Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Enemigos

Moby Dick. 9 de febrero de 1999

Bien es cierto que era una fiesta de presentación y que eso, en muchos casos, supone un cierto descuido de formas y de actitud. Un descuido que, por otro lado, no supone que el músico o los músicos no presten la debida atención al evento, sino que se encuentran envueltos en una dinámica de promoción en la que su tiempo está más ocupado en cosas paralelas que en su trabajo más evidente. Las presentaciones también tienen algo especial: el hecho de que se ofrezca material nuevo que, en muchas ocasiones, no ha rodado en directo lo suficiente como para que a los músicos les salga su ejecución con naturalidad. Del mismo modo, hay que reconocerlo, supone que el público es más tolerante, aunque más frío. La mayoría del mismo está formado por prensa, amigos del grupo, gente de las compañías y fans que han conseguido una invitación y que son capaces de perdonar todo a la banda por verles en un ambiente recogido. Todas estas circunstancias se dieron en el concierto (miniconcierto) que Los Enemigos ofrecieron en el Moby Dick para presentar algunos temas de su recientemente estrenado Nada. La portada del disco dominando el escenario y una singular presentación por parte de Kike Babas y Kike Turrón dieron paso a un set en el que, para cumplir la norma, hubo ciertos problemillas al principio. Tales problemas, que no sé muy bien si fueron técnicos o de acoplamiento, se resolvieron enseguida y los temas empezaron a caer con una naturalidad bastante dinámica que sólo se interrumpía, ocasionalmente, con algún comentario de Josele, como el que dedicó a Tip para ofrecerle el concierto. Poco se pudo apreciar, lógicamente, de lo que serán en el futuro estas piezas en directo, dado que, como primerizas, no consiguieron impactar con sus letras en la gente y el grupo estaba más ocupado de presentarlas con decoro que en vivirlas. En una ocasión, incluso, Josele cogió su acústica dando al concierto un tono más íntimo que no fue recogido más allá de las cinco primeras filas. Con todo, sí se apreció, como en el álbum, el hecho de que el ritmo vital de Los Enemigos se ha moderado, que su música ya vuelve más por la gracia que por el vigor y que el oficio está sustituyendo poco a poco a la actitud. Tiempos medios con guitarras distorsionadas y canciones que ganan cuando se sienten como vivencias. Un concierto de presentación, vamos.

E.P.

Arriba

Indice