significar este disco para los oídos de los seguidores más jóvenes de la banda, quienes no llegaron a conocer a algunos de los grupos versioneados ni por la enciclopedia. "Nos gusta pensar eso. Lo mismo los chavales que compran nuestros discos no han conocido esa música; para ellos pueden ser perfectamente canciones nuestras". La conclusión que sacan es positiva. "Lo mismo se sienten motivados y se ponen a buscar esas canciones, se interesan por esos artistas, esos grupos o la música de esos años: no estaría nada mal".

El criterio que se ha adoptado para "Clásicos", que es el titulo del álbum, ha sido que la canción se adaptase al grupo y no al contrario, aunque también se han tenido en cuenta más cosas. "Todas son canciones con una letra que dice algo, algo con lo que nosotros cantamos a gusto; eso ha sido una condición importante". Confiesan rotundamente que lo que les interesa es el rock de aquí y que en ningún momento se les pasó por la cabeza revisar algún tema guiri. "También hemos seguido música extranjera, pero estamos en esto por culpa de lo que se ha hecho aquí; con eso hemos aprendido y todo ese rock ha marcado una época", continúan reflexionando: "valoramos mucho lo que ha aportado musicalmente este país. Creemos que es más complicado ser músico aquí que en cualquier otro lado".

Las causas de realizar este disco responden al puro capricho del grupo, un lujo que se han ido ganando a pulso y que se pueden permitir. "Sí. Todo surgió tras grabar el 'Borrachuzos' de Rosendo para el disco 'Agradecidos', donde se le rendía tributo. Nos gustó tanto el resultado que dijimos de hacer esto". Esa fue, precisamente, la única vez en la que Porretas versioneaban un tema ajeno: "nunca lo habíamos hecho, ni creo que lo volvamos a hacer; aquello quedó bien y esto mola: es un homenaje al rock".

Muchos pensábamos que éste era el momento en que Porretas aprovecharían para lanzar un disco en directo, porque, la verdad, ya les va tocando. "Eso pensaba todo el mundo. Incluso nosotros llevábamos un tiempo pensándolo... y retrasándolo, pero la única razón es que nos apetecía mucho más esto que el directo". Con siete discos publicados ven que el momento del directo está cerca, máxime si se comparan con bandas de su quinta y de su palo musical, aunque por ahora ven que eso puede esperar. "Sí, aunque tampoco queremos que se nos pase la baza. Tras éste lanzaremos otro de estudio: será lo más apropiado y no porque nos digan que andamos faltos de repertorio propio. Que digan lo que quieran, que nosotros ya veremos".

