King Putreak y The Vientre se juntan para ofrecer un librodisco que es un encanto. Diciembre del 2000
Poco
a poco lo van consiguiendo. Una pandilla de bohemios, instalados en el barrio
madrileño de Hortaleza y colgados de todo lo que tenga que ver con el
terreno de la mitomanía dentro del rock. Desde que eran críos
se quedaron colgados de aquellos iconos que, aun hoy, siguen manteniéndose
vivos en la historia sin haber conseguido saltar a la fama. Como ellos, King
Putreak van extendiendo sus actividades dejando impresionados a quienes les
ven, sorprendiéndoles cuando se ponen delante de ellos. Un ejemplo es
su nuevo álbum, un compendio de bandas, literatura, música e imágenes
que muestra todo un universo propio en el que, nada más entrar, salta
la sonrisa.
Igual soy un privilegiado. O igual soy como ellos. Los conocí en una rueda de prensa que ofrecía Chrissie Hynde. Los dos, Kike Babas y Kike Turrón, estaban en primera fila, respirando casi encima de la líder de Pretenders y dejando caer por la comisura de sus labios una ligera babilla. Con el tiempo nos conocimos y me quedé asombrado: aquellos dos individuos formaban parte de dos grupos musicales diferentes, colaboraban en un montón de revistas del gremio y podían presumir de tener un libro publicado, "De espaldas al quiosco", una guía fanzinerosa de lo que se hacía en España por entonces.
Les fui a ver un día a una de sus actuaciones y me descolocaron. Se subían a un escenario con una imagen que retrataba los mejores posters de Johnny Thunders, se ponían ciegos a whiskies y no hacían sino soltar barbaridades mientras un amigo suyo se peleaba con una guitarra y una caja de ritmos. En esa ocasión eran King Putreak y aún les faltaba tiempo para presentar algo grabado ante la gente. Sin embargo, en un puestecillo apalancado en una esquina del local, vendían una maqueta de The Vientre, un grupo en el que Babas también era el vocalista.
Poco a poco coincidíamos cada vez más: en un concierto, en otro, en una rueda de prensa, en otra... Llegaba el momento de tomar una copa juntos. Ellos me llamaban EP y yo les llamaba Buitre No Come Alpiste. Era el título que pusieron a su primer fanzine y el nombre del programa de radio que generaban en cualquier emisora libre que quisiera darles albergue. Estaban preparando la salida de un nuevo libro, un híbrido en el que contarían como habían llegado a ser quienes eran y en el que se incluiría un compacto con las canciones (?) de King Putreak. Empezaron a colaborar en la revista y coincidimos todavía más a menudo, aunque ya casi siempre era en los bares y casi nunca en las ruedas de prensa.
El libro se llamó "Nadie come del aire" y me pareció fantástico. Narraba las hazañas de dos gañanes que, apasionados por todo lo que tenía que ver con el rock, fueron introduciéndose en los medios de comunicación con la sana intención de ir conociendo a todos quienes, para ellos, era importantes. Sus anécdotas eran fabulosas y estaban narradas con un ingenio fuera de serie. No eran de quienes se conformaban en colarse en los conciertos, sino que apuraban la situación hasta entrar en los camerinos, conocer al individuo, hacerle una entrevista para un programa de radio inexistente y ponerse ciegos con el catering que hubiera por allí. El disco que venía con el libro tampoco tenía desperdicio. Su música no era un lujo de producción ni una entrega punky de ésas que sugerían sus pintas: era un compendio de poesía donde las letras ponían de manifiesto un gusto por el análisis, por el detalle de la vida en la que nos movemos diariamente. Ninguno de los Kikes parecía leer el periódico, pero, con las mismas, podían encargarse de una sección local sin recurrir a los tópicos y hablando con conocimiento de causa de todo aquello que habita en cualquier barrio: amores, violencia, drogas, sexo, música, robos en el supermercado, presencia policial...
