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Los Planetas recopilan todo el material de sus singles y EPs en un álbum doble. Mayo del 99 La Orquesta Química Para algunos son ya unos clásicos. Otros los consideran el timo de la década. Sea como sea, Los Planetas llegaron en un momento mágico en el que, evidentemente, hacían falta. Desde entonces han sabido mantenerse con discos que han sido alabados por la crítica pero que no han terminado de obtener la respuesta mayoritaria del público. Ahora, con recopilatorio a la vista, es la hora de hacer recuento. Cada uno de sus tres discos ha generado polémica. Y siempre la misma. Para los amantes de lo nuevo, de lo alternativo, de lo indie, Los Planetas son uno de sus grupos icono: hacen la música más anticomercial posible y son capaces de mantenerse ante un público fiel capaz de esperar sus discos con ansiedad. Para otros, el valor de esta banda no reside en su música, sino en haber dado un espaldarazo importante a todo un movimiento independiente surgido a principios de los noventa colándose en una multinacional con el único crédito de contar con el beneplácito de la prensa menos leída de este país. En cualquiera de los casos, hay una cosa evidente: la banda se ha paseado los noventa como uno de los máximos exponentes de una tendencia estética que, si bien no cuenta con un público mayoritario, ha sabido hacerse un hueco en el mercado. Y un hueco importante si nos olvidamos de las cifras multivendedoras que coquetean con los discos de oro y platino. Como el mismo J dice: "De los grupos que más me gustan, nosotros somos el que más vende", toda una declaración de principios que se podría ilustrar con la típica anécdota vivida en muchas tiendas de discos de España, aquélla que cuenta cómo un cliente solicita un álbum en concreto y recibe el comentario del vendedor "Se está vendiendo mucho". El cliente, lógicamente, responde: "Entonces no lo quiero. No me gusta la música comercial". Ahondar a estas alturas en esas disquisiciones es casi un círculo cerrado, un círculo que se mantendrá siempre que las relaciones entre Los Planetas y sus números sigan siendo del beneplácito de la compañía que les fichó antes de tener ningún éxito en el mercado. Si a estas alturas grupos con más ventas que los granadinos están con un pie fuera de su discográfica, éstos no sólo tienen el apoyo de una de las grandes, sino que pueden permitirse trabajar con importantes presupuestos y tomarse un respiro de vez en cuando. Su nuevo álbum es uno de esos respiros. "El próximo disco lo grabaremos en nuestro propio estudio y, de momento, lo estamos montando. Este álbum nos permite presentar algo interesante y ganar tiempo", señala J al respecto. J es Juan Rodríguez, voz y guitarra de Los Planetas y uno de los que creó la formación inicial cuando el grupo aún se llamaba Los Subterráneos. Charlo con él poco antes de que la banda comience su actuación en el Espárrago 99 y, en estos momentos, no parece muy feliz con la idea de hablar sobre su trabajo. Círculos cercanos al grupo señalan que "tienen muy buena imagen, pero son algo sosos en las entrevistas", algo propio de gente que raramente termina de entender cómo han llegado hasta donde lo han hecho. En un momento dado de la charla, J me señala que cuando publicaron el "Medusa EP", su primera grabación con la independiente Elefant, no sabían muy bien qué pensar: "Nunca soñamos en llegar a grabar un disco", afirma. Ahora, sin embargo, están en ciernes de presentar lo que es su cuarto álbum, un recopilatorio llamado "Los EPs y singles de la Orquesta Química (93-99)" en el que se recogen todos los temas que integraban sus publicaciones en formato pequeño, unas ediciones a las que le han cogido gusto. "La compañía nos publica tres singles por álbum y nosotros los aprovechamos para meter canciones que no están en los discos o que tienen otro rollo diferente", continúa J. Es lógico que, después de haber sacado once piezas entre singles y EPs, el material dé para un álbum doble. En él se incluyen también