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"Rides", el nuevo álbum de Reef, ha sido grabado en Los Angeles. Abril del 99

La baza del rock británico

Los nuevos ídolos del rock inglés están de nuevo en la carretera. Reef aparecieron en el 94 como una de las pocas alternativas de las islas al imperio del brit-pop. Con el tiempo, no han hecho más que crecer y parecen destinados a ser una de esas bandas capaces de hacer historia.

En esto de las entrevistas todo depende de la suerte que tengas. Cuando un grupo se pone a hacer promoción de su trabajo hay gente que lo lleva mejor y gente que lo lleva peor. La posibilidad de volver a hablar con Reef me parecía interesante porque lo que he podido escuchar de su último trabajo, que aparecerá con el nombre de Rides el próximo 12 de abril, es realmente fantástico, en la línea del mejor rock inglés clásico. Los nuevos cortes recuperan una música que ya casi parece perdida en el imperio de la reina y que ha terminado convirtiéndose en seña de identidad de los macrovendedores grupos americanos. Recuerda mucho a Replenish, lo que fuera su primer disco allá por 1995, y vuelve a traer a mi compacto un sonido propio de las bandas que, partiendo del blues rock, fueron dando forma a eso que terminó llamándose "hard" y que hoy cada uno llama como quiere. Cuando me comunican que voy a charlar con Dominic Greensmith, el batería del grupo, se me quita la mitad de la cara de alegría que tenía. La última vez que pasaron por España fueron Jack Bessant y Kenwyn House, bajo y guitarra, quienes atendieron a la mitad de la prensa mientras que Gary Stringer, el vocalista, se encargaba de la otra mitad. Dominic se fue a dormir porque estaba muy cansado y, a tenor de cómo me contestó en esta entrevista, parece que todavía está durmiendo. Dominic fue el último miembro en incorporarse a Reef. El invento del grupo surgió de Jack y Gary. Ellos se conocieron en Glastonbury, una ciudad inglesa famosa por hacer uno de los mejores festivales del mundo y porque nunca para de llover, lo que implica, además, hacer el mejor festival acuático del mundo. De allí se fueron a Cornwall, ciudad famosa por nada, y trataron de completar lo que sería una banda de rock'n'roll. Como en Cornwall no encontraron nada,e se fueron a Londres. Allí, lo que son las cosas, se tropezaron con Kenwyn, un personaje al que ya habían conocido en Glastonbury. Cuando empezaron a pensar que si volvían a su tierra igual encontraban al hombre que les faltaba, Kenwyn les indicó que conocía a un batería que podía valer para el asunto.

