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Dee Dee Bridgewater graba en directo diez años después
Marzo del 2000

Sin querer ser diva

Está considerada como una de las mejores, sino la mejor, vocalista femenina de jazz de la actualidad. Recientemente ha publicado "Live at Yoshi's", un álbum grabado en directo en el que muestra cómo, con toda su aureola y su prestigio, sigue siendo un animal escénico capaz de charlar con su público en un local pequeño. Cuando nos propusieron hablar con ella no pudimos decir que no.

Por suerte o por desgracia, Dee Dee Bridgewater se ha convertido en la abanderada del jazz vocal. Las estrellas de la generación anterior han frenado considerablemente su actividad o han fallecido y las vocalistas jóvenes aún no han conseguido atesorar una carrera como la que caracteriza a esta mujer. Dee Dee nació como Denis en Memphis, ciudad emblemática en el mundo de la música, lo que parece que afectó a su capacidad y temperamento. También debió influir algo el que su padre fuera el trompetista Matthew Garret, que tuviera una buena colección de discos en su casa y que los avatares familiares la hicieran viajar a Flint, un pueblo cercano a Detroit. Aún no había terminado sus estudios cuando ya cantaba en el grupo de su padre.

-- "Yo siempre he cantado, pero mi primera experiencia profesional fue allí. Era una adolescente, tenía dieciséis años y fue en un club. Antes de aquello iba a los shows con mi padre, pero, como era menor de edad, siempre me decía que no podía verlos y me mandaba a la cocina "(se ríe)". Me sentaba mientras los músicos tocaban hasta que un día, cuando ya había crecido, me pidieron que cantara un par de canciones. Cuando acabé mi padre me volvió a mandarme a la cocina".

-- Creo que te presentaste a una audición de la Motown y que, como no te cogieron por ser menor, te decidiste a cantar jazz.

-- "Es cierto, aunque no del todo. Mi padre estaba de acuerdo, pero yo no quería hacer exactamente un disco como los que sacaba la Motown. Lo que quería era hacer un álbum como Nancy Wilson, que era mi gran ídolo, no cualquier cosa. Creo que siempre he cantado jazz y que eso es algo que me estaba predestinado de algún modo".

-- Durante mucho tiempo a las vocalistas de jazz se les colocó el apelativo de "canarios". Era una manera de señalarlas como un adorno para las orquestas o los solistas. ¿Te sentiste alguna vez así? Creo haberte escuchado en alguna ocasión decir que en Estados Unidos hay una falta de respeto por las cantantes femeninas...

-- "Sí que había falta de respeto. En esto del jazz había mucho machista suelto y yo tenía que estar dando continuamente pruebas a muchos hombres para que me trataran como a un músico, ya que yo me sentía como un músico. Entonces resultaba muy diferente. Yo considero mi voz como un instrumento, como una parte de la banda en la que esté. No juzgo a los músicos por su sexo ni por la forma en que ponen los dedos: los considero profesionales y, desde ese punto de vista, mi voz es un instrumento del que soy tan profesional como cualquiera con otra cosa".

-- Entre el 74 y el 86, sin embargo, dejaste de cantar jazz.

-- "Pero no dejé de cantar. Hice musicales en Broadway y siempre estuve en activo. Luego volví al jazz".

Antes de que publicara "Afro blue" en 1974 Dee Dee ya había trabajado con la orquesta de Thad Jones y Mel Lewis. Aquello le sirvió para hacerse un nombre y ser contratada por Sonny Rollins, Pharoah Sanders, Dizzie Gillespie, Dexter Gordon y un montón de extraordinarios músicos. En el 74 fue también cuando comenzó a actuar en el teatro dentro del musical "The wiz". Dos años más tarde firmó con Atlantic y en 1977 estaba grabando para Elektra "Just family", un disco en el que aparecía arropada por Stanley Clarke, Chick Corea y George Duke por citar sólo a algunos. Su carrera discográfica continuó con "Bad for me" en el 79 y, desde entonces, desapareció prácticamente de la escena hasta que volvió al teatro. Aquello la consolidó por completo. Su papel en "Sophisticated ladies" tuvo tanto éxito como la obra en sí y, tras una buena temporada en Broadway, la función continuó en París, ciudad en la que Dee Dee decidió quedarse hasta hace bien poco.