Empezaron a escribir en el NOVEDADES, pero, para ellos, eso no era sino una parte más de sus actividades que, por otro lado, no les resultaba novedosa tras haber publicado en casi todas las revistas musicales de este país. Se recorrieron España entera presentando su disco libro, empezaron a trabajar en la tele digital con un programa en el que hacían lo que querían y formaron otra banda para, así, tener tres. Sus presentaciones se hacían tanto en garitos minúsculos como al lado de grupos consagrados, su programa duró un suspiro y la otra banda, Huevos Canos, sacó un disco tan bueno como podía ser el de King Putreak. Siempre parecen estar igual y, con tanto ajetreo, da la impresión de que el tiempo no pasa para ellos. Ni sé la edad que tienen ni me interesa. Sólo sé que cuando me dijeron que habían fichado por Gor me alegré una barbaridad. El talento de estos chicos merece que, por lo menos, quede grabado.
-- "Hace tiempo le entramos a Carlos Subterfuge para que nos grabara el primer disco. Gracias a uno de los Planetas, el Turrón le comió el coco para que aquello se convirtiera en un librodisco y... salió. Eso ya estaba conseguido, por lo que lo siguiente tenía que ser un paso adelante. Cuando nos llamó Marino, de Gor, le ofrecimos compartir la grabación con The Vientre. Así se llevaba tres cosas al precio de una".
El resultado ha sido "B.N.C.A.", un librodisco en el que la música la ponen King Putreak y The Vientre y en el que los textos corren por cuenta del Babas y el Turrón. Para completar la jugada, todo se adereza con las estupendas fotografías de Belén de Santiago y Jesús Carrera y con el orden gráfico de Kike Orive.
Definir lo que es "B.N.C.A." es algo complicado. Tal vez no: son vivencias metidas en un paquete de doce por doce destinadas a erizarte el vello de los brazos. Historias, canciones, risas, sonrisas (no es lo mismo), ocurrencias surgidas al saltar de la cama cuando no te has acostado en ninguna... cosas de Kikes.
-- "Lo de grabar en un sello navarro es casualidad. El Kutxi, de Marea, nos dijo que Gor estaba buscando grupos en castellano y Oscar Beorlegui, un periodista de allí, nos recomendó. La gente del sello nos vio en Pamplona y les gustamos. Hacen discos donde ven que hay historias".
-- Pero, ¿por qué ponerlo todo junto? King Putreak, The Vientre, los relatos...
-- "No quedaba otra. Lo ideal sería un disco para cada grupo, pero no vamos a pedir que se vuelva loco a quien se arriesga por nosotros. Gor nunca ha publicado nada como esto".
"No es extraño", pienso mientras pedimos una nueva ronda en el bar del barrio. Ellos van de litros, aunque están considerando la posibilidad de bajar el consumo. Hoy tienen que ir al concierto de los Enemigos dado que serán los autores de la biografía que saldrá publicada sobre el grupo en breves fechas. No estaría bien presentarse beodos a las tres de la tarde cuando la fiesta, probablemente, termine a la misma hora pero un día después.
-- Lo de los relatos, ¿no es una excusa para decir que sois escritores?
-- "No nos consideramos escritores, aunque tengamos más libros publicados que muchos licenciados. Empezamos escribiendo antes que grabando ya que lo primero que pusimos en marcha era un fanzine literario. Esto es más o menos lo mismo, pero pasado por imprenta y quitando las faltas de ortografía".
-- Con las mismas, ¿no es lo de los grupos unas ganas enormes de jugar a ser como vuestros ídolos?
-- "Pues sí. No queremos ser estrellas del rock, pero sí participantes en toda esta movida y, dentro de ella, lo hemos hecho casi todo. Hemos pegado carteles, vendido entradas, organizado conciertos, grabado discos... Nos gustaría hacer algo personal, como la gente a la que admiramos. No podremos ser nunca ni Thunders ni los Stooges, pero lo que sí es seguro es que nunca haremos algo como Oasis, un refrito del refrito".
-- Pero, en la música que grabáis, apenas hay rock...