Las que están

El disco se abre con la canción de Joaquín Sabina "Pongamos que hablo de Madrid", un tema emblemático del exitoso cantautor de Ubeda que fue éxito en el año 1980 y que Porretas aceleran y electrifican con su habitual ritmo machacón e irreverente haciéndolo macarra y barriobajero: "nos ha quedado muy rockero y es un tema que siempre nos ha molado". Sobre su autor comentan que "sus primeros trabajos nos han gustado a todos y en este tema refleja muy bien lo que es esta ciudad. Sabina tiene una onda muy especial que se rompió un poco con esos discos intermedios en donde decía poco y no demasiado claro". La segunda versión es de Tequila, los argentinos que adoptó esta piel de toro para ofrecerles calor y fanatismo histérico. Porretas arrancan cualquier tipo de inocencia o aniñamiento que pudiese tener este tema en boca de sus creadores: "eran los más modernos en su tiempo. No había más rock'n'roll (quitando a los Pecos, que eran horribles) y, aunque es cierto que no eran de aquí, se puede considerar rock de aquí". Luis, batería de Porretas, recuerda que cuando asistió a un concierto de Tequila en sus años mozos, "se montó una buena. Era en el Parque de Atracciones y te puedes imaginar la chavalada que había allí; era como lo de los Beatles que sale por la tele. También recuerdo mucho color: los pantaloncillos rosa apretados y el chaleco de plástico rojo era lo que se llevaba en esa época.". El tema en concreto es "Necesito un trago". Lo intentaron con alguno más, pero los estribillos simplones rozaban lo patético. "Ese nos viene al pelo: siempre necesitamos eso. Es la única canción del disco que hacemos a dos voces", explica Pajarillo: "hacemos la voz alta y la baja el Robe y yo. Nos hemos currado mucho ese tema de las voces en el disco entero preocupándonos de que quedase empastado". Los Leño no podían faltar: la versión del "Sí señor" cumple con todas las expectativas: "de las tres más que montamos al final está ésa. Era la mejor. Las otras eran 'Que no se vende el r´n´r' y 'Hoy va a ser la noche de que te hablé'". Otros madrileños y rockeros incurables son Burning. De ellos han adaptado "Esto es un atraco", un incunable del rock del foro que sortean sin dificultad, haciéndolo crudo y cortante. Ellos nos cuentan las relaciones con el grupo: "tocamos con ellos unas cuantas veces. Es una banda que marcó, sobre todo en Madrid. Con Pepe Risi coincidimos en el estudio: se nos llevaba la china, se bebía el gazpacho del Robe y no digamos de las botellas de whisky. Además nos daba muchas charlas, en plan profesor: era un tío cojonudo". La siguiente es "Pobre tahúr", todo un single que trepó por las listas de éxitos y que dio a conocer por todo el país a La Frontera, un grupo muy distanciado del estilo de Porretas, si bien la versión que exponen aquí les viene que ni al pelo, un tex-bar que narra una historia de salir-por-patas, la especialidad de Porretas. "Lo mismo parece raro, pero a nosotros nos ha gustado mogollón. En nuestros discos siempre hemos metido algo parecido a un country; nos mola y el caso de este tema es que es un clásico". Sobre el estado actual de La Frontera añaden que "sabemos que desaparecieron una temporada y luego hubo intermitencias; intentaron hacer algo en plan medio indie que no cuajó por ningún lado y parece que ahora regresan con lo de siempre, con lo suyo, que es lo que tienen que hacer". Otra banda que disfrutó intensa y fugazmente de las glorias del éxito fue Alarma, el grupo de Manolo Tena, de quienes versionean el tema "Preparado para el rock and roll", "otro que puede sorprender a quienes nos conocen. A muchos chavales ni les sonará. Había otra posibilidad evidente, que era la de 'Frío', pero ésa ya la hizo el Drogas con Txarrena y los Secretos. Mejor ésta, que es la segunda más típica de Alarma". Sus venas más duras asoman de la mano de Obús, de quienes escogen "Juego sucio": " la hemos cambiado totalmente: de ser heavy al repaso total que la hemos metido... mucha caña. Hablamos con el Fortu y dijo que estupendo". "Peligrosa María" es la canción de Suaves que aparece en el álbum: "También comentamos a Josi que la íbamos a meter en el disco. Estaba encantado. ¡Por fin podrá entender su propia letra! Es la más larga, aunque hayamos reducido la intro de guitarras y todo eso; entramos rapidito y hemos recortado alguna parte porque se nos hacía muy largo". El siguiente en ser recordado es Ramoncín, de quien hacen el "Putney bridge", un tema de cuando a este buen hombre se le podía llamar así. "Es un tema muy antiguo, de las canciones que más nos han molado de Ramoncín, de cuando era de verdad". Sobre su fulgurante carrera y el ridículo que ha ido cosechando en los últimos años comentan que "nunca le hemos conocido y hoy por hoy tampoco queremos conocerle; marcó su época y eso hay que reconocérselo. El tema lo hemos oído millones de veces. Era el rey del pollo frito ¡je, je! Esa era su imagen". Otro que sin ser de aquí está entre los de este lado es Moris, afamado e impenitente rockero que residió por los tugurios del foro ofreciendo incendiarios conciertos de puro y simple rock. También argentino , los Porretas se acuerdan de él: "esta canción la versioneó también Miguel Ríos: es muy rockera. 'Sábado en la noche' era un clásico de las noches de juerga en cualquier bareto". Luis recuerda cuándo conoció a Moris: "era cuando yo estaba en un grupo con mi hermano. Ensayábamos en los locales de La Isla de Gabi y él bajaba desde su local y nos daba la charla. ¡Ya sabes cómo son los argentinos, con una labia que te cagas! El tío era malísimo tocando, pero de teoría del rock no veas si controlaba; nos tomábamos unos botijos, se encendía el cigarro y comenzaba la clase." La Polla y "Txus" es la aportación más punky al disco, su recuerdo y su guiño a la influencia del rock radical vasco en sus gustos musicales: "trabajamos también la de 'Ellos dicen mierda, nosotros amén' y alguna otra. Finalmente ésta fue la buena; la verdad es que hace casi un año que no coincidimos con ellos, pero siempre están por ahí, como debe ser". La segunda punky, ésta homenajeando al lado más bolinga del movimiento del imperdible, corresponde a Siniestro Total. De los vigueses hacen "Diga que le debo", un diálogo de besugos en un bar de cualquier parte del mundo hispano. "Para nosotros es un grupo indispensable. Hemos coincidido en conciertos y tenemos buenas relaciones; incluso Julián vino a cantar a un disco nuestro". Aún recuerdan con fervor la visita de Siniestro al barrio de Hortaleza hace ni se sabe los años: "todavía estaba Germán Coppini cantando y Julián a la batería. ¡Hubo unas hostias! La peña arrancaba las vallas, las chapas de los tenderetes y se lo tiraban todo. Ellos estaban ahí, esquivando y montándola a todo trapo". Por último, el disco se tiñe de fiestorro etílico con el festivo "Saca el güisky cheli" de los Desmadre 75: "queríamos hacer un tema cachondo porque, realmente, los demás son serios; un tema imprescindible en borracheras que grabamos precisamente en esas condiciones, ayudados por los horarios de grabación y aprovechando que era el cierre del disco".

