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Cesaria Evora regresó a España para presentar "Café Atlántico". Junio del 99 Cizé, con Cabo Verde en el corazón Se dio a conocer al mundo con "Miss perfumado", un álbum grabado en Francia que descubrió al público masivo a esta caboverdiana. Con el tiempo ha llegado a ser comparada con Billie Holiday y con Maria Callas gracias a su calidad interpretativa. Ahora presenta su nuevo álbum en España con una gira de presentación que ha contado sus actuaciones por llenazos. Como siempre. "Ay, chico. A mí esto de los viajes sí que me cansa. Voy de hotel en hotel y ni siquiera tengo una tabla de planchar la ropa. Ya les he dicho a los representantes que la próxima vez se fijen menos en las estrellas que ponen los hoteles en la puerta y que se preocupen más de que pueda planchar mi ropa. Mi ropa no la plancha nadie más que yo". Está sentada en la cafetería del hotel que la hospeda en Madrid y parece realmente cansada. Cuando la comunican que se han suspendido dos de las entrevistas previstas para el día apenas se inmuta: dos más o dos menos no son gran cosa en el enorme plan de marketing que Cesaria Evora tiene que asumir desde que se convirtió en una figura internacional. Ella lo lleva con paciencia, pero con demasiada frecuencia deja ver que lo suyo no es esto, que como más cómoda estaría sería con su familia, en su casa, paseando por las playas de Cabo Verde y escuchando a sus adorados Aznavour y Julio Iglesias. Unos dicen que tiene cincuenta y seis años y otros colocan su edad en los cincuenta y cuatro, pero eso indica poco. La vida de esta mujer es de ésas en las que el tiempo se va cobrando su deuda. Hoy en día se puede contemplar a mujeres de cincuenta años que parecen pimpollos, pero eso se debe, evidentemente, a que no han tenido ni la infancia ni la juventud de Cesaria. En una ocasión leí que, dado que el reconocimiento le llegó tarde, ahora tiene que asumir la fatiga propia de la juventud, pero lo cierto es que en su juventud tuvo casi más fatiga que ahora. "No me canso de cantar; de eso nunca me canso "--dice--", pero lo de los viajes, las entrevistas, de aquí para allá todo el tiempo eso sí cansa. Hay veces en las que te dan ganas de dejarlo todo, de decir 'hasta aquí he llegado, no puedo más', pero, mírame, sigo, sigo. En cuanto se me pasa vuelvo a cantar". La situación es evidente según empezamos la entrevista. Me intereso por confirmar todos esos datos pintorescos que tiene su biografía, esos elementos que han convertido a Cesaria en un personaje atractivo para cualquier medio, y ella, cansada ya de contar su vida una y otra vez, contesta como si se hubiera levantado de la siesta. Según avanza la conversación va creciendo su locuacidad y su ánimo, su talante más conversador y sus formas de persona mayor que crean una corriente cariñosa en la comunicación "Si yo tuviera tu pelo, tan largo "--sonríe mientras me coge el cabello--", me compraría un descapotable para que el viento lo hiciera volar". Cesaria está en España para realizar su enésima gira. La excusa, si es que fuera necesaria, es presentar al público el material de "Café Atlántico", el álbum que hace el número once en su discografía. En él, la caboverdiana se acerca a la música cubana y brasileña más que lo haya hecho nunca. Algunos de los cortes de este nuevo trabajo han sido grabados en La Habana y cuentan con la participación de músicos cubanos. "Fue idea de Angelo Spencer y José Da Silva, mis productores. Pensaron que era algo propicio para mí, me lo comentaron y me pareció bien. Yo me fío mucho de ellos y también tengo una manera de ver si las cosas van a salir bien o no", comenta. Esta faceta de "vidente" no aparecía en mis notas y me da pie a preguntarla por alguna de las ocasiones en las que vio que la cosa iba a salir mal: "Aún no lo he visto y, de momento, nada me ha salido mal. Todavía espero", contesta. Para Cesaria, la experiencia en Cuba ha sido interesante, pero no excitante. Nada parece excitar ya a esta mujer que demuestra, una y otra vez, la pasión por su tierra más que por cualquier otra parte del mundo. "Cuba es como Cabo Verde "--dice--" y nos gusta la misma música. Sentimos muy directamente lo latino y lo brasileño". Probablemente, la música de Cabo Verde no sería conocida en el mundo si no fuera por Cesaria. Ella se ha convertido, sin quererlo, en la mejor embajadora de su país, un archipiélago ubicado en el Atlántico frente a las cosas de Senegal. Ahora, prácticamente cualquier aficionado a la música sabe de Mindelo, la población costera de la isla de Sao Vicente, una de las diez que forman el país y que vio nacer a esta mujer hace ya mucho tiempo. En aquella época, cantar en Cabo Verde era una