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Elvis Presley ha superado cualquier tipo de barrera musical en el siglo XX. Septiembre del 99

El artista del siglo

Se acaba el siglo XX y, como suele ser habitual, se echa la vista atrás. La industria y la prensa norteamericana se han unido con la intención de elegir al artista más representativo de este siglo y la unanimidad ha sido abrumadora: Elvis Presley se llevó casi todas sus papeletas.

A nadie se le puede escapar que si la elección la hubiera hecho la industria y la prensa británica el resultado habría sido otro, pero, ante esta decisión, nadie puede negar que la elección se caía por su propio peso. Lo que Elvis ha conseguido en el mundo de la música no lo ha conseguido nadie y, realmente, se hace difícil pensar que algún artista pueda siquiera acercarse a sus logros. Actualmente,

El Rey vende ocho mil discos diarios, casi tres millones de álbumes al año, y supera ampliamente los mil millones (¡mil millones!) de discos vendidos desde que grabó su primer single. Lo más llamativo del hecho es, sin duda, que Elvis lleva muerto veintidós años.

El terremoto que supuso la aparición de Elvis en el mundo de la música solamente es comparable al que se generó alrededor de los otros tres mitos del siglo XX: Beatles, Rolling Stones y Miles Davis. Obviamente, empezar a personalizar de manera tan enorme siempre choca con la importancia o trascendencia que cada uno conceda a tal o cual artista. Es lógico que, para otras personas, figuras como Bob Dylan, Michael Jackson o Camarón pudieran pasar a ingresar también la lista de favoritos en esta peculiar carrera y su opinión es, al fin y al cabo, tan válida como la de los periodistas o artistas norteamericanos que se han decidido finalmente por Elvis. A pesar de ello, hay numerosos indicios e indicativos para darle cierta validez a una elección tan pintoresca como ésta. La más obvia consiste en señalar que Dylan, Jackson, Camarón, James Brown y otros muchos colaboraron a la evolución de la música desde géneros muy concretos, abriendo sus horizontes y enriqueciendo la aportación cultural de este siglo pero sin llegar a marcar la evolución musical que vendría detrás de ellos. En este aspecto, lo conseguido por Elvis, Beatles, Stones y Davis pasará, sin duda, a las letras gordas de los libros de historia: no sólo cambiaron la música, sino una parte importante de la sociedad a la que pertenecieron.

Bien puede catalogarse a los Beatles como los "inventores" (palabra siempre arriesgada cuando se habla de arte) del pop con todo lo que ello supone, pero más importante a la hora de catalogar su trascendencia es lo que llegaron a suponer como cambio generacional en Inglaterra. Sus manifestaciones, vestimentas y evolución musical son propias de colosos, pero lo corto de su carrera llegó a poner en evidencia la capacidad de producción que el grupo tenía. Nadie puede negar la enorme aportación que los Beatles realizaron a la evolución de la música popular, rompiendo barreras y tabúes y convirtiéndose en la imagen más representativa de la sociedad inglesa que deseaba abandonar de una vez por todas un conservadurismo insultante. Con todo, es tremendamente dudoso que los Beatles y sus sucesores hubieran aparecido en el mundo de la música si no hubiera sido por la anterior presencia de Elvis Presley. "Mi máxima ambición en la vida fue ser tan grande como Elvis", llegó a decir John Lennon en una ocasión.

Algo similar se podría señalar en relación con los Stones. Ellos no inventaron nada, sino que se erigieron en representantes de la enorme aceptación que tuvo la juventud inglesa ante la música americana centrada en el rock y el rhythm'n'blues. Su capacidad y creatividad los consolidó como la banda más brillante (todos los superlativos pueden relativizarse) del rock británico, pero, de la misma manera, se hace difícil pensar que los Stones habrían existido si no hubiera aparecido el rock'n'roll en Estados Unidos.

El caso de Miles Davis es radicalmente diferente. Si bien sus aportaciones artísticas han marcado inexorablemente el último tercio de siglo, es evidente que su repercusión popular no ha llegado, en modo alguno, a lo que alcanzaron contemporáneos suyos. Miles es de los artistas que será más reconocido con el tiempo, según vayan pasando años y años, cuando las fronteras entre el jazz y el rock desaparezcan por completo asimilados ambos géneros dentro de la música popular universal.

Mirando objetivamente los datos, siempre fríos, considerar a Elvis como el "artista del siglo" no es una tontería sin base. En sus canciones se produjo la fusión más enriquecedora que ha generado la música de estos últimos cien años: la de la música blanca y la de la raíz negra, lo que fue explicado por James Brown en la frase "él enseñó a la América blanca a deprimirse" refiriéndose a lo que suponía en ese momento para los padres blancos que sus hijos compraran y bailaran música eminentemente negra. Puede que quisquillosos historiadores encuentren precursores anteriores a Elvis en este terreno, pero está fuera de toda duda que fue él quien popularizó esa fusión y quien la convirtió en punto de arranque para la música de la segunda mitad del siglo. Habrá también quien piense que, si no hubiera existido Elvis, gente como Chuck Berry o Jerry Lee Lewis hubieran conseguido lo mismo, pero lo cierto es que no fue así porque el chico de Tupelo llegó en el momento adecuado al lugar adecuado.

