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Doctor Deseo pretende dar, por fin, el salto al territorio español después de haberse consolidado como uno de los mejores grupos de Euskadi ¡Por fin al alcance de todo el mundo! No es una sorpresa. Estar en una compañía pequeña y trabajar en un territorio limitado evita muchas veces que el público masivo pueda acceder a lo mejor de lo que tenemos. Uno de los grupos más alucinantes, maravillosos y fascinantes que ha dado esta tierra es Doctor Deseo, banda que cuenta con más de diez años de historia y que es capaz de aglutinar a miles de personas en sus conciertos. Con todo, es de las que se queda en su tierra, aunque ahora tiene intención de salir de ahí. Francis es panadero. Hace pan integral los lunes, miércoles y viernes con sus manos y con un horno de leña viejo y precioso. Vive de ello: crea el pan, lo reparte y, al mismo tiempo, lo va cobrando a sus clientes habituales, todo en un pueblo pequeño cercano a Bilbao. Hoy Francis está más contento de lo habitual porque por la noche se va de concierto. Hasta el momento el día ha dado sudor, llamas, más sudor, el pringue habitual de la harina mientras se modelaba en sus manos... lo habitual. Habitualmente, cuando llegan las seis se echa una siestecita, pero hoy no es plan. Hay que preparar las cosas para que sea una noche grande. Entra en su habitación y mira la ropa que tiene. Se acicala mientras va canturreando y, de paso, apunta el encargo que le han hecho del bar de abajo para el reparto de pasado mañana. Ayer estuvo viendo en el Kafe Antzoki a Piztiak, una banda del pueblo, pero lo de hoy será mucho mejor, mucho más grande. Actúan Doctor Deseo en el mismo Bilbao. Es cuestión de apresurarse porque ya va un poco tarde. "El grupo empezó en 1987. Surgió de la necesidad de hacer música. Todos estábamos escuchando continuamente rock'n'roll y siempre te apetece involucrarte en ello. Desde entonces hemos funcionado con mucho cuidado, con ganas y con pasión. Lo de tener cuidado es porque esto del show business, la fama y lo demás puede parecer muy atractivo desde fuera, pero es peligroso para quien está dentro. Es una droga muy dura y puedes terminar viviendo a dos palmos por encima del suelo, algo que nunca nos ha interesado. Parte de la filosofía de Doctor Deseo es la de grabar un disco, tocar en directo durante un año y pararte el siguiente para tomar distancia y reflexionar un poquito. Luego vuelves con más ganas". Josi Jiménez es uno de los fundadores de Doctor Deseo. El grupo apareció con un disco titulado con el nombre de la banda. La cosa salió bastante bien dado que su propuesta chocaba bastante con la música que se solía hacer en Bilbao. Dos años más tarde, siendo un grupo conocidillo, grabaron "Tan cerca del cielo". Ambos discos aparecieron originalmente en formato vinilo, pero ahora se pueden encontrar en compacto. El tercer trabajo de la banda se llamó "Fugitivos en el paraíso" y llegaría en el 92. Aquélla fue una buena época, aunque lo mejor vino cuando se incorporaron al grupo Kike y Txanpi, dos músicos que habían pasado por Hertzainak y que habían contactado inmediatamente con la música del Doctor. A todo el mundo les chocó aquello: unos rockeros de pro con una pareja de poetas que cantaban a los perdedores, a la soledad y al sexo... "Nosotros nos dedicamos a componer canciones. Definir nuestra música no es nuestro papel ni nuestro oficio, pero puestos a hacer un ejercicio y dado que todo el mundo nos etiqueta de alguna manera... siempre nos hemos considerado un grupo pop. Esto, de entrada, tiene un elemento de provocación por lo mal visto que está este género en la actualidad. No tiene nada que ver con lo baboso o con lo blandito, sino con lo referido a la cultura popular y a que es un concepto muy amplio. En nuestra música hay muchos elementos. Podríamos hablar de psicodelia, de bases rítmicas, de rock'n'roll, de punk, de cabaret... de influencias (¿por qué no?) del tango en cuanto a la letra y algunas músicas... de muchas cosas. Somos un grupo que tiene en cuenta la historia del rock'n'roll y de la música popular. Cualquier cosa nos es válida si nos sirve en un momento dado. Si de lo que se trata es de vender el producto diríamos que hacemos una música emotiva... o emocional. Damos importancia trascendental a lo que son las canciones en sí y somos una banda que sería capaz de vender a su novia o a su novio por una buena canción, por un buen estribillo y por una buena estrofa". Con "Gotas de dolor, un charco de olvido", aparecido en el 95, se unieron Bilbao y Vitoria en esa formación en la que los ex Hertzainak se juntaban con la pareja de Deseos. Fue el primer disco con el que crecer. Sus actuaciones empezaron a congregar a un importante número de gente y el disco tuvo que ser repuesto unas cuantas veces en las tiendas de Euskal Herría. La siguiente incorporación a la banda vendría con Raúl, un teclista que ya había tenido sus experiencias en Hermana Mary y que cuajó muy bien en la música que cubría "Hay cuentos aún por inventar". Toda la historia