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Sindicato del Crimen firma un disco potentísimo implantado en tendencias electrónicas. Abril del 99

La nueva estación

Los madrileños realizan su nueva entrega enfrascados en una fusión anunciada. Si puede señalarse su herencia del hip-hop primitivo no es menos evidente su gusto por las tendencias contemporáneas. Guitarras, máquinas y unas letras impactantes se aglutinan en el paraíso de los ghettos.

Si algo se agradece hoy en día de una banda es que no se quede parada, que no repita los esquemas disco tras disco quejándose de que el público no les entiende y de que la prensa no les hace caso. Desgraciadamente, cada vez se da más el caso del músico o banda que con un único álbum en la calle se infla de delirios de grandeza y se piensa que ya no tiene nada que aprender. Cuando Sindicato del Crimen publicó su primer disco su estilo era definido como rap y si se hubiera quedado allí es probable que hoy en día fuera considerado como uno de los baluartes históricos del hip-hop madrileño. Sin embargo, la banda aguantó en la escena solamente lo que tenía que durar. Su reaparición en 1994 trajo consigo un concepto estilístico bien diferenciado apoyado en músicos con criterios abiertos y sin ideas integristas de ningún tipo. Hubo quien les buscó similitudes (porque las había) con otras bandas de la escena, pero el grupo no se amilanó por ello.

El siguiente trabajo nacía con una portada en la que se explicaba, para quien quisiera entenderlo, que su interior estaba lleno de música dura y de corrientes electrónicas. Desde algunos sectores, el paso se tachó de oportunismo en un momento en el que la música electrónica empezaba a tener carta de naturaleza en nuestro país. La gente de Sindicato escuchaba y leía, pero no lo tenía en cuenta. Con "Ghetto paradise", su más reciente disco, la banda vuelve a dar un salto aun sabiendo que siempre habrá alguien que les busque las cosquillas. Lo mejor del tema es que ésta no es una de las bandas que está pendiente de lo que diga la gente.

"Sí. Evolucionamos a partir del hip-hop. Eso está claro, pero cuando empezamos con esta formación ya mezclábamos el rap con las guitarras, no nos quedábamos en el hip-hop clásico. Si te digo la verdad, nosotros nos hemos mantenido fuera de eso aunque nos gusta el hip-hop y algunos de los temas de este álbum tienen cosas del estilo". Tony, el guitarrista del grupo, parece ser el que menos importancia da a las etiquetas que la gente pueda poner a la música de Sindicato del Crimen, aunque, a decir verdad, no parece ser éste un tema que les preocupe en exceso. Admiten el calificativo de "rap metal", aunque lo hacen con desgana: "Sí. La mayoría de la gente nos llama así. Bueno". Tal vez haya aún críticos que encuentren similitudes entre esta banda y Def con Dos, pero, en su opinión, la idea cada vez tiene menos base. "A nivel personal siempre molesta que te digan que te pareces excesivamente a tal o cual grupo "--comenta Roberto--", pero con este disco va a quedar más clara que nunca la diferencia entre nosotros y cualquier otra banda".

Roberto Rodríguez se encarga de los samplers y de las programaciones dentro del grupo. Además de su participación en Sindicato del Crimen cuenta en su historial con la formación de Genoma, un proyecto de música electrónica en el que también interviene Miguel Moraleda, uno de los vocalistas del Sindicato y encargado también del secuenciador. Los otros miembros de la banda son el batería Kiki Tornado, el bajista Chuemo, el ya citado Tony Tirado y el inevitable Terry I.D., el personaje que dio a luz a la formación original allá por 1987. Aquella formación apenas aguantó dos telediarios, pero fue suficiente para lanzar el debut discográfico y obtener galardones. "La gente empezó a vaguear. Ya sabes lo que pasa con estas cosas. Es como con la panda del instituto: el uno se casa, el otro se desparrama… Terry fue el único que siguió adelante".

