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Siguiendo con su tónica, Stereolab no ha esperado más tiempo para lanzar su nuevo álbum. Noviembre del 99 Reñidos con la popularidad Llevan liados con su propuesta desde octubre de 1990 y cada vez cuentan con un público mayor. Eso está permitiendo que Stereolab vaya dejando, poco a poco, su influencia underground para dar un salto hacia unas giras descomunales que le permiten recorrerse Europa con cierta frecuencia. Estuvieron en España actuando y presentando su nuevo álbum, por lo que aprovechamos para hablar con ellos. En serio. Nunca me imaginé que una entrevista con Laetitia Sadier la fuera a hacer en un banco, al lado de un Manzanares casi sin agua y rodeado de moscas por todos lados. Si algo ha puesto a Stereolab en el punto de mira de la mayoría de su público no ha sido precisamente la música, sino ese glamour que les rodea y su ir contracorriente. Tal es así que, ahora que su música empieza a sonar en algunas emisoras y su nombre empieza a ser reconocido por un público amplio, más de uno de sus seguidores les está volviendo la espalda. El gusto por lo "oculto" o por lo "desconocido" no es específico de ningún tipo de música y siempre hay una parte del público al que le gusta presumir de conocer lo que no conoce nadie: cuando el grupo tiene ya un número respetable de fans, su pasión decae. Es como si le hubieran quitado (al público) una parte de intelectualidad y pedantería que siempre le gusta tener. En el caso de Stereolab el culpable es "Emperor tomato ketchup", su álbum del 96. Con ese disco, el grupo apareció, incluso, en más de una lista y sus actuaciones empezaron a programarse fuera de las islas británicas. Después de aquel trabajo llegó "Dots & loops", un álbum más difícil, pero que aprovechó el tirón del anterior. "Es verdad que 'Emperor ' tenía un toque más comercial que otros discos nuestros. Por lo menos, en el sentido de los top 40 fue definitivamente el mejor aceptado. Era más accesible, muy melódico, rítmico y popie. No fue una cosa hecha a posta, sino que resultó así de forma natural. Luego, 'Dots & loops' fue más difícil, menos comercial. No es, por tanto, que hubiéramos dado un giro: seguíamos haciendo lo que nos gustaba, pero muchas veces un disco resulta de la reacción del anterior. Puedes hacer un álbum fácil y que el siguiente tenga una tendencia más compleja". La aclaración apenas era necesaria. Desde que Tim Gane y Laetitia se juntaron lo que menos les llama la atención es, precisamente, llamar la atención. Tim tenía por aquella época una banda, McCarthy, y Laetitia era una de las pocas personas capaz de asistir a uno de sus conciertos en Francia. Ya ves: un inglés y una francesa que se enamoran, empiezan a colaborar y terminan montando un grupo. El grupo, claro, no podía ser una cosa normal. Partía de la base de la autogestión, pero no por ideas políticas, sino por el gusto por lo underground. Para el inglés y la francesa el underground resultó ser la música lounge de los años sesenta y la canción francesa de los setenta. Se juntaron con Joe Dilworth, el batería de Th' Faith Healers', que estaba en Inglaterra trabajando como fotógrafo para el Melody Maker, y con Martin Kean, un neozelandés que también había emigrado después de no comerse nada con The Chills. Había nacido Stereolab. "Estamos todavía muy lejos de ser una banda mainstream; creo que seguimos siendo muy underground. Tampoco vendemos muchos discos: solamente hemos colocado cien mil de 'Dots & loops' en todo el mundo", comenta Laetitia cuando le pregunto por su salto a la popularidad. Dicho salto puede considerarse lógico, ya que Stereolab comenzó grabando con Duophonic Super 45 (su propio sello) y, en un principio, sus discos los distribuía Too Pure. Bastó que editaran "The group played space age bachelor pad music" en 1993 para dar el salto a Elektra. Anteriormente su circuito era muy clubbing y aparecían más en fanzines "cool" que en prensa musical. Lo que hacían no era nuevo, pero, precisamente por eso, su propuesta sonaba novedosa. Aunaban en su música guiños de la lounge music, reivindicaban a Esquivel y Laetitia utilizaba