pasaba rápidamente por la cabeza de Josi mientras iba echando bártulos a la furgoneta. Esa noche Doctor Deseo iban a presentar lo que sería su sexto disco ante más de mil personas. Todo estaba vendido y, aunque era lo habitual desde hace bastante tiempo, no podía evitar un cierto nerviosismo dado que hacía un buen número de meses que habían dejado el directo para dedicarse a sus cosas particulares. Ahora, tras haber grabado "Atrapado en tu silencio... de incertidumbres y caricias", volvían otra vez a la carretera. "En este álbum experimentamos con otros timbres, otras sonoridades. Había algunas cuestiones clave, como, por ejemplo, trabajar de forma diferente las bases rítmicas. En ese terreno, siempre que hablábamos teníamos presente la palabra hip hop. No para rapear, que no es lo nuestro, sino por esas bases que pueden acoplarse al rock, al pop e incluso al punk. Ha sido la vez que más relajados hemos estado en el estudio; incluso ha habido como un concepto de juego que nos ha divertido. Jugábamos con cualquier cosa y todo era posible. La pregunta ¿por qué no? aparecía siempre y siempre decidíamos probarlo todo. Quien conozca la historia del grupo verá que hay evolución, que seguimos dando una enorme importancia a las canciones pero que hay una sonoridad diferente, unas bases rítmicas mucho más potentes y elementos distintos de los que preferimos no hablar para que la gente los descubra. Es diferente, pero sin dar un salto al vacío, sin dejar de ser Doctor Deseo por todos los sitios. En este disco hemos jugado con patrones extremos. Aquí están las canciones más íntimas, bestias, salvajes y agresivas que jamás hayamos hecho. Hemos trabajado con el terciopelo y la madera por un lado y, por otro, con lo sintético, lo analógico y lo digital". Francis estaba saliendo ya de su casa y enfilaba la calle hacia arriba. Llevaba su chaqueta nueva y una enorme bolsa en la mano. Desde por la mañana no había parado de tararear "Reality show", una canción del nuevo disco de los Deseo que se refería a las chiquillas que en su adolescencia descontrolan y que terminan apareciendo en los programas de la tele contando sus desdichas ante una presentadora con cara de palo. "Y así girando la vida/ te pasó por encima/ sin muchas cartas p'a jugar/ sin muchas luces/ Te enganchaste a las rayitas/ y a tu novio, que es peor/ Salieron monstruos del sombrero/ y fuiste reina en la cocina/ Sin más cielo que el prozac/ Sin más calma que el tranxilium/ Y lo cuentas en la tele/ con una pistola en la boca/ ¿Qué pasará? A vuelta de publicidad/ ¡Reality show!/ ¡Qué bonito es ser idiota y pobre!" Cuando ya casi veía al amigo con el que iba a ir al concierto se echó la mano a la cabeza. "Mecagüen... las cuerdas". Hizo un gesto a su compañero indicándole que debía volver a casa y el otro, con cara de cabreo, señaló el reloj de su muñeca. Francis corrió hacia su casa, se fue directo al armario y empezó a echar cosas a la bolsa: cuerdas de escalada, el arnés... "Las letras de Doctor Deseo expresan la insatisfacción que produce este sistema de valores y cosas en el que estamos inmersos de alguna manera. Siempre hemos dicho que los Rolling Stones lo expresaron mejor en los sesenta cuando decían que no conseguían tener satisfacción. Quizá esto sea la clave de nuestras letras. Por otra parte, hay sexo en casi todas las canciones, en su sentido más amplio: el más animal, bestia y provocador o el que tiene que ver con la ternura y la caricia. Siempre hay rebeldía y una dosis de mala leche". Kike y Txanpi ya estaban en el recinto del concierto. Si bien siempre solían llegar todos a la vez, en esta ocasión los dos gasteiztarras habían venido directamente de Vitoria para ayudar a Paski, el técnico de sonido. Dado que el nuevo material implicaba el uso de samplers y efectos programados había que colocar nuevos aparatos con los que aún no estaban familiarizados en todos los aspectos. Empezaron a probar sonido y, mientras afinaban las guitarras y montaban la batería, Paski hizo sonar por el PA la remezcla de "La cara norte del Eigger" que el grupo ha rescatado de su primer álbum para ponerla, en su último disco, en manos de Luis Ruiz, "un fanático del drum'n'bass y el jungle, estilo que nos parece especialmente interesante y revolucionario dentro de los últimos años de la música pop y rock". Después de una introducción instrumental comenzó a sonar la letra, una letra a la que tenían especial cariño: "Atrapado en la norte del Eigger/ jugando con un sueño de hielo/ Adrenalina en las venas/ llenando tu ego/ Atrapado en la norte del Eigger/ perdido en un abismo infinito/ sintiéndote un héroe/ temblando de miedo". "Esto de cantar en castellano... "--les dijo uno de los pipas que acarreaba el estuche del bombo--" Ya podíais moveros más y bajar a Madrid de vez en cuando". "Es más difícil de lo que te imaginas. Al trabajar con una discográfica pequeña la promoción es escasa. Ten en cuenta que en nuestra zona hemos llegado a hacernos un hueco a base de ser unos pesados, por el boca a boca fundamentalmente. En el resto del