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El trovador Elliott Murphy saca su segundo disco en lo que va de año
Diciembre del 2000

Una piscina de imágenes

Uno de nuestros cantautores favoritos regresa en forma de disco después de habernos sorprendido, a principio de año, con un álbum grabado en directo. La excusa es perfecta para hablar con él dado que este hombre, de cuya historia puedes leer un extenso artículo en nuestro número 78, es un perfecto conversador y siempre tiene cosas interesantes que decir. Sin más, ésta es la presentación de Elliott sobre "Rainy season", su nuevo trabajo.

-- Hace pocos meses que salió publicado "April", tu disco en directo. ¿Por qué, entonces, editar tan pronto este "Rainy season"? Creo que estaba ya hecho cuando apareció "April"...

-- "El disco se grabó básicamente en junio de 1999 en Nueva York y fue completado y mezclado en Le Havre (Francia) unos meses más tarde. No estoy seguro de si 'April' había salido ya o no, pero disponía de todas estas canciones con sus letras y tenía que darles una salida. Creo que es peligroso conservar canciones sin grabar durante mucho tiempo; deberían tener una fecha de caducidad, como la comida: 'grabar preferentemente antes de...' ¿Sabes? Estábamos en Nueva York y esta sesión de grabación surgió como un tornado y un milagro. Ernie Brooks echó todo a andar y encontró dos estudios y, afortunadamente, Kenny Margolis no estaba de gira con Cracker, por lo que, básicamente, me senté en la sala de estar de casa de mi madre con Olivier Durand y unos enormes blocks de notas amarillos e intenté terminar todas las canciones. Grabamos dos días, once horas cada día. La mayoría de las canciones se grabaron en una o dos tomas. Cuanto más larga la canción, más corto el trabajo: ésa es mi sensación. Tal vez por eso escribí tantas canciones largas".

-- ¿Qué has intentado plasmar en las canciones de "Rainy season"?

-- "¡Quién sabe si alguna vez conseguimos algo con estos álbumes! Cuando estoy escribiendo las canciones me siento como si estuviera escribiendo la Biblia, como si cada palabra fuera sagrada, cada melodía tan frágil como un recién nacido o un débil anciano. Y después los álbumes salen y me preguntó cuál es el significado de todo eso cuando al final la prensa normalmente se concentra en una o dos canciones y en un concierto tal vez tocamos tres o cuatro. Estaba intentando plasmar un paisaje, un planeta de rock'n'roll de principios del siglo XXI con historias narradas por un superviviente y un místico autoproclamado. Las palabras venían como inundaciones primaverales, como el sexo adolescente, como los recuerdos de un viejo, abrumadoramente dulces y desconcertantes. Quería pintar algo grande y personal, como Goya o Jackson Pollock. Realmente es mi álbum más misterioso".

-- En él te ofreces con sonido acústico, el cual, por otra parte, parece gustarte ahora más que el eléctrico...

-- "Todo lo que hago es eléctrico. Hoy en día, incluso estas putas guitarras acústicas se enchufan a algo y es un sonido realmente diferente al de una acústica tradicional. Hace unos cuantos años me aburrí de la guitarra eléctrica porque los sonidos eran demasiado obvios, demasiado llenos de trucos. Era como todos los pedales que los guitarristas ponen en el suelo: los sonidos venían de ahí, no de los dedos. Hace un año estaba en el concierto de Amnistía Internacional en París, vi tocar a Jimmy Page sin efectos, solamente con un Marshall y una vieja unidad de eco, y era espectacular. Estaba sentado junto a Bruce Springsteen y me dijo: 'por eso lo llaman heavy'. El sonido era tan denso que supe exactamente lo que quería decirme: tal vez aún quede esperanza para la guitarra eléctrica. Por otro lado, el órgano Hammond B-3 fue realmente el primer sintetizador, ya sabes. Mi inspiración primigenia vino siempre de bandas eléctricas: de la Velvet Underground a los Beach Boys. Nunca fui un folky. Creo que, cuando llaman a mi música folk-rock, lo entienden al revés: en realidad es rock-folk. Pero ahora en mi oficina tengo una preciosa eléctrica Gibson 335 y estoy tocándola a todas horas con mi ampli Fender Blues Junior, así que creo que mi próximo álbum será eléctrico, eléctrico de una forma muy pura, eléctrico protestante si quieres".