Le costó tiempo, pero tenía una virtud de su parte: era lo suficientemente abierto como para atender a las inquietudes de los músicos con los que conectaba. Así fue como en 1994 el grupo reapareció sin, excepto Terry, ninguno de sus fundadores. "Había gente que podía entender que éramos su grupo "--recuerda Tony--", pero esa opinión apenas duró una semana. Obviamente, las letras las tenía que hacer él y es algo en lo que nosotros no entramos para nada, pero la música es algo que corre de nuestra cuenta". "Quieras que no "--añade Roberto--", él es el estandarte porque montó el grupo y porque se quedó con el nombre. Era tan bueno que no se nos ocurrió cambiarlo".

Aquel fue verdaderamente el nacimiento de Sindicato del Crimen y la historia anterior apenas tiene nada que ver con los miembros que ahora forman la banda. En aquella alineación estaban Agustín P. V. y Javier S. M., bajo y batería que no han llegado hasta el momento actual. Juntos lanzaron en 1996 "¡Qué aproveche!", un disco que tuvo repercusión por muy diferentes motivos. El primero era lo que significaba: una mezcla heterogénea en la que letras explícitas recorrían pasajes de hip-hop, de acid jazz y de guitarras asentadas; un verdadero hallazgo en un momento en el que el rock en España buscaba desesperadamente nuevos caminos ante la avalancha de teoría indie y de punk grueso. El segundo motivo fue más pintoresco: su portada llevó a ciertas organizaciones feministas a boicotear al grupo, algo que, en ocasiones, es más favor que incordio. "En nuestro caso no nos hicieron ningún favor. Sí es cierto que se habló de nosotros en sitios en los que ni pensábamos aparecer, pero también lo es que no tenemos ningún interés en ello y que preferimos que cuando alguien se refiera a Sindicato del Crimen sea por su música. Nos jodió especialmente en una situación que ocurrió en A Coruña; íbamos a realizar un concierto allí y, ante las quejas de esas organizaciones, nos empezaron a retirar los carteles de las calles. Nosotros nunca buscamos ese tipo de problemas".

La portada de "¡Qué aproveche!" era un dibujo que mostraba a un carnicero llevando al hombro un cuerpo humano mientras, en un segundo plano, aparecían otros cuerpos abiertos en canal y colgados como si estuvieran en un matadero. A alguna organización feminista le dio por decir que la portada era machista y que los cuerpos colgados representaban a mujeres tratadas como animales. "Yo no me explico "--comenta Roberto--" de qué van las feministas. Si las personas somos iguales ser feminista es como ser machista. Son grupos de personas que no tienen nada que hacer y que ni siquiera se informan de las cosas que dicen. En ese disco nosotros criticábamos explícitamente los malos tratos domésticos, cosa por la que ellas se preocupan ahora que está de moda".

Tan pintoresco como aquello fue el hecho de que Terry fuera invitado a participar en un coloquio en la Facultad de Sociología. Cuando llegó se dio cuenta de que el contenido de sus letras era analizado como una muestra de sociología de la desviación. "Ellos son quienes están un poco desviados "--me comentó Terry al poco de suceder aquello--". Intentan encasillar las cosas y terminan desviándose ellos mismos".

Las portadas parecen ser la espinita de los discos del grupo. Su siguiente trabajo consistía en una serie de remezclas del tema "Deportivo VIH" y su cubierta también trajo problemas. En ella se aludía a la fusión de la música dura con la electrónica presentando un puño americano del que surgía un cable que acababa en un jack, un modelo de enchufe utilizado en la mayoría de los equipos electrónicos y fácilmente reconocible porque cada uno de nosotros conecta los cascos a su equipo por medio de uno de ellos. Cuando No More, la compañía en la que graba Sindicato del Crimen, comenzó a promocionar el disco con carteles en las calles se señaló que el hecho de aparecer un puño americano podía entenderse como una incitación a la violencia.

