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Moustaki

Galileo Galilei.22 de septiembre de 1999

A estas alturas no se puede hablar de Moustaki como un artista emblemático, ni referente, ni políticamente colocado, ni nada de nada. A las puertas del año 2000, las canciones de Moustaki no son sino un recuerdo de tiempos pasados, muy pasados y, en estos momentos, el francés es un artista sin recursos cuyos discos apenas se venden y cuyo material más reciente es evitado conscientemente en sus conciertos habida cuenta de que el público, obviamente, pasa de él.

En tiempos de represión, Moustaki era uno de esos "artistas de culto" que se escuchaban en círculos progres porque las letras de sus canciones hablaban de libertad y de concienciación social. Hoy muchísimos artistas de su generación (españoles y extranjeros) han demostrado que han perdido el tren, que ya no se enteran de qué va el mundo y piensan que los enemigos de la libertad son los mismos que antes. La postura es comprensible: multitud de militantes de partidos políticos y hasta los líderes de los mismos siguen creyéndose que estamos en los setenta, continúan argumentando discursos del pasado y su conexión con la gente joven es prácticamente nula. No era extraño, por tanto, ver que el público que llenó el Galileo Galilei tenía una cierta edad, ropita de domingo y suficiente poder adquisitivo como para pagar una entrada que, a todas luces, era desproporcionada pero que venía justificada por el altísimo caché que Moustaki pide. Podrá ser muy izquierdista y muy solidario, pero este hombre tiene claro que quien le va a ver tiene que mantenerle en un cierto nivel de vida. ¿El concierto? Lo que se podía esperar. Una especie de liturgia en la que los fieles escuchaban con un silencio sepulcral roto únicamente por los más enterados que coreaban los estribillos conocidos. Moustaki, en su línea, apareció vestido completamente de blanco mostrando, a sus sesenta y cinco años, que sigue viviendo y pensando (?) como cuando el hombre pisó la Luna. Se acompañó solamente con su guitarra y presentó los temas unas veces en castellano y otras en francés. Ir a verle era casi una cuestión de militancia porque, por lo demás, bien poco aportó el concierto.

E.P.

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