El rock

-- En la canción que abre el disco dices: "El significado del rock'n'roll se ha perdido completamente, o eso me han dicho. Mejor no contárselo a Fats Domino. Ahora es una industria descomunical; no es más que otra fuente de ingresos para la corporación". ¿Es eso una vivencia en carne propia? ¿Crees realmente que el rock ya no es otra cosa que una fuente de ingresos?

-- "Estoy muy contento de haber nacido cuando nací porque vi el principio del rock'n'roll, desde Elvis a los Beatles, a Dylan, a los Stones, a Hendrix, a Cream, a Led Zeppelin, a... Nirvana. A la mayoría de esta gente la vi incluso en directo. Hace un tiempo que el rock'n'roll era una amenaza para la sociedad porque desafiaba todo lo que era aceptable, desde la forma en que llevábamos el pelo a la forma en que practicábamos el sexo. Los sesenta fueron una época increíblemente interesante y fue el comienzo de esta mezcla musical que me encanta; y me encanta todo tipo de arte. Pero la mayor parte de esto está muerto en lo que se refiere al mainstream. El rock'n'roll sirve para vender películas, coches y pantalones vaqueros. Recuerdo oír a un miembro de los Panteras Negras hablando en mi instituto hacia principios de los setenta y decía que todo lo que amenazaba a la sociedad sería destruido o integrado en el sistema. Creo que podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el rock'n'roll ha sido integrado con gran éxito en el informe de beneficios de la mayoría de corporaciones multinacionales. ¡Incluso te puedes comprar un Volkswagen Golf Rolling Stones! Eso no quiere decir que no se siga haciendo buena música, porque se sigue haciendo, y creo que entre los músicos que respeto, tanto jóvenes como viejos, todavía se comparte la misma pasión. Es, simplemente, que la percepción que tiene la sociedad de esta música que cambió mi vida es algo parecido al interior de un Hard Rock Café. Y tampoco creo que eso sea malo. En realidad, tal vez podamos decir que el rock'n'roll ganó su revolución y ahora es un dictador gordo sentado en un palacio, toadvía vestido con el uniforme verde de su juventud pero tomando demasiado champán y caviar".

-- En "Rainy season" también hay un par de temas inusualmente largos, como "On Romeo street" y "Put it down". ¿Son canciones que surgieron así o pretendías intencionadamente hacer piezas más grandes que te permitieran otras posibilidades a la hora de contar cosas?

-- "Juro que ocurrió sin intención. Después de escribir estas dos y 'Bullet' pensé en llamar al álbum 'Long songs and short stories' (canciones largas y relatos cortos), pero un fan me sugirió el título de 'Rainy season' después de oír 'Put it down' y se ajustaba tanto al ambiente del álbum como a los tiempos. Irónicamente, tanto 'On Romeo street' como 'Put it down' fueron escritas en muy poco tiempo. Recuerdo claramente escribir la última en un hotel a las afueras de Toulouse después de un concierto, tirado en la cama con la TV encendida y la guitarra en mis rodillas. Fue escritura automática; después de once estrofas las palabras dejaron de fluir, como cuando cierras el grifo de la bañera, y me quedé con esta enorme piscina de imágenes. Todavía estoy intentando averiguar lo que significan. ¿Sabes? Las canciones saben más sobre mí que yo sobre ellas. Mientras escribía la canción estaba claro lo que quería decir: la melodía y el ritmo... Era como si estuviera viendo una película y componiendo la canción según la película avanzaba. Fue una experiencia maravillosa y espero que se repita pronto. 'On Romeo street' no la recuerdo tan claramente. A menudo escribo canciones y luego me olvido de ellas hasta que alguien (normalmente Olivier Durand o Ernie Brooks) me lo recuerda y me pregunta: 'hey. ¿Qué pasó con aquella canción que empezaba...?' Y entonces empezamos a tocarla en una prueba de sonido. Estoy seguro de que he olvidado algunas canciones que he escrito, pero espero que volarán de nuevo a sus jaulas algún día. La calle Romeo existe de verdad: es una calle de París y me pregunto si, además de mí, alguien sabe dónde está".