los argumentos de Françoise Hardy o Serge Gainsbourg, todo ello envuelto en ambientes de teclados y de guitarras temblorosas que se presentaban en público con una timidez de lo más discreta. Se convirtieron en una banda de culto en Inglaterra y entre quienes cuyo sueño es vivir en Londres. Poquito a poquito, y con las ediciones internacionales de Elektra, el grupo dio el salto. La formación actual de Stereolab la componen Tim, Laetitia, May Hansen y Ramsay Morgane. Hasta hace dos años contaban con el bajista Richard Harrison, pero ahora tienen a Simon Jones. No se puede decir que el grupo haya tenido una gran estabilidad en este terreno, pero, a estas alturas, todos piensan que donde esté la pareja Gane-Sadier estará Stereolab. "Con las giras y con el tiempo hemos conseguido que nuestra música le guste a más gente y la acojan mejor", comenta Laetitia. Lo que trae de nuevo a España a Stereolab es "Cobra and phases group play voltage in the milky night", su nuevo disco, y su gira junto a Gorky's Zygotic Minci. "Normalmente giramos con ellos, pero para estas tres fechas en España el promotor ha metido también a Luna", me dice Laetitia detrás de sus gafas de sol poniendo cara de no saber tampoco cómo se ha planteado este cartel que ha pasado por Madrid, Barcelona y San Sebastián el pasado mes de octubre. Hablamos del nuevo disco, un álbum en el que el grupo aporta, con diferencia a sus anteriores obras, mucho de música brasileña: "Sí,. Definitivamente, la música brasileña ha avanzado mucho en los últimos tres o cuatro años y ha llegado a ser una influencia importante para nosotros. Me parece fascinante y hay una lista enorme de artistas que tienen mucho talento y que han hecho llegar estas ideas al grupo. Para nosotros son muy nuevos, diferentes, muy bizarre Por ejemplo, de repente hay una introducción muy loca y a continuación se convierte en una canción melódica que no vuelve a ese matiz tan bizarre. Los ritmos son elegantes, no como los del rock, del cual estamos todos un poco cansados. Son superelaborados, pero, al mismo tiempo, primitivos. Hay una posición de cosas que son bastante contradictorias y, aunque no peguen en la canción, nos atrae mucho construirlas". Ahora Laetitia se siente, evidentemente, fascinada por la bossa y el tropicalismo, habla de artistas comprometidos cuyas letras les pusieron en situaciones difíciles en tiempos de dictadura y se siente incapaz de reconocer el ritmo de una batucada aunque lo usen en el primer corte de "Cobra and phases " En el álbum también hay mucho de jazz, pero, como con la música brasileña, Laetitia reconoce no saber nada del jazz clásico. Es de quienes conoce a los grandes a través de los modernos: "Solamente conozco un poco el movimiento jazzista de Chicago ahora mismo. Hay una lista interminable de músicos que provienen de la escena underground, gente con ese espíritu. Tienen la mentalidad del jazz, pero lo trabajan de otra manera, hacia otras áreas, si bien las raíces están muy presentes. Hay que ser muy bueno en lo que haces para sobrepasar los límites". Da la impresión de que tanto Laetitia como sus compañeros son de las personas que no pueden estar quietas. Publican más de un disco al año y tienen proyectos paralelos. Andrew y Tim tienen, junto a Sean O'Hagan --en otro tiempo Microdysney y ahora High Llamas-- otra formación llamada Turn On. "Sólo hicieron un disco y ofrecieron tres conciertos. Siempre colaboramos con Sean en nuestros discos y Mary y yo hemos cantado para él en el suyo nuevo". Al mismo tiempo, sigue vigente la oferta de Duophonic con espaciadas ediciones de lo más pintorescas (Nurse with Sound, por ejemplo). Esa fiebre por no estar quietos les hace estar siempre descubriendo cosas. Da lo mismo que esas cosas lleven allí más de treinta o cuarenta años; si para ellos son nuevas, valen. "La moda es algo que me da un poco igual porque no he pasado tanto tiempo en clubs "--comenta Laetitia--". Quizá cuando tenía trece años quería ir a clubs y vestirme como los demás, pero, desde que me acuerdo (desde los catorce años), siempre me he vestido igual. No he cambiado nada mi estilo. Me gusta lo que mejor me va, lo