los cinco cortes que conforman "¡Dios existe! El rollo mesiánico de Los Planetas", su última obra en formato corto en la que presentan a su nuevo miembro y en la que cuentan con la producción de Suso Saiz. "Cuando firmamos con RCA ya se contemplaba la edición de un disco como éste. Nosotros somos conscientes de que con las canciones que no se incluyen en los álbumes hay material para, tarde o temprano, sacar otro. Son temas que nos gustan y la idea nos satisface, ya que no ofrecemos el típico recopilatorio al uso". El álbum viene firmado por La Orquesta Química, un sobrenombre familiar que surgió en una ocasión muy determinada: "la primera vez que tocamos en el Festival de Benicassim "--comenta J--" salimos a tocar bastante colocados, por lo que dijimos que lo que había en el escenario era una transmutación, que no éramos los Planetas sino La Orquesta Química. Es algo así como el Dr. Jekill y Mr. Hyde". A Mr. Hyde (o al Dr. Jekill, quien sabe) le avaló siempre su buena suerte. En 1991, J, Florent Muñoz (guitarra), May Oliver (bajo) y Francisco Rodríguez (batería) se juntaron por aquellas decisiones de los astros y formaron Los Subterráneos. Por todo currículum pueden lucir las cuatro actuaciones que hicieron en Granada y el cariño que aún conservan de aquella época. Convertidos ya en Los Planetas, empezaron a ganar premios desde que dieron la primera nota. Primero fue el "GRX" (un concurso local de Granada), luego el concurso de maquetas de la revista "Rock de lux" y finalmente el premio honorífico que otorga el programa "Disco Grande" de Radio 3. "Estábamos muy flipados por aquella época "--recuerda J--", aunque hay que reconocer que todas estas cosas animan. Tenemos claro que nuestra música llega más a la gente especializada, a quienes están a la búsqueda de cosas nuevas, que al público habitual de los grandes almacenes y de las radio fórmulas"." Lo obvio era que Los Planetas llegaban en un momento dulce. El pop español tradicional estaba dando coletazos viendo cómo sus grandes figuras se agotaban repitiendo sus discos una y otra vez sin que las compañías grandes se molestaran siquiera en buscarles repuesto. Mientras, el público joven, bastante cansado de babosadas y de galanes o tetonas incapaces de componer una canción, buscaba entre el producto extranjero y encontrando la oferta underground más atractiva que los productos masivos. El hecho se concretó en la aparición de una escena independiente que obtenía adeptos por todos lados y que defendía, con uñas y dientes, a cualquier grupo que se desmarcara de los parámetros más vulgares. Fue así como los temas contenidos en el "Medusa EP", especialmente "Mi hermana pequeña", se convirtieron en himnos dentro de clubs cerrados en los que Sonic Youth y los Pixies eran la moneda de cambio. "Siempre que alguien destaca "--incide Kieran en este asunto--" es por eso: por estar en un sitio concreto en un momento concreto. Pasó con los Beatles, con Elvis con todos quienes han sido algo y que han cambiado la música. Probablemente su caso no habría sido el mismo en otro momento o situación". La RCA fue la que echó la carne en el asador. Se aproximaban, pensaban, cambios en el panorama musical español y no era malo apostar por quien despuntaba. Los Planetas no habían sobresalido más que otros, pero traían tras de sí un dossier de prensa lleno de páginas y contaban, desde ya, con el apoyo de los medios más "alternativos" del país. El salto supuso una apuesta de altura, ya que ellos, siendo los más ensalzados por el ambiente indie, fichaban directamente con una multinacional. "Yo no recuerdo que fuera ningún escándalo ni nada parecido. A nosotros nadie nos lo echó en cara y no se produjo ninguna exageración", recuerda J. Eso era cierto por cuanto aún no habían sacado ningún álbum al mercado y no habían destacado en competencia con nadie. El proceso, que puede catalogarse como normal, fue uno de los primeros triunfos de Los Planetas, ya que nadie se pensaba, en el 94, que un grupo de sus características pudiera conseguir