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Barenaked Ladies ya han conquistado el territorio estadounidense. Febrero del 99 La gira interminable Cuatro millones de copias vendidas siempre avalan a un disco, pero no necesariamente a una banda. Estos canadienses llevan en la carretera desde 1988 y, con sudor, sudor y más sudor, han conseguido meterse entre los grandes. "Supongo que queríamos romper y dominar, pero la verdad es que nunca pensamos que fuéramos a tener el éxito que tenemos ahora. Lo primero que se te ocurre cuando empiezas a tocar es que quieres divertirte. Nosotros acabábamos de empezar la High School y necesitábamos diversión. Al principio era sólo por pasar un rato divertido, pero poco a poco nos fuimos introduciendo en el tema y llegó un momento en el que me dije: 'Espera un minuto; si a ti lo que te gusta es la música. Eres músico y quieres seguir en esto, ser un profesional, dedicar tu vida a lo que haces ahora '. Así te haces consciente de lo que quieres hacer". Sí. Algunos se hacen conscientes de que quieren ganarse la vida con esto de la música de la manera más tonta. Una vez escuché a un músico decir que se decidió a dejar todo lo demás después de escuchar un anuncio de detergente (¿?). Eso le sirvió para ponerse a tocar por garitos y terminó haciendo algunos buenos discos que aún perduran. El caso de Barenaked Ladies no fue tan curioso: es el típico grupo que empieza por diversión y que ve que la bola va creciendo, que cada vez más gente va a ver sus shows y que cada disco que hacen tiene más repercusión. Sobre ello quería hablar con Ed Robertson, guitarrista y cantante de una de las bandas protagonistas de la escena norteamericana durante el último año. "Stunt", su último trabajo, ha vendido más de cuatro millones de copias en el mercado estadounidense y, si bien eso no quiere decir demasiado para el público de aquí, sí que ha puesto las pilas a su compañía discográfica, la cual se pregunta, como suele hacerlo siempre, por qué este grupo no triunfa en Europa como lo hace al otro lado del océano. El caso es que "Stunt" ha sido relanzado en Europa como uno de los objetivos más fuertes de la Warner en el primer trimestre del 99 y la banda realizará próximamente una gira europea para convencernos a todos de que, aunque muchos estadounidenses están completamente locos, no son, precisamente, los cuatro millones de individuos que han comprado la última obra de los BNL. Ed está al otro lado del teléfono y, por lo que me cuenta, está pasando un frío de impresión. En España siempre tenemos la idea de que el invierno es muy crudo cuando nieva, pero eso debe de ser de lo más normal en Canadá en el mes de enero. Los Barenaked Ladies son canadienses. De Scarborough en concreto, una localidad cercana a Toronto que yo solamente conocía por la canción que en tiempos popularizaron Simon & Garfunkel, aquella de la feria en la que podías comprar de todo en el tono más bucólico y campestre que te imagines. "Era un momento verdaderamente genial. Las bandas se apoyaban unas a otras y la escena musical tenía una promoción real. Todos los grupos podían tocar en directo y se interrelacionaban entre sí, conociéndose y ayudándose. Era un sitio realmente genial para estar", me comenta sobre la época en la que empezaron. El y Steve Page, el vocalista de la banda, se conocían del instituto y, entre otras cosas, les gustaba dar guitarrazos a diestro y siniestro para reconstruir canciones de los Beach Boys o de los Proclaimers. En poco tiempo contactaron con Tyler Stewart, el batería del grupo, y con los hermanos Jim y Andy Creegan. El primero sería el bajista mientras que el segundo aportaría sus congas para el primer proyecto sonoro de lo que serían los Barenaked Ladies. "Todos veníamos de otros grupos, pero eran grupos principiantes "--comenta Ed--". Sobrevivíamos". Cuando estás hablando con él durante un rato te da un poco la impresión de estar hablando con el típico trabajador del rock que tanto abunda ahora. Las palabras "trabajo" y "gira" aparecen continuamente en su vocabulario y hay veces en las que le tienes que decir eso de "aparte de trabajar y hacer giras, ¿qué me cuentas?". Es como cuando le pregunto por sus primeros bolos, ésos que les permitieron llegar a grabar un EP de cinco canciones en una compañía independiente. "Para llegar al éxito, si llegas, tienes que hacer un montón de giras y ésta es una banda de ese tipo, a la vieja usanza, de las que hace una gira tras otra. Ahora es muy excitante llegar a paises como España, Alemania, Japón o Australia, pero hasta que llegas a eso eres un perfecto desconocido salido de la cantera y tienes que tocar en