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Caracol. 23 de mayo Las ganas de un grupo por evolucionar y mejorar siempre son elogiables, pero, por desgracia, no siempre suponen un resultado satisfactorio. Por lo menos para todos. Los componentes de Hechos contra el Decoro están sumamente contentos con el resultado de "Línea de fuga", su último álbum, pero el público parece no disfrutar con ese material con tanta alegría como lo hacía con lo presentado en "La danza de los nadie" o "Rabiamuffin". Es entendible; el grupo tiene ahora otra preocupación musical, busca mucho más el matiz y huye de lo obvio aun cuando eso traiga consigo que su gente no pueda botar a diestro y siniestro al compás de un ritmo sencillo. Hechos contra el Decoro no ha perdido nada. Su puesta en escena es mucho más medida que la mostrada en otras ocasiones, las canciones nuevas se mueven en torno al reggae y al hip-hop con tiempos medios y sus envidiables textos continúan sin ser entendidos dada la velocidad a la que se exponen. Quitando ciertas cuestiones de apreciación, el asunto mejora aunque ello suponga forzar al público a tranquilizarse, a escuchar, a apreciarlo. Hasta nueve de los once temas que integran "Línea de fuga" estuvieron presentes en sus conciertos de Madrid, lo que supone, evidentemente, que el estilo aportado en este último álbum marca de principio a fin el hilo argumental de todo lo que tenga que venir. Y en ese terreno hay que admitir que las nuevas canciones no tienen el punch ni la obviedad que tenían los temas de los dos discos anteriores. Aquí se juega más con las melodías, los vientos toman una mayor relevancia y hacen que las explosiones del público sean mucho más espaciadas. También podía venir dado el tema por el desconocimiento que la gente tenga sobre el nuevo material, pero, con todo, Hechos contra el Decoro ha suavizado su propuesta cuidando mucho más cada una de las facetas de su música y realizando un hip-hop que parece realmente propio, sin referencia alguna a las fuentes de esta música. "Abril de mil novecientos ausencia", interpretada junto a Kilema, o "Luz de azúcar y sal", la canción que cerró el set, son ejemplos de lo que actualmente puede aportar la formación. Para los bises quedaron himnos del grupo, como "La danza de los nadie" o "Radio Rabiamuffin", temas emblemáticos de sus dos primeros discos, pero tuvieron que esperar hasta que sonaron dos de los canciones nuevas. El grupo cree en su propuesta, la convierte en protagonista de su nuevo repertorio y la presenta con sencillez y solvencia. Si pudieran mejorar en su vocalización para que el público entendiera sus textos... E.P.
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