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No Use for a Name + Snuff + Tilt + Mad Caddies + Consumed Amnesia. 8 de noviembre de 1999 Una maratoniana sesión de punk-hardcore es lo que tenía programado la sala Amnesia para la noche anterior a la festividad de la Almudena. El recital, que formaba parte de la gira europea del sello Fat Wreck, registró una magnífica entrada debido al ajustado precio (2.000 pesetas) que colocaron los organizadores, algo que seguramente agradecieron la mayoría de los asistentes, quienes rondaban los dieciocho años y cuya capacidad adquisitiva no se hubiera podido permitir un desembolso mucho mayor. A pesar de que el resultado final fuese bastante positivo, el público tuvo que soportar el infame sonido de la sala, lo cual, unido a la extraña distribución que tiene la misma, hacía que ver y escuchar a la vez a los grupos resultara apto sólo para los más aventurados. El concierto comenzó con una dosis de hardcore melódico de última generación a cargo de Consumed que sirvió para calentar los motores ante lo que se avecinaba. Los siguientes en saltar al escenario fueron Mad Caddies, que contaron con mucha más complicidad por parte del público. El grupo, formado por un gran número de componentes, se encontraba como sardinas en lata encima del pequeño escenario, algo que se acentuó cuando empezaron los primeros saltos desde la escena. Mad Caddies, que utilizan una sabrosa sección de vientos que adereza sus melodías punk-rockeras, demostraron en cuarenta minutos, y con canciones como la fantástica Monkeys, que su propuesta es totalmente accesible para una gran mayoría. Tras ellos aparecieron Tilt, que ofrecieron los mejores momentos de la noche. El cuarteto se mueve entre el hardcore más melódico y el punk, pero lo que llama la atención es la incomparable voz de su vocalista femenina, capaz de llegar a casi todos los registros. El grupo de Berkeley redondeó su gran recital con Libel, uno de sus temas más reconocidos, que fue coreado al unísono por toda la sala. Los siguientes en aparecer fueron Snuff, unos auténticos veteranos de estos sonidos y que no hacía demasiado tiempo que habían pasado por los escenarios madrileños. Con un buen puñado de discos a sus espaldas y con multitud de kilómetros en su furgoneta, el grupo parece haber entrado en un ligero declive. Su actuación careció de fuerza y sufrió numerosos parones, aunque la gente disfrutó del inconfundible sonido de unos clásicos. Y después de tres horas y media de festival aparecieron los chicos de No Use for a Name, que ejercían de cabezas de cartel. Más punk-rock melódico para el final de la noche que el público aprovechó para tomar al asalto el escenario, ya convertido en una auténtica rampa de lanzamiento. Los californianos realizaron una actuación bastante convincente a la que pusieron el broche de oro con una tremenda versión del Ace of spades de Motorhead, la cual supuso una óptima despedida para tan contundente festival. I.L.
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