original, cómodo no quiero parecerme a nadie. Hay ahora una serie de zapatos que me gustan mucho, muy interesantes y modernos; pero claro: luego vas a ver a cien personas con los mismos zapatos. Tienes que tragarte tu snobismo". Le pregunto si lo que hace Stereolab no es poner la música del pasado en un público futuro. "Para mí "--contesta--" eso es exactamente la descripción del presente: cogiendo del pasado y proyectando al futuro. Eso es: somos una banda del presente, una realidad del presente". Dicha definición parece algo confusa (aunque, como cualquier otra, puede ser perfectamente válida), pero tampoco me vale cuando la vocalista me dice que Stereolab hace "jazz, easy listening, pop francés " Le hago ver que en España todavía hay mucha gente que no conoce a Stereolab, que me gustaría que fuera ella quien le dijera a esa gente lo que puede encontrarse ante un disco en el que su portada son solamente letras y unas rayas naranjas sobre fondo marrón: "Es una combinación de muchos elementos. Es verdad que, como hemos estado mucho de gira, la gente se ha familiarizado con nuestra música, pero la primera vez que la escuchas te resulta un poco extraña porque realmente nunca habías escuchado algo así. No utilizamos algo tan directo como lo que se ha hecho anteriormente e intentamos introducir cosas nuevas, más extrañas. Eso hace que se tarde un tiempo en poder entender nuestra manera de pensar. Una vez que lo hayas conocido y escuchado suficientes veces, dices 'Ah, eso es'. No es tan difícil cogerlo". La primera vez que puse "Cobra and phases " en la oficina donde trabajo un compañero me preguntó si el disco se había estropeado, si los compactos se rayaban. Cuando lo puse la cuarta vez el mismo compañero ni se inmutaba. A alguien se le podría ocurrir que, haciendo una música tan sofisticada, la producción de Stereolab y aledaños es bastante numerosa: "Lo que creo es que otros grupos son muy vagos. ¿No te parece que es vagancia un álbum cada dos años? Técnicamente puedes escribir diez canciones en tres días, canciones bastante buenas, y grabarlas en una semana. Por supuesto que no lo hacemos así, pero, más o menos, gastamos dos o tres meses en escribir veinticinco canciones y luego tres o cuatro en grabar el álbum. No se pierde mucho tiempo, ya que hay muchas horas en un mes o en una semana. Hay algo muy especial en escribir una canción, pero si no suena bien intentas otra cosa". Visto así no parece tan difícil, pero eso puede aclarar por qué este grupo se siente tan cercano a lo último que le influye. En sus primeros álbumes, por ejemplo, aparecían constantes las referencias a la canción francesa y ahora, sin embargo, nos hemos trasladado a Brasil. "No creo que esas influencias hayan desaparecido "--argumenta Laetitia--": siguen ahí. A veces hay influencias que mandan más que otras y ahora, en nuestro caso, puede ser el jazz o lo brasileño, pero la idea de unas melodías poderosas son fundamentales para Tim. Cierta gente le da más importancia a lo agresivo, pero para él es importante una buena melodía. Llega más lejos". Llegar más lejos no es solamente una metáfora musical, sino que refleja bien lo que Stereolab quiere abordar en un futuro cercano. Su actual gira les mantendrá ocupados hasta mayo del 2000 y en las ideas de la banda está la de pegar el salto hasta Brasil y Chile. Tampoco allí llenarán estadios ni serán artistas de masas, pero eso no es algo que desagrade a Laetitia: "¿Tú irías a vernos a un estadio? ¿Te gustaría? Creo que sería muy raro. El lograr proyectar la intimidad en un sitio tan grande me parece muy difícil y contradictorio". Pues sí. Algo de eso hay, sobre todo si hablamos de una banda a la que, preferentemente, le gustan los ambientes tranquilos y los sonidos sinuosos. "En el escenario hay momentos en los que rockeamos, pero no queremos ser rápidos ni rockeros todo el tiempo; nos gusta explorar un poco los tiempos medios. Hacemos una mezcla de todo", añade Laetitia mientras, por fin, se quita sus gafas de sol. E.P. Stereolab. "Cobra and phases group play voltage in the milky night". Elektra 755962109
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