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The Hellacopters + Jerry Spider Gang Arena. 24 de junio de 1999 Existía gran expectación por ver la puesta en escena de Grande rock, el tercer disco de los suecos Hellacopters, uno de los grupos punteros dentro de la avalancha de grupos nórdicos de punk rock que se viene produciendo desde hace unos años. Los suecos habían realizado unos impresionantes conciertos durante sus últimas visitas a nuestro país y prueba de ello fue su último recital durante el Festimad 98, donde se mostraron demoledores y húmedos, esto último gracias al impresionante chaparrón que cayó durante su actuación. Fue el concierto de despedida de Dregen, su anfetamínico guitarrista, que durante años compartió formación con Backyard Babies y que finalmente se decantó por dedicarse en exclusiva a estos últimos. A falta de lluvia, ya que el concierto que nos ocupa se realizaba en un local cubierto, parece ser que la sala tuvo la brillante idea de evocar aquel épico concierto mediante el expeditivo método de eliminar cualquier rastro de ventilación para empapar todas las camisetas según se traspasara el umbral de la puerta. Objetivo cumplido. Los franceses Jerry Spider Gang, que partían como teloneros, ofrecieron un breve pero suculento aperitivo. Apuntaron muy buenas maneras, pero su sonido fue excesivamente bajo para la intensidad que requiere este tipo de música. Tras media hora de espera aparecieron en el escenario los cinco miembros de Hellacopters. Comenzaron a lo grande, con temas como You are nothing, que hicieron levitar a las primeras filas. El grupo pierde algo de nervio con su nuevo guitarrista, pero es que la ausencia de Dregen es muy difícil de sustituir. Pese a ello, se emplearon a fondo dando un buen repaso a sus dos últimos discos: Payin' the dues y Grande rock. Pero quizá el momento culminante llegaría cuando realizaron una enorme versión del City slang de Sonic's Rendezvous Band, el grupo de Fred Smith (que fuera guitarrista de los míticos MC5). Esta canción calificada por Nicke, el cantante de Hellacopters, como la mejor de toda la historia, puso a la sala patas arriba. De aquí hasta el final hubo poco más. Un breve bis de tres canciones, que dio por terminada una intensa hora de concierto, dejó al público con más ganas de rock'n'roll. Igor López
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