-- "Regresé a Estados Unidos antes de volver para hacer 'Lady day'. En ese momento no había mucho trabajo allí, por lo que me dediqué más a actuar por Europa".

-- En "Lady day" hacías el papel de Billie Holiday. Supongo que aquello debió de ser tan satisfactorio como duro...

-- "Para mí fue un papel muy, muy difícil. Billie era una mujer muy compleja y tuve que hacer un montón de investigaciones sobre ella. Era muy ecléctica, con un gran sentido del humor, y tenía que meterme en su piel durante las dos horas y pico que duraba el show. Expresar sus sentimientos era algo muy complicado. Cuando terminamos con esa obra me llevó seis meses recuperar mi propia voz y, cuando volví a cantar en Londres después de haber hecho el papel, me resultó una situación muy extraña".

-- Lo del teatro es algo que siempre te ha gustado. Recuerdo que también hiciste una adaptación de "Carmen" en el 93 en la que la obra de Bizet se pasaba por el tamiz del jazz. ¿Qué te parece este tipo de inventos, de fusionar el jazz con otras formas musicales?

-- "Me encanta. Sí. Me encanta experimentar en diferentes estilos musicales. El papel de Carmen necesitaba un gran registro porque había que cantar con voz de soprano alto y para mí resultó algo sorprendente, increíble. Además los diálogos eran en francés y eso suponía una gran responsabilidad. Me en-can-tó. Estoy orgullosa de haber podido hacer esa obra".

-- ¿Tienes pensado hacer algo de teatro pronto?

-- "Ahora mismo estoy trabajando con gente que me está escribiendo una obra dramática. También me han llamado otra vez desde Francia y estoy leyendo lo que me envían, que son comedias en francés. Se podría decir entonces que estoy preparando algo. Tengo interés en volver a viajar y, al mismo tiempo que hago giras y conciertos, quisiera actuar en teatros. Cada dos años, más o menos, necesito un escenario. Me encanta poder convertirme en otro personaje, hacer el papel de otra persona diferente a Dee Dee Bridgewater. Disfruto creando papeles. Amo el teatro".

En 1986 grabó "Live in Paris", su primer directo, pero resultó mejor la experiencia del 90 con "Live in Montreux", el último disco que Dee Dee había grabado en directo hasta el reciente "Live at Yoshi's". Con este disco, además, comenzaba su relación con Verve, un sello clásico en el jazz que ha colaborado decididamente para que la figura de Dee Dee no se aparte más de ese género. Después de grabar "Keeping tradition" en el 92 esta mujer se centró en un par de proyectos con los que se engrandeció su figura.

-- Algunos de tus discos más celebrados han sido tributos a grandes músicos de jazz. En concreto me refiero a "Love and peace", el disco del 95 en el que cantabas piezas de Horace Silver, y el "Dear Ella" del 97.

-- "Hacer 'Love and peace' fue una gran oportunidad para mí dado que me dio la posibilidad de enseñar mi manera de hacer esos temas a una gran audiencia. Horace Silver es mi compositor preferido dentro del jazz y me encantó poner su obra ante tanta gente. Lo de Ella, por otro lado, era algo que me hacía casi levitar. Ella era... ¿sabes?... Era una mujer a la que muchos, incluida yo, considerábamos la más grande. Siempre estaba en algún sitio de mi mente. A veces creo que no era un ser humano: era como... Frank Sinatra. Nadie había hecho un tributo a Ella y yo me preguntaba cómo podía ser eso. En octubre del 96 hicimos una gira después de que ella falleciera en junio y tuvimos tal éxito... No habíamos hecho ninguna publicidad acerca del hecho de que era un tributo y que cantábamos sus canciones, pero parecía que la gente se había vuelto loca. Fue por eso por lo que grabamos el álbum".

-- En muchas ocasiones tú sueles llevar músicos europeos y, de hecho, has defendido numerosas veces que en Europa hay músicos tan buenos como en Estados Unidos. Has vivido durante mucho tiempo en París, ciudad en la que hay una gran población norteafricana, y supongo que habrás conocido su música. ¿Eres de las personas que piensan que vamos hacia una globalización de la música, que cada vez habrá menos fronteras entre la música de los diferentes países?