-- Me ha parecido que los textos de este nuevo disco son un tanto tristones y poco animosos. ¿Representan el momento vital en el que estás ahora?

-- "En realidad, me siento muy bien personalmente y estoy disfrutando los conciertos más que nunca. Así que tal vez las canciones fueran algún tipo de catarsis. Ya sabes que el Elliott Murphy que escribe estas canciones es un personaje diferente del que está contestando estas preguntas, y diferente (supongo) del que vive una vida más o menos normal en París. Creo que si fuera un artista puro nunca respondería a preguntas sobre mis canciones porque, de alguna manera, les quita el misterio. Dicen que los productos puros de América se vuelven locos, por lo que es mejor mantenerse impuro. Es la misma razón por la cual estoy en contra de los vídeos musicales, porque a no ser que el artista los escriba y filme él mismo parece que simplemente estás viendo la reacción de otra persona ante la canción, la pesadilla de otro, y yo ya tengo que pelearme con la mía propia. Estoy escribiendo un montón de canciones estos últimos años, más que nunca, y no estoy seguro de lo que eso significa. ¿Veo, acaso, que se me acaba el tiempo? Lo único contra lo que compito estos días es el reloj. Una cierta dosis de melancolía es parte del proceso de envejecimiento, pero nunca estuve tan deprimido en mi vida como a los dieciséis años, sin coche ni futuro, recorriendo las bonitas y aburridas calles de mi Long Island natal".

New York, New York

-- ¿Por qué ir a grabar a Nueva York?

-- "Como dije, fue un accidente. El último álbum que grabé en Nueva York fue tal vez... ¿'Change will come'? Todavía tengo esta relación de amor-odio con esa ciudad; oigo su canto de sirena y me resisto. No se puede negar que es una maestra exigente y, en cierta manera, te exprime hasta la última gota de tu creatividad. El factor velocidad también es importante: todo el mundo tiene prisa y eso se ajustaba al método de grabación. En Nueva York puedo ser impaciente y tener prisa y hacer todo en directo en el estudio. En Europa empiezas a pensar dónde vas a ir a comer. Además, está grabado en Nueva York pero ninguna de las canciones viene de allí. Es el álbum de un inmigrante, el hijo pródigo volviendo a casa con su bolsa de riquezas".

-- Háblame de la elección de los músicos. ¿Por qué ellos y no otros?

-- "Ernie Brooks lleva tocando conmigo veinticinco años, por lo que la elección era obvia. Además, toca como nadie este enorme bajo acústico Guild. Para mí, él era el alma de los Modern Lovers, la inteligencia, la confusión y el idealismo. Kenny Margolis solía venir a verme tocar al Tramps en Nueva York hace bastantes años y me dijo que 'Aquashow' era uno de sus álbumes favoritos. La adulación te lleva a todas partes, ya sabes, pero conoce realmente los secretos del órgano Hammond, toca este precioso y nada sentimental acordeón y siempre lleva un sombrero, que creo que es necesario para todos los músicos, para evitar que nuestras cabezas exploten. Jonathan Kane es amigo de Ernie y un batería excelente que tocó con Gary Lucas. Su padre hizo unas fotos impresionantes de Bob Dylan en los sesenta. Y Olivier Durand es como mi hijo; llevamos tocando juntos cinco años y él es muy intuitivo con todos mis estados de ánimo musicales. Sus héroes son Ry Cooder, Sonny Landreth, Jimi Hendrix y B.B. King, y toca la guitarra como lo haría yo si tuviera voluntad para ello".

