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El pianista Chano Domínguez edita por fin en España su último trabajo El imán gaditano Son ya cuatro los discos que ha firmado con su nombre y en cada uno ha conseguido plasmar algo nuevo que mejoraba lo anterior. En "Imán", su último álbum, Chano Domínguez da otro paso hacia delante mientras continúa trabajando en un sinfín de proyectos que han de mantenerle en el merecido y ya conseguido status reservado solamente a los mejores. Empezó con una guitarra y se puso a tocar flamenco. Hoy, unos treinta años después, no se separa de su piano y se ha convertido en el personaje más carismático del jazz español. Pasó por su época popy, grabó tres discos con los sinfónico-andaluces Cai a finales de los setenta, comenzó a ganar premios durante su estancia en Hiscádix y terminó grabando con su nombre en los primeros años de los noventa. Desde entonces, poquito a poquito, ha ido consolidando su propuesta y evolucionando en cada uno de sus trabajos. En "10 de Paco" colaboró con Jorge Pardo, en "Coplas de madrugá" ayudó a Martirio para reincorporarse al mundo musical, en el 97 puso la banda sonora al film de José Luis García Sánchez "Siempre hay un camino a la derecha" y un año más tarde Ana Belén solicitó su colaboración para dar forma a "Lorquiana". Por su cuenta, y después de su debut, publicó "Hecho a mano" y un fabuloso álbum grabado en directo sin más acompañamiento que el de su piano. Su nuevo disco lleva por título "Imán" y en él se vuelven a apreciar las ganas de Chano por no quedarse parado. Si durante muchos años el gaditano ha sido el icono más reconocible de la fusión natural entre el jazz y el flamenco, actualmente ha cuajado un estilo propio que se quedaría corto de definir con el término "fusión". La música de Chano surge con una naturaleza asombrosa, se afianza en el terreno jazzy pero se libra de las herencias más obvias dentro del terreno clásico. Suena a español, a raíz, a quejío y a jondura, pero sin agarrarse a la obviedad flamenca. Es todo un conjunto con una personalidad conseguida, con un entendimiento que no requiere continuas coletillas de especialistas que reseñen de dónde viene esto o aquello. El pianista ha conseguido, con una continua evolución, un resultado de tal calibre que ya nadie duda de su predominio dentro del jazz español. -- "Yo creo que sigo siendo la misma persona y la promoción de mis discos no ha variado demasiado. Lo mejor de todo es la promoción en sí que supone tocar en directo, que la gente te pueda ver y que siempre se vaya contenta. Probablemente, sobre mi crecimiento, es como todo: el culpable es quien menos cuenta se da. Lo único que yo puedo decir es que, si hablamos de trabajo, hay mucho ruido y, a lo mejor, no tantas nueces. De todos modos, estoy contento: hago mi música y puedo vivir de ella". -- Tu nombre ha llegado a tal nivel de popularidad que en los últimos "Premios de la Música" los votantes concedieron el premio de "mejor álbum de jazz" a "Imán" sin que éste hubiera sido lanzado en España. Eso señala que la gente ya da a tu nombre una categoría tal que es muy superior a la de los otros músicos que eran candidatos. -- "Mucha gente tenía la edición promocional que se envió cuando el disco se publicó en el extranjero, pero sí puede ocurrir que mi nombre cuente más ahora que hace tres años. Con todo, considero que no es nada bueno el criterio con el que se dan esos premios. Yo no fui a recogerlo, pero, particularmente, me parece ilógico que concedan veinte minutos a un álbum de pop y que apenas se dediquen segundos a otras categorías". -- De cualquier forma, estamos hablando de un hecho obvio: te han premiado durante dos años consecutivos y ha sido con tus dos últimos discos... -- "Hombre. Siempre es un halago que la gente repare en ti en una votación como la que se hace, ya que la elección no es ni a dedo ni con un jurado y la realizan músicos o gente del mundillo. Lo que ocurre es que esto no supone nada, ya que no hay seguimiento después de que te concedan los premios". Desde luego, eso de los premios ya no excita especialmente a este hombre. Hace quince años la Diputación de Cádiz le galardonó por un trabajo en maqueta. En el 86 ganó la Muestra Nacional de Jazz para Jóvenes Intérpretes con Hiscádix y en el 92 sin ellos. Organizaciones como el programa televisivo (cuando lo había) "Jazz entre amigos", el club de jazz del Colegio San Juan Evangelista o las revistas musicales españolas que hablan de jazz le han destacado casi todos los años con uno u otro galardón. El estar siempre en la cresta de la ola viene proporcionado por un espíritu inquieto que evita al pianista repetirse dos veces en la misma propuesta. "Imán", por ejemplo, tiene poco que ver con lo que se podía escuchar en "Chano" (93) o en "Hecho a mano" (96). -- "No es algo buscado, sino mera evolución. Sigo teniendo la misma raíz, pero los contenidos cambian; aprendes a querer a la música de una manera diferente. Siempre me he considerado un músico de jazz aunque otros me hayan ubicado dentro del flamenco. Eso sí: tengo mi particularidad. He nacido con el flamenco porque soy de Cádiz, pero lo que siempre me ha gustado ha sido la música improvisada". -- Casi podría decirse que la grabación en directo con el piano es sólo como un puente entre tus dos primeros discos y este "Imán", ¿no? -- "Lo grabé en una época en la que estaba solo. Los otros dos miembros del trío estaban liados (Guillermo McGill con Serrat y Javier Colina con Juan Perro), por lo que consideré que era el momento adecuado para dar salida a un reto. Desde entonces he evolucionado mucho en ese terreno. Yo no creo que significara una especie de introducción a 'Imán'. Al fin y al cabo allí había temas de los dos primeros discos, si bien tocados de distinta manera. Pienso que este disco es más creativo". -- Pero aquí, por ejemplo, no utilizas guitarras, algo que sí hacías en "Chano" y en "Hecho a mano"... -- "El segundo disco lo enfoqué para grabar con guitarristas, pero en el primero sólo utilice la guitarra en un tema. Lo cierto es que la guitarra y el piano no se llevan demasiado bien. He aprendido mucho de los guitarristas, sobre todo de Paco de Lucía, pero mi música está basada principalmente en el formato de trío y en el piano como instrumento". -- Lo que sí parece que no te ha influido ni afectado demasiado ha sido trabajar con Martirio o con Ana Belén... -- "Sí. Fue al revés: fui yo quien las influenció a ellas. Martirio se quedó prendada de la versión de 'El toro y la luna' y me propuso un concepto de disco muy llamativo. A Ana Belén fue 'La tarara' lo que más la impactó". -- ¿Qué te aportaron aquellas experiencias? -- "Mucho. En 'Coplas de madrugá' revisamos mucha copla y aprendí mucho de la canción española, un género al que en España se le ha considerado mucho tiempo como relacionado con el franquismo y que no tiene ninguna culpa de eso. En el trabajo con Ana conocí muchas canciones que he podido ir incorporando a mi repertorio". -- Aquí continúas haciendo versiones de piezas muy clásicas: el "Gracias a la vida", "Los ejes de mi carreta", "El vaporcito"... -- "Soy gaditano, andaluz, y sería un fallo dar la espalda a mi cultura. Si tengo que hacer versiones quiero que sean de música hecha en castellano y de temas latinos. Lo otro, lo de versionear a músicos americanos, ya se ha hecho mil veces y aquí tenemos un repertorio tan grande que sería una ofensa no hacerle caso". -- ¿Por qué en "Imán" sólo utilizas voces masculinas? -- "Porque eran los artistas con los que quería contar. A Blas Córdoba le conocí en un taller de músicos de Barcelona. Me entusiasmó su voz y decidí que quería que apareciera en el disco. Con Morente siempre he tenido una relación muy buena y desde hace tiempo sabíamos lo que queríamos hacer, por lo que sólo era cuestión de encontrar el momento. La grabación de Luis de la Pica la realicé en mi casa hace mucho tiempo y decidí aprovecharla. Creo que es uno de los artistas más grandes que tuvo el flamenco". -- A lo que no renuncias es a ese tipo de guiños que siempre haces al flamenco, esas percusiones, las palmas... -- "Es que soy de Cádiz y ésa es mi personalidad. Soy un músico de jazz porque es lo que he estudiado, pero me encanta el swing que tiene el flamenco; es la música de verdad y nunca voy a renunciar a esa parte de mí". -- Desde que grabaste con Jorge Pardo no has vuelto a utilizar vientos... -- "Es lo que te decía antes. Mi música está basada en el trío y, antes que un saxo, casi prefiero una guitarra. No he encontrado un músico de viento al que mi música le salga natural". ¿Flamenco? ¿Jazz? A estas alturas eso parece un debate acabado, al menos cuando uno