Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

6 de julio del 2000

Festival en ayuda del cuerno de Africa

Poca variedad, poco público y poco resultado (I)

Eran veintitrés, pero se cayó uno. La Peineta era el recinto elegido para ofrecer la primera de las dos entregas festirrockeras en Madrid. En ésta el público se quedó escaso y el objetivo de reunir dinero para ciento cincuenta mil vacunas no se alcanzó ni de lejos.

No era un festival benéfico. Y eso hay que aclararlo desde el principio. Este "Festival en ayuda al cuerno de Africa" se montó como un negocio, para ganar dinero, y la única diferencia que había entre él y cualquier otro es que, para poder sacar la entrada, tenías que colaborar con la UNICEF donando doscientas pesetas que serían destinadas a comprar vacunas. El asunto es tan válido como cualquier otro y fue aclarado desde el primer día por parte de la organización. Otra cosa es que se maree la perdiz, que se líe a un montón de gente con otra serie de objetivos y que se aproveche una causa tan triste como la situación de ciertos países de Africa para promocionar un evento que, en buena lógica, compite con el resto de los festivales veraniegos en plano de igualdad. A nadie se le escapa que la tienda que organizó el festival podría haber juntado muchas más vacunas si hubiera dedicado a esa causa doscientas pesetas de cada venta que realiza, pero eso resultaba menos efectivo a nivel publicitario y no deja el dinero que hubiera dejado el asunto de la Peineta si, como se esperaba por parte de los organizadores, el público hubiera acudido a mares.

Y el caso es que la gente no acudió, independientemente del tema de las vacunas o de la polémica confusión que se creó desde algunos medios con el jaleo benéfico. Si de lo que se trataba era de juntar ciento cincuenta mil vacunas para Africa el asunto fue un fracaso y si lo principal era ofrecer una oferta más dentro del calendario de festivales tampoco parece que la oferta prosperara mucho. Puede que encuadrarlo en medio de la semana y con la programación llena de grupos que actúanen Madrid con abundante asiduidad tampoco colaborara. Sea como sea, aquello se convirtió en una excursión de un día en el que quienes se congregaron trataron de disfrutar con la oferta, bailar un poco cuando el sol bajara y darle uso a la Peineta para que, de vez en cuando, el recinto demuestre que puede albergar conciertos.

Beholder abrió el día a las dos de la tarde y después de ellos fueron pasando por el escenario B-Violet, Super Skunk, Bad F-Line, Sôber y Sonotones, todos tratando de animar el asunto bajo un sol de justicia y una temperatura que empezaba a quemar los cuerpos más descuidados. Tras un breve descanso vino una segunda tanda con Narco, Habeas Corpus, Enemigos, Melon Diesel y O'Funk'Illo. Esta parte fue más variada a nivel de estilo, pero tampoco permitió ver que el público fuera apareciendo en mayor número del que se convocó en un principio. Estaba claro, a estas alturas, que quien había ido, en su mayoría, quería ver el festival completo y aprovechar el día en toda su intensidad.

Otro descansito y la recta final, aprovechando que el sol empezaba a ponerse. Primero fue Evaristo y sus chicos de La Polla, luego los zaragozanos Tako y posteriormente los también aragoneses Ixo Rai!. A partir de este momento empezaron a funcionar las luces y el escenario, poquito a poquito, fue convirtiéndose ya en el único foco de visión de la gente. Hasta aquel momento sorprendía, sobre todo, ver que el entramado sobre el que los grupos tocaban había sido acercado a las gradas hasta un punto ilógico, dejando la enorme mayoría de superficie del campo de fútbol sin pisar. Eso supuso que la teórica comodidad que traería consigo la poca afluencia de público desapareciera y que la gente anduviera tropezándose en un recinto cuyas tres cuartas partes no se estaban utilizando para nada.

Medina Azahara ofreció temas de su álbum más reciente y recurrió a alguno de sus clásicos para que el público conectara. Después Dover continuó su racha de confirmaciones mostrando una solvencia en directo que crece día a día mientras que, por el contrario, Los Suaves ofrecieron más de lo mismo, destacando entre sus virtudes el cariño que el público rockero sigue profesándoles.

Hamlet fue otro de los puntos potentes del festival. El grupo se muestra ya como un organismo tremendamente engrasado, con una presencia en directo de lo más sólida y un repertorio que mejora gracias a los nuevos temas de "El inferno". Tras ellos llegaron Reincidentes, con un set en el que metieron algún tema nuevo pero en el que el público vibró más con las piezas populares que han consolidado su estilo a medio camino entre el rock combativo y los ritmillos saltarines.

En esa misma línea, Porretas se llevó al público de calle. Juntaron las canciones que ya son himnos en los barrios periféricos de Madrid con unas cuantas versiones extraídas de su último álbum y consiguieron poner a saltar a casi todo el estadio. Boikot debería haber sido la continuación, pero a esas horas el Metro estaba ya haciendo sus últimos servicios y un montón de gente pensaba más en cruzar Madrid que en robar horas al sueño al ritmo del ska-punk del cuarteto. Este se limitó prácticamente a presentar su repertorio de versiones y a ofrecer un tema nuevo en el que contaron en la voz con gente de Reincidentes y Doble Gota.

Lo último preparado era la actuación de A Palo Seko, set que se había retrasado más de una hora del horario previsto. A esas horas yo ya poco tenía que hacer allí y fui de quienes buscó la cama pensando en el día siguiente.

Musicalmente no fue un festival para recordar, si bien los grupos pusieron lo que se esperaba de ellos y la gente trató de disfrutar en cuanto tuvo la mínima oportunidad. Las actuaciones fueron cortas y eso supuso una cierta dinámica que no aburría, aunque, a la hora de presentar las cosas, demasiados grupos se movían en lo mismo y pocos causaban sorpresa.

E.P.

Arriba

Indice