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Lou Reed presentará nuevo disco en su próxima gira por España
Abril del 2000

Cincuenta y ocho años de arte neoyorquino

El viejo gruñón ha vuelto. Si en la última ocasión que Lou Reed estuvo en España todos quedamos maravillados con la simpatía que derrochó, el neoyorquino ha debido juzgar que ser amable dos veces seguidas es demasiado para mantener su imagen. Así, en la presentación de "Ecstasy", su nuevo trabajo, se comportó como siempre se espera de él: como una estrella.

A Lou Reed no le gusta hacer promoción. O tal vez sí. Eso de ponerse delante de un montón de periodistas y contestar con ingenio a multitud de preguntas es algo que debe aburrir, sobre todo si lo llevas haciendo desde 1965. Puede que ése sea el motivo por el que Reed se inventa juegos destinados a poner a prueba a todos los plumillas interesados en su obra. En Madrid comenzó su rueda de prensa señalando que "mi decisión es mi declaración". Le habían pedido algún tipo de explicación por la suspensión de su concierto en Austria y parecía interesante saber si el hecho venía derivado por un rechazo al actual gobierno austríaco o, simple y llanamente, porque se había torcido el dedo gordo del pie. El dejó la respuesta en el aire dejando que cada uno interprete lo que mejor venga para su crónica.

Encima de la mesa había un copa llena de nueces, pero, como casi todo, era decoración. Lou no tocó las nueces, pero encendió un cigarrillo en una sala en la que se había prohibido fumar y tener los móviles encendidos. Ambas cosas parecían lógicas, sobre todo si se hicieron para que el neoyorquino no las cumpliera. El era la estrella, o lo lleva siendo desde que pasó de ser un estandarte de la contracultura a un artista de culto de la cultura establecida. "No se me ocurre ningún motivo por el que los políticos puedan tener interés en asistir a mis conciertos", señaló cuando le recordaron su actuación en la Casa Blanca. Pero, evidentemente, jugueteaba con las palabras. En 1992 Jack Lang, el ministro de cultura francés, hizo entrega a Lou del nombramiento de Caballero de las artes y las letras. El lo aceptó. Y le gustó. Pero el público que acudió a aquel acto no era el público del rock'n'roll y, ante éste, el neoyorquino prefiere mantener el ceño fruncido, hacer chistes sin sonreír y comentar abundantemente eso de "ustedes deben saber que yo ya hice esto antes".

Por lo menos hay que admitir que resulta divertido. Una rueda de prensa con un gruñón puede ser hasta patética, pero con Lou Reed es una experiencia a recordar. Cada pregunta es contestada con un "no". Por sistema: "¿Podría explicarnos...?" No "¿Ha pensado alguna vez...?" No. Después de que con ello ha conseguido el silencio de todos, y cuando otro periodista está ya preparado para realizar su pregunta, empieza a hablar. Sin ningún altibajo, como quien hiciera una concesión, igual que el padre que responde al niño en la época en la que no hacen más que decir "¿por qué?". Después, inevitablemente, termina preguntando de una o de otra manera "¿pero usted sabe de qué estoy hablando?"

Un ejemplo: Lou suele colaborar con frecuencia con el director teatral Robert Wilson y a principios de febrero estrenó en Hamburgo la obra "Poe-Try", escrita por Reed, dirigida por Wilson e interpretada por el elenco del Thalia Theater. Hace tiempo colaboraron en otra obra, "Time rocker", de la que un par de canciones han sido incluidas en "Ecstasy", el último álbum de Lou. Se le preguntó al respecto y Reed, con su cara de póker, respondió con otra pregunta: "¿Se pudo ver en España 'Time rocker'? ¿No? Es absurdo hablar de algo que ustedes no conocen". Lou ni siquiera contempló la posibilidad de que los periodistas que estaban presentes en el acto son capaces de coger un avión y pasar temporadas en otros sitios. Ese día estaba en el papel de profesor ante alumnos displicentes.

Por momentos, abundantes momentos, da la impresión de que a Reed se le pasó el tiempo del rock'n'roll. Nadie dudaría de ello si no fuera porque el gruñón vestido de negro de arriba a abajo es ya historia del género. "Seguro que hago rock'n'roll. ¿Por qué no?", decía momentos después de golpetear sus dedos en los pies de los micrófonos y argumentar con una mueca "esto es rock'n'roll". Actualmente la actividad de Reed se divide entre sus exposiciones de fotografía, sus trabajos literarios y su pasión por el teatro. "En la enseñanza superior estudié dirección artística y mis canciones surgen siempre como un monólogo al que luego pongo música. El teatro me gusta porque me gusta la actuación en directo. Es especial", comentaba. Eso hace que lo de grabar discos sea, simplemente, una cuestión más, probablemente la más molesta; mientras que una obra de Lou Reed en los escenarios es algo vivo que no causa molestia al autor, la música requiere mucho más trabajo y, de vez en cuando, ponerla en directo personalmente, tal y como hará el neoyorquino en su próxima gira que pasará por Madrid y por el Espárrago jerezano.

