Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Oasis

La Cubierta. 19 de mayo

Hacía tiempo que se veía venir. Cada vez que oyes hablar de Oasis es por una movida de los hermanos Gallagher o por lo atractivo que cada una de sus sandeces resulta a la prensa sensacionalista inglesa. Nadie les podrá quitar el hecho de ser unos grandes constructores de canciones dentro de la tradición más seguidista del pop inglés, pero, del mismo modo, nadie se ha creído nunca que Oasis, aparte de una marca de fábrica, fuera un grupo real. La última revolución dentro del seno de la banda trajo consigo el aislamiento de los Gallagher y la salida de cualquier otro elemento que no fuera tan presuntuoso y evidente como ellos. El resultado ha sido el ofrecimiento de un "producto" al que no se le ve nada que pueda mejorar de aquí a poco tiempo. Y mucho menos en directo.

En su presentación en Madrid, Oasis no tuvo el poder de convocatoria de antaño aun cuando ha enriquecido su repertorio con un álbum más, el reciente "Standing on the shoulder of giants". El hecho es perfectamente comprensible dado que, a tenor del precio que se pide por una entrada a sus conciertos, estos ingleses no compensan su desembolso en absoluto.

Un aluvión de los temas del nuevo disco ("Go let it out", "Who feels love?", "Sunday morning call", "Gas panic"...) y un compendio de "grandes éxitos" es lo único a reseñar. El resto de lo que se puede ver en directo es a Liam de nuevo con sus manos atrás, un Noel que no mejora con su guitarra y que cada vez toma la voz en más ocasiones y unos acompañantes que lo fían todo a un volumen exagerado y a unos clichés interpretativos propios de colegio de párvulos.

Los mejores momentos llegan, como es lógico, con las mejores canciones. "Stand by me", de "Be here now", o "Wonderwall", de "What's the story morning glory", consiguieron que el público vibrara e hiciera del concierto algo mínimamente vivo. El resto no era sino una recreación tipo juke-box de lo que tarde o temprano será editado como un "greatest hits": "Supersonic", "Shaker maker", "Cigarrettes and alcohol", "Live forever"... un montón de recuerdos del "Definitely maybe" que supuso su debut y, casi, su mejor época. Ahora Oasis no pasa por momentos de soltura e incluso las versiones que realizan (se atrevieron hasta con Neil Young) no son sino interpretaciones pobres donde se evidencia lo poco que esta gente puede hacer que no haya hecho ya.

Puede que la cosa no sea tan trágica y los Gallagher entren pronto en otro de sus procesos creativos en los que absorben el espíritu de los Beatles y crean melodías impresionantes. Pero si no es así estaremos ante el principio de la cuenta atrás de esta formación. Con algo más de seis años de carrera, su presencia en directo sigue siendo floja, casi esquelética, y cada disco que sacan hace mejor al anterior. Con ésas nada hace esperar una remontada, aunque en estas cosas nunca se sabe.

E.P.

Arriba

Indice