El tipo en cuestión era el hombre que parece dormir al otro lado del teléfono cada vez que le hago una pregunta. En el otoño del 93, los que se bautizaron como Reef realizaron su primera maqueta, una serie de grabaciones agrupadas bajo el título de Purple tape, y con ella consiguieron que la Sony les contratara por medio de una de sus subsidiarias para poner música a una campaña televisiva de un maravilloso minidisc que iba a ser la bomba y que luego parece que nadie quiso. Por lo menos, con el ánimo del contrato, la banda se lanzó a la carretera y demostró que lo hacía bien, muy bien. Tan bien que Paul Weller (ex-Jam, ex-Style Council y actualmente Paul Weller) les llamó para que fueran sus teloneros durante sus tres conciertos londinenses en el Royal Albert Hall. Los ejecutivos de Sony pensaron que si Paul Weller les había invitado sería por algo y, con ésas, les grabaron el primer single de su carrera, una canción titulada Good feeling. En ese año (ya estamos en el 95), Reef tuvo dos singles más y todos entraron en listas, lo que en Gran Bretaña supone convertirte en alguien importante porque todo el mundo habla de ti. El primer álbum de la banda fue Replenish, el disco del que hablaba antes, un álbum clásico hasta la médula que parecía anunciar a un grupo con pelos largos y con estética heavilonga. Lo de los pelos largos sí se cumplido (aunque poco a poco todos se lo van cortando), pero la estética que manejó Reef fue de lo más simple y, afortunadamente, dejó claro muy pronto que no era de esas bandas que el Melody Maker coloca un día en portada para ponerlo a parir al día siguiente. El asunto funcionó y el grupo tuvo la oportunidad de salir de las islas. Eso les permitió aprender que en el resto del mundo se sabe comer y, además, darse a conocer a un público que pensaba que lo único que hacía Inglaterra en esa época era ofrecer grupos de techno y copias de Oasis. Glow, su segundo disco, ya les permitió asaltar el mercado americano, ya que se convirtieron en una de las bandas preferidas por la MTV, esa cadena de televisión que siempre pone los mismos vídeos a todas horas. Gracias a Glow, que tuvo un par de singles que funcionaron incluso en España, el grupo se hinchó a tocar y se convirtió en alguien importante. Los primeros meses del 98 (o del año pasado, que es lo mismo) se los tomó Reef en un plan sabático. Después de dieciocho meses tocando por todo el mundo empezaron a pensar que ya era hora de sacar otro disco. Además, Sony les dijo que ya estaba bien de tanto toqueteo y que antes de Navidad querían un single para empezar a ponerlo en la radio como avance del nuevo álbum. Con éstas, se pusieron a componer y llamaron de nuevo a George Drakoulias, el que fuera productor de Glow y, por tanto, el mejor de los que conocían. Tres meses en Los Angeles, al amparo de las playas californianas, fueron suficientes para que el disco empezara a tomar forma; pero, sin darse cuenta, se plantaron en Navidad y no tenían el disco hecho. Además de eso, ya tenían vendidas todas las entradas para los conciertos en que se iba a presentar el álbum en Inglaterra. Parece que, a estas alturas, el disco ya está listo (eso, por lo menos, es lo que me apetece pensar). Lo que yo he podido escuchar, de momento, es el sampler de adelanto en el que se incluye el single de marras (el que tenía que estar listo para Navidad) y otros cinco temas más, a cada cual mejor. El single se llama I've got something to say y el álbum Rides. Se supone que si esto ya está listo no habrá ningún problema para que Reef vuelva a estar de moda durante el mes de abril, fecha en la que ha de aparecer el álbum.

— Cuéntame, Dominic, ¿por qué os dio por grabar el disco en Estados Unidos?

— "Después de que cada uno de nosotros aportara sus ideas llamamos a George y decidimos trasladarnos donde él estaba. Todo sería más cómodo y, además, al estar fuera de casa te concentras prácticamente todo el tiempo en el trabajo. Allí son muy serios y trabajan muy bien".

— Sí, ¿verdad? ¿Por qué elegisteis otra vez a George Drakoulias? ¿Os gustó cómo rabajó en Glow?

— "No sé si eso tiene una relación muy estrecha. Sí quedamos contentos con el resultado de 'Glow', claro, pero yo creo que es más por el sonido que nos saca. Es realmente muy bueno".

— La última vez que hablé con tus compañeros estábais planteándoos asaltar el mercado americano. Ahora ya lo habéis hecho y creo que os ha ido bastante bien. ¿Cómo fue la experiencia?

— "Buena pero dura. Es algo muy difícil y tuvimos mucho trabajo. Hicimos una gira enorme y tocamos mucho".

— Desde que sacasteis Replenish siempre se ha señalado que sois una banda inglesa que tiene un sonido muy americano.

— "¿Sí? No sé. ¿Tú crees?"

— ¿Y tú? Eso es más importante.

— "Puede que alguien piense así, que sonamos como una banda actual, pero no sé si eso es una comparación con las bandas americanas. No me gusta que nos comparen con otras bandas, no porque sean americanas, sino porque preferiría que nuestra música se entendiera como la música de Reef".

— ¿Os planteabais hacer algo diferente en este disco?

— "Cuando te pones a escribir no lo haces con ninguna intención de hacer algo diferente. Lo que pasa es que no haces el mismo trabajo dos veces de la misma manera. El disco salió como salió, sin ninguna intención de que fuera igual o diferente a los otros".

— Yo sólo he podido escuchar este sampler tan bonito de seis canciones. ¿Cuántas tiene el álbum completo?