escucha cosas como "Imán". En discos anteriores de otros artistas la búsqueda de la fusión obligada produjo, en muchos casos, resultados tan forzados que impidieron su continuación. Con Chano, sin embargo, todo tenía mayor unidad, una naturaleza más evidente que, como todas, no podía someterse al paso del tiempo. A partir de allí sí había posibilidades de crear un estilo propio sin más señas de identidad que la creación y la adaptación tradicional. Del experimento, del invento, se ha pasado a una fluidez accesible que gana adeptos cada día y que se abre como un estilo en sí mismo. -- "No había pensado en eso y no sé si será más o menos asequible. Hago mi música, pero no creo que vaya hacia la simplicidad, sino más hacia dentro, hacia los recovecos. La hago con respeto y amor, pero es posible que parezca más asequible cuanto más profundo lo expreso. Las cosas no son mejores por ser más complicadas". -- Creo que tus ventas y actuaciones en el extranjero no hacen más que crecer... -- "Ahora trabajo más fuera que aquí, y eso que en España me he tirado veinte años entre clubs, bares y festivales. Me gusta; que se te reconozca fuera siempre es gratificante". -- ¿Qué es lo que te falta para considerarte a ti mismo la primera figura del jazz español? -- "Que revierta en otras cositas". -- ¿Dinero? -- "Puede ser. Al fin y al cabo, lo que quiero es poder vivir de esto y cada vez mejor. Mucha gente dice que soy el mejor, pero a mí no me llega esa impresión cuando se refleja en el trabajo, ya que toco más en Francia, por ejemplo, que aquí". -- ¿Aspiras a poder considerarte el mejor algún día? -- "El día que crea que he llegado ahí es probable que empiece la decadencia. Esas cosas te proporcionan un egocentrismo que te hacen dejar de luchar". -- Cuando sacaste tu primer álbum mucha gente veía en la fusión con el flamenco el futuro del jazz español. Ahora, siete años después, casi podemos decir que los músicos españoles han ido creando un panorama propio de verdad. ¿Estás de acuerdo con eso? -- "Con lo que nunca he estado de acuerdo es con la fusión porque sí. Creo que esa fusión tiene que estar en el músico, en su propia experiencia, que él sea de esa manera. Es como lo que ocurre en el flamenco: si se mezcla con el pop es porque hay artistas que lo viven así. Si a principios de siglo hubiera existido el pop esa fusión se habría creado mucho antes". -- ¿Qué proyectos tienes para los próximos meses? -- "Pues tengo pendiente un disco con Marta Valdés, lo de la banda sonora de la película de Trueba... Ahora sale un disco mío en Dinamarca y me gustaría editar otro que grabé con el armonicista Antonio Serrano en el Café Central. Lo único que quiero es que me dejen seguir jugando". La primera vez que se acercó a un estudio de grabación fue en 1978. Así comenzó el primero de los tres álbumes que Chano grabó con Cai. Desde entonces son ya trece los álbumes en los que ha tocado, aunque tampoco se ha negado a ejercer como productor en algún que otro caso. Veintidós años después de su debut los recuerdos no son en absoluto negativos, sino que gana la valoración de que cada escalón ha cumplido su labor formativa y ha aportado experiencia. -- "La época de Cai fue única e irrepetible. Todo el mundo quería hacer tantas cosas que surgió el fenómeno de los macrofestivales, ese tipo de conciertos que ahora se ha perdido. Hemos cambiado tanto que ahora los hippies son burgueses". -- La música española ha cambiado bastante desde entonces. -- "Sí. Y de una manera muy positiva. Antes sólo estaban Tete, Iturralde y Vlady. Luego, en los ochenta, aparecieron Perico, Eladio, Ramón Cardo... Yo creo que a ello contribuyeron mucho los seminarios del Taller de Músicos de Barcelona. Ahora te fijas en los chicos que hay y en la calidad que tienen tocando. En aquella época lo único que podías hacer era comprarte un disco y tratar de sacar los temas, pero ahora hay escuelas, libros...". -- Particularmente, ¿te habría gustado hacer algo que todavía no hayas hecho? -- "Sí, claro. Yo soy de quienes tienen siempre inquietud. Adoro el riesgo y esa sensación de tirarse a la piscina. Quiero equivocarme antes de quedarme con las ganas. Mira: una cosa que me gustaría hacer es grabar con Charlie Haden y con Paul Motian. Bonito, ¿eh?". -- De lo más sugerente. E.P.
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