|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Morcheeba centra su última oferta discográfica dentro de la música soul Recordando los vinilos de color negro Muchos dicen que han cambiado. Ellos, sin embargo, no consideran "Fragments of freedom", su última entrega, sino como una mejora, una evolución. Cuando lanzaron su primer álbum, en 1996, el término trip hop estaba en auge y allí quedó encuadrada su propuesta. Ahora que la mayoría de los artistas que vivieron de la etiqueta no tienen nada que decir Morcheeba se desmarca del estilo sin dejar de hacer un álbum fantástico. No es lo que se puede decir un grupo al uso. Su formación, compuesta por dos hermanos radicalmente distintos y por una muchachita negra tan coqueta como simpática, basa sus ritmos en programaciones y no cuenta con instrumentos como el bajo o la batería. Sus discos aparecen cada dos años y sus giras han sido, hasta el momento, lo suficientemente grandes como para partirles la vida. Desde que se conocieron los tres (en una fiesta, como es pertinente) han pasado años suficientes como para que dos de ellos hayan creado una familia. Se llaman Morcheeba en honor a la marihuana ("chiva" en como llaman a la "maría" en algunos países sudamericanos y "more" significa "más" en inglés) y reconocen haber hecho uso de ella hasta el cansancio. La gente les conoció cuando en 1995 publicaron un maxi con el título de "Trigger hippie". Por entonces, Paul Godfrey, su hermano Ross y la pequeña Skye Edwards no eran sino uno más de los grupos que salían a patadas en el panorama londinense. Ellos buscaban su nicho tratando de hacer algo distinto, pero, en el fondo, estaban contaminados de un ambiente que buscaba desesperadamente la frescura del hip hop norteamericano y el snobismo y sofisticación del ambiente clubber londinense. Cuando publicaron "Who do you trust", un año más tarde, nadie dudó en señalar que estábamos ante una magnífica banda de trip hop. Era la moda y ellos la seguían por mucho que en su casa sacaran brillo a sus colecciones de vinilos de los sesenta. Paul disfrutaba con los gritos de Marvin Gaye y la garganta de ébano de Sam Cooke, Ross era el más hip hopero y Skye caía embelesada con baladas que anunciaban la llegada de su primer hijo. Así estaban cuando el éxito llamó a la puerta de su casa. Piezas como "Tape loop" o "Never an easy way" empezaron a subir en las listas, sus huesos comenzaron a saber lo que era dormir en distintos hoteles cada noche cuando vas de gira y algunos personajes tachados de gurús, tales como David Byrne, les señalaron con el dedo diciendo que les ponían calientes. Solamente faltaba la consolidación y ello llegó con "Big calm", el disco del millón de copias. "La excitación inicial de ir a algún sitio nos mantuvo en este loco viaje durante cuatro años y cuando te despiertas de eso te das cuenta de que tienes una muy mala resaca y que no te había pasado factura", comenta Ross. "Básicamente "--añade Skye--" hemos empezado a llevar vidas corrientes después de tantos años de locura". ¡Cómo cambian las cosas en cuatro años! A Morcheeba les ha dado tiempo a debutar, tener éxito y hartarse de él. Y, cuando alguien se harta... cambia. O eso o la ruina mental. Paul, Ross y Skye decidieron que eran muy jóvenes para arruinarse. Entre los tres decidieron recatarse en el uso de los cigarrillos exóticos y Paul, incluso, se casó. Hasta se convirtió en padre. Ross fue algo más discreto y con lo único que se hizo fue con un apartamento la mar de digno. Todo eso tuvo mucho que ver con el resultado de "Fragments of freedom", su tercer álbum. En él no aparecen tan marcados (casi ni se asoman) los ecos de trip hop que pusieron a Morcheeba en las portadas de la prensa londinense. Más bien al contrario. En lugar de colocarse en la vanguardia de la escena nocturna británica decidieron que lo que seguía gustándoles, una vez serenos, eran los viejos vinilos de su colección. "Estuve escuchando exclusivamente durante un mes el disco 'Of the wall' de Michael Jackson. No porque fuera bueno, o porque lo pudiera utilizar, sino porque lo amaba. Ese es el tipo de música que queríamos hacer, el tipo de material en el que estábamos antes de empezar con Morcheeba", cuenta Ross sobre el nacimiento de "Fragments of freedom". Lógicamente, cuando te pones a hablar con ellos, la primera pregunta que surge es referida a este cambio. Si uno de los puntales del trip hop (no tantos grupos dentro del estilo venden un millón de copias) decide que esto se ha acabado es porque pasa algo. "No somos parte de esas corrientes, no nos