Elvis tenía, además, algo de lo que carecían sus contemporáneos: una voz prodigiosa que le permitía interpretar con una solidez inimitable cualquier género musical en el que se inmiscuyese. Joe Cocker le llegó a definir como "el cantante de blues más grande del mundo", pero eso es sólo una apreciación mínima. Elvis cantó country de raíz, ganó Grammies con álbumes de gospel, fue un crooner de primera línea y aquél que, dentro del rock'n'roll, fundó las bases del estilo. A lo largo de su carrera versioneó numerosas composiciones de otros artistas y la mayoría de ellos reconocieron (¡hasta el propio Dylan!) que sus versiones enriquecían los originales. Siempre se encontró apoyado por músicos de primera línea y los mejores escritores de Estados Unidos luchaban porque

El Rey pusiera voz a una de sus canciones.

Elvis fue también un revolucionario dentro del espectáculo musical. Previamente a su existencia, los conciertos se entendían como una sucesión de números sueltos en los que los artistas presentaban sus canciones de moda, aquéllas que sonaban por la radio y eran consideradas hits. En el lado más serio de la música, los artistas de jazz tocaban en pequeños clubs o abordaban los teatros con amplias orquestas mientras que los o las vocalistas se presentaban al público como parte de un todo sin ningún tipo de movilidad. En aquellos momentos, la aparición de Elvis fue un ciclón imparable: era todo un huracán en directo, aparecía con ropas increíbles (primero sus trajes de cuero y más tarde sus modelos blancos llenos de lentejuelas) y sus espectáculos empezaban a incluir números visuales que iban desde los solos instrumentales de sus músicos hasta elementos de luminotécnica que dejaban asombrados a los espectadores.

Lógicamente, con ese carisma y esa capacidad, la industria lo ensalzó de una manera nunca vista hasta entonces. Sus películas se proyectaban en todo el mundo y su presencia causaba el mismo impacto en todas las culturas. Su imagen se convirtió en un cliché que numerosísimos actores y músicos imitaron hasta la saciedad sin necesidad de hablar de los adolescentes que, continuamente, reflejaban en sus actos y en sus dichos todo lo que veían cercano a Elvis.

Este hombre ha conseguido desde 1954, momento en el que debutó con "That's all right ma", más discos de oro que nadie en el mercado americano. En total, ciento cuarenta y dos certificaciones, las cuales quedan a años luz de las sesenta y tres que acreditan los Beatles o de las cuarenta y nueve que tienen Barbra Streisand y Elton John. Sus canciones siguen siendo recordadas continuamente (Dylan, por ejemplo, versioneó el "Can't help falling in love" en su última gira) y sus discos son reeditados con suficiente asiduidad como para que no falten nunca en las tiendas. Sus películas se pasan en todas las televisiones del mundo (la TNT norteamericana ha realizado este año un ciclo con su obra íntegra) y su imagen sigue siendo un icono musical que no admite discusión.

El reconocimiento a Elvis no llega solamente por parte del público. Recientemente, y con motivo de la ya citada elección, se ha puesto a la venta una caja con tres compactos en los que se hace un repaso a la carrera de este artista. Dentro de los tres librillos que ilustran con precisión la obra de Elvis aparecen un montón de citas de artistas que definen en pocas palabras lo que supuso para ellos la figura de este hombre. Desde Jim Morrison a Jerry Lee Lewis, desde Chuck Berry hasta Janis Joplin, desde Little Richard hasta Bruce Springsteen, desde Leonard Bernstein hasta Dylan o Bowie… todos reconocen su deuda con él: la música actual hubiera sido bien diferente si no hubiera existido Elvis.

Eso también se puede apreciar en la explicación que se realiza en estos libretos sobre la forma en que fueron grabadas o creadas cada una de las setenta y cinco canciones que se incluyen en esta caja, titulada, lógicamente, "Artist of the century". Elvis también fue un adelantado en el estudio de grabación y eso permitió que sus canciones tuvieran la riqueza y nivel que se podía exigir a una superestrella como él.

La caja en cuestión es una verdadera monada. Cada uno de sus tres CDs pasa revista a una década en la historia del artista: los cincuenta, los sesenta y los setenta. Gracias a ello, además de realizarse una extraordinaria selección (obtenida con las votaciones de críticos y fans), se ha conseguido una recopilación en la que la trayectoria de Elvis puede seguirse paso a paso con facilidad. El packaging de la obra está cuidadísimo y se presenta como edición de lujo que probablemente se justifique con un elevado precio.

Si bien han aparecido ya numerosísimas recopilaciones en torno a la obra de Elvis (RCA lanza una cada año dedicada a diferentes facetas: baladas, country, rock…), "Artist of the century" tiene un material y un acabado que hacen muy difícil lanzar más después de ésta. Para los fans de

El Rey será un verdadero regalo, mientras que, para cualquier aficionado a la música, la recopilación recoge una parte imprescindible de la música de este siglo que debería estar en cada casa si es que aún no lo está.

Puede que, a cuenta de este invento, otros países se animen a elegir a su "artista del siglo" y que ello traiga consigo recuerdos y ediciones del mismo calibre que "Artist of the century". De momento, es comprensible (y compartible) que Elvis se lleve el título por derecho propio. Cualquier amante de la música no puede tener sino agradecimientos para este hombre.

E.P.

Elvis Presley. "Artist of the century". RCA

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