profesión como cualquier otra. Pero para Cesaria no. Ella comenzó a la edad de dieciséis años de la mano de un guitarrista. Iba junto a él, de local en local, de café en café, ofreciendo sus canciones y sus mornas, el ritmo tradicional caboverdiano que destila una melodía propia de la nostalgia y de la tristeza. "Al principio era como una broma; por ahí me llegó la afición. Ahora, ya ves ", recuerda. En ocasiones cantaba por cacahuetes, por alguna propina o, simplemente, por una invitación. "Yo nunca canté para beber, como han dicho algunos. Lo que pasa es que el carácter de los caboverdianos es muy social y era una cosa muy normal que el dueño del café o alguno de los clientes nos invitara a una copa mientras cantábamos. Había veces que nos pagaban y otras sólo obteníamos las propinas que nos daban quienes nos escuchaban". Cesaria formaba parte de una familia de siete hermanos. Su padre, violinista, murió pronto, pero su madre era suficientemente buena cocinera para que no la faltara trabajo y así poder sacar adelante a la familia. La tradición musical en la casa no era nueva. El tío de Cesaria era uno de los mejores compositores caboverdianos que se recuerdan. Se llamaba Xavier Francisco da Cruz, pero todo el mundo le llamaba B. Leza. Este apelativo era un tanto cruel, ya que se lo pusieron por su fealdad y por el hecho de ser minusválido: "B. Leza" no es otra cosa que "beleza", o "belleza" en portugués, la lengua oficial de Cabo Verde. Angelo Spencer, que escucha nuestra charla, no deja de sonreír. Según Cesaria, siempre se burla de ella por no saber hablar portugués después de tanto tiempo. Ella se comunica en criollo, un dialecto caboverdiano que ni siquiera tiene forma escrita. Es en este idioma en el que Cesaria comenzó a escuchar mornas cuando era una cría. Hay quien ha definido la morna como una mezcla de fado bañado por las olas tropicales. "Es más una forma de expresar "--dice ella--". La morna habla de amor, de emigración, un poco de política, del mar, de Cabo Verde Es una música muy antigua". Las noches de Mindelo, cuando Cesaria empezó a cantar, estaban llenas de mornas, de baladas, de valses, de contradanzas y de coladeras, música que se fundía en las calurosas noches del país y que animaba el ambiente de la ciudad portuaria en la que confluía numerosa gente que viene y va. Cesaria apareció alguna vez en la radio local y su figura se fue haciendo popular, aunque se convirtió en imprescindible cuando Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975. El país tuvo que empezar a vivir de sí mismo y la vida se hizo difícil. Todos los músicos del país emigraron buscando otros horizontes y, aunque Cesaria se quedó, dejó de cantar. "A mí me gusta mi tierra, demasiado como para dejarla e irme. En esa época "--recuerda--" yo estaba un poco harta de todo y necesitaba un cambio radical. Por eso dejé de cantar y me dediqué sólo a mi casa. Ya tenía críos y, por tanto, el trabajo no faltaba. Siempre había algo que lavar o coser". La emigración que llegó tras la independencia trajo consigo la aparición de numerosas colonias de caboverdianos en Lisboa, París, Amsterdam o lugares tan lejanos como Boston y Nueva York. En 1985 una Asociación de Mujeres de la colonia de Lisboa llamó a Cesaria para que grabara su primer disco, una obra de tirada muy limitada que apenas llegó a más gente que a los emigrados a Portugal. La experiencia, sin embargo, hizo que la cantante no viera con malos ojos el hecho de viajar. Así, dos años después volvió a Portugal y obtuvo un contrato para cantar en un restaurante propiedad de José Da Silva, un empresario afincado en Francia que, entre otras cosas, era productor discográfico. "Un día apareció por allí, de vacaciones. Había oído hablar de mí y quería conocerme. Me propuso ir a París a grabar un disco y me convenció", señala Cesaria. Así fue como esta caboverdiana aterrizó en la ciudad de la luz. Sus primeras grabaciones ("La diva aux pieds nus" en 1988 y "Distinto di belita" en 1990) la fueron haciendo una reputación entre las colonias caboverdianas. "Cantaba en cafés, en salas y hasta en casas particulares, pero siempre para gente que había emigrado de Cabo Verde. Cuando hicimos 'Mar azul' empezó a llegar el éxito. Era como un juego de cartas. Con ese disco sabía que tenía una buena mano". "Mar azul", publicado en 1991, supuso el salto de Cesaria a los grandes medios de comunicación, su aparición en la radio y su foto en los periódicos. En muy poco tiempo se encontró cantando en teatros, con gente entregada que ya no era solamente caboverdiana. Con todo, aún era poco. Al año siguiente todo explotó con "Miss perfumado". De la noche a la mañana, todo el mundo empezó a hablar del "blues de Cabo Verde", de