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Paquito D'Rivera recupera su cubanía con "Tropicana nights". Diciembre del 99 Bailar con recuerdos de niñez Sus dos últimos discos le han hecho rebuscar en su memoria. Ello ha traído consigo que el multiinstrumentista cubano haya presentado en un año dos trabajos en los cuales su obra gira al pasado. En uno de ellos se da un paseo por toda Latinoamérica. En el otro recuerda los mejores tiempos del Tropicana. Un personaje curioso este Paquito. Sólo el hecho de llamarse Paquito a la edad de cincuenta y un años ya quiere decir algo. Y es que este cubano repatriado en Nueva York debutó a los cinco años, cuando nadie era capaz de llamarle Francisco. Su padre era músico e importador de instrumentos musicales en la Cuba de Batista, aquella en la que el Tropicana era el cabaret más explosivo de todo el mundo y en el que se daban cita los grandes empresarios norteamericanos que poseían media Cuba con los miembros del gobierno que poseían la otra media. Allí estaban para agradarles Nat King Cole, Carmen Miranda, Pedro Vargas toda una generación de artistas a las que el pequeño Paquito pudo ver en primera fila, arrinconado al lado del primer saxofonista de la orquesta. Paquito empezó con el saxo, como su papá, pero no se quedó ahí. Luego vino el clarinete, el piano, la percusión, el fliscorno No fue raro que a la edad de ocho años todo el país le conociera aunque no fuera precisamente por su talento, sino porque protagonizó el anuncio que retrataba su foto con un instrumento musical en la mano. "Hasta un niño puede tocar un Selmer", decía el texto. Sus cartas estaban echadas. "Empecé y no pare "--dice--". Al principio tenía un poco de temor a la hora de presentarme en público, pero no podía hacer otra cosa". Así, su currículum se fue cubriendo de páginas que, en la carrera de cualquier otro artista, costarían años y años de trabajo. A los diez años se presentaba en el Teatro Nacional de La Habana, a los doce comenzó su primera gira internacional y a los trece coincidió con Chucho Valdés, otro joven artista con el que, en 1967, formó parte de la Orquesta Cubana de Música Moderna (la famosa OCMM), patrocinada por el gobierno y dirigida por Armando Romeu. Una de esas cartas echadas decía que nadie podía dirigir al joven Paquito, así que el destino quiso que fuera él quien terminara dirigiendo la orquesta. El quería que la formación tocara jazz y sus patrocinadores preferían que fuera soporte para una importante ola de vocalistas tradicionales, por lo que entre los dos decidieron que era hora de dejarlo. Y fue una buena idea. Paquito, Chucho y otros seis miembros de la OCMM formaron Irakere. ¡Menudo nombre! "Fue una época memorable. En Cuba no entraba la música de fuera y solamente se podía escuchar por medio de emisoras de onda corta. El músico de un país comunista siempre tiene la curiosidad de saber qué otras tendencias artísticas existen más allá. Otras personas desean saber lo que es la Coca-Cola, pero nosotros queríamos saber cómo evolucionaba el jazz. Allí se consideraba música imperialista, aunque era lo que realmente tocaba mucha gente en Cuba", comenta Paquito desde Nueva York a través del hilo telefónico recordando a una de las mejores formaciones que ha dado nunca la música cubana. Irakere fue, precisamente, la primera formación cubana que grabó en Estados Unidos tras la subida de Castro al poder. Lo grabaron en 1978 y, al año siguiente, la Academia Norteamericana les concedió el Grammy. Puede que hubiese alguna razón política, pero algo era innegable: la música de aquella formación era gloria pura. El destino echó entonces otra de sus cartas. Un año más y Paquito tomó la decisión: dejaría Cuba para siempre. Así, en mayo del 80, durante una gira internacional de Irakere, nuestro protagonista pidió asilo en la Embajada de Estados Unidos. Y no lo hizo en cualquier sitio, sino en Madrid. "Lo hice por el mismo motivo por el que lo han hecho ya dos millones de cubanos. Puede que, en mi caso, también hubiera algo de motivo profesional. Quería vivir en Nueva York desde que era crío y escuché a Benny Goodman. Me habría gustado poder hacerlo regresando a Cuba cuando gustara, pero así hizo las cosas este hombre", comenta refiriéndose a Castro. El caso es que, de cara al público norteamericano, su cartel creció como la espuma. Las formas latinas estaban comenzando su expansión por el norte, Paquito tocaba como pocos y además