Las que no están y dónde irán.

El grupo, como se ha dicho, tanteó otras canciones y otros grupos. Los resultados y las pruebas eran analizados tras trabajar la canción y montarla. Ahora nos cuentan cómo se realizaba el descarte de canciones: "con Barricada no podía ser porque, al tener la misma formación y un sonido parecido, aquello parecía Barricada sin más. No había nada que aportar, no había diferencia... Era poco relevante por mucho que nos molen los Barri y todas sus canciones". Puestos a probar fueron atreviéndose con artistas antagónicos a sus principios y a su filosofía. "Hicimos varias de Loquillo, tres o así, pero al final pasamos. Una de las que teníamos clara era la del camión, pero ni camión ni hostias: no nos pegaba con la línea del disco". Si esto te parece raro, escucha: "también probamos de la Orquesta Mondragón, la de 'Corazón de neón', pero tampoco. No nos importaba que fuese duro o blando: lo que mandaba era la canción y algunas no cuajaban". Estilos opuestos que no podían adaptarse a las maneras de los de Hortaleza, aunque algunos grupos fuesen de su devoción: "lo intentamos con Barón Rojo, pero son muy complicados. Demasiada melodía, mucha guitarra... hacerla de Porretas era cambiarla demasiado. Lo nuestro son los tres acordes y todas las canciones del disco van de ese palo. El rock'n'roll que nos mola va con tres acordes, ni más ni menos. Nosotros no somos virtuosos ni nos tira eso: a saco Paco y a tomar por culo".

De inmediato Porretas arrancarán con su gira. Una vez más podremos disfrutar de su peculiar cóctel de velocidad y contundencia aderezado, esta vez, con las versiones de "Clásicos". "Haremos ocho de las trece versiones que tiene el álbum. Lo demás será de los otros discos. Iremos variando esas ocho versiones según avance la gira: son clásicos y todo el mundo los va a conocer y se los va a bailar". Sus planes van más allá. Este año, si todo marcha como debería, cruzarán el charco dispuestos a hacer brincar a los hermanitos latinoamericanos. "Podría ser para septiembre u octubre; marcharíamos a Argentina. Edel, nuestra compañía, abre allí una sucursal y ahora edita 'Baladas', nuestro anterior disco. Dentro de unos meses saldrá allí 'Clásicos' y tras eso nos marcharíamos allá: estaría muy bien." En fin, parece que la justicia se hace para Porretas. Una vez más parece que se cumple el dicho de "quien la sigue la consigue". Suerte.

Buitre no come Alpiste

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