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Sexy Sadie + Electrobikinis

Arena. 28 de octubre de 1999

Noche de fiesta en la sala Arena. La independiente madrileña Subterfuge celebraba su décimo aniversario, algo de lo que no todos pueden presumir, y para la ocasión habían decidido organizar una pequeña gira con varios de sus grupos más representativos acompañados por las nuevas promesas del sello. En el caso de Madrid, las encargadas de abrir la velada eran las chicas de Electrobikinis. El grupo originario del País Vasco realizó una correcta actuación a pesar de que el público no conocía sus canciones y esperaba a la estrellas de la noche. Un poco intimidadas ante la cantidad de público, ya que se consiguió llenar la sala, Electrobikinis descargaron sus furiosas guitarras impregnadas de ciertos toques de distorsión que, por momentos, llegaron a aplacar las pegajosas melodías de sus canciones. La versión del Rock'n'roll girl de Paul Collins, que se incluye en su single de presentación bajo el sugerente título de Satan wears bra, fue uno de los temas más aplaudidos de su show.

Después de ellas, y para no perder las buenas costumbres, se proyectó un corto de cine gore marca de la casa. Tras limpiar convenientemente de sangre y casquería el escenario aparecieron en escena los mallorquines Sexy Sadie. El grupo tiene en Madrid una importante parroquia de seguidores, quienes esperaban con ansiedad su actuación, por lo que la mayoría del publico estaba ganado de antemano. Los isleños suenan cada vez mejor en directo, gracias a la incorporación a la banda de un segundo guitarrista, y su directo es mucho más accesible que antaño. Además, con la veteranía y el repertorio que les proporcionan sus cuatro discos en el mercado, Sexy Sadie puede permitirse el lujo de dejar fuera de sus actuaciones algunos de sus temas más emblemáticos para regalar al público nuevas creaciones. En este caso, la sorpresa de su actuación vino de la mano de una revisión casi irreconocible del Sunny afternoon, de los mismísimos Kinks, que redondeó una actuación donde la gente disfrutó a lo grande, obligando a salir al grupo a escena varias veces. Fantástica fiesta de décimo aniversario y sólo cabe desear, como dice la canción, que cumplan muchos más.

I.L.

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