esa melancólica lindeza que era la morna. Cesaria empezó a ser comparada con intérpretes de la talla de Billie Holiday, agotaba las entradas para sus conciertos con meses de antelación, vendió más de doscientas mil copias del disco en Francia e inició su carrera internacional. Su vuelta a Portugal, esta vez en el Teatro Sao Luis, se vio adornada con la presencia de la policía, la cual tenía que velar por la seguridad de la multitud de personas que deseaban asistir al concierto. Se consagró en el Olympia parisino y se vio envuelta en una gira mundial que la llevó de Canadá a Japón dando la vuelta al globo. "La única diferencia que había entre eso y lo anterior es que en el público había más gente", dice ella con normalidad. Sin embargo, la situación no tenía nada de normal. Esta caboverdiana se convirtió en un imán para el público. Todo el mundo quería conocer su historia y la morna empezó a ser tema común entre los artículos de los críticos discográficos. Cesaria se encontró en las listas de éxitos y en los programas televisivos al lado de estrellas del firmamento popero y rockero que la declaraban su admiración. "De todas las estrellas que hay en el cielo, yo soy la más pequeñita y la que ha llegado más tarde", comenta con modestia olvidando que Madonna, David Byrne o Branford Marsalis, entre otros, se pegaban de tortas por asistir a su debut en el neoyorquino Bottom Line. Su éxito discográfico fue tal que la multinacional BMG compró sus grabaciones y la hizo la estrella de su sello Lusafrica. Lo primero que hizo la compañía fue lanzar "Miss perfumado" a nivel mundial y publicar, dos años después "Sodade. Les plues belles mornas de Cesaria", una recopilación con el material de sus primeros álbumes. La figura de Cesaria caía bien a todo el mundo. Su edad o su físico no podían sino hacerla más pintoresca cuando se la escuchaba. Se destacaba de ella su gusto por la bebida o el tabaco, algo que a ella siempre le llamó especialmente la atención. "Nunca lo entendí "--comenta--". Es como si las mujeres europeas no bebieran o no fumaran, como si ninguna mujer lo hiciera. En Cabo Verde es sumamente normal, muchísimas mujeres tienen ese hábito.". En numerosas ocasiones, la prensa relataba sus excesos con más espacio que el que dedicaban a su carrera musical. "Nunca me importó lo que la gente decía y, al fin y al cabo, a mí me gustaba fumar y beber; así que ", dice mientras hace un gesto de descuido. Desde entonces, su carrera y su figura no han hecho sino engrandecerse. "Cesaria" (95), "Cabo Verde" (97) y un recopilatorio editado el año pasado completan su obra discográfica junto con un álbum grabado en directo en el Olympia que no fue comercializado en España. Todos sus discos han conservado un nivel de ventas asombroso para una cantante de su estilo, pero hay que reconocer que todos han mantenido un nivel excelente, apoyados en una producción cada vez más cuidada y en una esmerada selección de repertorio. En directo, sus giras han continuado saldándose siempre con clamorosos éxitos de público y su figura se ha hecho tan popular que un crítico francés llegó, incluso, a catalogarla como una nueva Maria Callas. "A mí no me gusta que me comparen con nadie. Prefiero que se diga cualquier otra cosa. Claro que admiro a Billie Holiday y a Maria Callas, pero nadie es igual a nadie y yo tampoco", señala al mismo tiempo que reconoce su pasión por Amalia Rodríguez ("en Cabo Verde la escucho todo el tiempo"), Aznavour, Dulce Pontes, Marisa Montes, Caetano Veloso o Julio Iglesias ("soy una gran fan suya y su disco 'Tango' me parece maravilloso"). Siempre sale al escenario con los pies descalzos en un acto que supone un continuo homenaje a su tierra: "En Cabo Verde siempre andamos con los pies descalzos. Allí el suelo está caliente, no como aquí, que me tengo que poner sandalias", señala. Reconoce que su nueva situación, eternamente nómada, ya apenas le permite ir de compras en las ciudades que visita ("¡Con lo que a mí me gusta la ropa bonita!") y guarda una deuda de gratitud con el público español: "Siempre he sido muy bien acogida aquí y tengo una gran impresión de los españoles". Por lo demás, Cizé, como es conocida por sus allegados, sigue manteniendo sus hábitos de persona sencilla y entrañable. Continúa añorando una tabla de planchar en la habitación del hotel y adora el país en el que nació. "Cuando tengo mucha nostalgia llamo por teléfono a la familia y me siento muy reconfortada. Siempre que estoy fuera canto a Cabo Verde: siempre lo he hecho y siempre lo haré. Sigo viviendo allí y sé que, cuando muera, moriré allí. Es mi tierra". E.P. Cesaria Evora. "Café Atlántico". Lusafrica 74321654012
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