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Gigolo Aunts Moby Dick. 5 de octubre de 1999 Parece que, poquito a poquito, Gigolo Aunts se va haciendo un huequecito en el corazón de muchos aficionados españoles. Sus dos noches en Moby Dick se contaron por llenos y lo mejor de ello fue que el público entró en la sala expectante y salió satisfecho. No es que estemos hablando de un éxito incipiente, ni siquiera de una banda que aporte demasiado al terreno musical, pero, con su última gira, el grupo está demostrando que ha cogido una seria presencia en los escenarios y que ya no es una banda principiante. Su carrera discográfica todavía es breve, pero el hecho de que su último disco (Minor chords and major themes) haya sido grabado en el sello de Adam Duritz, el vocalista de los Counting Crows, ha traído consigo que éste sea distribuido por una multinacional tan enorme como Universal, lo que favorecerá, sin duda, su distribución en el mercado. Duritz también asistió al primero de los conciertos de sus chicos. Estaba en Madrid promocionando su reciente The desert life y no dudó en conocer los peculiares horarios que nos gastamos en España para esto de las actuaciones. Al final del show, él, junto con Dan Vickrey, guitarrista también de Counting Crows, se hicieron una versión clásica con los miembros de Gigolo Aunts. Fue puro desparpajo y fiesta, pero señalaba los últimos compases de un concierto que fue de menos a más y que tuvo tanto tiempo de bises como de actuación en sí. Antes de que los bostonianos subieran al escenario, Jet Lag hizo los honores. Este cuarteto, que suele tocar bastante en Moby Dick, hizo lo que tenía que hacer y presentó un montón de canciones preciosas que me dejaron impresionado. Aún no les había visto, pero me parece que no será la última vez que tropiece con ellos. Un pop sólido que no duda en soliviantar las guitarras y que es expresado en base a melodías quedonas y a una presentación de lo más adecuadas. Cuando acabaron, lo primero que se me ocurrió es que Gigolo Aunts no mentían ni eran galantes en la entrevista que publicamos en el número de septiembre cuando decían que Jet Lag eran muy buenos. Esta banda parece estar preparada ya para algo más y será cuestión de seguirles la pista sin despistarse. Tras un ligero descansito que entró ya en el día siguiente, los Gigolo subieron a escena. Su show se basaba en cuarenta y cinco minutos en los que abundaba el material de su último álbum, se recordaba alguna canción de sus anteriores y, sorpresa, se presentaba una versión de La chica de ayer de Nacha Pop en versión inglesa. Al principio, el público se dividía entre los entregados que conocían todo el material y los curiosos (mayoría) que se habían acercado a la sala esperando consolidar la buena prensa que se han ganado los bostonianos. Poco a poco, con cada una de sus canciones, Gigolo Aunts iba haciendo a estos últimos cambiar de opinión, les involucró en los temas y les puso excitados sabiendo alternar su repertorio entre medios tiempos y temas tildados de rock con alguna que otra virguería en la guitarra. Jon Skibic, el cantante y frontman de la banda, no paró de agradecer a la gente su presencia, se congratuló infinidad de veces por lo bien que les ha recibido España y animó al personal a asistir al show del día siguiente. Si bien Skibic no paraba de hablar, lo cierto es que no se terminó haciendo pesado. Bromeaba, se sentía a gusto y agradecido y transmitía bastante bien de cara al público. La versión de La chica de ayer no fue, como podía preverse, uno de los puntos álgidos del concierto, ya que la gente pareció ciertamente despistada con eso de escucharla en inglés. Cuando habían pasado los cuarenta y cinco minutos, Skibic y los suyos abandonaron el escenario, pero fue sólo una de las cuatro veces que lo hicieron. En cada uno de sus bises mezclaron un tema nuevo con otro antiguo y tanto uno como otro fueron bien recogidos por el público. A esas alturas de concierto la gente ya se había embebido de su sonido y de esa dureza contenida que se rendía ante la melodía y el estribillo pero que era presentada con energía y sentido. Sus fechas en España (unas cuantas) servirán a Gigolo Aunts para seguir creciendo habida cuenta que tienen la virtud de la inmediatez y de lo sencillo. Ofrecen lo que tienen, lo ofrecen bien y se muestran mucho más directos en una sala que en un escenario grande. Me cuentan que su presencia en Benicassim no fue tan positiva, lo que hace pensar que es ante pequeñas audiencias donde el grupo, de momento, saca de sí lo mejor que tiene. E.P.
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