un montón de sitios. Es como cuando hicimos nuestra primera gira por Inglaterra. Ahora es realmente agradable volver por allí; es muy distinto". El citado EP tuvo la suficiente repercusión en el mercado canadiense (ochenta y nueve mil copias vendidas) como para que una compañía grande (Sire, subsidiaria de Reprise) les ofreciera un contrato. El tiro fue acertado, ya que "Gordon", su primer disco de larga duración, llegó hasta el medio millón de copias en su país y les permitió ser los teloneros de gente como U2 y Michael Jackson cuando ambos tocaron en el territorio canadiense. "Lo que hacíamos en el 92 yo lo llamaría buena, muy buena música "--dice Ed mientras ríe de manera moderada--". Eramos una banda de pop, pero ahora han pasado los años, hemos crecido y hemos cambiado aunque sigamos sonando a Barenaked Ladies. No tendría mucho sentido si no nos pareciéramos en nada". Le pregunto por las influencias que tenían en ese tiempo y me quedo asombrada: me cita a los Beach Boys y a Johnny Cash. "Tenemos unos intereses muy variados, muchas clases de música. Creo que eso ha sido bueno para la banda, ya que nuestro sonido es tan ecléctico por eso. Nos funciona porque tocar siempre lo mismo sería un poco aburrido. Me gusta cambiar. Yo toco la guitarra y lo que me gusta es tocar. No hacer una cosa determinada sino tocar, ya sabes. Disfruto con ello". Uno de los hits de "Gordon" fue "Be me Yoko Ono", una canción que se refería a la historia de amor entre John Lennon y Yoko que enterneció al mundo del pop en los años setenta. Gracias a esa canción, Barenaked Ladies entró en todas las listas habidas y por haber en el territorio canadiense. Eso, aparte de más dinero, supuso más trabajo al grupo; y como éstos son de los trabajadores "Fueron momentos muy duros. Llevábamos años en verdadera progresión y había que esforzarse y luchar para que nos prestaran atención", comenta Ed refiriéndose a lo que supone la labor de promoción, eso de asistir a actos, firmar discos o contestar entrevistas como ésta. Ahora lo lleva mucho mejor, pero, por lo que me cuenta, al principio era un verdadero suplicio, algo "psicológicamente difícil". El primer paso estaba dado. El siguiente, como suele suceder en América del Norte, era el salto a Estados Unidos. "Los dos países están juntos y somos muy similares. Tanto un mercado como otro son muy difíciles y en ambos sitios hay que actuar mucho hasta que la gente se fija en ti. Lo que sí es diferente es el mecanismo por el que tú puedes conseguir un éxito en Canadá o conseguirlo en Estados Unidos". Con el álbum "Maybe you should drive" y el posterior EP "Shoe box" el grupo siguió consolidándose en Canadá y fue abriéndose camino poco a poco en el circuito de directo de los USA. El hit en este país vino de la mano de "The old apartment", uno de los singles extraídos de "Born on a pirate ship", su tercer álbum. Ed comenta que "no fue necesariamente la canción lo que nos llevó al éxito, sino, probablemente, el tipo de trabajo que desarrollamos en directo. 'The old apartment' puede considerarse el signo del éxito, pero no el camino". Probablemente tiene razón, ya que hicieron una buena colección de conciertos, pero al guitarrista se le olvida comentar que su compañía realizó nueve campañas de radio diferentes hasta que el single entró en listas. Fuera como fuera, tanto los Barenaked Ladies como el público estadounidense estaban preparados para su primera comunión. Los primeros ya sabían cómo funcionaba la gente de los States y los segundos se empezaban a acostumbrar a las simpáticas cancioncillas de los BNL, un tipo de música que tarda poco en quedarse en tu cabeza. Sus estribillos son pegadizos, su instrumentación arregladita y su sonido de lo más americano. A finales del 96 el grupo tomó la decisión de recoger su material más popular y mostrarlo en un álbum en vivo. "Sólo teníamos tres álbumes antes, sí, pero también llevábamos ocho años tocando delante de la gente. Estábamos acostumbrados a tocar en directo y pensamos que grabar un concierto sería divertido para el público y que podrían entendernos mejor". Así nació "Rock spectacle", un disco recogido en vivo en Chicago y en Montreal en las actuaciones que durante ese año realizaron los Barenaked Ladies en esas ciudades. El disco funcionó a las mil maravillas, presentó al grupo en toda su intensidad y consiguió convertirse en una de las estrellas televisivas de los canales estadounidenses. Daba lo mismo el show que quisieras ver, ya que en todos aparecían los BNL con su nueva versión de "Brian Wilson". "Fue una oportunidad "--me comenta Ed--" para que el público pudiera hacerse una idea de la energía que