-- En el disco haces una versión del "Little red rooster" de Willie Dixon. ¿Por qué?

-- "No lo sé. Siempre me pareció una canción muy sexy. Había estado experimentando con ella de una forma muy no-blues. Se me ocurrió en el último momento y la cagué con alguna parte de la letra, pero no creo que eso importe. Estoy realmente contento de haberla hecho porque el año pasado, por mi cumpleaños, un puñado de mis fans se juntaron y me regalaron una litografía de Picasso de un gallo rojo (Red Rooster) y es preciosa. Tengo los mejores fans del mundo, de eso estoy seguro".

-- En otra de las canciones, "New world order", hablas de que los jóvenes contemplan un nuevo orden mundial. ¿Es una metáfora o crees realmente que el orden mundial está cambiando?

-- "Sí, lo creo. Algo está pasando y ni siquiera yo sé lo que es. Hace quince años escribí un relato sobre un futuro en el que seríamos parte de la corporación o viviríamos en un submundo y parece que se está haciendo realidad. Lo que me preocupa es que la era de la historia parece haberse acabado y que quizás estemos entrando en una larga era estática donde los únicos cambios serán tecnológicos. Puede que eso esté cambiando tan rápido que la gente no pueda cambiar con ello. Parece que pronto vamos a tener una frontera norte-sur, ricos-pobres, Internet-batería, avaricia-religión... y no sé en qué parte de todas ellas estoy. Soy, simplemente, un hombre de mis tiempos, supongo. Y ésa es la palabra más misteriosa de todas: tiempo".

-- Con respecto a lo del "nuevo orden", y teniendo en cuenta que en el fondo eres neoyorquino, ¿cómo has vivido tú la elección del presidente de Estados Unidos? ¿Cómo ves ese proceso en comparación con las elecciones francesas, por ejemplo?

-- "América es un país joven, extremo, fundado por gente muy culta y educada que leía a Sócrates y tenía esclavos (algunos de ellos), por lo que es una tierra de contradicciones. Es la democracia más antigua en la que la libertad está en todas partes y la injusticia es una forma de vida. En Europa el panorama político fue conformado por las guerras, que también conformaron la escena política americana en la guerra civil de 1860 cuando Abraham Lincoln fue elegido (por cierto, el primer presidente republicano). Las elecciones francesas no son un evento de mucho dinero como en Estados Unidos. El negocio de allí, básicamente, es el del espectáculo, incluso en la política. La gran ironía de todo es que Elvis Presley probablemente era muy conservador en la política y me imagino que hubiera votadoa George W. Bush, aunque Bill Clinton (en mi cabeza) recuerda a todo el mundo inconscientemente a Elvis: habla como él, actúa como él y se mueve como él. Ha sido su arma política secreta".

-- Tú tienes un hijo, Gaspard. ¿Qué opina de tu música? ¿Coincides en gustos con él?

-- "Gaspard está empezando a tocar la guitarra y toca el riff principal del 'Day tripper' de los Beatles mejor que yo. No le enseño porque no tengo la paciencia o el talento para ser un profesor, pero intento enseñarle la historia de lo que sé. Le gusta Jamiroquai, por lo que intento hablarle de Stevie Wonder y, cuando pregunta por las Spice Girls, intento hablarle de las Ronettes y los grandes grupos de chicas de los cincuenta. Una vez conoció a Paul McCartney y, cuando le dije quién era, que acababa de conocer a un miembro de los Beatles, me dijo que eso era imposible porque el pelo de Paul McCartney era gris y todos los Beatles tenían el pelo negro. Así que... me imagino que su sentido de la historia del rock está un poco confuso. Lo más sorprendente es que parece saberse la letra de muchas de mis canciones. No me importa qué música le guste siempre que sepa de dónde vino todo. Le hablo de Louis Armstrong y la historia del jazz y cada día, si no estoy de gira, le llevo al colegio e intento enseñarle algún hecho importante sobre la historia de la música: el ritmo de Bo Diddley, el be-bop jazz... Le entusiasman los Traveling Wilburys, por lo que creo que avanza en la dirección correcta".