En el terreno literario, Reed ha publicado recientemente "Pass thru fire", una recopilación de todas sus canciones en un plan autobiográfico. "Algunas de ellas estaban sin escribir. Se me habían perdido porque no guardaba nada hasta que tuve un ordenador. Las volví a escuchar y fue muy divertido, aunque me ha llevado bastante tiempo. Muchos fans han escrito cosas sobre mí tremendamente precisas y las he comparado con mis recuerdos a fin de presentar las cosas lo más perfectamente posible. Cuando lo empecé a editar algunos amigos me dijeron que no lo hiciera dado que eso suponía eliminar cosas del texto original. Les hice caso y, de ese modo, todo ha quedado como una progresión muy lineal en la que se refleja bien la evolución". Las preguntas sobre su libro, que tendrá edición bilingüe en abril con el título de "Lou Reed atraviesa el fuego", obtuvieron casi más éxito que las referidas a "Ecstasy" y, curiosamente, Lou atendió después de la rueda de prensa a todo quien llevaba un ejemplar y quería tener una dedicatoria suya.

Lo de escribir no es nuevo en este hombre. De hecho, la mayoría de su público le considera más un poeta urbano que un cantante transgresivo. El primer trabajo que Lou tuvo relacionado con la música fue, precisamente, escritor de canciones. Por entonces se llamaba Louis Firbank y, aunque había grabado un single con su grupo The Shades, no consiguió que eso se convirtiera en una profesión. Así, terminó su licenciatura en la Universidad de Siracusa y comenzó a escribir canciones para el sello Pickwick. La licenciatura de Reed, obviamente, era de literatura creativa.

Queda el cine, por supuesto, pero es el arte que menos interés parece tener para él. Lo del cine en Nueva York es cosa de Woody Allen. La primera experiencia que Lou tuvo con la gran pantalla se remonta a 1974. Aquel año se editó un álbum en vivo de la Velvet Underground con material antiguo ("1969. The Velvet Underground live") y, cuando Lou actuó en París, John Cale y Nico, componentes originales de la Velvet que habían desistido de continuar, se subieron al escenario para cantar algunos temas. Aquello fue filmado y estrenado, pero no pasó a la historia.

La última experiencia, sin embargo, sí lo ha hecho. Hace dos años Timothy Greenfield Sanders rodó un documental sobre la carrera de Lou. Funcionó bien y consiguió el Grammy al largometraje musical. Se llamaba "Rock and roll heart" y recogía el título del álbum que el propio Reed había grabado en 1976. En vídeo es más fácil verle, aunque no mucho. El editado en 1989, tras la aparición del álbum "New York", es fantástico y un año después también apareció en ese formato tocando con John Cale en la Brooklyn Academy. Del mismo modo, Reed publicó dos vídeos en directo, ambos en 1992: "Magic and loss live in concert" y "A night with Lou Reed".

No es extraño, por tanto, ante tanta actividad artística, que Lou se tome sus discos como una cuestión molesta, sobre todo en el tema promocional. Debe estar harto de que siempre le pregunten por su fama de militante en el lado salvaje, aunque aquello no es ya sino parte de la historia. Puede que sea por ese motivo por el que para acceder a participar en una rueda de prensa exigió a su compañía española que cada periodista que asistiera hubiera escuchado su disco y hubiera recibido las letras del mismo traducidas. La circunstancia dio origen a una anécdota: una de las canciones de "Ecstasy" se llama "Like a possum" y la palabra "possum" no aparecía traducida en las notas que se ofrecieron a la prensa. Alguien le preguntó por ello y Lou hizo como que se armaba de paciencia para explicar que "además de ser un animalito, como usted ya sabrá, los americanos utilizamos la expresión 'playing possum' para describir al que aparenta estar dormido. Creí que les sonaría". El guiño no venía referido al nivel de inglés de los asistentes, sino al hecho de que Maureen Tucker (también ex de la Velvet) hubiera publicado un álbum titulado "Playing possum" en 1982. Por si tienes curiosidad, la traducción de 'possum' al castellano es 'zarigüeya', un curioso animal cuyo estado de preñez es de trece días.

