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Dixie Chicks. Noviembre de 1999 A continuar el éxito El primer álbum de Dixie Chicks no vio la luz en España, pero eso no va a volver a pasar con su reciente "Fly". Si bien los discos de country no son muy bien recibidos en nuestro país por las compañías grandes debido a que no venden demasiado, sería un poco ridículo negarle una oportunidad a un grupo que, con su debut, colocó la friolera de seis millones de discos en el mercado norteamericano. Natalie Maines, Martie Seidel y Emily Robinson llevan en el mundo de la música la tira de tiempo, se han comido más moteles de carretera que nadie y han recorrido el circuito de clubs de casi todos los estados del sur de Estados Unidos. Cuando les llegó la oportunidad de grabar la aprovecharon y no sólo eso: también crearon unas enormes expectativas dentro del mercado tradicional de la música country. Mientras que el target de compradores de discos del estilo se sitúa principalmente en personas que superan los treinta años, las Dixie Chicks han conseguido vender su primer disco a una clientela que, en el sesenta por ciento de los casos, no supera los veinticinco. A raíz del éxito de "Wide open spaces", su debut discográfico, realizaron numerosas giras en las que pudieron observar que muchísimos adolescentes conocían palmo a palmo sus canciones y vestían la misma ropa que ellas exhibían en sus habituales shows. La prensa norteamericana también se ha hecho eco del fenómeno señalando al grupo como el máximo "hip" de la música country en los últimos años. Un "hip" es un fenómeno inmediato y no previsto, una etiqueta que suele acompañar a los grupos debutantes cuando consiguen un éxito a la primera. En el caso de Dixie Chicks el apelativo está más que justificado, ya que con su primer disco han cosechado nada menos que dos Grammy, dos premios de la Country Music Association, otros tres de la Academy of Country Music, un American Music Award y dos premios más de la TNN Music City News. "Nosotras no queríamos hacer otro 'Wide open spaces' "--señala Martie refiriéndose a su nuevo álbum--", por lo que hemos vuelto al sentimiento de 'no tener nada que perder'. Pienso que, definitivamente, hemos crecido. Han pasado unos años desde que grabáramos 'Wide open spaces' y creo que eso nos ha enseñado algo. La única regla que ahora tenemos a nuestro alrededor es que no hay reglas". "No queríamos asustarnos por intentar hacer algo diferente "--añade Natalie--", por lo que no nos metimos en ello con reparos. Lo hicimos pensando. ¿Que hacemos el álbum que queremos hacer y a la gente le gusta? Genial. ¿Que no? No estaríamos contentas con ello, pero, por lo menos, habríamos hecho lo que queríamos hacer. Las tres sonamos mejor y hemos llegado a ser más amigas que nunca, lo que nos permite hacer mejor música". El trío no sólo sorprende por sus formas musicales (son capaces de meter una jiga irlandesa en una de sus canciones tocada con violín), sino también por las temáticas de sus letras, bastante infrecuentes en un tipo de música tan tradicional: "Las mujeres son hoy más fuertes y saludables que nunca y eso hace que las relaciones entre chicos y chicas sean mejores. Cuando eres joven, muchas de las cosas que rodean tu vida giran alrededor de la aceptación entre los chicos y las chicas y lo más duro es saber quién eres realmente. Nosotras "--continúa Emily--" nos fijamos mucho en las relaciones femeninas y cantamos canciones que reflejan nuestra confidencialidad como mujeres. No son cosas negativas, ya que tienes mejores relaciones cuando no dependes de un hombre para alcanzar tu verdadera identidad". Si bien el estilo de las Dixie Chicks no coincide totalmente con el country tradicional, lo cierto es que el hecho pierde importancia cuando el grupo ha conseguido aumentar la audiencia de este género considerablemente. Ahora la cuestión es ver si su actitud consigue que el fenómeno también surja fuera de Estados Unidos. Una tarea difícil, sin duda. Dixie Chicks. "Fly". Monument 495151
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