España

-- Sueles venir a España con frecuencia, pero se te ve poco en discos españoles. ¿Has realizado alguna otra colaboración además de la que hiciste en el disco de The Stormy Mondays?

-- "Una vez produje a una banda, Los Elegantes, un buen grupo de Madrid. Grabamos en Ibiza e hicimos algunos conciertos juntos. Me encantaría trabajar con Luz Casal o con algún gran artista flamenco. Si tan sólo me lo pidieran..."

-- ¿Qué opinión te merecen Stormy Mondays y el hecho de que los miembros del grupo sean quienes editan tus discos en España? ¿Es una historia de amor?

-- "En mi opinión, es una historia de éxito sorprendente. Estoy muy impresionado por nuestro conocimiento y amor compartido por esta música. Creo que es el futuro para los artistas como yo: necesitamos una especie de apoyo underground compuesto por fans que se transforman en nuestras compañías de discos, nuestros agentes, nuestros abogados, nuestras esposas... En mis conciertos siempre digo que no estamos aquí gracias a la MTV, sino a gente como vosotros que venís a mis conciertos año tras año. Ésa es la auténtica magia de mi carrera: la dedicación y lealtad de mis fans".

-- Muchos fans, muchas buenas críticas... pero pocas ventas. ¿Por qué crees que sucede eso?

-- "Creo que las buenas críticas impresionan principalmente a quienes se han 'convertido'. La única forma de llegar a un público de masas es sonar en la radio y eso es casi imposible hoy en día. Estoy muy agradecido a emisoras como M80 en España, que han ido en contra de la corriente y han programado a un artista como yo; realmente me da ánimos. Es casi como si tuvieras que convencer al público de masas de que realmente eres una gran estrella y sales con actrices y te estás recuperando de tu adicción a la heroína para que te presten atención. No sé si Kurt Cobain habría recibido tanta atención si no hubiera viajado por esa engrasada cuesta abajo hacia el status de legendario y hermoso perdedor suicida. Nunca me gustaron los viajes rápidos porque se acaban antes de que te des cuenta de que han empezado. Pero creo que he vendido un montón de discos, más que la mayoría de mis amigos con los que empecé a tocar en el instituto. Mi sensación es que los números no importan. Me pregunto: ¿es un álbum más importante si sólo se venden unos pocos pero cambia la vida de una persona o si vende millones y no cambia la vida de nadie? Estamos mal acostumbrados porque venimos de una época, los sesenta y setenta, en la que vimos a grandes artistas como Dylan vender grandes cantidades de álbumes. Pero tal vez fue pura chiripa y no deberíamos esperar que eso vuelva a suceder".

-- ¿Qué opinión te merecen las corrientes que, ahora mismo, son más populares musicalmente, las que venden discos?

-- "Creo que son retrógradas y me recuerda a principios de los sesenta, antes de que llegaran los Beatles, cuando teníamos a todos esos ídolos de adolescentes como Frankie Avalon y Fabian y un montón de guapas y olvidables chicas, igual que hoy. Siempre se graba buen material, pero la mayor parte no ve la luz del día. Quiero decir que hicieron falta unos cincuenta años para que se apreciara la música de Robert Johnson. Me gustan muchas bandas nuevas: Counting Crows, Cracker y, realmente, me gustaba Jeff Buckley. Estoy seguro de que hay algo excelente a la vuelta de la esquina. Todavía soy optimista, pero creo que el negocio controla la música demasiado hoy en día y debería ser al revés. Puede que Internet cambie eso, pero ahora mismo es 'El Imperio contraataca', con las discográficas multinacionales intentando cerrar MP3.com y Napster. Y creo que los chavales prefieren gastarse el dinero en teléfonos móviles antes que en CDs. Al menos no están tan manipulados".