un fichaje así. Su primer álbum fue "Super 8", un disco con señas de identidad en el que la banda ponía de manifiesto su particular manera de entender la música. Una distorsión a la que había que buscar sentido, unas letras tapadas por el sonido instrumental y unas melodías de tono pop que difícilmente podían encuadrarse dentro de lo habitual. Lo curioso del álbum era que la producción corría a cargo de Fino Oyarte, miembro de Los Enemigos, banda sin ningún parecido estilístico con los debutantes. "Acabábamos de fichar con Atraction, la compañía de management, y allí nos conocimos dado que Los Enemigos también trabajan con ellos. El primer EP nos lo había producido Lagartija Nick, banda a la que ya había producido Fino. Todo surgió de manera muy natural y él demostró interés por nuestra música. Además es de Almería, por lo que nos podíamos entender bien", comenta J. En aquel tiempo su sonido se ubicaba dentro del noise pop, corriente que aún contaba con pocos elementos en España capaces de asaltar las ondas hertzianas más convencionales. "Era un nombre bonito, sobre todo por lo de pop "--ironiza J--". Yo siempre pensé que a lo ruidoso se le llamaba rock'n'roll, pero a nosotros nos pusieron esa etiqueta". Si bien el álbum funcionó a un nivel modesto, algunas de sus canciones consiguieron hacerse populares y lograban el coreo del público en sus conciertos. "Qué puedo hacer", lanzada en single, fue uno de sus primeros éxitos y tiró del álbum lo suficiente como para seguir manteniendo un gran status en los medios de comunicación más comprometidos con la novedad. A él le siguió "Nuevas sensaciones", otra canción interesante que sirvió de adelanto para lo que iba a ser "Pop", su segundo álbum. Aquel disco había de ser su confirmación y en base a ello se estableció una importante campaña de marketing y se contó con un productor foráneo: se trataba de Kurt Ralske, miembro de Ultra Vivid Scene. "Habíamos escuchado sus discos y nos gustaban. También nos satisfacía su faceta como productor, por lo que, como fue uno de los que nos ofreció la compañía, le aceptamos enseguida", recuerdan. Respecto al resultado de "Pop", J señala que "me sigue gustando mucho, pero creo que nos equivocamos, precisamente, en la producción. No fue culpa de Kurt, sino nuestra. Nos quedamos a medio camino entre lo que queríamos y lo que conseguimos, ya que nos empeñamos en un sonido que no facilitaba nada el que entráramos en radios o que llegáramos a más gente". En "Pop", Los Planetas ya contaban con Erik Jiménez, miembro de Lagartija Nick que vino a sustituir a Francisco aun cuando la banqueta de la batería mantuviera durante algún tiempo el cuerpo de Raúl Santos, músico que también colaboró en el álbum. "Pop" evidenció algunas de las virtudes de Los Planetas, especialmente ese talento para conseguir singles que funcionaban bastante bien en los programas especializados; pero, por contra, acentuaba más aún la diferencia que el grupo demostraba en directo con lo que ofrecían en una producción de lujo. La gira de "Pop", con abundantes pinchazos en los que May tocaba de espaldas al público para esconder su incapacidad técnica y con abundantes momentos "químicos" que salían por el cerro de los bueyes, trajo consigo una separación inevitable. "Para nosotros fue una época confusa y extraña "--reconoce J--". Estábamos descentrados y la gente comentaba que nos habíamos separado". Tanto como separación no hubo, pero sí un amplio silencio que hizo cundir la incertidumbre y un cambio sustancial de formación. Erik se estableció finalmente en la batería tras la marcha de Raúl y Kieran Stephen se hizo cargo del bajo. Con esta formación, el grupo se embarcó hasta Nueva York para volver a grabar con Kurt Ralske y el resultado fue "Una semana en el motor de un autobús". Independientemente de los comentarios que hubieran surgido, el disco volvió a colocar a la banda en su territorio conquistado. Fue elegido "disco del año" por los medios habituales que se ocuparan de ensalzar a Los Planetas antes incluso de su