-- "Decididamente. La música del siglo XXI es la música del mundo entero. Es como ocurre ahora con el jazz, que es una música internacional y te puedes encontrar excelentes músicos alrededor de todo el mundo, no solamente en Estados Unidos. Ese es el motivo por el que yo sigo tocando con mis músicos franceses. Son verdaderamente geniales y son jóvenes. En algunas cosas soy muy rebelde y, cuando volví a vivir aquí, en Norteamérica, continué tocando con ellos aunque mucha gente me insistió para que cogiera una banda estadounidense. Seguí con ellos y ahora tienen un gran prestigio".

-- Hablando de esto, creo que uno de tus discos favoritos es "Graceland", de Paul Simon.

-- "¿Cómo sabes tu eso?"

-- Ya ves. ¿Te gustaría hacer algo similar?

-- "Sí. Probablemente haré algo parecido, algo interesante para el jazz. No será como 'Graceland', pero creo que trabajaré en esa idea incorporando mi forma de cantar con otra más africana, pero no únicamente sudafricana".

-- Ultimamente se está recuperando el concepto de la "diva"...

-- "Ugh. Lo odio".

-- Te iba a preguntar si tú eras una de ellas...

-- "Ese concepto es pretencioso y es que la comunidad americana es muy pretenciosa. Si alguien me dijera que soy una diva diría buaagh. Decirle eso a alguien es como darle pie para que se comporte como le venga en gana y, además, justificarlo. No soy una diva y dudo que quienes van de divas sean realmente grandes artistas. Bueno: tal vez podría exceptuar a María Callas. ¿Me entiendes?".

-- Aretha Franklin, Celine Dion, Mariah Carey, Gloria Estefan, Shania Twain y Carole King grabaron un álbum en el que se autodenominaban divas.

-- "No sé, no sé".

Desde que hiciera "Dear Ella", Dee Dee volvió al estudio de grabación en una ocasión, para grabar "Victim of love" en 1998. Ahora, sin embargo, ha preferido volver al formato de directo y recupera sesiones recogidas en abril de ese mismo año en el Yoshi de Oakland.

-- "Era momento de disfrutar de un directo y ese club es un lugar maravilloso. Básicamente era una especie de celebración, una oportunidad para hacer algo nuevo en directo. Me apetecía y, además, fue mi marido quien se encargó del sonido "(se ríe)".

-- ¿Cómo elegiste el repertorio?

-- "Había temas que llevábamos tocando mucho tiempo y me resultaban divertidos. A todos los músicos les salían perfectos y, si uno lo hacía bien, el otro lo hacía aún mejor. Lo más maravilloso es tocar con ellos y aprovechar su experiencia. ¿Sabes? En 'Love for sale', por ejemplo. Decidí poner ese número en el álbum porque ningún cantante había hecho un tema de catorce minutos con él, por lo menos en el medio oeste. Hasta la compañía de discos me dijo que era demasiado largo para cualquier radio, pero, ya ves, a mí lo de la radio no me importaba: quería hacer un disco con ese contexto musical. 'Get up I feel being a sex machine' lo metí porque, sencillamente, creí que era gracioso. En mis directos hago una improvisación con esa canción y me gusta como queda".

-- Hay quien dice que eres la mejor vocalista del jazz actual...

-- "Es un gran honor y me enorgullece, pero es una responsabilidad. Eso significa que tengo que dar cada día lo mejor de mí y se hace peligroso porque tienes que complacer a mucha gente a la que le importas en algún sentido. Lo que intento es mantener viva la imagen de las cantantes tradicionales de jazz, como Ella o como Betty Carter, y si la gente lo aprecia me parece estupendo. Hoy en día sigue habiendo grandes vocalistas, como Cassandra Wilson. Es fabulosa. Hay mujeres que tienen su propio estilo y su propia visión de la música".

-- ¿Tienes previsto venir a España en breve?

-- "Creo que no tengo nada previsto por allí por ahora, aunque España es siempre una oferta muy tentadora. A ver si en septiembre puedo ir para allá"

Ana Felipe

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