-- ¿Cómo crees que funcionará "Rainy Season" en España? ¿Se venden bien tus discos aquí?

-- "España siempre ha apreciado mucho mi música. Toqué aquí por primera vez en 1982 y, desde entonces, siempre he vuelto. Algunos años estoy más 'de moda' que otros, pero sigo volviendo. Creo que el público español es el mejor del mundo. Creo que si 'The day after Valentine's day' suena en la radio venderemos muchos discos, me compraré una casa en las montañas de Asturias y empezaré una segunda familia..."

-- ¿Sí?

--"Es broma".

-- La última vez que hablamos contigo nos comentaste que estabas preparando una nueva novela. ¿Qué me puedes contar de ella? ¿Progresa?

-- "Estoy preparando dos libros: uno es una colección de ensayos y relatos cortos llamado 'Cafe notes' y el otro es una novela del Oeste sobre un poeta asesino que casi tengo terminada. Siempre estoy escribiendo, pero viajo tanto que no sé lo que he escrito y siempre necesito sentarme y organizarlo todo. También estoy trabajando en un guión basado en un relato llamado 'The undefeated' que apareció en una colección española de relatos. El caso es escribir siempre: en servilletas, cajas de cerillas, billetes de tren... y en los pechos de las chicas cuando me dejan".

-- También escribías en revistas musicales. ¿Sigues haciéndolo?

-- "Hice muchas entrevistas interesantes para Rolling Stone y otras revistas con Tom Waits, Keith Richards, Willy DeVille y otros, y he escrito un puñado de críticas de discos. Nunca escribiré una mala crítica porque, como artista, no creo tener derecho a criticar el trabajo de otro en público. Lo que más me gusta es escribir lo que se me pasa por la cabeza en ese momento. Hice una columna para una revista italiana llamada Night Lights durante casi cinco años y escribí cientos de artículos sobre todo, desde Janis Joplin a estar en la carretera con Nicky Sudden. Me gusta escribir ficción de rock'n'roll porque nunca la hacen demasiado bien. Las entrevistas son difíciles porque me gusta preguntar cosas como '¿qué desayunaste esta mañana?' y no sobre cosas musicales".

-- ¿Cómo te definirías? Un trovador, un juglar, un cantautor, un...

-- "Me definiría como un trovador moderno, un juglar de la armónica y un diccionario de rimas andante con una vena sentimental. No sé. Todavía me encanta tocar la guitarra y me siento a salvo en un escenario o en un estudio. Vi a los Beatles en la TV y todas esas chicas gritando y a mi ingenua mente de doce años le pareció una buena forma de desenvolverse por este mundo. Soy una especie de escritor que canta. ¡Por Dios! No puedo quitar mis manos de la puta guitarra".

-- Dentro de nada empieza el siglo XXI. ¿Cómo crees que será? ¿Muy diferente al XX? ¿Muy igual?

-- "Ciertamente espero, por el bien de mi hijo, que sea un siglo mucho más pacífico que el XX. Espero que 'militar' sea sólo un estilo de ropa y que las guerras no sean más que un juego de cartas. Pueden enseñarme un millar más de fotos de niños muertos, heridos o arruinados por la guerra y mi corazón no estaría más roto de lo que ya está. Espero que sea una época más seria y la gente tome responsabilidad de sus acciones o inacciones. Y, sobre todo, espero que se escuche mucha música de Elliott Murphy, que acompañará muy bien a los tiempos, trágicos y heroicos".

E.P.

Elliott Murphy. "Rainy season". Dusty Roses

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