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Narco Arena. 11 de noviembre de 1999 Talego pon pon es el segundo trabajo de unos animalitos sevillanos que se hacen llamar Narco. Esta noche efectuaban su presentación en los escenarios madrileños y el concierto resultó todo un éxito. La sala mostraba una buena entrada y el grupo exhibió sobre el escenario lo cafres que pueden llegar a ser. Un batería con pretensiones de reencarnarse en ametralladora y un bajista contundente ponen las pétreas bases sobre las que se asienta el combo andaluz. Los dos cantantes, con muelles en los pies y con una taladradora en la garganta, se encargaban de revolucionar la sala en cuanto el público asistente se mostraba menos saltarín. La guitarra aparecía algo camuflada ante tal muralla sónica y sólo resurgía en los solos (pocos y bien distribuidos). No sería mala idea introducir un segundo guitarrista en directo que contribuya a aportar más presencia. Para rematar el entramado, el grupo se completa con un DJ que planea sobre todos los temas además de contar con diferentes partes programadas que fueron soltadas en los momentos indicados. Narco dio un buen repaso a su último álbum alternándolo con los temas más conocidos de Satán vive, su primer disco. Canciones como Tu dios de madera o La cucaracha foguearon a los asistentes durante toda la actuación. Los sevillanos tuvieron que salir en repetidas ocasiones a escena ante la insistencia de un público que coreaba aquello de "puta policía" en referencia a uno de sus temas bandera que, como era previsible, cayó al final. En una de sus últimas canciones, dedicada a Manuel Chaves, "homenajearon" la figura del actual Presidente de la Junta de Andalucía regalándole una buena tanda de calificativos no demasiado favorables. El concierto tocó a su fin tras innumerables bises y desde los altavoces de la sala comenzaron a sonar los primeros acordes de la versión del Burning down the house que realiza Tom Jones en su último LP. Como era previsible, los seguidores más viscerales del grupo sevillano salieron despavoridos del local. A eso se le llama política de disuasión. I.L.
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