En aquel álbum, "Deportivo VIH" era remezclado por Pez, Alex Martin, Side Effects, Resonic, Dee Jay Kul, California Sun y los mismos Genoma, el grupo de Roberto y Miguel. "Aquel disco fue como un puente. Llevábamos mucho tiempo sin grabar y nos servía para preparar a la gente para lo que iba a venir después, para la inclusión en la música electrónica. El hecho de que nos sirviéramos de remezclas fue curioso, ya que siempre llama la atención lo que la gente puede llegar a hacer con tu música".

Las máquinas son la nueva estación en el viaje musical de Sindicato del Crimen. "Hoy en día "--señala Miguel--" las máquinas son un elemento indispensable. No es lo mismo si en un tema quitas las guitarras que si quitas lo que aportan las máquinas. En nuestra música siempre ha surgido la fusión, sin buscarla, y a cada tema le hemos puesto lo que él nos ha pedido. Hay cosas que suenan más heavies, otras más jazzies, más hip-hop… incluso a alguna se la podría llamar techno inteligente. Pero todo muy barroquito, muy cuidado".

Han pasado más de tres años desde la salida de "¡Qué aproveche!" y en ese tiempo el grupo no ha hecho más que tocar y componer. Han tenido el cambio de formación que ha supuesto la entrada de Kiki y Chuemo y eso, teniendo en cuenta lo miraditos que son estos hombres, les ha llevado a un largo proceso de ajuste buscando la perfecta combinación de todos los elementos de este particular enlace "sindical". "Somos muy exquisitos para ciertas cosas. Hay veces que para terminar un tema nos tiramos un año".

Como "Ghetto paradise" tiene doce temas nos podemos dar por satisfechos de que el proceso de preproducción no se les haya ido hasta el año 2010. En esta ocasión están convencidos de que la portada no les causará ningún problema, ya que esta vez se ha buscado más un resultado estético que un mensaje concreto. Las fotos, tanto las exteriores como las incluidas en el cuadernillo que está inmerso en el digipack de cartón que sirve de estuche, contienen imágenes de Japón y son obra de Raúl del Palacio. "Puedes buscar el contraste o ver a Japón como el paraíso del ghetto. Eso ya lo dejamos a tu libre albedrío", comentan.

Se tiraron un mes en el estudio después de llevar todos los temas sumamente preparados desde el local de ensayo. Admiten la enorme experiencia que supuso la grabación de "¡Qué aproveche!" y, en base a eso, han cambiado de productor y ellos mismos se han involucrado en el proceso. "Tanteamos a gente de fuera, pero íbamos demasiado justos de tiempo y no pudimos avanzar por ese lado, por lo que elegimos a Daniel Alcover de común acuerdo teniendo siempre claro que lo que queríamos era una coproducción. El resultado nos ha dejado muy contentos y el disco suena como queríamos".

Su confianza llega hasta el punto de señalar que "cualquiera que lo escuche se lo va a comprar", pero a la hora de definir su contenido todo se vuelve más complicado: "Son muchos temas y muy distintos. Lo que tenemos claro es que toda la potencia que desplegamos se tiene que fusionar con música de baile. No queremos únicamente caña; es algo que consideramos ya superado y que no nos satisface". La dinámica de composición no ha cambiado; todo surge siempre de un sampler o de un riff de guitarra que cualquiera de los componentes del grupo presenta en el local de ensayo. Luego, dale que te dale, vuelta que te vuelta, los temas son construidos con un excelente cuidado y tardan mucho en alcanzar el resultado final. Obviamente, nada parecido al hip-hop que reniega de los instrumentos, etiqueta que sufrió Sindicato del Crimen. "Ese tipo de hip-hop es más fundamentalista y todo lo que no sea un sampler no es considerado por ellos como hip-hop. A nosotros nos parece muy bien que esa escena se consolide porque es bueno que haya de todo. Ojalá la música electrónica alcance también una situación así".