-- "Sí... Parece que sería más lógico que, con la historia de la que vamos, hiciéramos algo más parecido a Aerobitch, pero... Puede que sea casualidad o que no queramos hacer lo que ya está hecho. The Vientre, en tiempos, hacía punk y, cuando apareció el Turrón, como él no sabía tocar la guitarra, nos inventamos una cosa que llamábamos 'recitado'. No hacemos mucho rock, la verdad".
Aclaración necesaria para el lector: The Vientre es una banda surgida de las aventuras de Canito y Pablo, dos ex de Malacabeza que se inventaron otro grupo para hacer versiones. Cogieron al Babas como cantante porque le ponía ilusión y ganas y, con el tiempo, se quedaron sin grupo dado que ellos se fueron y el Babas se quedó junto a Trespi y Fredi. Un día apareció el Turrón queriendo hacer algo parecido y así nació King Putreak, una especie de pareja de soliloquios a la que el Panta ordenaba la cuestión musical. Para completar la familia, los de uno y otro lado se juntaron en porciones y crearon Huevos Canos. Precisamente su bajista se incorporó como segundo guitarrista en The Vientre. "La diferencia entre The Vientre y King Putreak es, sobre todo musical. Los KingPu llevan bases programadas y tienen guitarras hirientes, mientras que The Vientre tiene otros tipos de guitarras y cuenta con una base humana. Huevos Canos es la big band: junta lo de todos lados e intenta que todo suene. Ese es el grupo de verdad, pero ahora, después de un montón de bolos, quedará un poco en stand by mientras movemos este disco".
El Turrón dice que la diferencia entre The Vientre y King Putreak es la misma que entre una vela y una bombilla. The Vientre no ha vuelto a grabar nada desde que sacó aquella maqueta que me encontré en el puestecillo, pero tampoco parece importarles demasiado. Vendieron bien y parece que eso de vender, grabar o mezclar es algo que no entra mucho en los dibujos mentales de Trespi, uno de los componentes de la formación. "El, cuando se divierte de verdad, es cuando quedamos a comer y nos ponemos a hacer canciones. Luego se quedan ahí, sin más", comenta el Babas mientras cierra el segundo litro.
Por su parte, los Kikes sigue haciendo honor al título de su primer librodisco ("Nadie come del aire") y trastea continuamente de aquí para allá a medias entre colaboraciones periodísticas y bolos con Huevos Canos. "Ya hemos llegado a la treintena "--me dicen descubriendo por fin su edad--" y muchos necesitaron llegar ahí para empezar a vivir de lo que les gustaba. Nosotros no pretendemos vivir de tocarnos los huevos, pero queremos trabajar en lo que nos gusta, vivir de lo que hacemos. Y no es fácil".
Han pasado más de diez años desde que los Kikes parieron su primer fanzine bautizado como este nuevo álbum en homenaje a una de las peculiares frases que Roberto Iniesta metía en la primera maqueta de Extremoduro. Desde entonces han paseado toda su ilusión por aquellos lugares en los que surgiera música o poesía y eso les ha llevado a las cuevas en las que más ladrones se juntaban y a los palacios más lujuriosos que imaginarse pueda uno. "Miguel Bosé nos propuso hacer un programa para la tele, pero al final se quedó en nada. El nos comentaba que 'debajo de esto de la música debe haber algo' y alucinábamos de que un tío así no se diera cuenta de que, debajo de lo que él consideraba la música, está, precisamente, todo. Al final no concretamos porque, aunque con él las cosas fueron muy bien, todo se quedó en dique seco cuando llegó la parte empresarial ".
Viéndolos a la primera uno puede pensar que su virtud es su gracia natural, que sus ocurrencias surgen de la mano de la cerveza y que sus anécdotas vienen rodadas solamente con contar lo que han visto en sus andanzas. Sin embargo, no es así: "Las cosas no salen a la primera y, aunque no lo parezca, se trabaja mucho. Una descripción en dos palabras es mucho más difícil de hacer que una que ocupe dos páginas. Todos los relatos están releídos y trastocados desde lo que fuera su origen", señalan.
