Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Smashing Pumpkins

Palacio de los Deportes. 8 de octubre

Era, en teoría, el último paso de la banda de Billy Corgan por nuestra ciudad y eso animaba a pensar que el grupo se ofrecería ante la audiencia con más y mejor actitud que la que ha mostrado en sus anteriores visitas a Madrid. Animaba también el ver el enorme despliegue que los Pumpkins traían consigo, con un buen número de camiones preparados para transportar un equipo voluminoso y una puesta en escena con cierta espectaularidad.

Luego, sin embargo, todo se quedó en voluntades y en una buena expectativa de que el disco que está siendo grabado en esta gira haga las veces de complemento para lo que nos dio la mirada. Y digo la mirada porque lo que es el oído poco pudo disfrutar. Desde que Corgan, ataviado con túnica blanca y con una acústica colgada del cuello, salió a escena acompañado por su troupe, el sonido fue tan nefasto que, en demasiadas ocasiones, tiñó de simpleza un concierto que se preveía como algo grande.

Smashing Pumpkins aparecieron en esta ocasión con una actitud verdaderamente positiva, con un reparto de papeles más acorde con las capacidades de cada uno y con un set mucho más trabajado que lo que se pudo ver en su último paso por aquí. Corgan dejó de ser payaso para convertirse en eficiente director y los músicos centraron mucho más sus evoluciones dejando para otro día sus argumentos ruidosos y sus exhibiciones de paranoia. Agruparon el show en tres partes yendo de menos a más y ordenando sus canciones en relación al éxito que han obtenido entre el público.

Sus primeras piezas ("Glass and the ghost children, Today, Stand inside your love"...) fueron ofrecidas con sonido acústico y con cierto aire lúgubre mientras el sonido empezaba a enseñarnos su peor faceta. Baladas tranquilas ofrecidas con apoyo de teclados empezaban a subir la temperatura para dar pie a una explosión de sonido y luces en las que "Everlasting gace, Bullet with butterfly wings" y "Heavy metal machine" fueron los platos fuertes. En esta segunda parte del concierto Corgan cambió su hábito blanco por otro negro incidiendo en una imagen oscura que no afectó para que el grupo se mostrara más movido. Quedarían para más adelante los mejores repasos de la noche ("Disarm, Tonight, tonight, Try, try, try" y un muy digno "Porcelina of the vast oceans") con el espectáculo mucho más equilibrado y con la audiencia ya completamente entregada. El sonido seguía siendo nefasto pero, en esta ocasión, hacía menos daño que en la parte acústica por cuanto aquí los matices ya se habían sustituido por gritos y las sutilezas guitarreras se habían colmado de efectos y distorsión.

"Cherub rock" y "I of the mourning" sirvieron como bises antes que el grupo, armado casi en pleno con guitarras acústicas, hiciera un "1979" de despedida. Mientras todo esto sucedía las luces realizaban juegos acelerados de todo tipo y el fondo del escenario iba mostrando algunos telones que apenas se veían con nitidez. Estéticamente todo fue espectacular y el repertorio eligió prácticamente lo mejor de cada uno de los discos del grupo dando prioridad, como era lógico, a su último "Machina" y al nuevo álbum que el grupo ha colgado en su web para que pueda ser descargado por los más fans. Hubo recuerdos agradables y un sentido de agradecimiento al que el público, realmente excelente, supo responder.

Da un poco de pena que una banda que tan buena producción ha hecho en la última década y que cuenta en España con un público de primera no haya terminado de mostrar lo mejor de si en sus conciertos pero, por lo menos, ha dejado satisfecha a su parroquia y se ha despedido en olor de multitudes con el mejor de los espectáculos que nos ha mostrado.

E.P.

Arriba

Indice