se había largado de Cuba, algo que a los norteamericanos siempre les sentaba como una victoria tácita a principios de los ochenta. El recibimiento fue fabuloso: "Nueva York es muy solidario. Al principio parece hostil, pero es todo lo contrario. Exige un cierto caché, pero, al ser latino, recibes la ayuda de los otros latinos. La gente trata de ayudarse y, de la misma manera que a mí me ayudaron, yo ayudo a quienes vienen ahora". No le costó asentarse y prueba de ello es su enorme discografía en este corto período de tiempo: veinte álbumes y de todo tipo. Sus logros en este tiempo no se han quedado ahí. Ha ganado otro Grammy con "Portraits of Cuba", se encargó de liderar la United Nations Orchestra de Dizzy Gillespie a la muerte de éste, se ha convertido en productor, es el director artístico de la programación de jazz de la New Jersey Chamber Music Society incluso ha escrito un libro. Se trata de "My saxual life", una especie de autobiografía que aparecerá en breve en España por medio de Seix Barral. También tiene en cartera una novela que está en fase de preparación. "Se llamará 'En tus brazos, moreno' y es la historia de La Habana entre los años treinta y sesenta. Me gusta escribir, manifiesto mi amor escribiendo". La fascinación de Paquito por La Habana precastrista es evidente. También en lo musical. Hace apenas un mes que ha publicado "Tropicana nights", lo que es hasta ahora su última obra musical, y en ella también se suspira por los viejos tiempos habaneros. "Es un regreso a la niñez, un recuerdo grato de la ciudad. Aquella Habana, la que Guillermo Cabrera Infante retrataba en 'Tres tristes tigres', ya ha muerto. Yo crecí en ella y disfruté con su música, esa mezcla de jazz y música propia que tenía gente como Ernesto Duarte, Bebo Valdés ". La música de Duarte aparece en "Tropicana nights", y también la de Lecuona, la de Chico O'Farrill o la de Mario Bauzá, otro de los iconos latinos, quien llegó a decir que Paquito D'Rivera era el único músico que tocaba verdadero jazz latino y que lo que hacía el resto de los músicos era jazz afro-cubano. "Puede que dijera eso porque recurro mucho a elementos de cámara, a cosas de toda Latinoamérica. Puede que éste sea en realidad mi primer disco de música cubana". ¿Cómo no va a serlo con el nombre del Tropicana en el mismo título? "Yo vivía muy cerca del Tropicana. Mi padre vendía instrumentos a sus músicos y había ocasiones en las que iba cinco veces a la semana para poder ver los ensayos", recuerda. "Tropicana nights" es, además, un disco para bailar, para bailar hasta el amanecer. Mambo, son, danzón, bolero "Pues sí. No me había dado cuenta de ello. Una vez hice algo con Irakere con música de baile, pero no quise hacerlo más. El disco tiene jazz, pero se puede bailar, sí". "Tropicana nights" es la segunda entrega de Paquito en menos de un año. Su anterior disco, "100 años de canciones de amor latinas", apareció a finales de 1998 y consistía en una selección de diez temas ordenados por décadas: cada diez años, un país, y cada país, una canción. "No es que recurra mucho al pasado cuando trabajo. Se ha dado la circunstancia de que eso ha sucedido en estos dos discos, pero no es una de mis constantes. En el caso de los '100 años de canciones' no fue una idea mía. Me lo propusieron en Heads Up, el sello que lo editó, y, aunque no tenía demasiadas ganas, terminé aceptando. Ellos me ofrecieron una selección con cinco canciones para cada época que había realizado un editor de Billboard. Yo tuve la última decisión, pero quedé descontento. Muchas de las piezas elegidas eran una verdadera mierda si se les quitaba la letra, no había por donde meterles el diente". La canción que cerraba la selección de aquel disco era "Corazón partío", representaba a la década de los años noventa. Una de las posibilidades de Paquito que se puede apreciar en estos dos álbumes es su enorme capacidad para abarcar cualquier estilo musical. "100 años de canciones de amor latinas", por ejemplo, fue grabada con orquesta mientras que "Tropicana nights" presenta a una big band con el saxofonista al frente. No son éstas las dos únicas formaciones que puede liderar este hombre. En su carrera ha grabado y girado con la Haban New York Ensemble, New York Strings, Triángulo, Paquito D'Rivera Big Band, Paquito D'Rivera Quintet "Todo suena distinto "--afirma--". Soy Géminis y me gusta la variedad. ¿Por qué hacer solamente música cubana? Me aburro con eso. El