— "Catorce; y lo que hay dentro es poco más o menos lo mismo que en el sampler. Esas seis canciones son como un resumen: el resto de los temas están en la misma trayectoria".

— ¿Cuánto tiempo os ha llevado grabarlo?

— "Pues… desde agosto hasta Navidad".

— Hace bastante tiempo desde que apareciera Glow.

— "Hemos estado muchísimo tiempo de gira por casi todo el mundo. Hemos ido a Australia, a Japón, a América, hemos estado por Europa… Eso nos ha llevado mucho tiempo".

— Sí, ya supongo. ¿Habéis aprendido algo de los países en los que habéis estado?

— "Hemos tenido buenas experiencias. Tanto tiempo viajando te permite conocer gente muy diferente y, aunque básicamente todo el mundo es igual, aprendes a ver las diferencias entre la gente de un sitio y otro".

— ¿Os ha servido eso para hacer Rides?

— "Lo que hemos vivido nos ha influido personalmente y, sí, hemos tratado de reflejarlo en las canciones del disco".

— Rides se me parece más a Replenish que a Glow.

— "No había ninguna intención en ese aspecto. Hemos tenido más creación y tal vez por eso se parece más a 'Replenish'. Teníamos preparadas unas veinticuatro o veinticinco canciones".

— ¿No estabais pensando más en el público americano? Tanto tiempo danzando por allí…

— "No hemos pensado en eso. Cuando te pones a componer no piensas tanto en las ventas". Le pregunto por otras cosas distintas del rock. Reef es de los grupos que parece que, si tocara mil años, mil años haría rock'n'roll. Eso de las influencias o de las fusiones no parece que vaya con ellos. Lo curioso es que Dominic me contesta:

— "Bueno… Nosotros tampoco nos consideramos una banda de rock. Exclusivamente, quiero decir. Eh… Es que… no sé. Esta pregunta no es tan fácil, no sé cómo contestarte. Yo hago música".

— Ya, ya. Déjalo. Vosotros seguís teniendo la misma formación que el primer día. ¿Es eso una muestra de vuestra estabilidad?

— "Es algo que depende de cada uno de nosotros. Cada uno aporta su mejor parte al grupo y eso es bueno para la banda y para que se mantenga unida. Al margen de eso, nuestra relación personal también puede influir en ello".

— Cuando apareció Glow comentabais, tus compañeros comentaban, que no os dabais cuenta de vuestro crecimiento, que era como una especie de planta a la que se ve todos los días. Ahora han pasado dos años desde entonces. ¿No os asombra todo lo conseguido desde que empezasteis?

— "Sí. Las cosas han cambiado. Creo que puedo decir que antes era más difícil, mucho más duro. Ahora me lo paso mejor. Además, ha mejorado mucho la relación entre nosotros; nos entendemos mejor y eso hace que también todo sea mucho más fácil".

— ¿Aún no os asaltan las chicas por la calle?

— "¡Oh! ¡No! (¡y se ríe!. ¡Sí! ¡De verdad! ¡Se ríe!). Tenemos fans, pero nos dejan vivir tranquilamente".

— En España hicisteis muchas fans y, de hecho, Glow funcionó muy bien. ¿Qué esperáis de Rides?

— "Nada en especial. Sólo deseamos que le guste a la gente y que los españoles disfruten porque nos gusta España. Tenéis un país encantador, igual que Australia. Nuestra preocupación va más por la gente que por las ventas. Si a la gente le gusta estamos contentos".

— Bueno… ¿Y cuándo se os va a ver por aquí?

— "Probablemente en mayo".

— En la nota de promo me pone que ha colaborado con vosotros Rose Stone, la hermana de Sly, pero no debe ser en ninguno de los seis temas del sampler…

— "No. Debe ser un error de la nota. Hemos hecho alguna cosa con ella, pero no para este disco".

— ¿Os gusta Sly Stone?

— "Me encanta. Creo que es una de mis mayores influencias".

— Sin duda.

Ana Felipe

Reef. Rides. Epic

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