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Stereolab+ Luna + Gorky's Zygotic Mynci + Scott 4 La Riviera. 7 de octubre de 1999 La maratón programada para la noche de este jueves quedó un poco devaluada ante la brevedad de las apariciones de todos los grupos, los cuales midieron sus actuaciones al milímetro debido a que la licencia de la sala no permite celebrar conciertos pasadas las doce de la noche. El precio (2.700 pesetas la entrada anticipada) podía llevar a la creencia de que se iba a colgar el cartel de "No hay billetes" ante el atractivo y ecléctico cartel que se proponía y lo ajustado del precio. Pero no fue así. A las ocho de la tarde, cuando los británicos Scott 4 saltaron al escenario, no habría más de cien personas en todo el local. Esto, seguramente, fue debido al horario de inicio, que impidió a mucha gente salir a tiempo de sus trabajos. El trío británico, ataviado con trajes y chancletas, realizó un breve set de veinticinco minutos en el que ofrecieron una especie de country psicodélico y alucinado que da forma a Works project LP, su último disco, y que gustó mucho a los pocos que tuvieron la fortuna de estar presentes. Los siguientes en aparecer encima del escenario fueron Gorky's Zygotic Mynci, uno de los grupos favoritos de la crítica especializada. Su breve media hora de actuación dejó entrever lo que son capaces de hacer en la actualidad. El quinteto galés se ha acercado con Spanish dance troupe, su último trabajo, a formas más convencionales de pop folky, con el violín muy presente en la mayoría de unos temas que agradaron a una sala que iba tomando consistencia por momentos. Luna fueron los terceros en subirse al escenario y, sin duda, ofrecieron lo mejor de la noche en los raquíticos cuarenta minutos de que dispusieron. El cuarteto de Boston dio un somero repaso a toda su historia, repleta de discos vibrantes como Luna park, Bewitched o Penthouse. Canciones como 23 minutes in Brussels o Chinatown sonaron pletóricas. Incluso se atrevieron con una versión del Indian summer de Beat Happening que ya habían grabado hace años en un antiguo EP. Stereolab eran los cabeza de cartel de la velada y, como tales, contaron con un público ganado de antemano. Desde los primeros acordes, el grupo, que presentaba su nuevo disco de interminable nombre, se mostró algo frío y falto de motivación. Los viejos temas de Emperor tomato ketchup y Dots & loops fueron los más aclamados durante la noche. Quizá los mejores momentos se produjeron cuando la intensidad subió de tono y las distorsiones llegaron a lo más alto recordando a los propios Sonic Youth. A la hora y cuarto de actuación el grupo paró súbitamente y, cuando parecía inminente la llegada de algún bis, el responsable de la sala miró su reloj y recordó que las carrozas se convierten en calabazas cuando dan las doce. Igor López
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