margen de improvisación que me permiten las formaciones pequeñas me encanta, pero también disfruto mucho con la sonoridad de una orquesta". Tal diversidad hace difícil seguir la pista a este personaje. Previamente a sus aventuras de recordatorio se le podía ver con Dave Samuels y Andy Narell con Caribbean Jazz Project, otro peculiar invento. Aquella formación grabó dos fantásticos álbumes, pero de momento ha desaparecido. "Aquello era delicioso. Fue idea de Dave y, cuando me lo comentó, tenía tanta admiración por él que acepté aun sin conocer a Andy. En principio iba a ser sólo una reunión para un concierto que ofrecimos en el Auditorium del zoo de Nueva York, pero la cosa prosperó a más". ¡Y de qué manera! Fruto de aquella colaboración fueron dos discos, "The caribbean jazz project" e "Island stories", ambos disponibles en España en el catálogo de Heads Up. Una seña de identidad en toda la producción de Paquito D'Rivera es el toque popular que cubre su música de una temperatura tremendamente caliente. "Es muy diferente el componente popular del componente comercial. Yo trato que mi música llegue a la gente y que la gente aprenda de la música que ya existe. Lo de ser popular lo dice la misma palabra. Mozart era popular: cogía su música para el pueblo y escribía para el pueblo". En este momento me asalta la duda de si Paquito ha entrado en una confusión o soy yo el que no entiende bien sus palabras. Buscando en mi memoria (histórica, por supuesto, yo nunca conocí a Mozart), no consigo recordar cuándo el austríaco se preocupó por el pueblo más que para pasárselo bien. Mozart fue educado como el niño prodigio que era y la mayoría de sus obras las hizo por encargo para la corte. Puestos a pensar, y salvando las distancias, a lo mejor encuentro similitudes entre la vida de Paquito y la del genio. Prefiero cambiar de tercio y preguntarle por algo más contemporáneo. Siendo su último disco un álbum que se puede bailar, ¿cuál será la opinión del cubano-estadounidense por las nuevas corrientes de música de baile? "Había algo de la disco-music que me gustaba mucho. Especialmente Barry White, un hombre al que conocí en Los Angeles y del que me gustó mucho su personalidad. Ahora mismo la música de baile está en el aire y creo que, como dijo Ellington, sólo hay dos tipos de música: la buena y la mala. En todo hay cosas buenas, como la imagen de los latinos que Ricky Martin ofrece a los norteamericanos, una imagen limpia y positiva. Del techno y esas cosas no puedo tener una opinión porque no conozco nada. Es mi hijo el que la oye en casa". Es curioso que aparezca el nombre de Barry White, personaje que acaba de publicar "Staying power" tratando de reconquistar al público europeo. Si bien la mejor época de Barry fueron los años setenta, resulta que ahora, en Europa, y sobre todo en España, la gente baila con música cubana y portorriqueña. Y es más, lo hace, sobre todo, con música popular, antigua, clásica "No entiendo que la gente descubra eso después de tantos años. Cuba es una isla muy musical, pero lo que ustedes están conociendo ahora es la música de cuando yo era crío. Es posible que no lo hayan oído antes. O igual es el mismo caso de Cristóbal Colón: la gente dijo que descubrió América cuando aquí llevaban siglos viviendo otros pueblos. Algún día descubriré el automóvil que tengo en el patio de mi casa", bromea Paquito con cierto (¿cierto?) sarcasmo. Puede que Paquito D'Rivera también tenga en el fondo de su mente un 'algo' de descubridor. El hecho de que su carrera sea tan prolífica y de que él haya sido tan adelantado le ha permitido realizar hace bastante tiempo esos periplos europeos y mundiales que ahora abordan algunos de sus compatriotas cubanos. "Cuando grabé 'Bolero como fue' o 'Tico tico!' el público europeo no lo entendía. Yo pensaba que para ir a un sitio hay que saber primero de dónde se viene para poder pensar a dónde quieres ir. En aquel momento no pasó nada y ahora los españoles se vuelven locos por los boleros y por la música cubana". ¿Es tal vez una cuestión de oportunidad, de llegar en el momento adecuado? "Hay gente que sólo está pendiente del éxito, del último grito. Hay que tener gran talento para hacer música pensando siempre en lo que la gente está dispuesta a comprar. A mí no me gusta trabajar así, pero admiro a quien es capaz de hacerlo, ya que tiene que ser realmente difícil", comenta. E.P.
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