debut y repitió, grosso modo, sus cifras de ventas. "A ese público llegamos muy bien "--comenta J--", pero para llegar a más hacen falta cosas que a nosotros se nos escapan. Temas de promoción y esas historias. Nosotros nos conformamos con ver que nuestra gente sigue creciendo; poquito a poquito, pero creciendo". Si bien el directo del grupo no mejoró hasta puntos espectaculares ("bueno unos días sale bien y otros no tanto. Puede que en eso seamos algo irregulares"), sí se hizo patente el cambio de formación. Como apoyo en vivo se incorporó Banin a los teclados y con el tiempo se ha terminado convirtiendo en miembro oficial de la banda, estando ya presente en la grabación del último trabajo. Ahora llega "Los EPs y singles de la Orquesta Química", un resumen de todo lo contado en formato de doble CD en el que se puede apreciar la evolución del peculiar universo planetoide, "con colores brillantes y muy divertido" tal y como dice J. El disco contentará a los aficionados que devoran los álbumes de Los Planetas, pero quizás no haga tanta gracia a quienes persiguen ávidamente sus singles para disfrutar los temas inéditos y que ahora ven todo ese material editado con un importante ahorro en el precio. "Es bastante difícil encontrar los singles "--comenta J sobre el particular--", pero siempre hay gente que se interesa por ellos. Los que no hayan podido comprarlos los tienen ahora todos juntos. Es una cosa que puede volver a repetirse dentro de un tiempo". Con el álbum, como decía antes, se ha puesto a la venta "¡Dios existe! El rollo mesiánico de Los Planetas", el último EP de la banda, en el que se incluyen cinco temas nuevos. En el estuche interior del disco se define su contenido como "rock sinfónico light" ("lo que quiere decir que no es ni rock sinfónico ni nada") y en la producción se ha colocado esta vez a un personaje tan habitual en el mercado nacional como es el peculiar Suso Saiz. "Es más conocido que Kurt y cuando nos lo propuso la compañía nos pareció bien. En principio no hay nada pensado para más adelante, pero ya veremos", comenta J sobre su nuevo productor. Con este EP y con el consiguiente álbum, Los Planetas vuelven a la carretera en una gira que comenzó en el pasado Espárrago y que pasará por Madrid el próximo 29 de mayo. La gira coincidirá, además, con la aparición de un par de libros escritos sobre el grupo, algo que no termina de convencerles mucho: "Ahora salen muchos libros y no es extraño que cada grupo tenga el suyo. Por un lado es una satisfacción, pero por otro supone un engorro, ya que en ellos el autor da su visión particular sobre la banda, la cual no tiene por qué ser siempre compartida por nosotros, aunque cabe la posibilidad de que el público aúne las dos. Si bien acrecienta un poco nuestra vanidad, no deja de producir un poco de vértigo", señala J a este respecto. Metidos ya en la furgoneta que nos acerca hasta el escenario en el que Los Planetas se presentarán dentro del festival andaluz, le comento a J que, quieran o no, ya forman parte de la historia de la música española. "Esto está bien "--me contesta--" porque para nosotros somos el grupo más importante que hay". Sus logros no tienen nada de espectacular y su carrera se resume en dos páginas. Pero, por haber llegado en el momento adecuado, se han ganado justamente el hecho de ser recordados en la próxima memoria que alguien quiera escribir sobre este asunto. J y su banda no pueden presumir de grandes ventas ni de un directo espectacular, ni tampoco de contar con un repertorio extraordinario después de haber hecho tres álbumes. Pero, para muchos, cambiaron la mimética del pop español introduciendo un sonido nuevo que aún no sonaba por estos pagos. Con ésas, hoy tienen mucho más que sus compañeros de generación y, con un poco de suerte, un futuro en el que consolidar que realmente se merecen ese puesto que se les concedió casi según empezaba la década. E.P. Planetas. "Los EPs y singles de la Orquesta Química (93-99)". RCA
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