encuadramos ahí "--dice Ross con absoluta tranquilidad--". Cuando la gente me pregunta esto supongo que se refiere siempre al ambiente de los clubs y el techno y eso, en general, no tiene nada de progresista. Nosotros nos consideramos compositores y tenemos que ver poco con ellos; son muy aburridos". Pero... ¿y el giro tan radical? Vendrá a cuenta de algo, ¿no? "Sí, claro "--bromea--". Lo hemos hecho para confundir a los críticos y para que empiecen a hablar como tú. En el fondo no es tan distinto; simplemente, hemos subido el tempo de las canciones. Ahora, al escribir, tenemos un estado mental diferente". Estando un rato con ellos, parece que la palabra flota en el aire aunque nadie quiera pronunciarla. Estamos hablando de cansancio y, por qué no, de agotamiento. "La música inglesa que hay ahora es algo que te confunde, algo en lo que no hay una tendencia dominante. Cuando surgió el trip hop parecía que había una dirección, pero ahora los grupos están tan desconcertados como las compañías discográficas mismas. No saben por donde ir". Al fin y al cabo, la frase es una acusación y Morcheeba defiende que con el cambio dado hacia el soul y el r'n'b lo único que hacen es ser honestos. No dicen que el resto de los grupos no lo sean y que se empeñen en hacer lo mismo solamente por vender discos, pero... se deja caer. Cuando se les pregunta por bandas de interés en el terreno británico apenas caen tres o cuatro nombres: "Inglaterra ha tenido a gente como Cat Stevens o George Martin, pero apenas ha habido algo bueno en los últimos tiempos. Radiohead, por ejemplo. Lo cierto es que nosotros siempre hemos tenido cierta influencia de la música americana. El soul, por ejemplo, tiene un enorme sentimiento y eso, de una manera o de otra, te llega", dice Skye mientras da un sorbo a su Coca Cola. Pero hay más. Eso que siempre se dice de que uno cambia cuando se hace mayor puede ser cierto o no, aunque, en su caso, aún estamos hablando de gente muy joven. Lo que sí es evidente es que ahora hablamos con personas que han comprado su casa, han engendrado sus niños y han preferido desacelerar su ritmo de vida. "Paul es quien escribe las letras y, en su caso, es muy evidente que ahora es más feliz que antes: sólo hace canciones de amor "--dice riéndose Skye--". El éxito nos ha permitido vivir mejor y queríamos que este disco sonara como una celebración de esa circunstancia; queríamos intentar trasladar esa alegría a la gente en nuestras canciones, poder contagiar la felicidad. 'Big calm' se escribió casi dos años antes de publicarse, por lo que éste es el primer disco con canciones realmente nuevas en seis años y el cambio que hemos dado se tenía que notar por algún lado". El cambio parece lógico, sobre todo cuando no viene apoyado en una negación a lo hecho. "Tenemos un largo recorrido del que sentirnos orgullosos. Cada uno de nuestros discos es como una parte consecutiva que tiene coherencia con la de antes y la de después. Es lógico que cuando escuchas 'Who do ou trust' o 'Big calm' te sorprendas de los sonidos que podíamos sacar teniendo en cuenta cómo trabajamos ahora en un estudio. ¡Ogh! Puede que fumáramos mucha marihuana... Eso sí: las canciones eran muy buenas", comenta Ross. Skye añade que "seguimos aprendiendo el oficio y tenemos más confianza en lo que hacemos. A mí, escuchando aquellos discos, me gustaría poder volver a grabar las canciones. Disfrutamos en directo y vemos que los temas van recreándose con el tiempo, que van cogiendo otros matices que los mejoran. Ahora vamos a todo más directamente, sabemos mucho mejor lo que queremos hacer". El hecho de haber pasado de una cosa tan limitada a nivel de mercado como el trip hop (el millón de copias de "Big calm" no se reparte entre muchos países) a un género tan universal como el soul es algo que los más críticos pueden señalar como un giro de comodidad: el mercado crece, todo es más asequible, las radios no ponen tantos impedimentos... "No nos importaría que con este disco se vendiera más que con el anterior. Al contrario. Es música más accesible, cierto, pero el listón del millón de discos está ahí y no es una cifra nada despreciable. Hay mucha gente que nos dice que lo que puede ocurrirnos es justo lo contrario, que el público ya nos conocía y que después de 'Big calm' lo normal es que vendiéramos mucho más". Skye lo dice de otra manera: "Somos culos inquietos y lo que queremos es, sobre todo, mantener el interés en lo que hacemos, progresar lo que podamos". El trip hop siempre ha tenido el sambenito de "música fría" mientras que el soul y el