Reconocen que han mejorado a nivel de composición y que cada vez tocan mejor, "pero en lo que más hemos mejorado es en que ahora somos más abiertos y tenemos más respeto por las ideas de cada uno de los miembros del grupo". También han mejorado en directo, según comentan, arropados en que tienen mejor banda y muchas más tablas. "Siempre hay días buenos y días malos. Yo pienso "--dice Tony--" que aún no hemos ofrecido ningún concierto perfecto porque siempre hay muchas cosas a tener en cuenta: el sonido de la sala, lo dispuesto que esté el público, el día que tengas… Pero lo cierto es que el público siempre flipa con nosotros y eso es lo más importante". Su último paso por los escenarios de Madrid fue teloneando a Marilyn Manson y, por lo que cuentan, no resultó una situación agradable del escenario para adentro: "Era todo muy raro, ya que él no quiere ver a nadie y va rodeado de guardaespaldas. Nos prohibían fumar y nos dijeron que desapareciésemos de allí una vez hubiésemos tocado. A Tony casi no le dejan coger su guitarra".

Si algo caracteriza a Sindicato del Crimen aparte de su concepto musical es la bestialidad de sus letras. Terry es de esos elementos que no tiene preocupación por quien las escuche y, de esa manera, se explica tal y como lo haría delante de ti. Eso no supone para ellos una provocación, ya que el término ha perdido casi su sentido: "Si vas al 'Séptimo de caballería' y cuando dices 'De puta madre' se considera que provocas… ya me dirás. Imagínate cómo podemos no provocar".

El cambio temático en las letras del grupo es notable. "¡Qué aproveche!" presentaba y analizaba situaciones reales, palpables. En "Ghetto paradise" todo es más abstracto. "Estos textos se mueven entre la realidad y el surrealismo. Hay cosas normales, pero hay otras en las que Terry escribe lo que se le pasa por la cabeza. Eso no quiere decir que las letras no estén trabajadas, sino que acumulan mucha mala hostia y mucho cinismo. Nadie escribe como él. Tiene frases de verdadero poeta", señala Miguel. Hablando sobre las diferencias entre disco y disco, les comento que en "¡Que aproveche!" se retrataba un mundo peculiar mientras que aquí las situaciones expuestas son ya casi paranoicas. "Puede que el mundo se haya desvirtuado un poco más", dicen al respecto.

Con "Ghetto paradise" comienza una nueva gira en la carrera del grupo, gira que, a estas horas, ya debe haber empezado y que cuenta, en sus primeras fechas, con la participación en seis festivales. La presentación de su nuevo material en Madrid quedará para más adelante, esperando a ver cómo funciona o deja de funcionar el disco. De momento se les ve eufóricos con su nuevo trabajo y satisfechos por el curso de las cosas. "Con la compañía tenemos muy buen rollo. Nos dan casi todo lo que pedimos y ha mejorado considerablemente en equipo humano desde que empezamos con ellos. Ahora nos distribuye Warner, lo que elimina muchos de los problemas que tienen las compañías independientes con la distribución. A nivel de trabajo estamos realmente contentos, ya que nos han dado total libertad para hacer el disco y no nos han incordiado para nada. Nos dejaron un mes en el estudio y volvieron cuando ya habíamos terminado decididos a darnos un apoyo completo".

Acaban de firmar un contrato por el que una marca de ropa les esponsoriza, lo que les va a permitir tener un merchandising realmente importante. Parece ser un paso más en una carrera que, a estas alturas, ya debería encontrar consolidación entre el público masivo. Sólo les queda, como ellos dicen, "vivir de esto, tener un hueco. Siempre empiezas en la música porque te gusta, pero aspiras a tener un sueldo que te permita una autonomía sin tener que recurrir a otras cosas. Es, al fin y al cabo, el ser reconocido. Este es uno de los trabajos más agradecidos que hay, pero siempre te gusta saber que lo que haces conecta con la gente".

E.P.

Sindicato del Crimen. "Ghetto paradise". No More 10

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