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Huracán Paquito

El Sol. 8 de enero

Su primer disco es del 97 y, sin embargo, su segundo aún no ha encontrado la compañía que se atreva a ponerlo en la calle. Para cualquiera que se hubiera acercado a El Sol el pasado 8 de enero el porqué será toda una incógnita. Para mí también. No hay tantos grupos como éste en nuestro panorama actual y lo peor de todo es que lo que sale dentro de su campo tiene un nivel inferior a ellos bastante evidente. Puede que sea por ello que no dejan de tocar, que su público se presenta fiel allá donde ellos se presentan y que, con cada actuación, ganan seguidores. No es nada extraño.

Después de que Hotel Eléctrico caldeara el ambiente con un repertorio en el que se juntaban el blues rock setentero, algo de reggae y una buena dosis de influencias de clásicos, Huracán Paquito apareció en el escenario dejando claro que no son un grupo del montón. Uno de los dos guitarristas toca con una flamenca sentado en un taburete con los pies descalzos. Tanto él como todos los miembros de la banda llevan su cara cubierta con maquillaje más o menos discreto aportando una sensación circense que se extrema con un bajista que, a pecho descubierto, se cubre con un abrigo con cuello de marabú. Tras ellos, un teclista con sombrero y un batería también maquillado. Para culminar la aparición, el vocalista se sube a unas botas de plataforma de diez centímetros, lleva un top de malla y adorna su cabeza con un sombrero vaquero y sus manos con guantes blancos. ¿Es todo imagen? En absoluto.

En dos canciones lo habían dicho todo: el porqué de su sentido musical, ya que, aunque parezca mentira en estos tiempos, Huracán Paquito tiene sentido musical. Lo primero que te puede venir a la cabeza es una mezcla entre El Ultimo de la Fila y los Héroes del Silencio; pero, por esa misma mezcla, terminan sonando a ellos mismos. Les da lo mismo abordar una pieza lenta solamente con el teclado que montarse una fiesta en clave latina para poner a bailar a todo el mundo. Cuajan preciosos momentos de pop, pero aportan letras cuidadas y trascendentes que huyen de la simple pachanga. Cada canción es una fiesta que requiere una interpretación y el grupo, consciente de ello, cambia su ropa, su manera de abordar los temas y hasta sus sensaciones con tal de entrar a saco en el fondo de las canciones.

Y¡qué canciones! Alguien puede señalar en algún momento que Huracán Paquito tienen algo de éste y algo de aquél. Eso es innegable y su sonido puede hacer referencia a muchos grupos sin perder por ello su contundencia. Pero lo mejor de todo es que los temas que presentan están atados, tienen formas, se completan y se cierran, algo que se puede comprobar en sus grabaciones y que alcanza un mejor momento a la hora de verlos en directo. Esa guitarra flamenca que suena siempre, los arreglos de teclado que envuelven cada pieza quitándola los flecos, una batería existente que no atruena nunca y que deja su espacio allí donde debe quedarse... Un resultado, en suma, digno de verse y escucharse.

Ahora que tan difícil parece encontrar un grupo para públicos grandes, una banda de ésas que aporte canciones además de concepto y un espectáculo que rompa la monotonía de los grupos sin imagen... Parece mentira que esta banda aún no tenga compañía. Es increíble.

E.P.

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