Reed se planteó toda la rueda de prensa así y, cada vez que surgía una pregunta, aprovechaba para poner a prueba nuestros conocimientos sobre su vida y milagros. Desde su punto de vista todo el mundo debe saber ya hasta cuál es su color preferido para la ropa interior. "Sí; 'Like a possum' dura dieciocho minutos. Quería hacer un tema largo, que pudiera relajar al oyente. Es un desafío porque deseo que quien lo escuche tenga las mismas sensaciones que yo tuve al escribirlo. Me gusta pensar que hay una manera diferente de considerar el tiempo y me apetece escribir una pieza mucho más larga. Es como un regalo: metes la llave en una cerradura y la música te lleva. Yo ya escribí otra pieza de dieciocho minutos. ¿No recuerda?". Bueno... Ha escrito unas cuantas, pero a larga ninguna gana a "Metal machine music", una pieza que ocupaba las cuatro caras del álbum doble del mismo título publicado en 1975. Fue editado en la división de música clásica de la RCA dado que nadie sabía dónde ubicarlo ni a qué público dirigirlo.

En el plano tan ingenioso con el que apareció Lou en su quincuagésimo octavo cumpleaños trató de explicar por qué su nuevo disco lleva el título de "Ecstasy": "De eso trata el sonido del álbum y, además, en inglés la palabra 'ecstasy' suena realmente a éxtasis". Hum... ¿Y cómo se plasma el éxtasis en música? "Cualquier concepto es bastante difícil de expresarse musicalmente, especialmente éste. Lo tienes que sentir y no todo el mundo lo siente del mismo modo. Es algo parecido a lo que decía Bruce Lee sobre el nadar: lo puedes explicar de muchas maneras, pero, para saber lo que es, tienes que meterte en el agua. Todo el mundo sabe que Bruce Lee era un gran filósofo".

Bien. Parece que el hombre ha decidido ponerse a hablar. Alguien le pregunta qué porcentaje de emoción o de observación utiliza al componer sus canciones. "Un 22,3% de emoción y un 18% de observación; el 37,5% viene de otras cosas y procuro dejar el resto para lo que surja. Cojo a alguien y digo 'tú serás el 12%'". ¿Ocurrente? Aún hay más. Habida cuenta de su forma de hablar y de los textos de muchas de sus canciones, se le preguntó si, en algunas ocasiones, no se sentía una especie de filósofo, como Bruce Lee. "No me considero nada. Tengo suerte si consigo ser algo cada mañana para poder levantarme y andar. En las únicas ocasiones en las que me planteo mi profesión es cuando tengo delante el formulario que hay que rellenar para hacer el pasaporte. Donde pone 'profesión' unas veces pongo 'carpintero', otras 'doctor'..."

A estas alturas ya queda poco por hablar. Las nueces siguen en su sitio y Lou ya ha dicho un par de veces eso de "si no le gusta mi música no tiene por qué escucharla". Señala que si tuviera que invitar a algún artista español a su fiesta de cumpleaños se decantaría por Lorca evidenciando que los artistas españoles le interesan un bledo. Sólo parece cambiar de actitud cuando se le pregunta su opinión por el hecho de que hace poco en Nueva York unos policías hicieran cuarenta disparos sobre una persona. "Cuarenta y uno "--dice sin inmutarse--", y lo peor es que esos policías han sido juzgados y declarados inocentes. Ayer un niño de siete años disparó contra otro de seis. Es terrible. No sé cuándo tendremos una ley sobre armas, pero el alcalde que tenemos en Nueva York es partidario de permitirlas". Evidentemente, la violencia en las calles de Nueva York no es un tema extraño para este hombre. Hace ya bastante tiempo que su característica esencial como artista era la de representar en sus letras la parte más bestia de la persona humana. El tiempo ha pasado, pero Nueva York sigue más o menos igual y es lógico que eso influya al artista.

"El visualizó el dormitorio donde escuchó el primer grito/ Su madre a cuatro patas con su padre detrás/ y su grito le hirió tanto que deseó quedarse ciego/ y bailó un rock minué./ En el fondo del almacén había dos tíos/ Habían atado a alguien y cosido sus ojos/ Y se excitó tanto que se corrió en los muslos/ cuando bailaron un rock minué./ En la avenida B alguien entró una noche/ El lo llevó a un callejón y sacó un cuchillo/ y pensó en su padre mientras le cortó la tráquea/ y finalmente bailó el rock minué". Es parte de "Rock minué", uno de los temas de "Ecstasy". Si te habías creído que, por ser más borde, Lou había cambiado te has equivocado.

E.P.

Lou Reed. "Ecstasy". Reprise

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