desplegamos en directo". Y de ahí nos vamos directamente a "Stunt", el disco que tiene ahora ocupados a Ed y sus compañeros, entre los que, por cierto, ha habido cambios: Andy se marchó y fue sustituido por Kevin Hearn, un hombre que igual toca los teclados que la guitarra, se cuelga un acordeón de vez en cuando y es capaz de cantar. "Kev es un loco del sampler, un teclista, por lo que ha tenido gran influencia sobre nosotros y sobre el disco. Esta era su primera oportunidad de dejar huella en un álbum nuestro y no podemos estar más encantados de cómo ha salido". El disco fue grabado en Austin y mezclado en Nashville, aunque todo el trabajo de preproducción se realizó en Toronto. "Fue un buen momento para la banda, un buen proceso. Después de años de giras era una satisfacción meterse en el estudio. Nos sentíamos realmente bien, frescos, contentos". "Stunt" ha significado el cielo para los Barenaked Ladies, dado que les ha consolidado como una banda que aún puede crecer y que, lejos de apagarse, se ha disparado entre la gente como una de las grandes propuestas del pop para los próximos años. Las canciones de "Stunt" son algo más comerciales que las de sus discos anteriores, pero ello es únicamente debido al trabajo de grabación realizado. En realidad, es éste el primer álbum que graban con todos los medios con los que ahora pueden trabajar. Ed insiste, dichoso él, en que todo se debe a las giras y al trabajo, pero lo cierto es que aquí tienes un montón de singles que, bien administrados, pueden calar en la gente como el cuchillo caliente en la mantequilla. Todo es cuestión de que el público lo escuche y, después del éxito de "Rock spectacle", los norteamericanos estaban dispuestos a escuchar. Conclusión: cuatro millones de copias vendidas y otra oferta canadiense para conquistar el mundo. Y ya van "No creo que sea una coincidencia que tantos artistas canadienses estén sonando ahora en todo el mundo. Se trata simplemente de colocarte en las listas norteamericanas. Creo "(ríe)" que, si los medios nos apoyan, todavía lo podemos hacer mejor", me dice mientras comentamos el exitazo de gente como Alanis Morissette. Sin duda, ya existe una nueva generación de canadienses dispuestos a hacer olvidar a los Leonard Cohen y Neil Young que tanta gloria dieron a ese país. La pregunta del millón es qué ocurre con Europa. Mucho éxito en Canadá, mucho en Estados Unidos pero aquí son unos perfectos desconocidos. De hecho, empiezo a dudar de si Ed sabe que soy española. Le pregunto si se van a pasar por aquí y me comenta que sí, aunque no tiene aún las fechas concertadas. Le oigo estornudar y le comento que se venga mejor en verano, por lo del tiempo. Por eso, y por saber aprovechar un café. Me cuenta que lleva todo el día a base de café caliente y, conociendo el potingue que toman por allí, me imagino los problemas intestinales que tendrá el pobre dos horas más tarde. Con todo, España, en esto, no es diferente. Me interesa saber lo que los Barenaked Ladies conocen de la música europea y la respuesta es concluyente: "Bueno. Por aquí no se escucha mucha: sólo pop y dance; y eso, particularmente, no me interesa mucho. A mí me gusta más el country y el hip-hop". ¡Ah! Ya queda explicado lo de Johnny Cash que me tenía despistada. Un par de horas después de hablar con Ed me vuelvo a poner "Stunt". Tengo que admitir que, con el tiempo, las canciones me van entrando. No sé si conquistando porque, en el fondo, si de algo peca este disco para el público español es que su música es plenamente norteamericana. Ya sabes: esos ecos campestres y acústicos que tanto gustan a los de allí y que aquí parecen un muro infranqueable para tantos y tantos grupos fabulosos que no han cuajado en nuestro país. "Me llevó algún tiempo acostumbrarme a él "--comentaba Steve Page en la nota de promoción--", pero ahora me encanta. Es nuestro disco consistentemente mejor. Creo que tiene la menor cantidad de lo que yo llamo 'canciones directas rápidas'. De hecho, creo que no tiene ninguna". Coincido. Si alguien está buscando algo explosivo, bestial y guitarrero éste no es su disco, pero tampoco conviene equivocarse. "Stunt" no es una babosada popera de grado tres. Simplemente, ofrece canciones sencillas, con una amalgama de estilos y con una virtud enorme: son directas, te llegan y hacen que con las escuchas se te conviertan tan habituales como la música del telediario. Es el dilema existencial de quien hace música, aquello de "hacer cosas bonitas que gusten a la gente". Los Barenaked Ladies lo hacen. Eso está claro. Ana Felipe Barenaked Ladies. "Stunt". Reprise 936246963
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