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15 de julio del 2000

Festival Monstruos del Rock de Akí

Poca variedad, poco público y poco resultado (II)

Pinchazo de público de un festival que vivió momentos excitantes en el pasado. Puede recordarse, por ejemplo, que en 1994 concentró a más de diez mil personas en la mismísima Plaza de Toros de Las Ventas. En este 2000 de festivales a gogó, el "Monstruos del Rock de Akí" tuvo, primero, que acomodarse a la demanda. Pasó del inicialmente elegido recinto de la Plaza de Toros de La Cubierta en Leganés al campo de fútbol Magallanes (de tierra, por cierto) en Getafe.

Así las cosas, decir que cuando más público se reunió las cifras no superaron las tres mil personas indica por sí mismo el poco tirón popular que tuvo el festival en esta edición. ¿Razones? Puede que, como viene sosteniendo parte de los opinantes, el festival manchego de "Viña Rock", celebrado este año en mayo con rotundo éxito, sacie gran parte del hambre rockera nacional. El cartel de Villarrobledo implica casi un "quién es quién" del rock español y permite poner a cada grupo en su justo momento de forma. Por otro lado, la celebración de un festival más, el llamado "En ayuda al cuerno de Africa", también restó asistencia a los "Monstruos...", aunque solamente Medina Azahara repitió participación en ambos.

La tarde, por lo demás, empezó mal por cuestiones de retraso. Si a las seis de la tarde estaba establecida la hora de comienzo, los valencianos de Insania arrancaron su actuación de treinta minutos una hora más tarde. Apenas había unos pocos centenares de seguidores aguantando el sol, algo que también ocurrió con los avilesinos de Fe de Ratas. Ninguna de las dos formaciones ofreció nada en particular como para tenerlas en cuenta, de manera que simplemente sirvieron para abrir boca.

La intervención de Def con Dos ya reunió a más público, que tampoco pudo contemplar una despedida brillante de la banda madrileña. César Strawberry y compañía soportaron un sonido realmente pobre en esta gira del adiós oficial del grupo. El rap a tres voces a lomos de las guitarras metálicas que lo acompañan no encontró buena salida por el sonido exterior. No obstante, algún bote se pudo dar con motivo de "El coche no", "Muertos del rock", "Pánico a una muerte ridícula" o "El día de la bestia", todas ellas compiladas en su obra final "Dogmatofobia", que se supone será el cierre de su historia. Lo decimos con cautela porque este negocio está cuajado de ejemplos de "donde dije digo digo Diego".

Luego le tocó el turno a Barricada. "Acción directa", el álbum que recupera a los pamplonicas en el plano discográfico, supera las treinta mil copias vendidas, según fuentes de la propia compañía. No está nada mal, teniendo en cuenta que muchos daban por muerto al grupo navarro. En Getafe el sonido de arranque fue penoso, lo cual hizo temerse lo peor en las cuatro o cinco primeras canciones de su repertorio. Pero luego el asunto tuvo mejor cariz y se pudo disfrutar de canciones como "En blanco y negro" (uno de los mejores momentos de la larga tarde-noche). Barricada se ganó un bis por reclamo popular, en donde llamó la atención una nueva visión de "La silla eléctrica", de sus lejanos principios allá por los años ochenta. A Barricada se le apreció en un buen momento de ilusión y esfuerzo.

Soziedad Alkohólika empezó su concierto después de una espera bastante prolongada. No tuvo la banda alavesa problemas de sonido, con lo que su mezcla entre thrash metal y hadcore pudo salir airosa. La intensidad que imprimen los de Vitoria no fue taponada por los incordios sonoros que sufrieron sus dos predecesores en los escenarios. S.A. vino a reflejar en su repertorio la que todavía es su última obra, el disco en directo que fue grabado, entre otros sitios, en la madrileña sala La Riviera a finales del 98. La banda apenas ha evolucionado desde que se dio a conocer hace más de una década, pero parece que su público lo quiere así: una música extrema para unos textos radicales, sin la menor concesión a la melodía o a una más cuidada estructura de las canciones.

Más tiempo de espera hasta la salida de Medina Azahara. Muchos se preguntaban qué pintan los cordobeses en este tipo de festivales, más tendentes al rock ciertamente duro o bronquista. Lo cierto es que el vocalista Manuel Martínez y su gente practica un sonido que, especialmente en este álbum que celebra sus veinte años, se acerca en mucho a lo que conocemos como A.O.R., término norteamericano que antaño reflejaba una tendencia a suavizar el rock para dirigirlo a todos los públicos. Lo cierto es que Medina Azahara cuajó una meritoria actuación en la que se dio un repaso por lo más selecto de su discografía, desde su carismático "Paseando por la mezquita" de sus orígenes a la canción que celebra sus veinte años de actividad, la cual, por cierto, repitieron para terminar una intervención convincente.

Entrada la madrugada, Platero y Tú volvió a Madrid después del merecido paréntesis que se ha tomado el grupo vizcaíno tras el álbum "7" y su larga alianza amistoso-profesional con Extremoduro. El rock'n'roll sencillo, oportuno y de fácil asimilación de los "platerescos" no tuvo en esta oportunidad un lucimiento especial. Menos vistoso que en otras actuaciones, el guitarrista Iñaki Antón no brilló como en ocasiones anteriores. Es posible que la banda, que entonces estaba finalizando su nueva entrega discográfica, no estuviera en la debida forma de directo. De todas formas, no se puede ser muy severo con quien nos ha dado noches magníficas. Así que esperamos una mejor puesta en escena en la próxima presentación madrileña.

Pasadas las cuatro y media de la madrugada, buena parte del público había empezado a desfilar. Quedaba el maestro Rosendo, pero el cansancio empezaba a pasar factura y una cierta brisa nocturna corría por el campo de fútbol. "Los Rosendos", en plural, tal y como el carabanchelero se refiere a él mismo y a su gente, ofrecieron una actuación corta para no abusar del cansado y saturado espectador que aguantaba al pie del cañón. Recuerdos a Leño siempre bien recibidos, entradas al repertorio inolvidable de "Agradecido" o "Flojos de pantalón" y una actitud netamente positiva acompañaron a Rosendo en un recorrido breve pero sabroso. Mercado y compañía grabarán nuevo disco de estudio este otoño. Sobre esas mismas fechas, el querido melenudo verá nacer una calle bajo su propio nombre en Leganés.

Eran las cinco y media de la mañana cuando concluía el festival. El "Monstruos del Rock de Akí" no ha conseguido sus objetivos en la edición del 2000. No obstante, el rock duro, combativo, callejero o como quiera llamársele, sigue gozando de buena salud. Por eso es de prever que en próximas ediciones haya mejor recepción a una idea bien concebida pero algo vapuleada por las circunstancias que hemos explicado al comienzo de este artículo.

Pedro Giner

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