estado esto es muchísimo más lento. Aun así, este año vamos a insistir. En nuestros conciertos se junta lo salvaje, lo tierno y lo sexual, con bastante mala leche y con bastante elegancia". Francis y su compañero llegaron con tiempo de sobra. El tráfico no había dado problemas y comprobaron que aún disponían de tranquilidad suficiente como para tomarse una cerveza. Después de aparcar en sitio adecuado, caminaron hasta la taberna pasando por delante de la gente que hacía cola. Aún faltaban tres horas para el concierto y ya se habían congregado en la puerta del recinto unos cuantos fans de ésos que gustan de estar siempre en primera fila. "¿Y dices que usan máquinas en este disco? Yo no lo he escuchado aún, pero eso me suena raro en los Deseo", comentaba un chaval que encendía un cigarrillo. La puesta de largo era esperada, ya que "Atrapado en tus silencio... de incertidumbres y caricias" aportaba muchas cosas nuevas alrededor de la banda. El disco había sido bien recibido, pero la comunicación que se establecía entre el público ávido de los mensajes musicados del grupo y las nuevas canciones se ponía en duda por las recientes innovaciones sonoras: "las máquinas lo hacen todo más frío", seguía comentando el chaval. "Para empezar, la guitarra es una máquina, sólo que estamos muy habituados ya a ella. Es este disco lo principal siguen siendo las canciones, las guitarras, el Hammond, el bajo, la batería... El sampler, las cajas de ritmos y el scratch aportan contundencia, color, otra expresividad. Y, además, están ahí para ser usadas. Son unos elementos totalmente asumidos por la música popular. Nos dan más posibilidades de experimentación y de mezcla y eso se ha traducido en elementos de hip hop en las bases rítmicas de alguna canción y psicodelia electrónica en otras. A veces, en más intimidad y en mayor expresividad. Las máquinas no son frías, sino quienes las usan de manera fría. Ya no es una novedad utilizarlas, lo que importa es cómo se utilizan". Era la hora. El público comenzaba a reclamar al grupo y animaba con las palmas mientras las luces se apagaban. Una intro instrumental sonaba mientras cada uno iba tomando su posición en el escenario y mientras las primeras filas se echaban aún un poco más para adelante. Josi daba el último ajuste a su micrófono con el bajo colgado, Txanpi ya estaba sentado detrás de su batería y veía cómo Kike miraba que la púa que iba a utilizar no estuviera rota. Raúl estaba liado con sus teclados y todos se mostraban preparados para cuando terminara la intro. Acabó. La gente aplaudió y un foco blanco como la luna se fue a lo más alto del escenario. Allí, mientras sonaban las primeras notas de "Ahora que estás dormida", empezaba a descender Francis, colgado de sus arneses y con un micrófono inalámbrico pegado a su boca. "Que corro a buscarte/ que escapo de ti/ que bailo silencios/ mi niña de siempre/ Quizás tú seas/ lo único indispensable/ querida, cierta y puta soledad". El show había empezado; y con él, la vuelta de Doctor Deseo. Francis se había olvidado del pan integral y había vuelto a convertirse en la estrella volante que siempre aparece en los conciertos del grupo. Estaban otra vez en la carretera. "Sólo ejerzo de estrella del rock encima del escenario, o sea, de maestro de ceremonias. Debajo del escenario no me interesa. El planteamiento original del grupo siempre ha sido mantener la independencia a base de no ser profesionales. Contrariamente a la creencia popular sobre la fama, el éxito y demás, nosotros procuramos evitarlo y centrarnos en la pasión que supone la música y la necesidad de comunicación. No nos da ningún morbo en absoluto. Llevamos así más de una década, haciendo lo que realmente nos gusta. Además, cada vez hay más gente que se engancha más a Doctor Deseo. Lo nuestro es un tratado de Kama Sutra y no una eyaculación precoz". Con "Atrapado en tu silencio... de incertidumbres y caricias", Doctor Deseo parece haberse convencido, de una vez, de que salir de Euskadi no es una traición a su manera de ver las cosas. Eso permitirá que en varias ciudades de España se pueda ver su espectáculo y que su compañía se anime un poco más a realizar promoción de su obra de cara a que les conozca más gente. El hecho es una suerte para todos, ya que las canciones de Doctor Deseo tienen un nivel que está a la altura de muy pocos grupos. No se trata solamente de su propio universo, explicado con una poesía directa aunque diferente, sino también un tratamiento musical en el que prima la melodía, lo puro y lo inmediato. Se han necesitado seis discos para que el Deseo llegue a una ciudad en la que, como decía Sabina, "viaja en ascensores". Nadie debe perder la oportunidad: ni el grupo ni el público. "Nos sentimos como unos eternos maletillas en cuanto a entusiasmo, pero, por otro lado, las tablas se notan. Disfrutamos como enanos encima de un escenario. La pasión sigue siendo nuestro camino". E.P. Doctor Deseo. "Atrapado en tu silencio... de incertidumbres y caricias". Suicidas
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