Su imagen es un homenaje andante, algo parecido a lo que han querido hacer en la portada de "B.N.C.A.", que reproduce gesto por gesto el "L.A.M.F." de Johnny Thunders. Sus pelos trastocados, sus chorreras en directo y sus maneras de encender un cigarrillo casan en ese idea de gente de barrio que, por asociación, la gente suele marear con etiquetas. "Lo de las tribus urbanas es una cosa de la poli. Nosotros, probablemente, somos más hippies que punkies, pero eso suena muy raro hablando de estos tiempos y de nuestra edad. Somos como el noventa por ciento de la gente del barrio: picoteamos en lo que nos gusta".
Admiten que gastan un ten por ten entre drogas y comida "porque la comida es muy barata y las drogas muy caras", que no desdeñan un revolcón en directo "cuando la música te lo pide" y que nunca les gustaría ser funcionarios porque esos trabajos suponen "tener que ocultar tus sentimientos". Son capaces de irse a París a ver a Tom Waits en cuanto juntan suficiente para el viaje en tren y si les tocara la lotería se lo gastarían todo "haciendo realidad sus sueños" de organizar conciertos a Jello Biafra o Laurie Anderson para darse el gusto de ser sus teloneros.
Aunque cantan, escriben y salen en la tele, no se parecen en nada a Ramoncín: "Preferiríamos que la gente nos asociara más con tipos como Pablo Carbonell o el Wyoming. Son personas íntegras. A nosotros nos han ofrecido cosas que, por principio, nos hemos negado a realizar si no era a nuestra manera y con nuestras ideas. ¡Ay!... Ramoncín... con lo que pudo llegar a ser ese chico...".
Como se podía esperar, en "B.N.C.A." no están sólo los que están. Hay más. En este caso aparecen Francis, de Doctor Deseo ("siempre soñamos con grabar con el mejor escritor de pop de todo el estado"), Lichis, de la Cabra Mecánica ("es un admirador de Trespi. Iba a grabar una de sus canciones, pero, como nosotros sacábamos ahora el disco, decidió participar en la grabación en lugar de sugerirla para su álbum") y Aurora, de Tahúres Zurdos ("si quieres una voz femenina en tu canción y estás en Navarra... ¿a quién vas a llamar?"). "Gente como Josele, de Enemigos, Jorge, de Ilegales, o Fernando, de Reincidentes, nos dijeron que contáramos con ellos para lo que quisiéramos, pero no pretendíamos hacer un disco de famoseo. Eso ya lo haremos cuando seamos mayores".
Lo que desean ahora es elegir bien a un manager (hasta Gas Management de Chinchón se ha puesto en contacto con ellos) y dejar de organizar sus giras desde el teléfono particular de sus casas, ganar algo para sobrevivir y, si tienen suerte, cumplir un par de sueños más. Todo lo fían a sus canciones y recitados en los que la rumba se da la mano con el tango y lo canalla se alía con lo sentimental. Puede que el destino les dé la espalda, pero tienen todo para ganar. Nadie explica tan bien como ellos cómo se vacían las huchas de las colectas de "la banderita" ni el modo en que te puedes cargar a todos tus amigos de golpe por un accidente eléctrico, los adorables efluvios del descubrimiento del propio cuerpo o la añoranza del ajeno, las vivencias de un concierto ajetreado o la mejor manera de hacer un documental... Sobre todo tienen su particular visión de las cosas y ésta es siempre más cercana a la realidad de quien lo mira todo desde la distancia.
Es difícil hablar con ellos poniéndome en el lado del entrevistador y poniéndose ellos en el del entrevistado, pero, al fin y al cabo, hoy es posible porque tienen algo que hacer con una hora prefijada. La próxima vez será, de nuevo, en el bar. Charlaremos de muchas cosas, arreglaremos el mundo y yo saldré de la taberna pensando otra vez, de nuevo, que esta gente tiene talento por kilos.
"Cabezonería, diría yo. O morro talentudo, tal vez".
Vale.
King Putreak & The Vientre. "B.N.C.A.". Gor
E.P.
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