r'n'b ocupan el estado de temperatura contrario. Los personajes de Morcheeba adoran la pasión de la música negra e, incluso, señalan que si en los noventa hay algo que les pone la carne de gallina es el hip hop. "Ahora es casi más importante la tendencia de lo que se lleva que las canciones en sí", comentan sobre la situación actual de la música. ¿Sam Cooke u Otis Redding? "Humm. Los dos". ¿Aretha Franklin o Diana Ross? "Aretha. Diana es muy guapa, pero no canta tan bien". ¿Michael Jackson o Prince? "Michael Jackson, pero cuando era negro, cuando estaba con los Jackson 5". No es un test ni nada parecido. Simplemente es una cuestión de aclarar cómo entiende un joven inglés el concepto del soul en el año 2000. "Marvin Gaye es mi preferido", dice Ross; mientras Skye se decanta por toda "la generación Motown" sin acertar a decir un nombre en concreto. Cuando hablamos sobre jazz ambos coinciden. Si bien Skye prefiere el clasicismo y la voz de Billie Holiday y Ross admite su admiración por Charlie Mingus o Dave Brubeck, los dos señalan que lo del free jazz les parecen ruidos inentendibles. Tampoco son apasionados de las corrientes no anglosajonas, aunque muestran una curiosidad sobre los trabajos de David Byrne y Ry Cooder. "No hay suficiente distribución en muchos países para esos tipos de música. Escuchamos lo que cae en nuestras manos, pero conocemos poco de eso. Particularmente, yo me quedaría con la música india y con la marroquí", reconoce Ross. Por lo tanteado, no es muy previsible hacerse una idea de lo que Morcheeba tiene en su cabeza común a la hora de pensar en el futuro. Probablemente, como ha sucedido con "Fragments of freedom", el tiempo y las circunstancias decantarán el resultado de sus próximas idas y venidas. "Siempre es bueno que se te quede algo fuera cuando haces un disco. Si pones toda tu sapiencia en un álbum es muy complicado plantearse el siguiente, así que no nos importa demasiado que algunas canciones que habíamos hecho no hayan entrado en este disco. De ese modo tenemos un punto de partida. Con todo, eso no indica demasiado, ya que a la hora de hacer un disco buscamos la coherencia y puede resultar que lo que tenemos en principio no encaje demasiado con el tipo de disco que finalmente decidimos editar. Nuestro próximo trabajo no tiene por qué ser una continuación de éste y, a lo mejor, las canciones que no hemos utilizado en el disco salen finalmente en singles o en algo parecido", comenta Ross. Una cosa que sí parece marcarles para un próximo futuro es el reubicar su relación con la compañía discográfica. "Si titulamos el disco 'Fragments of freedom' es porque, realmente, no somos tan libres como quisiéramos; sólo tenemos 'momentos' de felicidad. Hay veces que nuestra situación es como la del preso del cómic, con la bola y la cadena enganchada a su pie. Somos conscientes de que todos tenemos una responsabilidad en este tipo de negocio y que para conseguir cosas hay que trabajar muy duro, si bien, a largo plazo, esta situación no es buena". "Yo quiero ver a mis hijos, tumbarme en mi cama...", añade Skye mientras narra los interminables tours promocionales que se meten entre pecho y espalda los tres componentes de Morcheeba. "Procuraremos que nuestras próximas giras sean más moderadas "--añade Ross--". La última fue de casi dos años seguidos y acabamos completamente muertos. Supongo que podemos ir a Japón y a Australia, pero procurando no dispersarnos tanto como hemos hecho en el pasado". "Bueno... Si tuviéramos un montón de éxito tampoco nos importaría recorrer el mundo tres veces delante de millares de personas gritando nuestras canciones "--bromea Skye--". Lo mejor sería utilizar algo como lo de 'Star Trek', algo así como la teletransportación. Que terminaras el concierto y volvieras al salón de tu casa con el baño preparado". En principio no piensan más que en su próxima gira, aunque han ejercido como productores en un proyecto conjunto con Jim White. Por lo demás, no tienen pensado colaborar con nadie ni participar en recopilatorios como el "Red, hot & blue", donde hicieron una versión del clásico "Summertime". "Eso requiere mucho tiempo y no lo haríamos a no ser que el proyecto nos entusiasmara por completo", señalan. De ese modo todo queda en una búsqueda de normalidad que ha empezado por un disco más asequible y más unido a la historia musical que ha vivido este trío. Ahora lo más importante para ellos es consolidar sus familias y buscar un equilibrio en sus trabajos, algo que les haga feliz pero que no les agobie. ¿Verdad que no son tan raros? E.P.
|